Las situaciones sociales y educativas desfavorables que enfrentan algunos niños constituyen una problemática de gran actualidad, ya que pueden ocasionar su exclusión de la sociedad. Diversos investigadores han incursionado en la temática de la vulnerabilidad, pero aún existen insuficiencias en la identificación de indicadores precisos para determinar a los niños en situaciones de vulnerabilidad socioeducativa.
El presente artículo tiene como objetivo analizar los indicadores propuestos para detectar situaciones de vulnerabilidad socioeducativa en niños, particularmente en el rango de edad entre cero y doce años, y explorar las variables asociadas a la medición de la vulnerabilidad escolar.
La Agenda 2030, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, atribuye a la educación un valor estratégico para el bienestar y desarrollo humano. Se plantea que "La consecución de una educación de calidad es la base para mejorar la vida de las personas y el desarrollo sostenible" (ONU, 2018, p. 29), lo que subraya la importancia de abordar la vulnerabilidad en el ámbito educativo.
La Vulnerabilidad: Un Concepto Multidimensional y su Impacto Socioeducativo
La vulnerabilidad es un concepto de amplia difusión en las últimas décadas. El Diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2014) la define como la "Cualidad de vulnerable", donde vulnerable significa "Que puede ser herido o recibir lesión, física o moralmente".
Este concepto permite abordar el fenómeno de las desigualdades en su dinamismo y heterogeneidad, buscando comprender los factores que afectan a grupos en riesgo y que definen sus oportunidades para alcanzar un estado de bienestar social. También busca identificar los recursos que poseen y que pueden movilizarse para superar una situación de riesgo.
Para Spicker et al. (2009), "la vulnerabilidad surge cuando la población expuesta al riesgo no puede evitar ser afectada". Se refiere a un ámbito de intelección científica orientado a la detección de riesgos a los cuales están sometidos grupos humanos y/o sus instituciones, y para cuyo enfrentamiento carecen en algún grado de recursos necesarios, suficientes u oportunos. Se asocia a condiciones de riesgo y dificultad que inhabilitan, de manera inmediata o futura, a los grupos afectados en la satisfacción de su bienestar, subsistencia y calidad de vida en contextos sociohistóricos, territorial y culturalmente determinados.
En esencia, el término vulnerabilidad se emplea para describir la exposición a riesgos que presentan los individuos y su incapacidad para afrontarlos, lo que puede provocar desventajas en el desarrollo humano, desigualdades y exclusión en la sociedad, entre otras situaciones que limitan su desarrollo normal.

Activos y Factores en la Vulnerabilidad
La vulnerabilidad se relaciona con la posesión y control de activos, los cuales pueden ser tangibles o intangibles. Entre los activos tangibles se incluyen la fuerza de trabajo, el capital humano, la vivienda y la infraestructura social y económica. Los intangibles abarcan las relaciones en el hogar y el Capital Social (Spicker et al.).
Para el análisis de la vulnerabilidad, debe considerarse un conjunto de factores socioeducativos que influyen directa o indirectamente en la situación individual o colectiva de los niños. Estos factores, contextualizados según la comprensión de la vulnerabilidad, incluyen situaciones de pobreza, desastres, desamparo institucional, fragilidad social y económica, niños que sufren hambre, maltrato, situación de calle o la ausencia de recursos básicos para su bienestar, entre otros.
Vulnerabilidad Social
La definición general de vulnerabilidad social se asocia con una condición de riesgo, entendida como la probabilidad de experimentar afectaciones por determinadas situaciones provocadas por los cambios del contexto o de los capitales humanos, sociales y/o culturales y las capacidades de las personas. Es una condición de riesgo y dificultad que inhabilita e invalida, de manera inmediata o futura, a los grupos afectados en la satisfacción de su bienestar y calidad de vida en contextos sociohistóricos y culturalmente determinados.
En América Latina, la vulnerabilidad ha sido utilizada como una medida complementaria de la pobreza mediante el enfoque de activos, vulnerabilidad y estructura de oportunidades (AVEO), introducido a finales de la década de los noventa. Este enfoque busca describir los aspectos dinámicos de la pobreza, cuantificar los riesgos sociales y evaluar la capacidad potencial de movilización de activos para hacerles frente en un contexto social de incertidumbre.
