Familia con Cuidadora Conviviente: Dinámica y Características

La familia desempeña un papel fundamental en las labores de cuidados de las personas en situación de dependencia a lo largo del ciclo de vida. Particularmente, son las mujeres quienes ejercen con mayor frecuencia los cuidados en el ámbito doméstico, una realidad documentada por Batthyány en 2015.

Foto de una familia en un entorno doméstico

El Rol Fundamental de la Familia en los Cuidados

Contexto General y Desafíos en Chile

En Chile, existe escasa evidencia empírica relacionada con el cuidado en términos de dimensiones socioeconómicas, género o lugar de residencia. Menos aún se ha logrado identificar a los distintos grupos de personas que son sujeto de cuidado, o evidenciar la percepción sobre los diversos aspectos de los cuidados no remunerados, ya sea en general o en específico.

Un estudio de la Fundación Sol, “Mujeres trabajando: una exploración al valor del trabajo y la calidad del empleo en Chile” (2015), advierte que la entrada de la mujer al mercado laboral no implica que dejen de realizar labores de cuidado, manteniéndose como las principales proveedoras de esta labor.

El objetivo principal de investigaciones en este campo es indagar sobre la valorización de la oferta pública de cuidados en tres ámbitos específicos: el desempeño del Estado en la provisión de servicios de cuidado, la importancia de la familia y su contribución en este ámbito, y los obstáculos que dificultan el acceso a la oferta pública existente en el país.

Hacia una Definición Integral del Cuidado

La definición teórica y la medición del concepto de cuidado recaen en múltiples y diversos elementos que están en constante debate, dada la complejidad del término (Arriagada, 2010). La literatura empírica ha abordado los cuidados desde diversos enfoques y disciplinas complementarias (Tronto, 1993).

La definición comúnmente utilizada hace referencia a que los cuidados “son la prestación remunerada o no remunerada de apoyo en el cual intervienen actividades que implican un trabajo y estados afectivos”. A esto se añade lo sostenido por Arriagada (2010: 58), quien señala que “el cuidado refiere a los bienes y servicios, actividades que permiten a las personas alimentarse, educarse, estar sanas y vivir en un hábitat propicio”. Por su parte, Batthyány (2021) afirma que el cuidado implica el cuidado material, económico y psicológico, es decir, incluye factores emocionales, motivacionales y relacionales (Esquivel, 2011).

Infografía: Componentes del cuidado integral

Factores Determinantes de la Calidad del Cuidado

Aunque se tiende a considerar que los integrantes de la familia son responsables del cuidado del otro, el límite de las obligaciones filiales y maritales varía en las distintas culturas, de acuerdo con cada familia y cada integrante en particular (Kaplan y Berkman, 2021). Esta relación corresponde a uno de los factores internos que determinan o condicionan la calidad del cuidado.

Junto con los factores internos, es posible establecer otros de carácter externo. En primer lugar, se ha evidenciado que cuanto mayor sea la inversión estatal en los servicios públicos y sociales, más aumenta la probabilidad de que los cuidadores principales dediquen menos tiempo al trabajo doméstico y de cuidados.

Por otra parte, la escasa distribución de los cuidados entre hombres y mujeres en la familia, las limitaciones de los sistemas de protección social y la escasez de los servicios públicos para proveer de cuidados, se traduce en una transferencia de esta labor a otras mujeres de diferentes generaciones, estatus socioeconómicos o nacionalidades.

El Modelo de Cuidados en América Latina

En los estados de bienestar de países principalmente europeos, las políticas hacia los cuidados se han configurado en torno a un modelo que combina la responsabilidad pública (Estado), la provisión del mercado y la participación de las redes familiares (Simonazzi, 2009). Sin embargo, en América Latina, los cuidados han recaído principalmente en la familia debido a componentes culturales, como la división sexual del trabajo y los estereotipos de género, así como al enfoque de las políticas sociales asistencialistas (Addati et al., 2018).

Mapa de América Latina destacando patrones de cuidado

La Institucionalización de los Cuidados en Chile

En Chile, la institucionalización de los cuidados se encuentra “sustentada en la dependencia sistemática de la familia para la provisión de este trabajo” (Acosta, 2018: 15). A pesar de los cambios demográficos, la familia mantiene el rol principal de cuidados, especialmente los desempeñados por mujeres, una tendencia global.

Esto se remonta a una destacada institucionalidad de la política social en Chile que se comienza a consolidar desde el retorno a la democracia en 1990. Solo a partir del año 2000, las políticas comienzan a configurarse en torno a la protección social, destacando una notable extensión en cobertura y monto de los beneficios sociales. Un programa en particular se puede señalar como el único que tiene como objeto de política pública los cuidados familiares propiamente tal.

El Programa "Chile Cuida": Propósito y Desafíos

Este sistema, también llamado “Chile Cuida”, tiene como principal propósito “acompañar y apoyar a través de diferentes servicios, a las personas en situación de dependencia, sus cuidadores, sus hogares y su red de apoyo” para mejorar el bienestar de los cuidadores familiares y la persona dependiente funcional.

