"Hace mucho que el océano soporta la carga del impacto del ser humano sobre el calentamiento global", afirma el Plan de acción contra el cambio climático de la ONU. Gracias a su labor como mayor sumidero de carbono del planeta, el océano absorbe el exceso de calor y energía liberado a causa de las emisiones de gases en aumento atrapadas en el sistema de la Tierra.
Impactos Directos del Cambio Climático en los Océanos
El cambio climático representa un grave peligro para la salud de los océanos en todo el mundo, que además se suma a otras amenazas antropogénicas, es decir, a los cambios ambientales causados por la actividad humana. Estamos empezando a comprender mejor estos impactos y a conocer más sobre la magnitud y el alcance del problema.
Aumento del Nivel del Mar y Fenómenos Costeros Extremos
La subida del nivel del mar se ha acelerado en las últimas décadas a causa de un mayor deshielo en las regiones polares de nuestro planeta. Junto con una intensificación de los ciclones tropicales, el aumento del nivel del mar ha acentuado los sucesos terrestres extremos como las mareas mortales causadas por tormentas y los peligros en la costa, como inundaciones, erosiones y desprendimientos de tierra, que ahora se espera que ocurran al menos una vez cada año en muchas localidades.
Olas de Calor Marinas y Blanqueamiento de Corales
La frecuencia de las olas de calor marinas se ha duplicado y se han vuelto más duraderas, más intensas y extensas. La mayor parte de las olas de calor tuvieron lugar entre 2006 y 2015, y causaron la decoloración generalizada de los corales, además de la degradación de los arrecifes. En 2021, cerca del 60 % de la superficie oceánica mundial experimentó al menos un episodio de olas de calor marinas. La decoloración de los corales se da a medida que los arrecifes pierden sus algas microscópicas fundamentales para la vida cuando se someten a estrés.
Las olas de calor no solo ocurren en tierra firme, también se dan en el océano porque en el sistema natural en el que vivimos -lo que llamamos “planeta”- todo está relacionado. Es decir que estamos frente a una tendencia alarmante que amenaza con convertirse en la “nueva normalidad” de los océanos. Por ejemplo, las olas de calor marinas de 2023-2024 provocaron cambios en el área de distribución de la anchoa peruana y causaron el cierre de pesquerías comerciales, con pérdidas estimadas en 1.400 millones de dólares, lo que obligó al gobierno a pagar a los pescadores. También inciden en el clima de manera negativa, pues el calor oceánico hace más probables los huracanes y genera más vapor en el aire que puede derivar en precipitaciones intensas en las ciudades. Son fenómenos que duran más tiempo que las terrestres (suelen persistir durante semanas o meses) y que afectan áreas más extensas. Hasta ahora, fueron los principales aliados en absorber alrededor del 90% del calor excedente que genera la quema de combustibles fósiles de la economía.

Acidificación y Desoxigenación del Océano
Los océanos se están volviendo más ácidos debido a que absorben más CO2 de la atmósfera y, al mismo tiempo, los niveles de oxígeno disminuyen. Todos estos factores afectan la salud de los océanos y de las especies marinas. Por ejemplo, los arrecifes de coral -ecosistemas marinos de importancia crítica- están amenazados por el triple peligro de la acidificación, el incremento de la temperatura y el aumento del nivel del mar. Pero la acidificación es también un problema mucho más amplio, ya que altera el secuestro de carbono que realizan otras especies, como los moluscos y los crustáceos.
Otro problema que se ha producido por esta retroalimentación entre el agujero de la capa de ozono y el cambio climático se encuentra en unas mayores concentraciones de dióxido de carbono que producen acidificación en los océanos.
Cambios en las Corrientes Oceánicas
También se producen modificaciones significativas en los patrones de las corrientes oceánicas. Los cambios en los patrones de las corrientes oceánicas, por su parte, ponen en peligro el reclutamiento de las poblaciones de peces (es decir, el número de ejemplares nacidos en un período determinado que alcanzan la etapa juvenil), lo que genera impactos muy reales y directos en las comunidades costeras que dependen de estos recursos.