A partir del enfoque AVEO, la vulnerabilidad social puede estructurarse en tres componentes principales: 1) los activos, 2) la estructura de oportunidades y 3) las instituciones y las relaciones sociales. Conceptualmente, implica la noción de riesgo frente a la posibilidad de empobrecerse más allá de cierto nivel (línea de pobreza), añadiendo un aspecto dinámico y más amplio que la mera existencia de carencias asociadas a la pobreza. Incluye tanto a las personas u hogares declarados pobres como a aquellos con alta probabilidad de empobrecerse en el futuro.
Este enfoque distingue tres tipos de factores que inciden en la condición de vulnerabilidad social de los hogares: 1) un bajo nivel de activos económicos en relación con las necesidades del hogar, 2) un nivel de exposición a riesgos económicos elevado en relación con los activos del hogar, y 3) una ausencia relativa de mecanismos de defensa frente a riesgos. Silva y Barriga (2009) entienden la vulnerabilidad social como una situación que pone en riesgo los instrumentos productores de certezas, como el acceso a la educación, el empleo, la integración social, la calidad de vida y los derechos básicos.
Vulnerabilidad Educativa
El concepto de Vulnerabilidad Educativa hace referencia a aquellos individuos que experimentan una serie de dificultades marcadas a lo largo de su trayectoria escolar, impidiéndoles aprovechar el currículo y las enseñanzas dentro del aula. Estas dificultades pueden ser emocionales, familiares, interpersonales, o estar relacionadas con el proceso de enseñanza-aprendizaje o el clima de la institución educativa, y usualmente desembocan en fracaso escolar (Díaz López & Pinto Loría, 2017, p. 46-47).
Un menor se encuentra en situación de vulnerabilidad educativa y social cuando presenta una debilidad en su entorno respecto al resto del alumnado, que se refleja en su educación por diversos motivos, analizado en comparación con sus pares en el mismo contexto social que carecen de esta limitación. Esta vulnerabilidad está ligada a la procedencia del alumnado, el nivel socioeconómico y cultural de la familia, o a las condiciones de su escolarización.
En el contexto educativo, particularmente en Chile, la vulnerabilidad se introdujo como una forma de explicar el fracaso escolar en términos de proceso, otorgando una perspectiva más amplia e integral que entiende la relación dinámica entre factores de riesgo y protectores de la trayectoria escolar de sujetos, familias y/o comunidades (Junaeb, 2005). Aunque esta concepción reconoce la existencia de factores múltiples asociados a la vulnerabilidad escolar, en lo operativo a menudo se reduce a una medida socioeconómica que no siempre captura los riesgos implícitos en el establecimiento, sus dinámicas educativas, la estructura familiar o el contexto barrial del niño.
Autores como Meinardi (2009) señalan que en la vulnerabilidad escolar no solo impactan factores sociofamiliares, sino que la escuela misma puede jugar un rol mediador. Julio (2009) destaca el error de intentar relacionar directamente la vulnerabilidad social con la educativa, entendiendo esta última como "la fragilidad que pueden tener los niños y niñas, como legítimos aprendices, de fracasar en el sistema escolar para lograr las metas que este les impone, a través de formas prescritas por ley y por el currículo nacional explícito".
El Desarrollo Infantil y los Factores de Riesgo/Protección
El desarrollo infantil se concibe como un proceso continuo donde cada eslabón es determinante para los subsiguientes, y puede verse afectado positiva o negativamente por múltiples factores biológicos, socioculturales y ambientales que actúan incluso antes del nacimiento. Un desarrollo infantil óptimo se relaciona con la capacidad del niño para adquirir comportamientos y habilidades culturalmente relevantes, permitiéndole responder eficazmente en su contexto actual y adaptarse exitosamente a los cambios (Evans, Myers & Milfeld, 2000, p. 1). Esta perspectiva es coherente con la teoría ecológica de Bronfenbrenner, que describe el desarrollo como un proceso progresivo de acomodación entre el ser humano activo y su ambiente cambiante (CHCC, 2008).
