Visita Domiciliaria: Conceptos, Objetivos y Proceso Integral

Introducción a la Visita Domiciliaria

La atención del paciente en el domicilio representa una alternativa de salud con múltiples beneficios, especialmente para aquellos pacientes que enfrentan dificultades de acceso a los centros de salud. Esta modalidad de atención busca responder a las necesidades cambiantes de la población, como el envejecimiento demográfico y el aumento de enfermedades crónicas y grados de dependencia funcional.

En el contexto de la pandemia por el coronavirus en 2020, se observó un aumento significativo de la atención de salud en el domicilio con fines epidemiológicos, consolidándose como una estrategia clave para brindar un cuidado de calidad, particularmente a adultos mayores y pacientes con dependencia severa que tienen dificultades para trasladarse a un centro de salud. Las visitas domiciliarias, que datan de la década de 1930 en Chile, fueron un pilar fundamental en aspectos educativos, higiénicos y epidemiológicos de la atención de salud.

Esquema de la importancia de la atención domiciliaria en la salud pública

Definiciones Clave

¿Qué es la Visita Domiciliaria Integral (VDI)?

La Visita Domiciliaria Integral (VDI) corresponde a una estrategia de atención de salud que se enfoca de manera integral en un paciente, su familia y/o cuidador, en su propio domicilio. Su principal objetivo es favorecer el autocuidado en salud, ofreciendo una atención centrada en la persona y su familia, considerando las variables biopsicosociales y espirituales. Esta visita busca facilitar el acceso a la atención de salud, asegurar la continuidad del equipo de salud y de las redes de apoyo, mejorando así la calidad de vida del paciente y potenciando su recuperación y rehabilitación. Posee un componente centrado en acciones de fomento, protección, recuperación y/o rehabilitación de la salud.

Diferenciación de Conceptos

Es fundamental diferenciar la VDI de otros tipos de atenciones o visitas domiciliarias:

  • Atención en Domicilio (o Asistencia Domiciliaria): Se refiere a la atención entregada por profesionales del equipo de salud a un integrante de la familia en su propio hogar. Su fin es brindar apoyo, diagnóstico, tratamiento, recuperación y rehabilitación. Está más enfocada en el proceso de enfermedad e incluye el cuidado paliativo de alivio del dolor, así como la atención a personas postradas. Estas acciones se realizan según una evaluación previa y un plan de atención negociado y consensuado con la familia.
  • Visita Epidemiológica: Es una actividad programada destinada principalmente a realizar una investigación epidemiológica de un caso índice de una enfermedad bajo vigilancia, un evento emergente o algún evento de riesgo para la población. Aunque puede realizarse en el domicilio, no es indispensable y sus registros son distintos.
  • Visita Domiciliaria de Rescate: Es un término que sugiere una visita en respuesta a una situación urgente o de emergencia.
Diagrama de flujo: Tipos de visitas y atenciones domiciliarias

Historia de la Visita Domiciliaria

La práctica de la visita domiciliaria tiene orígenes muy antiguos, con una connotación biopsicosocial desde su nacimiento. Relatos históricos en papiros egipcios de más de 2500 años de antigüedad ya describían cómo los médicos realizaban visitas al domicilio, revisaban al enfermo y analizaban la situación antes de emitir un diagnóstico, lo que iniciaba un proceso de negociación del cuidado con la familia.

En Chile, en la década de 1930, mujeres de clase media que se beneficiaron de la expansión educacional comenzaron a efectuar visitas a los domicilios. Ejercían roles de profesoras, enfermeras o visitadoras sociales, y apoyadas en carreras universitarias incipientes, fueron las primeras en reconocer la realidad de las familias pobres, especialmente en poblaciones periféricas y conventillos. La literatura rápidamente demostró que esta actividad beneficiaba positivamente a la familia, haciéndola partícipe del cuidado del paciente. Los elementos centrales de la visita eran los aspectos educativo, higiénico y epidemiológico. Las enfermeras organizaron esta actividad desde la perspectiva profesional y las asistentes sociales, inicialmente conocidas como “visitadoras de la miseria”, se encargaron de la aplicación práctica de políticas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Esta práctica dio origen a una larga tradición que perdura hasta hoy, basándose en la suposición de que el género femenino estaba habilitado para educar en roles de cuidado.

