La Visita Domiciliaria en el Trabajo Social: De sus Orígenes a la Práctica Actual

La visita domiciliaria es una técnica fundamental en el Servicio Social, cuya relevancia ha sido reconocida desde sus inicios. Históricamente, se tiene la referencia de que esta práctica habría partido profesionalmente con la Organización de la Caridad de Londres en 1869, cuyo objetivo principal era descubrir las causas de la indigencia y planificar su solución. Esta aproximación temprana se inspiró en pensadores como Juan Luis Vives y San Vicente de Paul, quienes ya atribuían gran importancia a la entrevista escrita.

Ilustración histórica de trabajadores sociales realizando visitas domiciliarias en el siglo XIX

Una figura clave en el desarrollo y profesionalización de la visita domiciliaria fue Mary Richmond, precursora norteamericana del Trabajo Social. Ella utilizó la técnica de realizar “Visitas Amistosas” a los necesitados. En 1917, Richmond planteó en su influyente libro “Social Diagnosis” la necesidad crucial de estudiar al individuo en interacción con su entorno, sentando las bases de una intervención más holística y contextualizada.

¿Qué es la Visita Domiciliaria?

La visita domiciliaria es una técnica privativa del Servicio Social que se aplica en el domicilio del cliente. Se lleva a cabo a través de la entrevista y la observación, con fines de diagnóstico e intervención, y con el propósito primordial de vincular el problema del cliente al sistema socio-familiar. En términos más amplios, consiste en que el trabajador social acude al hogar o entorno familiar del usuario para obtener información directa sobre su situación, observar sus dinámicas relacionales, identificar necesidades y aplicar intervenciones in situ.

14.Fases de la Visita Domiciliaria (La Visita domiciliaria parte II)

Elementos Claves de la Visita Domiciliaria

Para que una visita domiciliaria sea efectiva, se deben considerar ciertos elementos fundamentales:

  • Se realiza la entrevista inicial en la residencia de la persona.
  • La visita tiene fines de diagnóstico e intervención, para así llevar a una ejecución que permita solucionar los aspectos de la problemática que se ha descubierto y a la vez solicitado.
  • Permite conocer la realidad socio-económica, familiar, ambiental y cultural del usuario.
  • Se debe involucrar a la familia en el diagnóstico y tratamiento del problema, ya que la resolución no recae en una sola persona, sino que se construye entre todos.

Objetivos de la Visita Domiciliaria

Los objetivos principales que persigue la visita domiciliaria son:

  • Obtener, verificar y ampliar información en el domicilio de la persona.
  • Estudiar y observar el ambiente social y familiar en que está inserto el individuo.
  • Proporcionar información a la familia sobre el estado de avance de la intervención del caso y las posibles medidas o lineamientos que se generarán desde adelante.
  • Realizar un control (evaluación) de situaciones socio-familiares que indique el estado de avance del plan de intervención. Este supuesto control se debe ver en conjunto con la familia, ya que se requiere retroalimentación constante.

Etapas del Proceso de la Visita Domiciliaria

El proceso de la visita domiciliaria se estructura en varias etapas, cada una con acciones específicas para garantizar su efectividad y profesionalismo.

1. Planificación de la Visita

La preparación es clave para el éxito de la visita. Incluye:

  • Revisar el mapa o plano de ubicación del lugar de visita; tener claro dónde nos dirigiremos.
  • Fijar el día y la hora en que se realizará la visita.
  • Organizar todo tipo de materiales que se planeen llevar al domicilio con efectos de la entrevista y la visita.
  • Elaborar una hipótesis, es decir, tener un supuesto respecto de las causas del o los problemas que se pretende abordar.