Dicho programa se encuentra focalizado en 1.896 hogares de 22 municipios de un total de 346 a nivel nacional. La proyección es aumentar progresivamente la cobertura hacia el 100% para el 2023.

Sin embargo, en términos de la evaluación de indicadores de gestión, el programa ha estado determinado por deficiencias evaluadas en el plan piloto, las cuales señalan:

  • La dificultad de la instalación de la red local.
  • La limitada cobertura de comunas participantes.
  • La inexistencia de indicadores y metas de evaluación.
  • Las falencias en la coordinación inter e intrasectorial, especialmente en los municipios, quienes no cuentan con facultades vinculantes, entre otras (Dipres, 2020).

Instituciones y Colaboradores en la Oferta Programática

Respecto a las instituciones que lideran la oferta programática, se encuentran como organismos ejecutores la Subsecretaría de Servicios Sociales (Ministerio de Desarrollo Social y Familia), la Subsecretaría de Redes Asistenciales (Ministerio de Salud), SENAMA, SENADIS, SERNAMEG, Fundación Integra, el Instituto de Previsión Social (Ministerio del Trabajo y Previsión Social) y la Superintendencia de Seguridad Social. Para la implementación de los programas y beneficios, los organismos ejecutores requieren de la colaboración de organismos públicos o privados sin fines de lucro.

Organigrama simplificado de instituciones chilenas de cuidado

Programas Específicos por Grupo de Dependencia

Cuidados para Personas Mayores

Los programas hacia los cuidados de personas mayores se encuentran diseñados de acuerdo con los grados de dependencia. Los programas de apoyo integral y cuidados domiciliarios, en su mayoría, están destinados principalmente al grupo etario de 60 años o más, afectados con un grado de dependencia severa que no recibe cuidados familiares. Entre ellos destacan los Establecimientos de Larga Estadía ELEAM (2007) y el programa de Cuidados Domiciliarios (2013).

Cuidados para Niños y Niñas

En cuanto a la oferta pública destinada a los niños y niñas, a menor edad de este grupo, mayor es el grado de dependencia. Dentro de la oferta programática, destacan el programa “4 a 7” (2011), “Vacaciones en mi Jardín” (2002) y el programa “Extensión horaria” (1994), los cuales se entienden directamente relacionados con apoyar a los cuidados familiares. Además, cobra relevancia la red de salas cunas y jardines infantiles del sistema público, que, si bien son beneficios dirigidos a niños y niñas, permite que muchas mujeres puedan desarrollarse laboralmente.

Cuidados para Personas en Situación de Discapacidad

Finalmente, la oferta programática hacia las personas en situación de discapacidad - entendiendo este concepto como toda restricción o ausencia (debida a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano (OMS, 2001) - se ha graduado principalmente en dependencia severa, moderada y leve, dependiendo de la autonomía para realizar actividades básicas o instrumentales de la vida diaria (SENADIS, 2017). Las políticas públicas para este grupo se han centrado en los cuidados y la seguridad social por motivos de incapacidad.

Metodología del Estudio sobre Percepciones de Cuidados

Enfoque y Muestreo

Un estudio realizado sobre las percepciones de los cuidados en la familia en Chile es de tipo cuantitativo, con un diseño exploratorio, descriptivo y transversal. El muestreo fue no probabilístico, combinando dos tipos de selección: por conveniencia complementado con muestreo por bola de nieve, sin cuotas.

Del total de 4.089 personas que respondieron el cuestionario online, 4.033 consintieron el uso de sus respuestas. De esta muestra total válida (N=4.033), el análisis se enfocó en las mujeres que desempeñan labores de cuidado no remuneradas en la Región Metropolitana (N=597). Aunque el estudio abarcó las 16 regiones del país, la tasa de respuesta más alta se encontró en la Región Metropolitana (71.3%). Con el fin de evitar una representación desproporcionada de la realidad nacional, se tomó la decisión metodológica de centrarse en esta región.

¿Qué es el MUESTREO y TIPOS DE MUESTREO? | Metodología Básica y no tan básica #habiaspensado

Ejes de Estudio del Cuestionario

El cuestionario del “Estudio de opinión: Percepciones sobre los cuidados en la familia en Chile” (Centro UC de la Familia, 2022) consta de un total de 4 ejes de estudio:

  1. Perfil sociodemográfico
  2. Cuidados familiares
  3. Efectos de la pandemia Covid-19 sobre los cuidados
  4. Valoración hacia los cuidados

En relación con el segundo componente, que aborda la valorización de los cuidados, se utilizaron las variables relativas al desempeño del Estado en la provisión de servicios de cuidado, la importancia de la familia y su contribución en este ámbito, y los obstáculos que dificultan el acceso a la oferta pública existente en el país.