La Antártica y la Criósfera: Un Foco de Vulnerabilidad
El estudio señala que los océanos y la criósfera están siendo afectados por el cambio climático, en especial el continente antártico, donde el hielo cubre el 99,68 % de su superficie. La superficie del hielo marino al tener muy alto albedo, incide en el valor medio de la temperatura de la Tierra, y a medida que el hielo disminuye, lo hace también el albedo, contribuyendo al calentamiento del planeta. Con el derretimiento del hielo se liberan gases de efecto invernadero, como dióxido de carbono y metano. El metano es un gas de efecto invernadero muy importante en la atmósfera de la Tierra, con un potencial de calentamiento 23 veces mayor al del dióxido de carbono. Cabe señalar que no todas las plataformas de hielo se derriten a la misma tasa, incluso algunas no se han derretido, esto debido a que el comportamiento de la Antártica es altamente heterogéneo.
Investigación y Monitoreo en la Antártica
El Instituto Antártico Chileno (Inach) publicó un nuevo boletín titulado “¿Qué nos dicen el metano y el hielo marino?”, escrito por Laura Farías, investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 e Instituto Milenio de Socio-Ecología Costera (SECOS), y Martín Jacques Coper, de la Universidad de Concepción. En la figura 1 se muestra cómo ha disminuido la superficie de hielo en la región norte de la Península Antártica (60°-66°S, 53°-85°W).

A partir de estos datos, se elaboraron series de tiempo anuales de la concentración de metano (cerca de la superficie a 999 hPa), para el verano (diciembre-febrero), otoño (marzo-mayo) y el verano extendido (diciembre-mayo). Además, dicha evolución se correlaciona positivamente con la disminución del área y extensión del hielo marino y la variación en la temperatura del aire, que exhibe un aumento desde 2010.
Para analizar fenómenos con observaciones directas, los investigadores han monitoreado el océano y la atmósfera con sensores posicionados in situ, por ejemplo, en boyas o anclajes en el océano, para estudiar cambios de temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y clorofila, como también en estaciones meteorológicas que registran variaciones en el viento, la temperatura, presión, humedad, etc. Finalmente, hay variables y niveles subsuperficiales del océano que no se pueden medir con instrumentos satelitales. Es por este motivo que surgió la necesidad de realizar estudios de variabilidad ambiental desde la escala diaria, estacional e interanual, enfocada particularmente en la dinámica de gases.
En el contexto de este proyecto se anclaron por primera vez sensores en la bahía Chile, isla Greenwich, que registran salinidad y temperatura del aire y del agua. A partir de ello fue posible medir nutrientes, gases y otras variables constantemente. Las observaciones in situ revelan que los niveles de metano disuelto superficial son variables, fluctuando entre 4.56 y 12 nM (148-375 % saturación) e indicando una sobresaturación y un flujo desde el océano hacia la atmósfera durante los veranos australes.

El Doble Rol de los Océanos: Mitigación y Adaptación al Cambio Climático
Función en la Mitigación
Los océanos son el disipador de calor más grande del planeta. Absorben el 90 % del exceso de calor causado por el cambio climático. Además, son un sumidero de carbono muy eficiente, pues absorben el 23 % de las emisiones de CO2 generadas por el hombre. Los ecosistemas como los de los manglares, que crecen en zonas costeras, pero tienen sus raíces en el agua de mar, así como las marismas y las praderas submarinas, secuestran y almacenan más carbono por unidad de superficie que los bosques. Asimismo, sabemos que algunas partículas de carbono han estado secuestradas en sedimentos del fondo marino durante milenios, aunque ese fenómeno no se comprende tan bien y ni siquiera se mide. No obstante, la función que desempeñan los océanos como sumidero de carbono se ve directamente afectada por los impactos del cambio climático en la salud de estas masas de agua, lo que crea un círculo vicioso. Hoy en día apenas estamos empezando a comprender la importancia de las funciones ecológicas de los océanos; sin embargo, el cambio climático ya los está afectando.
