La Victimología: Definición, Factores y Vulnerabilidad Psicológica

La sociedad está muy familiarizada con el estudio de los crímenes. Buena parte de culpa la tienen las series y películas que nos relatan todo tipo de historias para no dormir. Sin embargo, es muy habitual que, tanto en la vida real como en la ficción, el eje central de la trama se sitúe en torno a la persona que comete el delito. Así pues, en la mayoría de las ocasiones, la víctima suele quedar en un segundo plano. Esto, precisamente, es lo que pretende revertir la victimología.

La victimología es una de las muchas ramas de la criminología. Se trata de una disciplina científica que se centra en estudiar a la víctima y a sus allegados, y en analizar las diferentes fases de la victimización y los factores que pueden haber intervenido. Su origen se debe al psiquiatra Fredric Wertham que acuñó el término en la década de 1930.

¿Qué es la Victimología?

Acuñado por el psiquiatra Fredric Wertham, este término hace referencia a la disciplina científica derivada de la criminología que estudia a las víctimas de la delincuencia en las diversas fases de victimización. La creación de esta disciplina ha permitido tanto el estudio como el tratamiento de víctimas y familiares de todo tipo de delitos, que la criminología tradicional ignoraba para centrarse en la figura del delincuente. Se trata de una disciplina científica relativamente joven, hallándose sus inicios científicos en los años treinta.

Dicha disciplina tiene numerosas variantes que han ido focalizando su atención en diferentes aspectos y teniendo diversas interpretaciones de la realidad. Sin embargo, todas las teorías y perspectivas habidas tienen en común su objetivo de estudio.

Se puede decir que, de algún modo, la victimología centra su atención precisamente en las personas que se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad y que, por consiguiente, son las primeras que necesitan que se estudie el tipo de experiencias por las que pasan, sus fuentes de malestar y las posibles soluciones.

Objeto de estudio de la victimología

El principal objeto de estudio de esta disciplina es la víctima y sus características, así como su relación con el delincuente y su rol dentro de la situación delictiva. Concretamente, se analiza el conjunto de factores que provocan que la persona se convierta en víctima, tanto si la situación ha sido provocada por una segunda persona o se debe a la propia actuación o azar (como un accidente laboral, por ejemplo), la relación de los hechos con la ley vigente y la posible reparación de daños, y la relación entre los aspectos que pueden provocar que una persona sea víctima y la ocurrencia del crimen.

Para comprender mejor este objeto de estudio, cabe definir qué se entiende por víctima. De este modo, requiere de encuestas y observaciones de casos y víctimas para poder desarrollar hipótesis válidas que puedan contribuir a explicar los procesos de victimización. Elementos biopsicosociales, relación con el sujeto que comete el crimen y el crimen son pistas fundamentales de cara a elaborar un estudio consistente de la víctima y su situación en el crimen. Sin embargo, esta ciencia debe tener en cuenta tanto la necesidad de su uso inmediato como la de asemejarse a otras ciencias naturales y sociales.

Según la Organización de Naciones las Unidas, el concepto de víctima engloba a las personas que, individual o colectivamente, hayan sufrido un perjuicio, especialmente un ataque a su integridad física o mental; sufrimiento moral, una pérdida material o un ataque grave a sus derechos fundamentales, debido a acciones u omisiones que infringen las leyes penales en vigor de un Estado miembro.

No obstante, cabe señalar que esta definición no incluye a los familiares o allegados, que también son un elemento clave para la victimología. Esta rama destaca la importancia e intenta dar respuesta a preguntas como ¿qué factores provocan que alguien se convierta en víctima?, ¿qué tipo de ayudas necesita?, ¿qué ocurre con la víctima?, ¿se deja de ser víctima en algún momento? Todas estas preguntas tienen una enorme influencia psicológica, que justifica la eclosión de la victimología.

Imaginemos, por ejemplo, el escenario de un atentado terrorista en una estación de tren. En ese caso, se incluye automáticamente en la categoría de víctima a cualquier persona que fallezca o sufra daños físicos. Ahora bien, dicha categoría debe ampliarse también a quienes puedan haber sufrido algún daño psicológico, lo cual puede suceder sin estar siquiera presente o incluso un tiempo después del incidente. Por tanto, el concepto de víctima es muy amplio y es necesario estudiarlo con detalle.