Desde una perspectiva de trayectoria vital, el desarrollo infantil puede ser afectado a largo plazo por el ambiente al cual está expuesto el niño o niña durante su primera infancia, lo que puede llevar a la transmisión intergeneracional de la desventaja social (Rajmil, Díez & Peiró, 2010).
Factores de Riesgo en el Desarrollo Infantil Temprano
Existe una relación entre el desarrollo infantil y la exposición a ciertos factores biológico-culturales, según el período en que se presenten, su duración, acumulación y la susceptibilidad individual. Estos factores influyen en las oportunidades de crecimiento, desarrollo mental, educación e inclusión social.
En relación con los factores de riesgo y protectores en el desarrollo infantil temprano en países de ingreso medio y bajo, se ha confirmado la relevancia de: la inadecuada estimulación cognitiva, el retraso en el crecimiento, la deficiencia de yodo y la anemia por deficiencia de hierro. Además, se han identificado otros factores como: el retraso del crecimiento intrauterino, la exposición a tóxicos medioambientales, la depresión maternal, la mala nutrición de la madre y del niño, la exposición a estrés derivado de la pobreza, la presencia de enfermedades infecciosas, la discapacidad, la ausencia de una buena interacción con el cuidador, vivir en un hogar de menores y estar expuesto a contextos de violencia (Walker et al., 2011).
Los factores de riesgo rara vez se presentan de forma aislada; generalmente se combinan de manera compleja, amplificándose en contextos empobrecidos y generando efectos acumulativos a lo largo del tiempo. Por ello, se requieren intervenciones tempranas e integrales para corregir las desigualdades y potenciar los factores protectores, atenuando los efectos negativos y evitando el deterioro de las trayectorias de vida, lo cual implica pérdidas para la sociedad en su conjunto.
Altos niveles de bienestar implican mejores condiciones para un desarrollo adecuado, lo que, a su vez, se asocia con menores niveles de vulnerabilidad (Junaeb, 2005).
Factores de riesgo en la Primera Infancia
El Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE) en Chile: JUNAEB y SINAE
En Chile, el concepto de vulnerabilidad es ampliamente utilizado en educación, política pública e investigación. La Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB) utiliza el Sistema Nacional de Asignación con Equidad (SINAE) para medir la vulnerabilidad escolar en educación parvularia, básica y media. Este sistema clasifica a los estudiantes en tres niveles denominados "prioridades", según sus condiciones de pobreza y riesgo de fracaso escolar.
Cálculo del Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE)
Uno de los resultados más utilizados del SINAE es el cálculo del Índice de Vulnerabilidad Escolar (IVE), una herramienta de gran utilidad para la planificación de acciones en una escuela. Para obtenerlo, se suman todos los alumnos clasificados en primera, segunda y tercera prioridad entregados por JUNAEB, y este total se divide por la matrícula del nivel educativo correspondiente. JUNAEB realiza anualmente una encuesta de vulnerabilidad, de carácter censal, a todas las familias de los estudiantes de NT1, NT2, 1° básico y I Medio.
Caracterización de la Vulnerabilidad Escolar
En Chile, desde el año 2005, se lleva a cabo una caracterización en los niveles básico y medio que permite clasificar individualmente a los estudiantes en cuatro grupos o niveles de vulnerabilidad escolar. Esta clasificación se basa en variables sociales, económicas, de salud y académicas.
Para los estudiantes parvularios, desde 2007, un convenio entre el Ministerio de Desarrollo Social (MDS) y JUNAEB ha permitido la aplicación de un censo en la población de este nivel. Este instrumento tiene como propósito recoger información de tipo biomédico, cultural, educacional y conductual de niños y niñas de entre 4 y 5 años 11 meses de edad que asisten a establecimientos subvencionados por el Estado y cursan los niveles más altos del sistema parvulario.
Dada la importancia de identificar perfiles de vulnerabilidad en la infancia para el diseño de políticas públicas, este trabajo busca revelar los elementos de riesgo en niños del nivel parvulario del sector subvencionado chileno, así como en sus contextos familiares y comunales, en el marco de la discusión sobre pobreza multidimensional y vulnerabilidad como conceptos complementarios. La condición de pobreza y vulnerabilidad, aunque no definen la deserción escolar, son el punto de partida de desventajas sociales que el sistema escolar por sí solo no puede subsanar y que pueden generar trayectorias de vida precarias.