Perfil Sociodemográfico de las Cuidadoras No Remuneradas en la Región Metropolitana

Los resultados de la encuesta revelan el siguiente perfil de las cuidadoras no remuneradas en la Región Metropolitana:

  • Distribución por sexo: Un 81.3% de las cuidadoras no remuneradas son mujeres, mientras que solo el 18.7% son hombres.
  • Composición etaria: El perfil se concentra en los rangos de edad de 40-49 años (28.1%), 30-39 años (24.1%) y 50-59 años (16.9%).
  • Nivel educacional: Lideran aquellas con postgrado (36.9%) y con educación universitaria completa (32.8%). En menor medida, se encuentran quienes poseen educación técnica (5.2%), educación universitaria incompleta (5.0%) y educación media (1.4%).

En resumen, los datos revelan un perfil sociodemográfico de las cuidadoras no remuneradas en la Región Metropolitana caracterizado por una predominancia de mujeres casadas, especialmente en los grupos de edad de 30 a 59 años. Además, se destaca una alta proporción de cuidadoras con niveles educativos superiores, lo cual puede tener implicaciones en la calidad y eficacia del cuidado brindado.

Gráfico de barras: Nivel educativo de cuidadoras en Chile

Percepciones sobre el Rol del Estado y la Familia en los Cuidados

Evaluación del Estado y el Derecho al Cuidado

Respecto a la evaluación general del Estado y su contribución a los cuidados, un 75.9% de las mujeres cuidadoras se mostraron de acuerdo con la afirmación de que los cuidados son un derecho. Este resultado refleja una visión que reconoce la importancia de los cuidados y la necesidad de que las personas tengan acceso a ellos como un derecho fundamental.

En cuanto a la afirmación que considera el reconocimiento al trabajo de cuidado como valioso y necesario, y que debe ser compensado económicamente, un 70% de las cuidadoras manifestaron estar de acuerdo. Finalmente, un 45% de las cuidadoras expresan que los cuidados deben ser institucionalizados a través de programas sociales. A diferencia de los resultados anteriores, esta afirmación muestra una menor preferencia, ya que menos de la mitad de las cuidadoras están de acuerdo con ella. Es importante destacar que estos resultados reflejan las percepciones y preferencias de las mujeres cuidadoras de la Región Metropolitana, quienes tienen un alto nivel educativo.

La Ambivalencia en el Rol Familiar

Los resultados de las preguntas muestran una ambivalencia en las percepciones de las cuidadoras en relación con el rol de la familia en los cuidados. Esta ambivalencia puede deberse a la complejidad y diversidad de las situaciones familiares y contextos en los que se desarrollan los cuidados. Asimismo, es importante considerar el contexto cultural y social de Chile, en el cual se valora la importancia de la familia y los cuidados que esta brinda. Además, se observa una conexión entre estas percepciones ambivalentes y los obstáculos identificados en el acceso a la oferta pública del Estado.

Obstáculos en el Acceso a la Oferta Pública de Cuidados

En términos generales, el principal obstáculo identificado por las cuidadoras de la Región Metropolitana para acceder a la oferta pública es el no calificar con los requisitos o criterios para acceder a los beneficios y programas sociales (41%). Esta situación pone de manifiesto la existencia de barreras y criterios de elegibilidad que pueden limitar el acceso a los servicios y recursos públicos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la percepción sobre los beneficios sociales y el acceso a la oferta pública puede variar según el nivel socioeconómico de las cuidadoras.

Además, un 11.4% de las mujeres cuidadoras indicaron que los beneficios sociales están limitados a ciertos segmentos de la población. Esta percepción sugiere una preocupación por la inequidad y la falta de universalidad en los programas sociales, lo cual puede generar dificultades en el acceso y limitar las oportunidades de apoyo para las cuidadoras.

Seguidamente, se encuentran aquellos cuidadores que no requieren de asistencia social (8.7%), ya que cuentan con otros recursos o medios para cubrir sus necesidades. Esta percepción puede indicar que estas cuidadoras tienen acceso a recursos alternativos que les permiten suplir las necesidades de cuidado sin depender de la oferta pública, como la oferta privada de centros o fundaciones y/o las redes familiares. Conviene agregar que un 8.2% de las mujeres cuidadoras indicaron que no accedieron a la oferta pública debido al desconocimiento o la falta de información sobre los programas y beneficios disponibles. Por último, un 12% de mujeres cuidadoras no especificaron su respuesta o no aplicaba a su situación particular.

En conclusión, los resultados de la encuesta muestran que las mujeres cuidadoras de la Región Metropolitana enfrentan diversos desafíos en el acceso a la oferta pública de cuidados.

Avances y Deficiencias de la Oferta Programática en Chile

En Chile, la oferta programática de los cuidados familiares ha experimentado avances significativos en los últimos años. El Estado ha implementado políticas y programas destinados a brindar apoyo tanto para quien recibe los cuidados, como para quienes los provisionan. Sin perjuicio de lo anterior, al no existir aún un “Sistema Nacional de Cuidados” propiamente tal, esta oferta aún es deficiente. En el análisis de la percepción del grupo de mujeres cuidadoras dentro de la Región Metropolitana, se da cuenta que, si bien existen políticas y programas...

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