La Visita Domiciliaria en Trabajo Social

Las y los trabajadores sociales sanitarios requieren un diagnóstico social y sanitario preciso del paciente para elaborar un Proyecto de intervención social efectivo, lo que implica una fase de estudio e investigación exhaustiva del caso. Dentro de las múltiples técnicas disponibles para esta fase, la visita domiciliaria emerge como una de las más relevantes.

Esquema de las fases del Trabajo Social: Estudio e Investigación, Diagnóstico, Intervención.

Definición y Conceptualización de la Visita Domiciliaria

La visita domiciliaria es una técnica fundamental en el Trabajo Social, con diversas definiciones en la literatura especializada. Una de las más claras y sencillas de comprender es la propuesta por Ezequiel Ander-Egg (1995), quien la describe como: “En Trabajo Social, aquella visita que realiza el trabajador social a un hogar tratando de tomar contacto directo con la persona y/o su familia, en el lugar donde vive, con fines de investigación o tratamiento, ayuda o asesoramiento”.

Algunos autores, como González Calvo (2015), también la consideran una macrotécnica del Trabajo Social, dado que se apoya en otras técnicas esenciales, como la entrevista y la observación, las cuales son utilizadas por el profesional durante la visita. Este enfoque multidimensional permite una comprensión más profunda de la situación del individuo y su entorno.

Importancia y Cualidades de la Visita Domiciliaria

La visita domiciliaria es una de las estrategias de intervención más emblemáticas del Trabajo Social y forma parte integral de su historia y práctica profesional. Es valorada no solo por su capacidad para recoger información sobre el entorno doméstico del individuo o familia, sino también por ser un elemento diferencial positivo en la relación profesional-ayuda. Las reflexiones sugieren que, en el espacio doméstico, las relaciones de poder entre el trabajador social y el usuario tienden a equilibrarse, volviéndose aparentemente más igualitarias. Resitúa al trabajador social, recordándole la complejidad de las relaciones sociales y la necesidad de una perspectiva holística de las situaciones y problemas.

Ilustración de un trabajador social interactuando con una familia en su hogar, mostrando un ambiente de confianza.

La principal ventaja de la visita domiciliaria radica en que la provisión de servicios a las familias se realiza en su ambiente natural, lo que facilita la detección y comprensión de las necesidades familiares, así como la individualización de los servicios para responder a ellas (Allen y Tracy, 2004). Además, contribuye a balancear la relación asimétrica de poder entre el profesional y la familia, ayudando a construir lazos de confianza. En definitiva, las cualidades de las visitas domiciliarias ofrecen una oportunidad única para obtener información relevante sobre el ambiente familiar, sus recursos y necesidades, y para entregar un servicio individualizado.

Esta técnica ofrece varias ventajas significativas frente a las entrevistas realizadas en un espacio institucional:

  • Observación del contexto real: El profesional puede apreciar directamente las condiciones de vivienda, el nivel socioeconómico, la higiene y los factores de riesgo. Por ejemplo, en una visita se puede observar hacinamiento, falta de servicios básicos o indicios de violencia intrafamiliar.
  • Ambiente natural: Las personas suelen sentirse más cómodas y abiertas al expresarse en su propio hogar, lo que facilita el establecimiento de un rapport de confianza y una comunicación más fluida.
  • Participación familiar: La visita permite involucrar a todos los miembros de la familia, no solo al usuario principal, obteniendo así una visión más integral de sus dinámicas. Por ejemplo, los hijos pueden sentirse más animados a expresar sus inquietudes en su propio entorno.
  • Intervención directa: Permite realizar intervenciones psicosociales, técnicas de resolución de conflictos y consejerías in situ, adaptadas a las necesidades puntuales observadas. Por ejemplo, se pueden aplicar técnicas de comunicación asertiva durante una discusión entre la pareja.
  • Dar seguimiento: Las visitas periódicas facilitan un seguimiento longitudinal de la evolución de los casos, permitiendo observar avances, retrocesos y ajustar las estrategias de intervención según sea necesario. Por ejemplo, controlar la evolución de una madre soltera y sus hijos mes a mes.