El principal mecanismo por el que la victimología puede actuar es a través de la denuncia de un crimen, junto a la testificación de los afectados. Incluso la ausencia de estos elementos resulta una fuente importante de información, habida cuenta de que se refleja la postura de los diversos grupos sociales e individuos respecto al sistema.

Esquema de las relaciones entre criminología, victimología, víctima y delincuente

Factores Victimógenos y Vulnerabilidad Psicológica

Llamamos factores victimógenos a las condiciones o situaciones de una persona que la hacen proclive a convertirse en víctima. Las teorías que apoyan la existencia de estos factores provienen de autores como Mendelssohn y Von Henting. Estos autores ubican a la víctima en el centro del análisis para determinar las causas del delito y el papel que tiene en dichas causas (Rodríguez Manzanera 2002; citado en Machado et al., 2021).

En esta disciplina existe el término victimogénesis, es decir, los factores que predisponen a alguien para convertirse en víctima u objeto de un delito. Al respecto, podemos diferenciar dos grandes grupos: los factores de riesgo y los de vulnerabilidad.

Como indican Machado et al. (2021), podemos dividir estos factores en dos tipos:

Factores exógenos

Estos factores están relacionados con el contexto y el entorno social de la persona -es decir, las circunstancias externas- que pueden influir en su vulnerabilidad a la victimización.

  • Edad: Es posible que niños y adultos mayores sean más vulnerables a ciertos tipos de victimización debido a su menor capacidad de defensa o su situación de dependencia.
  • Sexo: Mientras las mujeres se encuentran más expuestas a delitos como la violencia de género y la trata de personas, los hombres pueden ser más propensos a ser víctimas de homicidios o agresiones en espacios públicos.
  • Etnia: Algunos grupos étnicos son más vulnerables debido a la discriminación racial y los prejuicios sociales, viéndose expuestos a delitos de odio, exclusión social o abusos institucionales.
  • Discapacidades: Debido a la dependencia de cuidadores, las barreras comunicativas o la falta de acceso a mecanismos de denuncia, las personas con discapacidad pueden ser víctimas de abuso, maltrato o explotación.
  • Ocupación y profesión: Algunos trabajos -como el de policías, personal sanitario o periodistas- implican un mayor riesgo de violencia, acoso o explotación laboral debido a la exposición a terceros.
  • Ingresos: La falta de recursos derivada de la pobreza puede incrementar la exposición a la delincuencia, la explotación laboral o la falta de acceso a recursos de justicia.
  • Estado civil: En algunos contextos, las personas solteras, viudas o divorciadas pueden enfrentar mayores riesgos de victimización a nivel financiero o a través de violencia doméstica en nuevas relaciones.
  • Nivel de escolaridad: El acceso a información sobre derechos y protección puede verse reducido ante un bajo nivel educativo, aumentando la vulnerabilidad de la persona ante explotación laboral, fraudes y abusos de autoridad.
  • Procedencia: Las personas migrantes o desplazadas, debido a su falta de redes de apoyo y barreras legales, pueden ser más vulnerables ante delitos como la trata de personas, explotación laboral y discriminación.
  • Familia: En hogares con antecedentes de violencia o disfunción familiar aumenta la vulnerabilidad a la violencia intrafamiliar, el abuso infantil o la negligencia.
  • Espacio y tiempo victimales: Encontrarse en lugares aislados y/o entornos con alta criminalidad, sobre todo en horarios nocturnos, puede aumentar la probabilidad de ser víctima de un delito.

Factores endógenos (Vulnerabilidad Psicológica)

Estos factores están directamente relacionados con características personales y biológicas de la misma persona, que pueden influir en su vulnerabilidad ante la victimización. Entre los diferentes factores de riesgo, encontramos aspectos como las características individuales de la persona (edad, género, situación socioeconómica, entorno familiar o los roles que desempeña).

Los factores de vulnerabilidad psicológica son mediadores entre el delito y el daño psíquico emergente e incluyen elementos de personalidad y factores sociales (estructura social, elementos ambientales, redes de apoyo o temas laborales).

