La educación parvularia en Chile ha consolidado su posición como el primer nivel del sistema educativo, abarcando la atención de niños y niñas desde los cero hasta los cinco años. Este nivel incluye las salas cuna (menor, mayor), el nivel medio menor y el nivel de transición, siendo obligatorio el segundo nivel de transición según la Ley 20.710. La atención a los párvulos menores de cuatro años es provista por instituciones como la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI), la Fundación Integra y jardines infantiles particulares pagados.
El aumento de la cobertura y el mejoramiento de la calidad de la oferta educativa constituyen políticas prioritarias para la educación parvularia en Chile. Específicamente, en el ámbito de la educación para niños y niñas de cero a tres años, solo un 26 % asiste a un centro educativo, según datos de la CASEN (2011). Ante esta realidad, se proyecta incrementar la oferta, especialmente en los sectores de menos recursos. Iniciativas como la creación del Sistema Intersectorial Chile Crece Contigo (Ley 20.379) buscan brindar acompañamiento, protección y apoyo integral a todos los niños y niñas desde la gestación hasta los cuatro años, así como a sus familias.
Importancia de la Calidad en la Educación Parvularia
Los beneficios que muestran los niños y niñas que asisten a la educación parvularia, tanto en el ámbito cognitivo como socioemocional, se asocian directamente a la calidad del servicio educativo (Barnett, 1995; Rolla y Rivadeneira, 2006). La provisión de un ambiente educativo propicio para los aprendizajes es una tarea fundamental del educador de párvulos, agente especializado en este nivel.
La calidad de la educación parvularia se entiende desde tres dimensiones clave:
- Calidad de estructura: Relacionada con los insumos del proceso, como el tamaño del grupo, la proporción adulto-niño, y la educación y experiencia de los educadores.
- Calidad de proceso: Referida a los aspectos que los párvulos experimentan en sus programas, el tipo de interacciones entre adultos y niños, las actividades y materiales disponibles, y el manejo de rutinas de cuidado (Cryer, 2006).
- Calidad de orientación: Vinculada a lo que guía la actuación pedagógica, como el modelo de niño y niña, la comprensión del rol de los padres y el currículo (Tietze, 2006).
Factores clave para el desarrollo infantil incluyen una protección que asegure su cuidado, supervisión permanente y respeto por sus características y capacidades; oportunidades de aprendizaje que estimulen sus habilidades; y relaciones positivas que fomenten su crecimiento emocional (Cryer, 2006).
Estudios nacionales vinculados con la atención en el primer ciclo han demostrado que una buena calidad del ambiente familiar y educativo en sala, así como la calidad de las prácticas pedagógicas, influyen positivamente en el desarrollo infantil (Herrera et al. 2006, 2008; Mathiesen et al. 2009; CEDEP, 2012). Es en este contexto donde se destaca que la integración de servicios en la atención infantil acompañada de visitas domiciliarias otorga mayores beneficios a los párvulos menores de dos años, aunque sus efectos dependen de la alta calidad del servicio ofrecido y pueden no sostenerse en el tiempo en contextos sociales deficientes (Bedregal, 2006).
El Rol del Educador de Párvulos y su Formación
Los educadores de párvulos son profesionales encargados de la educación de niños y niñas de cero a seis años, lo que les confiere un rol fundamental en la creación de ambientes educativos propicios. Se ha demostrado que características del educador como la formación, capacitación y condiciones de trabajo inciden en la calidad de un programa (Vegas et al., 2006), siendo una alta calificación un componente esencial para buenos resultados preescolares (Barnett, 2003; Whitebook, 2003).
La formación de estos profesionales es de nivel superior, impartiéndose en institutos y universidades. El Ministerio de Educación ha establecido estándares disciplinarios y pedagógicos para su formación inicial, y las carreras de pedagogía deben someterse a acreditación. Sin embargo, se han detectado debilidades en la formación, especialmente en el ámbito de la educación de cero a tres años, con escasa presencia de actividades curriculares vinculadas a la salud y neurociencia, el trabajo con familia y comunidad, y la articulación con la educación básica (García, 2006; Rojas, y Falabella, 2009). La oferta de perfeccionamiento, como diplomados o magísteres, también se enfoca más en el segundo ciclo.

Las Visitas Domiciliarias como Estrategia Educativa
Los programas de visitas domiciliarias constituyen una estrategia de prevención que proporciona una gama de servicios estructurados a niños de corta edad y a sus familias en el entorno del hogar. Estos servicios, implementados por proveedores capacitados, incluyen el manejo de casos, referencia a servicios comunitarios, crianza y educación infantil, y apoyo social a mujeres embarazadas, entre otros. Aunque la mayoría son voluntarios, algunos estados y comunidades recomiendan la participación de familias en riesgo.