Ilustración histórica de un médico o enfermera realizando una visita domiciliaria

Objetivos de la Visita Domiciliaria Integral

El objetivo principal de una Visita Domiciliaria Integral (VDI) es favorecer el autocuidado en salud, ofreciendo una atención de salud centrada en la persona y su familia, considerando las variables biopsicosociales, facilitando el acceso a la atención y redes de apoyo, mejorando así su calidad de vida y potenciando su recuperación y rehabilitación.

Desde el punto de vista del sistema de salud y en función de las necesidades de los usuarios, los objetivos de la visita familiar son:

  • Conocer el hogar, el entorno y la situación familiar.
  • Detectar necesidades, recursos y redes de apoyo.
  • Evaluar a la familia como unidad de cuidado.
  • Mejorar la definición de los problemas de salud y diferenciar los diagnósticos de las personas.

Esto permite visualizar a las personas no solo como una patología, sino como seres humanos con problemas de salud, promoviendo un enfoque relacional que busca el cambio de conducta y la adopción de hábitos más saludables.

Infografía: Beneficios de la Visita Domiciliaria Integral para paciente y familia

Importancia en la Atención Primaria de Salud y Trabajo Social

La Visita Domiciliaria en Trabajo Social

La visita domiciliaria es una de las técnicas más importantes y enriquecedoras en el trabajo social. Consiste en que el trabajador social acude al hogar o entorno familiar del usuario para obtener información directa sobre su situación, observar sus dinámicas relacionales, identificar necesidades y aplicar intervenciones in situ.

Esta técnica ofrece varias ventajas frente a las entrevistas en un espacio institucional:

  1. Observación del contexto real: El profesional puede apreciar de primera mano las condiciones de vivienda, nivel socioeconómico, higiene, factores de riesgo, etc. Por ejemplo, en una visita se puede observar hacinamiento, falta de servicios básicos o situaciones de violencia intrafamiliar.
  2. Ambiente natural: Las personas suelen sentirse más cómodas y abiertas al expresarse en su propio ambiente familiar, lo que facilita establecer un rapport de confianza.
  3. Participación familiar: La visita permite involucrar a todos los miembros de la familia, no solo al usuario principal, obteniendo una visión más integral de sus dinámicas. Por ejemplo, durante la visita, los hijos pueden animarse a expresar sus inquietudes.
  4. Intervención directa: Se pueden realizar intervenciones psicosociales, técnicas de resolución de conflictos o consejerías al momento, acordes a las necesidades puntuales observadas. Por ejemplo, aplicar técnicas de comunicación asertiva durante una discusión entre la pareja.
  5. Seguimiento: Las visitas periódicas permiten dar un seguimiento longitudinal a la evolución de los casos, observar avances, retrocesos y ajustar estrategias.

La Visita Domiciliaria en Medicina Familiar

La medicina de familia es esencialmente narrativa, construida a partir de las innumerables visitas que el médico realiza a lo largo de los años, estableciendo un principio de continuidad. El equipo de cabecera y el médico acompañan a la familia en la historia de su vida, participando en los hitos relacionados con los procesos de salud, enfermedad y crisis.

La principal herramienta de la medicina familiar es la semiología ampliada, que va más allá del ámbito biológico para recoger síntomas o signos en cualquier aspecto que permita al médico establecer un modelo explicativo o hipótesis. Los síntomas o signos del acontecer de la vida cotidiana constituyen pistas sobre el problema que se enfrenta, permitiendo establecer nexos entre variables de los ámbitos biológico, psicológico, social y familiar. En este sentido, la clínica es un conjunto de relaciones que se extiende desde lo molecular hasta lo social, y el médico tiene la obligación de saber leer y buscar en función del problema que ha decidido abordar.