  • Factores biológicos: La genética y la predisposición a ciertas condiciones -como enfermedades que afectan la percepción del peligro o la capacidad de reacción- pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona a la victimización.
  • Estado físico de la víctima: Contar con discapacidades físicas, limitaciones motoras o algunos problemas de salud pueden dificultar la huida o autodefensa en situaciones de peligro.
  • Procesos cognitivos: Capacidades cognitivas de la persona, como la toma de decisiones, la interpretación de señales de peligro o la capacidad de procesamiento de la información, influyen en sus probabilidades de victimización.
  • Factores psicológicos: Ante situaciones de victimización, la historia de vida, traumas previos o problemas emocionales pueden influir en la percepción del riesgo y la capacidad de respuesta adaptativa.
  • Esferas afectiva y volitiva: El manejo de sus emociones y el control de sus propias acciones pueden influir en la resistencia o vulnerabilidad de la persona ante amenazas físicas o emocionales.
  • Personalidad: Algunos rasgos de personalidad -como la impulsividad, la confianza excesiva o la sumisión- pueden aumentar la vulnerabilidad de victimización en diversos contextos.
  • Instinto: La capacidad de reconocer señales de peligro y reaccionar ante ellas varía entre individuos y puede influir en la exposición de cada persona a situaciones de riesgo.
  • Niveles de agresividad: Altos niveles de agresividad pueden aumentar las posibilidades de que la persona se involucre en conflictos en los que resulte victimizada. A la vez, una actitud totalmente pasiva puede hacer que se la perciba como a un blanco fácil.
  • Trastornos mentales: Los síntomas de algunos trastornos -como la depresión o la esquizofrenia- pueden afectar la capacidad de defensa, la percepción del peligro y/o la toma de decisiones en situaciones de riesgo.
  • Adicciones: El consumo de sustancias puede incrementar la exposición a entornos peligrosos. También puede aumentar la vulnerabilidad ante la victimización al afectar la conciencia, la capacidad de juicio y la autodefensa.

Estos factores -tanto exógenos como endógenos- interactúan entre sí, pudiendo llegar a potenciar la vulnerabilidad de una persona en distintos escenarios de victimización. Por ello, es fundamental un enfoque multidisciplinario en la prevención y atención a las víctimas.

✨La trampa de la VICTIMIZACIÓN y cómo salir de ella / Psicología profunda con CARL JUNG✨

Clasificación de las Víctimas

Uno de los objetos de estudio de la victimología son los diferentes tipos de víctimas que existen. En ese sentido, una de las clasificaciones más utilizadas recurre al concepto de victimización o, lo que es lo mismo, la tendencia de un grupo de personas o un colectivo a considerarse víctimas.

Tipologías según Jiménez de Asúa

Como ciencia que estudia a las víctimas de infracciones penales, numerosos autores han realizado diversas clasificaciones sobre tipologías de víctimas. Una de ellas es la de Jiménez de Asúa, quien divide a las víctimas en:

  1. Víctima determinada: Se considera como tal aquella que es escogida voluntariamente por el criminal, no siendo su elección producto del azar. Un ejemplo serían los crímenes pasionales, venganzas o crímenes llevados a cabo por familiares o allegados.
  2. Víctima indiferente: Escogida al azar. El crimen podría realizarse con cualquier otra persona sin que ello produjera ningún cambio en el criminal. Un ejemplo de ello podrían ser el fraude o los timos, como los trileros. También se observa en algunos actos criminales llevados a cabo por psicópatas y asesinos en serie.
  3. Víctima resistente: Aquella víctima que es capaz de presentar resistencia y defenderse, o que es atacada a causa de o a sabiendas de que el sujeto iba a defenderse.
  4. Víctima coadyuvante: No siempre que se da una situación en que un sujeto es víctima de un crimen éste es un sujeto sin vinculación con el hecho criminal. De este modo, existen víctimas que participan de forma activa en el delito, si bien es posible que actúe bajo coacción.