La visita domiciliaria en trabajo social-G4-UMSA

Propósitos y Ámbitos de Aplicación

Los servicios prestados mediante la visita domiciliaria pueden enmarcarse en la prevención social, la intervención o tratamiento, o la evaluación. Wasik y Bryant (2001) establecen diversas razones para iniciar una visita domiciliaria, que pueden ser ofrecidas como un servicio universal, por ejemplo, desde los centros de salud locales a padres de recién nacidos, o como una estrategia de prevención o intervención según las necesidades específicas de los niños. A nivel preventivo, las visitas pueden dirigirse a familias cuyos hijos están en riesgo de deserción escolar, mientras que a nivel de intervención, pueden ser realizadas por profesores a padres de niños con retraso en el desarrollo para ayudarles a mejorar el desarrollo social y cognitivo de sus hijos. En otras ocasiones, son las propias familias quienes solicitan el servicio como apoyo en el cuidado de un miembro con discapacidad física o enfermedad crónica.

La visita domiciliaria, según el United States of America (1990), consiste en la entrega directa de un servicio de ayuda, información o guía a individuos en su hogar en el área de salud, apoyo social o educación. De acuerdo con Aracena et al. (2011), este servicio puede dirigirse a una persona o familia en distintas etapas de la vida, desde antes del nacimiento hasta la adultez mayor. Su principal característica es que se realiza en el propio hogar de las personas y a través de encuentros habituales a lo largo del tiempo, presentándose como una herramienta óptima para poblaciones en condiciones de pobreza o exclusión social, quienes a menudo enfrentan dificultades para acceder o desplazarse hacia los sistemas formales de atención social.

Visita Domiciliaria en Salud

Estudios en el campo de la salud han demostrado que las visitas domiciliarias tienen un impacto positivo en las familias. Se han encontrado resultados favorables en la salud de recién nacidos, niños y familias en riesgo social (ACADEMIA AMERICANA DE PEDIATRÍA, 1998; AVELLAR; SUPPLEE, 2013; KITZMAN et al., 1997; BAQUI et al., 2008; GOGIA; SACHDEV, 2010; CRUZ; MARTHE, 2010), embarazadas (ISSEL et al., 2011), adultos mayores (BRUGEROLLES; DOIS; MENA, 2008; MEDINA et al., 1998) y en el apoyo a enfermos terminales (ASCENCIO-HUERTAS; RANGEL-DOMINGUEZ; ALLENDE, 2013; ASTUDILLO; MENDINUETA; GRANJA, 2008).

Visita Domiciliaria en Educación Social y Escolar

Aunque los estudios sobre la aplicación de la visita domiciliaria en el campo de la educación son escasos a nivel internacional y nacional, esta herramienta tiene un gran potencial. Históricamente, las visitas al hogar han sido utilizadas por educadores, médicos, enfermeras y trabajadores sociales como una herramienta efectiva para proporcionar apoyo y servicios a niños y sus familias (COOK; SPARKS, 2008; WASIK; BRYANT, 2001).

Wasik y Bryant (2001) destacan que el bienestar y desarrollo social de los niños es uno de los principales propósitos de la visita domiciliaria, lo que hace del sistema escolar un contexto idóneo para su realización. Se fundamenta en que es una estrategia que puede facilitar la participación de los padres en la educación de sus hijos y ayudar a entender mejor el contexto extraescolar y sus influencias en el aprendizaje, cuestiones clave para las escuelas.

Allen y Tracy (2004) identifican tres modelos de programas de visitas domiciliarias en escuelas:

  • Enfocado en los recursos: Las visitas se realizan antes o al inicio del año escolar a familias nuevas o de niveles iniciales, e incluyen la referencia a agencias y servicios para responder a las necesidades familiares.
  • Enfocado en el riesgo: Estas visitas buscan incrementar la colaboración entre familias y escuelas en temas académicos y de comportamiento, reduciendo las dificultades que ciertos grupos de niños puedan presentar.

Según estos autores, las visitas domiciliarias pueden mejorar la conexión entre la escuela y la familia, partiendo de la premisa de que los padres no necesitan ingresar a la escuela para influir e involucrarse en la educación de sus hijos, ya que existen actividades importantes de involucramiento que pueden desarrollarse desde el hogar. Ayudan a resolver barreras de participación como la falta de tiempo, la sensación de no ser valorado o bienvenido en la escuela, la incomprensión del sistema escolar y su lenguaje, y la accesibilidad. Además, las visitas domiciliarias pueden proveer mecanismos para responder a la diversidad cultural de las familias de los estudiantes, ya que cada cultura puede lograr el involucramiento de manera distinta.