La visita domiciliaria integral es uno de los escenarios más ricos para aplicar esta semiología ampliada, aunque no es el único. La semiología ampliada permite ver al individuo y más allá de este, incluyendo todo su contexto: dónde vive, con quiénes vive, las personas, sus relaciones y las circunstancias en las que se desarrolla su acontecer mental.

Consideraciones sobre la Invasividad y el Vínculo

Es crucial recordar que la visita domiciliaria es una de las actividades más invasivas que pueden realizar los profesionales de la salud. Para todos los seres humanos, el hogar es un espacio privado que deben proteger. Una visita sin preparación previa puede ser percibida como una invasión, especialmente en sectores más desposeídos, donde la relación de asimetría se acentúa.

Por lo tanto, es imprescindible que exista un vínculo previo, al menos con uno de los integrantes del equipo de salud, para que la actividad se enmarque en la narrativa de la familia y otorgue continuidad a la atención. Esta actividad debe ser planificada y autorizada, en una negociación que se debe hacer previamente con la familia. Esto asegura que la visita sea verdaderamente integral y que la familia comprenda el beneficio que obtendrá, evitando la sensación de haber expuesto su intimidad sin un propósito claro.

Etapas de la Visita Domiciliaria Integral (VDI)

Una VDI consta de tres etapas principales: planificación, ejecución, y monitoreo y evaluación. En un esquema más detallado, estas se desglosan en:

Diagrama de las etapas de una visita domiciliaria integral

1. Programación

A nivel institucional, se deben definir los grupos objetivo y el número de visitas. Desde la perspectiva del proceso de salud y enfermedad, se elige estratégicamente el momento más adecuado para efectuar esta actividad, con el fin de mantener y reforzar la relación de continuidad de la forma más eficiente posible. Es importante recordar que, al ser una actividad invasiva y con un rendimiento de uno por hora (a veces realizada en duplas o tripletas), es una actividad valiosa y que requiere una gestión cuidadosa de los recursos.

2. Planificación

Antes de la visita, es necesario generar un contacto con los familiares, el cuidador y/o el paciente, para definir los motivos de consulta principales y determinar si la visita es realmente justificada. Se debe obtener el consentimiento verbal para realizarla y corroborar los datos del domicilio y contacto telefónico para acordar una fecha y horario, estableciendo qué miembro de la familia o cuidador estará presente. El siguiente paso es revisar los antecedentes en la ficha clínica del paciente y organizar una breve reunión con el equipo de salud que asistirá, para resumir los principales antecedentes del caso y los objetivos de la VDI. Es fundamental coordinar con anticipación el transporte de ida y vuelta al domicilio, ya que es un proceso crítico en este tipo de atenciones.

En esta fase también se negocian los objetivos: se busca un consenso entre los intereses de la familia y los aspectos socio-sanitarios que interesan al equipo, para lograr puntos comunes que garanticen una visita verdaderamente integral.

3. Ejecución

Esta etapa corresponde a la visita propiamente dicha y se compone de varias fases:

La visita domiciliaria comienza incluso cuando el equipo camina hacia el hogar, momento en el que puede observar las características del sector: el estado del tráfico, la disposición de las basuras y otros servicios básicos, cómo se viste la gente, cómo utiliza el espacio público, el grado de seguridad, el nivel de contaminación. De esta manera, se conoce el marco de protección, cuidado, socialización y satisfacción de necesidades en el que se desenvuelve la familia en su proceso de salud o enfermedad.

Fase Inicial: Creación de Vínculo y Observación del Entorno

Una vez dentro del hogar, el equipo debe observar elementos estructurales y relacionales. Es crucial identificar quién abre la puerta, quién recibe al equipo de salud, quién lo saluda y cuál es la actitud de todos los miembros de la familia. Esta primera parte es una fase social muy importante, ya que en ella se crea el clima de confianza y el acercamiento necesario para abordar temas más profundos, adaptándose a las circunstancias y el contexto.