Tipos de Victimización

Según la clasificación por el concepto de victimización, encontramos tres grupos:

  • Victimización primaria: La persona sufre daños físicos o psíquicos, fruto de un hecho delictivo, ya sea de forma directa o indirecta. El proceso por el cual una persona sufre, de modo directo o indirecto, daños físicos o psíquicos derivados de un hecho delictivo o acontecimiento traumático.
  • Victimización secundaria: Se trata del impacto personal que se deriva de la participación en un proceso penal. Por ejemplo, el trauma o proceso de revictimización, al tener que revivir un acontecimiento durante la declaración ante un juez. Es alusiva a las respuestas del sistema legal, a las expectativas de la víctima y la actitud de esta ante el mismo. Es considerada la más negativa, ya que es producida por el propio sistema que victimiza a quien se dirige a solicitar justicia.
  • Victimización terciaria: Concibe que la persona que realiza un delito también puede ser víctima, así como sus personas cercanas. Incluye, por ejemplo, la estigmatización que puede llegar a imposibilitar el proceso de reinserción en la sociedad. En cuanto a esta definición existe controversia entre los autores. Por un lado, se denomina victimización terciaria al resultado de las consecuencias negativas de las dos anteriores y consiste en el comportamiento que adopta la víctima como resultado de la victimización, intentando sacar provecho o aceptando su rol como tal. De igual manera, a veces emerge como resultado de las vivencias y los procesos de adscripción y etiquetamiento. De otro punto de vista, es entendida como socio estructural, institucional, colectivo y abuso del poder. Por otro lado, los autores describen la victimización terciaria como las situaciones en que un detenido o acusado puede resultar victimizado por parte de los operadores del sistema legal durante la fase de investigación, juzgamiento y ejecución de la sentencia.

El Papel de la Victimología en la Protección y Asistencia

¿Qué ayudas puede necesitar? o ¿qué ocurre con la víctima después del crimen? Estas son otras de las preguntas que se plantea la victimología. Así, esta rama tiene un papel activo en la creación de servicios para las víctimas y en la capacitación de psicólogos y otros profesionales que puedan prestar su asistencia.

Después del propio acontecimiento, aparece un nuevo concepto: desvictimización. Consiste en la reparación del daño y la reconstrucción necesaria para volver a estar integrado, sin ningún tipo de estigma, en la sociedad. Se trata de un proceso complejo, en el que intervienen muchos factores y en el que participan diferentes partes, como los familiares, el sistema de justicia penal, la policía, los psicólogos, los medios de comunicación o las asociaciones de apoyo a las víctimas.

Al margen de estudiar a la víctima y el proceso a través de la cual se ha convertido en tal, la victimología también tiene un papel muy destacado en la actuación posterior al crimen. Concretamente, su ámbito de estudio permite la creación de servicios a las víctimas, contribuyendo junto a psicólogos y otros profesionales a preparar programas de asistencia, como la creación de centros de crisis, pisos de protección oficial, programas de protección de testigos. Asimismo, la información y el apoyo prestados a las víctimas son en general los servicios más importantes. La victimología, de esta manera, ha venido impulsando la creación de programas de asistencia, reparación, compensación y tratamiento a las víctimas del delito.

Por otro lado, también se realizan esfuerzos para prevenir las dinámicas de relaciones personales que suelen generar la aparición de víctimas. De este modo, la victimología está en contacto con muchas ramas de la psicología y las ciencias forenses. Los programas desarrollados hasta el momento, dependen particularmente de la clase de víctima, los servicios que se prestan, los fines perseguidos, la institución que los financia, el grado de autonomía que disfrutan para prestar la atención, la relación con el sistema legal, la ideología política, etc.

Precaución ética

Como ciencia que establece un estrecho contacto con las víctimas de delitos, la victimología debe tener especial precaución en los procedimientos empleados a la hora de ejercer su actividad. Hay que tener en cuenta que la víctima de un delito, además de sufrir el delito per se, se ve sometida al estrés y tensión que produce el proceso de investigación (reviviendo asimismo el suceso, muchas veces traumático), y posteriormente lidiar con las consecuencias (físicas, psicológicas, sociales o laborales) producidas por el delito.

En este sentido, la victimología ha de procurar no causar con su aplicación en la práctica una victimización secundaria y/o terciaria, es decir, ha de procurar prevenir la realización de daños en la víctima por el mero hecho de relatar, repetir o revivir experiencias traumáticas, tanto a nivel institucional como social.

La victimología es una ciencia compleja que todavía requiere más investigación. Además, es importante señalar que hay que tener mucho cuidado durante el desarrollo y la ejecución de los procedimientos de trabajo. Los nuevos profesionales que se formen en esta área deben prestar especial atención, para no causar ningún tipo de daño adicional a las víctimas en el desarrollo de su labor. Deben saber manejar las herramientas para entrevistar a una víctima, comprender el impacto emocional que ha sufrido y saber cómo tratarla con humanidad y empatía.