Un estudio con estudiantes de Trabajo Social constató que la estrategia es utilizada y bien valorada por sus aportes, aunque principalmente para la recolección de información sobre el caso o familia intervenida, y no tanto para entregar servicios sociales o educativos. Una de las razones más frecuentes para su aplicación fue la inasistencia del estudiante a la escuela, coincidiendo con Wasik y Bryant (2001): “Yo la hago, en lo personal, cuando hay muchas ausencias y ninguna de las vías funcionan, como la comunicación o el llamado telefónico, o problemas socioeconómicos donde uno tiene que ir para luego hacer el informe social y derivar”. Los participantes también destacaron su ventaja ante barreras como problemas económicos o la inefectividad de otros mecanismos, como la llamada telefónica, lo cual es convergente con lo planteado por Allen y Tracy (2004), Wasik y Bryant (2001) y Aracena et al. (2011).

Asimismo, los participantes asignaron relevancia a la visita domiciliaria para potenciar el vínculo con las familias de los estudiantes en su espacio más íntimo, apreciando su capacidad para estrechar la relación con las familias en un contexto menos masivo y de mayor confianza, como lo representa el hogar del estudiante. Este aspecto permite acceder a información privilegiada que no se logra obtener en el contexto escolar.

Surgió la problematización del rol de los trabajadores sociales en las escuelas, consensuando que este rol es difuso, con desempeños poco conocidos y funciones que dependen de la cultura institucional. Esta falta de claridad no concuerda con la literatura, que destaca el rol de los trabajadores sociales en el apoyo a resultados educativos positivos de los estudiantes mediante la influencia y coordinación de los esfuerzos de la escuela, familia y comunidad (FRANKLIN; GERLACH; CHANMUGAM, 2008; AMERICAN COUNCIL FOR SCHOOL SOCIAL WORK, 2015). Se propone que las instituciones académicas asuman una función activa para determinar el quehacer profesional en el área educacional. La relación con otros profesionales en las escuelas (directores, inspectores, profesores, paradocentes) fue destacada como relevante, enfatizando la interdependencia y la necesidad de mejorar la coordinación.

Visita Domiciliaria Laboral en Procesos de Selección de Personal

La visita domiciliaria laboral es un mecanismo común en los procesos de selección de personal. Su objetivo principal es determinar si la personalidad del candidato se alinea con la cultura de la compañía, buscando aumentar la probabilidad de que el empleado permanezca en su cargo, genere valor y contribuya al éxito del proceso de selección. Estas visitas deben ser desarrolladas por un profesional, generalmente un psicólogo o un trabajador social.

Durante la visita domiciliaria laboral, se evalúan aspectos como:

  • Las competencias del candidato frente al cargo, basándose en su historial académico y experiencias laborales.
  • Las aspiraciones, proyectos y planes a futuro que podrían afectar su adaptación al cargo (ej. planes de irse del país).
  • Las características de su personalidad que podrían favorecer o afectar su trabajo (ej. orden personal para roles logísticos).
  • El bienestar, orden y salud de sus dinámicas familiares, así como las aspiraciones de la familia ante el cargo.
  • Los riesgos extralaborales.

Es fundamental que la empresa informe al candidato desde el inicio del proceso sobre la realización de una visita domiciliaria si avanza en los filtros. Se espera que el candidato esté a tiempo, preferiblemente con todas las personas que vivan en su hogar, tenga a mano la información solicitada y sea honesto y concreto en sus respuestas. Los psicólogos deben regirse por el Código Deontológico y Bioético de la psicología (Ley 1090 de 2006), que dicta lineamientos como el principio de beneficencia y no maleficencia, evitando causar daño, discriminación o trato injusto. El profesional debe mantener el derecho a la intimidad física y emocional del candidato, su dignidad y buen nombre.

En caso de imposibilidad de visita presencial, se puede realizar una videollamada. El visitador y el candidato (junto a su familia) se conectan virtualmente, el dispositivo debe permitir ver la expresión del aspirante, y el candidato realiza un recorrido virtual por su hogar, mostrando los espacios de interés.

Preparación y Registro de la Información en las Visitas Domiciliarias

La visita a domicilio no debe improvisarse. Una preparación inadecuada puede llevar al olvido de aspectos cruciales. Por tanto, es indispensable contar con un guion claro que detalle la información a registrar. Un estudio en el que participaron Martos, Piedra y Rosa (2017) reveló la ausencia de recomendaciones claras para el registro de información en las visitas domiciliarias, lo que subraya la necesidad de instrumentos estandarizados.