Desde la perspectiva de profesionales del área, existe un llamado a "volver a rescatar las visitas domiciliarias, que antiguamente aplicábamos las educadoras de párvulos". Este enfoque se alinea con la necesidad de cambiar la mirada del trabajo con las familias hacia un enfoque más comunitario, involucrando no solo a padres, sino también a parientes, vecinos o cualquier persona que participe en la crianza.
Testimonio de una Educadora
Una educadora de párvulos con experiencia en distintos niveles y establecimientos educativos, y en el área de salud, destaca la relevancia de esta práctica:
“Soy Educadora de Párvulos, con experiencia en distintos establecimientos educacionales y niveles de atención. También he ejercido cuidados y estimulación a domicilio, además, cuento con experiencia en el área de salud, psicoeducando en área parental a usuarias del Programa Ambulatorio Intensivo de Mujeres, en sector de Adicciones; realizando sesiones individuales y talleres, además de atender a sus hijos (estimulación temprana de acuerdo a la etapa y otros aspectos propios de la maternidad y crianza), incluyendo visitas domiciliarias. Ofrezco mis servicios para planificar e impartir actividades a niños en etapa preescolar, adecuando también los contenidos de acuerdo a sus necesidades.”

Programas de Visitas Domiciliarias a Nivel Global
En las últimas dos décadas, un número creciente de programas de visitas domiciliarias se ha implementado en países desarrollados y en desarrollo. Algunos ejemplos en Canadá y Estados Unidos incluyen Parent as Teachers, Nurse Family Partnerships, Early Head Start y Healthy Steps.
En América Latina y el Caribe, programas destacados son:
- Educa a tu hijo (Cuba): Programa no institucionalizado, basado en la comunidad y la familia, disponible para infantes menores de seis años y mujeres embarazadas. Los proveedores ofrecen cuidado individualizado y demostraciones de estimulación a padres durante las sesiones a domicilio, con impactos positivos en el desarrollo socio-emocional y motor de los niños. Su metodología ha sido adaptada en países como Ecuador, Chile, Brasil, México, Venezuela, Colombia y Guatemala.
- The Roving Caregivers (Países del Caribe): Programa de desarrollo de la primera infancia y apoyo familiar para infantes caribeños menores de tres años en riesgo. Los proveedores realizan visitas regulares para ofrecer apoyo directo a niños y familias, cuidado de calidad, y mejorar la salud, nutrición y preparación preescolar.
- Madres Guías (Honduras): Uno de los programas más completos basados en la comunidad y el hogar, dirigido a infantes desde el nacimiento hasta los cuatro o seis años, y a mujeres embarazadas en situación de pobreza. Provee educación prenatal, revisión médica a recién nacidos, estimulación temprana, educación y apoyo parental, servicios de nutrición y educación básica.
Aunque estos programas difieren en población objetivo (niños con discapacidades, madres adolescentes, familias en riesgo), proveedores (profesionales, para-profesionales, voluntarios), actividades y calendarios, comparten el objetivo común de apoyar el crecimiento y desarrollo saludable de los niños. Sus metas principales se centran en mejorar las percepciones de los padres sobre la crianza, su conocimiento y capacidad para proveer un entorno positivo.
Programas de visitas domiciliarias para el desarrollo de la primera infancia en ALC
Eficacia y Factores Determinantes
La investigación sobre la eficacia de los programas de visitas domiciliarias ha crecido, sugiriendo un efecto diferencial según el resultado de interés. La participación es efectiva para mejorar resultados cognitivos y de comportamiento en niños (por ejemplo, Early Head Start, The Nurse Family Partnership y The Infant Health and Developmental Program). Sin embargo, pocos programas han logrado mejorar significativamente los resultados de los embarazos, y la reducción del maltrato infantil varía entre modelos. Respecto al impacto en la depresión materna, estudios recientes indican que ciertos componentes contribuyen a mejorar la salud y el desarrollo infantil, y la sensibilidad materna.
La eficacia de estos programas depende de varios factores:
- Población objetivo: Son más efectivos cuando los servicios se dirigen a los subgrupos más necesitados (padres en pobreza, con dificultades psicológicas o niños con discapacidades) y cuando los participantes están plenamente comprometidos.
- Proveedores: Los efectos positivos son a menudo mayores cuando profesionales como enfermeras prestan sus servicios, en lugar de para-profesionales. Los visitadores domiciliarios profesionales, con las calificaciones y capacitación adecuadas, tienen acceso a más recursos y apoyo, lo que les permite ofrecer servicios de alta calidad y mantener la fidelidad en la implementación del programa.