Función en la Adaptación
La forma más importante en que los océanos contribuyen a la adaptación es a través de los ecosistemas costeros como los de los manglares, los arrecifes de coral y las praderas submarinas. Las zonas costeras son áreas de gran energía (piense en las mareas o en la acción de las olas), y para proteger a las comunidades costeras, es necesario manejar estas fuerzas incesantes. Para esto, se puede construir infraestructura gris (por ejemplo, embarcaderos o diques) o se puede utilizar infraestructura verde (como los manglares), o una combinación de ambas. Los manglares no solo sirven de apoyo a los recursos pesqueros y la biodiversidad, sino que también mejoran la capacidad de las comunidades costeras para resistir los impactos del cambio climático. En una nueva investigación realizada en Bangladesh se estima que, si se produjera un ciclón de gran magnitud, los manglares reducirían el aumento de los niveles del agua de mar entre 4 y 16,5 centímetros, y disminuirían la velocidad de la entrada de agua a entre el 29 % y el 92 %. Por lo tanto, las comunidades verdaderamente pueden beneficiarse con la protección de los manglares.
Conexión entre la Capa de Ozono y el Clima Oceánico
Miembros del Panel de Evaluación de los Efectos Ambientales del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente han publicado en la revista “Nature Sustainability” un artículo en el que se detalla la interacción mutua que se está produciendo entre estos dos fenómenos: el debilitamiento de la capa de ozono y el cambio climático. El Protocolo de Montreal de 1987 sobre sustancias que atacan la capa de ozono fue el primer acuerdo ambiental multilateral ratificado por todas las naciones miembros de las Naciones Unidas. En él se diseñó un protocolo para proteger el filtro principal de la Tierra de la radiación ultravioleta solar. El objetivo era eliminar la producción de sustancias nocivas creadas por el hombre. En términos generales, el tratado se considera un éxito, ya que se estima que la media global del ozono se recuperará a niveles anteriores a 1980 a mediados del siglo XXI. Sin embargo, a principios de este año, investigadores informaron haber detectado nuevas emisiones de sustancias.
Que el agotamiento de la capa de ozono aumenta la radiación dañina sobre la superficie de la Tierra se sabía desde hacía tiempo; pero su efecto sobre el clima se ha hecho evidente de manera reciente. Este nuevo informe apunta hacia el hemisferio sur, donde un agujero en la capa de ozono sobre la Antártica está empujando la Oscilación Antártica (el movimiento de norte a sur del cinturón de viento que rodea este hemisferio) hacia el sur en unos niveles que no había experimentos en alrededor de mil años. Por tanto, a medida que las zonas climáticas se han desplazado hacia el sur, los patrones de lluvia, las temperaturas sobre la superficie del mar y las corrientes oceánicas en muchas, y grandes, zonas de este hemisferio, han cambiado. En los océanos, por ejemplo, algunas áreas se han vuelto más frías y productivas, mientras que otras áreas se han vuelto más cálidas y menos productivas. Los más cálidos parecen estar disminuyendo sus lechos de algas marinas (en Tasmania) y sus arrecifes de coral (en Brasil). Estos son dos partes esenciales de los ecosistemas que dependen de ellos. Por su parte, las más frías, se han beneficiado para algunas poblaciones de pingüinos, aves marinas y focas.
Por último, el informe destaca los efectos del cambio climático en la capa de ozono y a la rapidez con la que se está recuperando. «Las emisiones de gases de efecto invernadero atrapan más calor en la atmósfera inferior, lo que conduce a un enfriamiento de la atmósfera superior».