Puntos Clave para el Registro de la Visita Domiciliaria

Un documento de registro útil como método de recogida de información debe basarse en los siguientes puntos:

  1. Fase preliminar
  2. Datos de identificación
  3. Objetivos de la visita
  4. Datos sobre la vivienda:
    • Equipamiento
    • Condiciones de habitabilidad
  5. Unidad de convivencia - Composición familiar
  6. Situación familiar
  7. Datos de enfermería
  8. Otros
  9. Observaciones
  10. Trabajador/a Social Sanitario
Ejemplo de un formulario de registro de visita domiciliaria en Trabajo Social.

Rol del Agente Visitador y Desafíos Éticos

Independientemente de la razón por la que se efectúa la visita, es fundamental que los agentes visitadores sean competentes para que la visita sea efectiva. Deben poseer conocimientos técnicos, habilidades y contar con supervisión (WASIK; BRYANT, 2001). Existe consenso en que, sea o no un profesional, el agente visitador debe estar capacitado para realizar la visita (AVELLAR; SUPPLEE, 2013; ARACENA et al., 2011; WASIK; BRYANT, 2001).

La exposición a la información privilegiada durante las visitas domiciliarias, si bien es una ventaja de los servicios basados en el hogar, también presenta desafíos de naturaleza ética, ya que el profesional utilizará dicha información para decidir activar ciertos procesos de ayuda (Strom-Gottfried, 2009). Por otro lado, las impresiones sobre las condiciones de vida y las experiencias vividas por el agente visitador pueden afectar el establecimiento de límites apropiados, disminuyendo la capacidad para enfocarse en el propósito profesional y aumentando la probabilidad de sufrir el síndrome de burnout.

Limitaciones y Desafíos en la Práctica

A pesar de sus múltiples beneficios, la visita domiciliaria enfrenta ciertas limitaciones y desafíos:

  • Inseguridad del profesional: La sensación de inseguridad en algunos barrios o en hogares con alta vulnerabilidad social puede ser una preocupación. Puls (2006) señala que todo profesional que visita un hogar está expuesto a riesgos de los que debe ser consciente y desarrollar estrategias para solucionarlos. Sin embargo, la asociación exclusiva de este peligro con la situación socioeconómica de las familias puede ser errónea, ya que la vulnerabilidad no se limita a condiciones económicas.
  • Dificultad de desplazamiento: La dispersión geográfica de los hogares, la falta de tiempo profesional y la carencia de recursos económicos para costear los traslados son limitaciones prácticas recurrentes.
  • Observación parcial: La visita domiciliaria suele ser un momento puntual y breve (menor a 60 minutos) en la vida de una familia, lo que solo permite observar un fragmento de su realidad e historia, y no una monitorización prolongada.

Fortalezas y Oportunidades Clave

En concordancia con la importancia asignada a la visita domiciliaria, los participantes de estudios identifican oportunidades y fortalezas significativas, especialmente en la construcción de vínculos:

  • Mejora del vínculo con la familia: La visita fortalece la relación profesional-familia. Las personas se sienten agradecidas de que el profesional llegue hasta su casa, vea su contexto y condiciones de vida, lo que genera un sentimiento de aprecio y cercanía.
  • Espacio de desahogo: Las visitas a menudo se transforman en un espacio donde los padres pueden desahogar opiniones y sentimientos, especialmente aquellos que carecen de redes de apoyo familiar para compartir sus problemas.
  • Mediación en situaciones complejas: En casos de estudiantes disruptivos, los inspectores generales suelen recurrir al trabajador social para que realice una visita domiciliaria. Esto permite establecer un vínculo distinto y mediar en la situación antes de una entrevista formal en el liceo, logrando una relación previa menos conflictiva.

La Visita Domiciliaria en Tiempos de Pandemia

Durante la pandemia del COVID-19, la realización de visitas domiciliarias por parte de trabajadores sociales ha requerido la implementación de precauciones extremas:

  • Los profesionales no deben acudir a trabajar si presentan síntomas compatibles con la enfermedad.
  • Si se detecta una sospecha de infección en el usuario, se debe notificar al sistema de salud y seguir sus instrucciones, acompañando a la persona, evitando contacto, hasta que los servicios sanitarios determinen el siguiente paso. El profesional, en este caso, será sustituido y pasará a baja laboral y aislamiento domiciliario.
  • Se deben extremar las precauciones en los domicilios, utilizando equipos de protección individual (EPI) completos y adecuados.

Para mayor información, se recomienda consultar el "Documento Técnico de Recomendaciones de Actuación desde los Servicios Sociales de Atención Domiciliaria ante la crisis por COVID-19. Versión 2 (18/03/2020)" de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales del Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030.

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