- Contenido de las visitas: Tienden a ser más efectivos cuando son integrales en su enfoque, implementan el modelo del programa con rigor y abordan las múltiples necesidades de la familia.
Nueva Ley y Desafíos en la Educación Parvularia Chilena
La reciente promulgación de la Nueva Ley de Modernización de Educación Parvularia (08 de julio) busca sentar las bases para adaptar el sistema parvulario a los desafíos actuales del país, enfocándose en el derecho a la educación de bebés, niñas y niños. Entre sus objetivos se encuentra la creación de un registro nacional de establecimientos, el aseguramiento de la calidad y la prevención de la doble matrícula.
Esta ley contempla la implementación del reconocimiento oficial para asegurar la calidad, la idoneidad del personal y la exigencia de condiciones básicas para los jardines infantiles. La Subsecretaría de Educación Parvularia, creada en 2015, tendrá a cargo el plan de cumplimiento, incluyendo la revisión del proceso para el reconocimiento oficial de los establecimientos con un plazo extendido hasta el 31 de diciembre de 2034.
Para mejorar la calidad, es crucial situar a las infancias en el centro, promoviendo la educación continua de los equipos que trabajan con niños y niñas, de manera más pertinente y adecuada. También se plantea la necesidad de definir el tiempo no lectivo del educador de párvulos para permitir la reflexión sobre su práctica pedagógica.
La nueva ley también busca promover la interculturalidad y el enfoque de derechos, exigiendo entornos que fomenten relaciones afectivas y respetuosas, donde la escucha activa sea pilar para la autorregulación y el aprendizaje de los niños. Paulo Freire subraya la importancia de una pedagogía liberadora que permita a las infancias cuestionar, imaginar y transformar su realidad.
Experiencias Regionales: Junji Coquimbo y las Visitas Domiciliarias
La JUNJI Coquimbo, a través de sus más de 120 jardines infantiles, desarrolla iniciativas para fortalecer la asistencia de niños y niñas, involucrando activamente a las familias. Tras la pandemia, la baja permanencia en los establecimientos fue un desafío, pero la implementación de la política de reactivación educativa del MINEDUC ha generado un aumento en la asistencia. Los equipos educativos relevan a la familia como factor principal para una asistencia permanente, reforzando su rol mediante estrategias educativas y de acompañamiento.
Algunos ejemplos de estas estrategias incluyen las visitas domiciliarias:
- Jardín Infantil “Canto del Agua” (Los Vilos): Establece un contacto personalizado con padres y apoderados a través de visitas domiciliarias o videollamadas. El objetivo es difundir la importancia de la educación inicial y conocer los motivos de inasistencia para brindar el apoyo necesario. Ema Valdivia, educadora y encargada, destaca el trabajo comprometido y la educación de calidad que entregan.
- Jardín Infantil “Las Siete Estrellitas” (Ovalle): Realiza seguimiento telefónico cuando los párvulos no asisten. En caso de no obtener respuesta, el equipo educativo realiza visitas domiciliarias para ofrecer el apoyo requerido. Patricia Barraza, educadora y encargada, enfatiza la buena asistencia y permanencia lograda gracias a una comunicación efectiva y afectiva con las familias.
- Jardín Infantil “Tesoros de la Montaña”: Implementa un plan con la participación de una funcionaria de cada nivel educativo para identificar necesidades y particularidades, y luego implementar acciones adecuadas. Maria José González, educadora y encargada, señala que esta estrategia establece una conexión más estrecha con las familias, quienes se sienten más cercanas y comprometidas con el proceso educativo.
Estas prácticas demuestran el compromiso de las educadoras y técnicos por mejorar la asistencia, generando una cultura de asistencia y relevando la educación inicial como una etapa trascendental para el desarrollo humano y futuras trayectorias educativas.

Necesidades de Investigación Futura
Para medir con precisión la eficacia de los programas de visitas domiciliarias, es fundamental priorizar una evaluación integral que incluya múltiples resultados en niños y familias a distintos intervalos de tiempo. Se necesita más investigación para identificar los componentes del programa, así como el umbral de dosificación y duración de los servicios para producir efectos positivos a largo plazo.
Otra área de estudio crucial es el impacto de la depresión materna en la efectividad de estos programas. Los avances en esta investigación ayudarían a los proveedores a comprender cómo la severidad de la depresión y su curso interactúan con los elementos del programa, y a capacitar mejor a los visitadores domiciliarios para apoyar a madres con depresión significativa. Finalmente, una forma de mejorar la participación a largo plazo sería integrar los programas de visitas domiciliarias en un sistema amplio y diversificado.
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