Equipo multidisciplinario de apoyo a víctimas

Corrientes y Modelos en Victimología

El debate respecto a la función de la disciplina queda también vigente ¿es eminentemente teórica o práctica? Ellemberger trabaja el concepto de victimogénesis y anticipa la noción victimológica de vulnerabilidad (Schaffer, 1979). Wolfang es considerado iniciador de los estudios victimológicos empíricos y creador del concepto de precipitación victimal en contextos violentos. Amir traslada la perspectiva interactiva al campo de los delitos sexuales.

Teoría de las Actividades Rutinarias y Modelo de Oportunidad

No podemos hablar de positivismo, en este sentido, sin referirnos a la Teoría de las Actividades Rutinarias, de Lawrence Cohen y Marcus Felson (1979). Estos autores querían estudiar las altas tasas de criminalidad, en diferentes sociedades y en diferentes vecindarios, sin tener que recurrir a las diferencias individuales. Para ello definieron rutina y la estudiaron en una determinada sociedad. Concluyeron que el crimen es el solapamiento en tiempo y espacio de los siguientes elementos: un delincuente motivado, que encuentra un blanco adecuado, que carece de un guardián capaz. Ausente uno o más de estos elementos es muy improbable que se manifieste el crimen.

A partir de esta primera teoría, Hindeland, Gottfredson y Garófalo exponen, en 1978, el Modelo de Oportunidad basado en el Estilo de Vida de la víctima.

Victimología Radical y Crítica

Razones históricas. A partir de aquí comienza una nueva etapa (ideología reivindicativa) contraria a la tendencia culpabilizadora de las víctimas. En esta nueva etapa se manifiesta una hermandad entre la Victimología y los Movimientos de víctimas descubriendo una base ideológica común (Herrera Moreno, 2006).

  • Victimología radical: Esta corriente no contempla exclusivamente a las víctimas del hecho criminal, además le interesa la victimización, los victimarios de las violaciones de los DDHH, los victimarios del abuso de poder, y los presupuestos que conducen a la opresión, la estratificación y la discriminación racial por parte de los Estados. Pretende ser una alternativa para llamar la atención del rol que juega la ley en la sociedad capitalista para construir o dar origen, tanto al criminal, como a la víctima. Desde esta perspectiva, se fija la atención en la manera en que el sistema de justicia criminal ha ejercido su influencia en la definición de los actos del criminal y de sus víctimas y de qué manera se configuran los delitos, los ofensores y las víctimas.
  • Victimología crítica: Esta corriente tiende a examinar el papel del contexto social de la victimología, involucrando el análisis de las respuestas policivas y el servicio dado o proporcionado a las víctimas del crimen. La escuela Crítica ve al individuo como un actor, como un agente activo y no como un mero sujeto que se adapta a las influencias de la estructura social. Enfatiza en el rol de los valores y en los procesos sociales de la identificación de las víctimas como tales. Por otro lado, podemos decir que esta corriente deriva de la teoría criminológica del etiquetamiento o labeling approach, que considera el poder de las etiquetas por su poder estigmatizador. Tannenbaum (1938) consideraba que el elemento que más contribuía a la creación del criminal era el proceso de identificación de este con la etiqueta de ofensor que se le atribuía.

La etapa reivindicativa con sus críticas a la victimología positivista provoca un cambio de concepción de la disciplina. Pasamos de entender la victimología como del acto (criminal) a entenderla como la victimología de la acción (promocional), siendo uno de sus principales rasgos distintivos la movilización social de apoyo en la persecución de logros concretos a favor de las víctimas del delito (Joutse, 1986, pág. 113). La victimología promocional entiende, así, que el Estado social y democrático sólo se consolida éticamente por la solidaridad cívica con las víctimas.

Aparece una nueva tendencia que intenta dotar a la nueva corriente constructivista de un espíritu de autocrítica y reflexión científica y así evitar limitarse al espíritu humanitario y casi utópico de dicha corriente. Concepto de victimización social. Instrumentalización de la víctima. Justicia restauradora. Metodología empírica propia. Consolidación de una perspectiva victimológica en tanto Ciencia Global, acotada por la Sociedad Mundial de Victimología (1980).

tags: #victimologia #vulnerabilidad #psicologica