En lo estructural, la casa por sí sola puede revelar mucho sobre la vida de la familia: casas prolijas, desordenadas, luminosas, lúgubres, o aquellas que reflejan el pasado o un ambiente futurista. Es importante relacionar estos aspectos con la etapa del ciclo vital de la familia y deducir su estado (satisfacción de necesidades básicas, autoestima, resiliencia) a través de la conversación, el diálogo y la observación del entorno. Se deben analizar el color, el olor, el sentido estético, las fotos, los adornos, los cuadros y el uso del espacio.

En lo relacional, es fundamental observar la dinámica familiar: quién escucha detrás de la puerta, quién habla, quién calla, quién autoriza, quién manda. Esto es crucial en casos de sospecha de abuso. Hay que identificar quién colabora, quién está ausente y dónde, quién es el "cómico" o el que rompe la tensión, ya que esta persona puede ser un aliado importante para la intervención. Este es el momento para fortalecer los factores protectores mediante el refuerzo positivo.

La visita es una entrevista, por lo tanto, tiene las mismas fases que todas las entrevistas. Se utiliza la semiología ampliada para observar dos tipos de elementos: estructurales (el hogar, el barrio) y relacionales (dinámica familiar, interacciones).

Fase de Desarrollo: Valoración y Educación

En esta fase, se explican los objetivos de la visita, se pregunta a la familia sobre sus motivos de consulta y expectativas, y se consensuan los principales problemas, dejando espacio para que el paciente exprese sus dudas y temores. Se realiza una valoración clínica inicial que permite establecer los problemas biopsicosociales priorizados, ya que es habitual que no todos puedan abordarse en una sola visita. La evaluación de la estructura familiar y sus relaciones es clave para comprender el contexto familiar y el conocimiento que tienen sobre la salud-enfermedad del paciente, lo que permite considerar la realidad familiar en futuras decisiones. Para esto, se puede realizar un genograma y, para evaluar las redes de apoyo, se puede utilizar un ecomapa. Es posible educar a la familia y realizar intervenciones en el momento en que se observan situaciones clave que determinan el cuidado del paciente, sin necesidad de esperar al cierre de la visita.

Fase de Cierre: Acuerdos y Plan de Acción

Finalmente, se debe realizar una síntesis de los acuerdos y compromisos, verificando la comprensión de las indicaciones. Se aclara el plan de acción inicial de forma verbal y escrita, explicitando los temas pendientes para una próxima visita y educando sobre el acceso a la red de salud correspondiente ante nuevas necesidades y urgencias. Al regresar al centro de salud, es fundamental registrar un resumen del caso en la ficha clínica, especificando que la actividad fue una VDI y dejando las indicaciones o recetas necesarias.

4. Monitoreo y Evaluación

Esta etapa contempla la definición de un gestor del caso, responsable del seguimiento y coordinación, y la presentación del caso en una reunión con el equipo de salud del sector si es necesario. Se debe realizar una evaluación y monitoreo sistemático del plan de acción con objetivos realistas, según lo observado en la primera visita. Idealmente, se debe contar con un espacio administrativo protegido en la agenda del profesional gestor para esta actividad, dado que es un proceso crítico del caso. Por último, se efectúa un seguimiento presencial o no presencial por miembros del equipo, ante nuevos eventos o temas pendientes.

5. Registro

El registro de la visita domiciliaria es crucial para la continuidad de la atención. Al llegar al centro de salud, es fundamental registrar un resumen del caso en la ficha clínica, especificando que la actividad realizada corresponde a una VDI y dejando las indicaciones o recetas necesarias para el caso.