Desafíos y Medidas para la Salud Oceánica
La Urgencia de la Acción Global
Para limitar los impactos catastróficos del cambio climático para las personas y la naturaleza, es necesario que el mundo reduzca urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de acuerdo con los objetivos del Acuerdo de París. El océano regula nuestro clima y puede amortiguar significativamente los peores impactos del cambio climático, absorbiendo las emisiones de dióxido de carbono y el calor de la atmósfera inducidos por el hombre. Estos impactos ya no son proyecciones de cambio, sino que son reales y se sienten con urgencia. La acción basada en los océanos puede desempeñar un papel fundamental para ayudar al mundo a evitar los peores impactos del cambio climático, cerrando la brecha de emisiones en hasta 35%, basándose en soluciones que estén listas para implementar. Su potencial es enorme, pero el océano está en problemas. Con el calor extremo y los fenómenos meteorológicos que se experimentarán en todo el mundo en 2023, el Secretario General de la ONU ha declarado que la era de la "ebullición global" está sobre nosotros. Los formuladores de políticas, los gobiernos y los grupos de la sociedad civil deben incluir la política oceánica en la acción climática. Este informe demuestra que el océano puede proporcionar soluciones viables y listas para implementar para ayudar a "corregir el rumbo" del cambio climático.
En la 26.a Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-26), celebrada en Glasgow, los negociadores aprobaron nuevas reglas para los mercados de carbono que podrían ayudar a valorar más adecuadamente los sumideros de carbono vinculados con los océanos, como los manglares y los arrecifes de coral, y crear incentivos para su preservación.
Iniciativas Globales: El Banco Mundial y la Economía Azul
El Banco Mundial ha formulado el enfoque de la Economía Azul, que se centra en la gestión sostenible e integrada de las zonas costeras y marinas en océanos sanos. Por otro lado, mediante su fondo fiduciario de múltiples donantes denominado PROBLUE, se apoya a los Gobiernos en sus esfuerzos por incrementar las reservas pesqueras, abordar la contaminación marina, gestionar los recursos costeros y limitar los impactos que generan en la salud de los océanos diversos sectores clave como el turismo, el transporte marítimo y la energía renovable de alta mar. Estos son temas cruciales para el Banco y se espera que su cartera de proyectos relacionados con los océanos supere los USD 9000 millones, lo cual es relevante ya que la economía oceánica podría llegar a USD 3 billones para 2030. En 2021, la cartera de proyectos del Banco Mundial incluyó iniciativas que van desde la pesca sostenible hasta la protección del hábitat marino y la lucha contra la contaminación marina.
Por ejemplo, el Banco está ayudando a sus países clientes a elaborar nuevos enfoques más sostenibles para abordar el turismo costero vinculado a las zonas marinas protegidas. También brinda apoyo a más de 105 millones de hectáreas de zonas marinas protegidas donde las actividades humanas están sujetas a un grado significativo de gestión y entre las que se incluyen áreas clave en las que se restringen todas las actividades.
También se enfocan en la descarbonización del transporte marítimo. Muchos barcos funcionan con combustible búnker, la forma más contaminante de combustible fósil que se utiliza en la actualidad. Y mientras los océanos se recuperan, trabajan con el objetivo de desarrollar medios de vida alternativos para las comunidades afectadas, a medida que se adaptan a los cambios actuales y futuros provocados por el cambio climático.
Por último, cabe destacar también que se centran gran parte de sus esfuerzos en la reducción y la gestión de la contaminación plástica marina. Los plásticos constituyen otra amenaza para la salud de los océanos, una de las más visibles. La contaminación plástica es en parte consecuencia de una mala gestión de los residuos sólidos, pero se está abordando el problema en toda la cadena de valor del plástico, desde la producción hasta el cambio en favor de una economía circular. Y si todo lo demás falla, mediante la limpieza de playas. Debido a que la tarea es abrumadora, es necesario que participen en ella diversas partes del Grupo Banco Mundial. Hay mucho más trabajo que hacer, pero si no se aborda con seriedad el problema de los plásticos marinos, los océanos simplemente no podrán cumplir su función esencial en la mitigación del cambio climático.