2. Llegada a la Casa

El primer contacto es crucial para establecer una relación de confianza:

  • Saludar, presentarse, personalizar el contacto; las personas merecen nuestro respeto, por lo que las debemos saludar y dar a conocer quiénes somos para generar el primer contacto.
  • Solicitar ser invitado; preguntar si es que efectivamente podemos pasar y no llegar y entrar sin permiso.
  • Justificar que se encuentra la persona, por ejemplo: “¿Está la señora Juana Muñoz?”.

3. Fase Social

Esta etapa busca generar un ambiente propicio para la interacción:

  • Ser cordial, demostrar interés e inspirar confianza.
  • Lograr contacto con otros miembros de la familia.
  • Observar y determinar ¿Quién es el líder?; dentro de la familia se dan ciertas dinámicas de poder que debemos comprender e interpretar.
  • Observar mensajes analógicos, para neutralizarlos y ganar la aceptación y confianza de la familia.
Infografía sobre la dinámica familiar y el rol del líder en el hogar

4. Aclaración de los Motivos

La comunicación de los motivos debe ser manejada con discreción y profesionalismo:

  • No informar sobre los motivos de la visita a terceras personas; pues si esto ocurriera podría traer consecuencias negativas para la familia producto de rumores, entre otras cosas.
  • No es necesario que la familia conozca todos los motivos de la visita, en especial cuando están relacionados con situaciones negativas; si se refiriera a estos motivos, podría generar que los implicados se coloquen en posición defensiva y no contribuyan a la resolución de las problemáticas.
  • Hay motivos tácitos que no requieren explicación explícita.

5. Ejecución del Plan de Visita

En esta fase se aplican las herramientas principales de diagnóstico e intervención:

  • Entrevista estructurada con fines de diagnóstico.
  • Simple observación del ambiente físico y ecológico de la familia.

6. Fase Crítica

Aquí se abordan directamente las problemáticas identificadas:

  • Tratamiento del problema.
  • Favorecer para que hablen en forma específica y pedir ejemplos; es decir, que se refieran a la problemática y que justifiquen con un ejemplo concreto de su cotidianeidad.

Ventajas de la Visita Domiciliaria frente a Entrevistas Institucionales

La visita domiciliaria es una de las técnicas más importantes y enriquecedoras en el trabajo social, ofreciendo varias ventajas significativas frente a las entrevistas realizadas en un espacio institucional:

  1. Observación del contexto real: El profesional puede apreciar de primera mano las condiciones de vivienda, nivel socioeconómico, higiene, factores de riesgo, etc. Por ejemplo, en una visita se observa hacinamiento, falta de servicios básicos y violencia intrafamiliar, información que sería difícil de obtener en una oficina.
  2. Ambiente natural: Las personas suelen sentirse más cómodas y abiertas al expresarse en su propio ambiente familiar, lo que facilita establecer un rapport de confianza y obtener información más genuina.
  3. Participación familiar: La visita permite involucrar a todos los miembros de la familia, no solo al usuario principal, obteniendo una visión más integral de sus dinámicas. Por ejemplo, durante la visita, los hijos se animan a expresar sus inquietudes directamente.
  4. Intervención directa: Se pueden realizar intervenciones psicosociales, técnicas de resolución de conflictos, o consejerías al momento, acordes a las necesidades puntuales observadas. Por ejemplo, en una discusión entre la pareja, el trabajador social puede aplicar técnicas de comunicación asertiva in situ.
  5. Dar seguimiento: Las visitas periódicas permiten dar un seguimiento longitudinal a la evolución de los casos, ver avances, retrocesos y ajustar estrategias de intervención. Un ejemplo sería controlar la evolución del caso de una madre soltera y sus hijos mes a mes, adaptando el apoyo según las nuevas circunstancias.
Esquema comparativo de las ventajas de la visita domiciliaria vs. entrevista en oficina

La preparación para cada visita es clave. Esto incluye revisar la información previa del caso, definir objetivos claros, elegir el momento oportuno para la visita y tomar previsiones de seguridad si fuera necesario, asegurando así una intervención profesional y eficaz.

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