Factores Adicionales a Evaluar durante una VDI

Una visita al domicilio del paciente permite evaluar aspectos que normalmente no son tan objetivables en una atención ambulatoria:

  • Nutrición y hábitos: Se puede observar directamente los tipos y estado físico de los alimentos que el paciente tiene en la cocina o refrigerador (con consentimiento previo), o preguntar sobre lo consumido el día anterior. También es posible detectar la presencia de botellas de alcohol o marcas de cigarrillos, ya que a menudo los pacientes minimizan estos hábitos al ser preguntados directamente.
  • Medicamentos: Permite objetivar físicamente todos los medicamentos que consume el paciente, identificar medicamentos vencidos, no recetados, medicina complementaria, pastilleros o botiquín casero. Es conveniente preguntar dónde los almacena (especialmente si usa insulina), si tiene un pastillero para controlar dosis y si ha suspendido algún medicamento autónomamente, y por qué.
  • Factores de riesgo de caída en el hogar y vecindario: Observar peligros en el vecindario (entrada al hogar, iluminación, estado del suelo y veredas) y dentro del hogar (barreras arquitectónicas como escaleras, pasamanos, cables en el suelo, bañera, altura de artículos de cocina, alfombras móviles, etc.).
  • Cuidados del cuidador al paciente: Permite evaluar en la práctica cómo se realizan los cuidados, especialmente los relacionados con la higiene, técnicas de transferencias, alimentación y el trato con el paciente. Esto ofrece una gran oportunidad para corregir técnicas de cuidado in situ.
Checklist visual de elementos a evaluar en el domicilio durante una VDI

El Equipo de Salud en la VDI

En la Atención Primaria de Salud (APS), la VDI es realizada tanto por profesionales como por técnicos del equipo de salud y constituye una parte esencial de su trabajo, conformando incluso indicadores de actividad. No existe un perfil único ideal del profesional para realizar una VDI, ya que esto depende de los objetivos de la visita, las necesidades del paciente y las capacidades locales.

Respecto a las competencias necesarias del personal de salud, se dividen en conductuales y funcionales. Las competencias conductuales incluyen la comprensión interpersonal, la clara orientación al logro de objetivos, la capacidad de trabajo en equipo, la negociación y el manejo de conflictos. Las competencias funcionales se refieren a la capacidad de detectar situaciones de riesgo, programar, planificar y evaluar objetivos y planes de acción, vincular redes asistenciales y promover factores protectores.

Se ha observado que el apoyo técnico no es suficiente; para lograr los cambios esperados, es necesario establecer una relación de ayuda con la familia, acogerla, escucharla e intentar comprenderla. Las funciones de los distintos integrantes del equipo de salud a menudo se superponen, abarcando más allá de su rol profesional específico, lo que les permite ser agentes de cambio para el autocuidado en salud. Por ello, es necesario enfatizar el trabajo en equipo y establecer un gestor de casos que se encargue del seguimiento y la coordinación de recursos y del equipo. Es fundamental lograr un buen trabajo en equipos interdisciplinarios y capacitar a los equipos en buenas prácticas de VDI para mejorar la calidad de vida del paciente y su familia, utilizando los recursos disponibles de manera apropiada.

Equipamiento Básico para una Atención de Salud en Domicilio por Médico

El equipo requerido es variable según las necesidades y objetivos de la visita, y suele detallarse en tablas específicas según el protocolo de cada institución.

Foto de un equipo de salud interdisciplinario realizando una visita domiciliaria

Ejemplo de Programa Específico: Atención Domiciliaria en Chile

En Chile, en el año 2006, surgió en los centros de APS el programa de atención domiciliaria a personas con dependencia severa. Su objetivo general es otorgar a la persona con dependencia severa, a su cuidador y a su familia, una atención integral en su domicilio en el ámbito físico, emocional y social, mejorando así su calidad de vida y potenciando su recuperación y rehabilitación. Este programa marcó un hito en la APS, brindando una garantía de atención a domicilio a las personas con dependencia severa.

Este tipo de programas específicos suelen detallar criterios de ingreso y, en algunos casos, pueden incluir estipendios para los cuidadores, como el bono de $29.682 (pesos chilenos) mensuales (actualizado a 2021) en Chile, gestionado por el centro de salud correspondiente y pagado por el Instituto de Previsión Social. Los requisitos para acceder a tales beneficios suelen incluir la inscripción en el programa, no estar en una institución de cuidado de adultos mayores y ser beneficiario de ciertos tramos del sistema de salud pública.

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