🟣Impacto de los MICROPLÁSTICOS en los ORGANISMOS MARINOS ((Dra. Alicia Herrera))
El Caso de Chile: Vulnerabilidades y Estrategias
Chile, un país con una extensa costa de más de 6.000 km y una gran dependencia de los recursos marinos, se enfrenta a desafíos significativos debido al calentamiento de los océanos y la presencia de contaminantes emergentes en sus aguas. Uno de los impactos más evidentes del calentamiento de los océanos en Chile es el aumento del nivel del mar. El derretimiento de los glaciares y los casquetes polares contribuye a esta elevación, lo que resulta en la inundación de áreas costeras bajas y la pérdida de tierras habitables. Este fenómeno pone en riesgo a comunidades enteras, amenaza la infraestructura costera y plantea desafíos significativos para la planificación urbana y la adaptación al cambio climático.
Además, los cambios en las corrientes marinas debido al aumento de la temperatura del agua representan una preocupación adicional. La corriente de Humboldt, vital para la pesca en Chile, puede verse afectada negativamente. Las alteraciones en estas corrientes pueden afectar la disponibilidad de nutrientes y la distribución de especies marinas, lo que tiene un impacto directo en la pesca y la industria acuícola del país. Otro efecto preocupante del calentamiento de los océanos es la acidificación del agua de mar. La absorción de dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera conduce a la acidificación, lo que afecta negativamente a los organismos marinos que construyen sus conchas y esqueletos de carbonato de calcio, como corales, moluscos y plancton. El calentamiento de los océanos también puede influir en la formación de eventos climáticos extremos. A estos desafíos se suma la presencia de contaminantes emergentes en los océanos. El calentamiento de los océanos puede aumentar la movilidad y la biodisponibilidad de estos contaminantes, tales como antibióticos, disruptores endocrinos, pesticidas entre otros, lo que a su vez afecta a los organismos marinos y los ciclos biogeoquímicos.

Frente a esta situación, es crucial que Chile tome medidas urgentes y efectivas para abordar el calentamiento de los océanos a nivel global, regional y local. Entre las medidas actuales y futuras se puede mencionar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero potenciando la transición hacia fuentes de energía renovable, la eficiencia energética, la reducción de la deforestación y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles. Otra medida está relacionada con la Nueva Ley Para la Naturaleza y el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas que contribuirá a la protección y restauración de ecosistemas costeros y marinos ayudando a preservar la biodiversidad marina. La promoción de prácticas pesqueras sostenibles, por su parte, fomentaría la conservación de las poblaciones de peces y minimizaría el impacto en el medio ambiente marino. Ya lo ha dicho la Ministra Echeverry (MINCTCI), es importante invertir en investigación y monitoreo para comprender mejor los efectos del calentamiento de los océanos y tomar decisiones informadas. Esto implica el estudio de los impactos en los ecosistemas marinos, la evaluación de las medidas de mitigación y adaptación, y el seguimiento de la calidad del agua y la salud de los ecosistemas marinos. Esto último, de la mano con la educación y concienciación pública.
Hacia un Futuro Oceánico Sostenible
Se tardó siglos en llevar los océanos al borde del abismo, y restablecer su salud constituye un desafío enorme. Vemos un creciente compromiso mundial en torno a este esfuerzo. Algunos países han establecido objetivos referidos a la salud de los océanos como parte de sus contribuciones determinadas a nivel nacional en el marco del Acuerdo de París, y muchos más deberían seguir el mismo camino. Adicionalmente, varios países han adoptado una planificación integrada, en la que se analiza el desarrollo de los diversos sectores relacionados con los océanos de manera integrada y sostenible. Este es el cambio que debe producirse para modificar la situación actual: simplemente no podemos continuar por el rumbo que nos ha llevado a este punto.
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