Dimensiones y Metodologías para la Medición de la Vulnerabilidad
El desafío radica en tipificar cada situación de vulnerabilidad a partir de indicadores observables, considerando las condiciones actuales en la historia de vida de los niños, sus causas, efectos y consecuencias para su desarrollo normal. La identificación de indicadores posibilita el estudio de los aspectos esenciales a evaluar para obtener conclusiones sobre el objeto en cuestión.
Morresi et al. (2008) definen los indicadores como "una manifestación observable de un rasgo o característica de una o más variables de interés, susceptibles de evaluación, la cual proporciona información cuantitativa y/o cualitativa acerca de dicha característica". La determinación de indicadores permite identificar situaciones que pueden generar consecuencias sociales y/o educativas en el niño, posibilitando la ejecución de acciones para atenuar, eliminar y transformar la situación revelada.

Dimensiones de la Vulnerabilidad para el Desarrollo Infantil
A partir de las definiciones y la disponibilidad de información, la vulnerabilidad se descompone inicialmente en cinco dimensiones clave para la evaluación del desarrollo infantil:
- Salud: Incluye aspectos relevantes para el desarrollo, así como condiciones que pueden desfavorecerlo.
- Condición socioeconómica familiar: Refleja el entorno material y las oportunidades que ofrece la familia.
- Estimulación y apoyo: Evalúa la calidad de la interacción y el soporte recibido por el niño.
- Familia: Considera la estructura y dinámicas familiares.
- Contexto socioeconómico comunal: Analiza las características del entorno más amplio donde se desarrolla el niño.
Si bien estas dimensiones son de interés para instituciones como JUNAEB y ofrecen la posibilidad de contar con información, es importante reconocer que pueden excluir aspectos relevantes del desarrollo infantil, como el desarrollo psicomotriz o la consideración del establecimiento educativo como una unidad contextual.
Metodología de Cuantificación
Para cada dimensión se generaron índices mediante el método de componentes principales (ACP), un procedimiento ampliamente utilizado en la construcción de indicadores socioeconómicos y para medir la vulnerabilidad social. Para las variables cualitativas, se realizaron valoraciones de las categorías mediante cuantificación óptima, convirtiéndolas en variables con escalas de medidas continuas, utilizando el algoritmo de análisis de componentes principales para datos categóricos. Se aseguró que todas las variables presentaran un gradiente monótono positivo, con valores bajos para condiciones negativas en el desarrollo infantil y valores altos para aquellas que lo favorecen.
Una vez cuantificadas las variables, se aplicó un ACP para obtener cinco índices a través de la primera componente principal. Posteriormente, se aplicó un ACP tradicional con estas cinco variables para obtener un Índice de Vulnerabilidad Global para Párvulos (IVP). Para tratar la vulnerabilidad de manera multidimensional, se adaptan los requerimientos exigibles a las metodologías de medición de la pobreza multidimensional.
Un sujeto es definido como vulnerable multidimensional en función de la medida de vulnerabilidad global (IVP) y la cantidad de dimensiones que presentan factores críticos para el desarrollo infantil. Entre las categorías más altas de vulnerabilidad (baja, media o alta), se considera la incidencia (porcentaje de la población con una característica específica) y la profundidad (número o proporción promedio de dimensiones con riesgos).
Factores Críticos para el Desarrollo Infantil
Se han identificado factores específicos definidos en la literatura como condiciones que impiden un desarrollo infantil normal y que son medibles objetivamente. Estos incluyen:
- El niño o niña presenta caries y no asiste a control dental.
- El niño o niña presenta obesidad u obesidad mórbida.
- El niño o niña presenta desnutrición severa.
- El niño o niña presenta retraso de crecimiento.
- El niño o niña posee una enfermedad crónica.
- El niño o niña posee alguna condición de discapacidad.
Aplicación y Alcance de la Medición de la Vulnerabilidad Escolar
La medición de la vulnerabilidad escolar realizada por JUNAEB permite caracterizar y diagnosticar a los estudiantes del país según su condición de vulnerabilidad y contexto, en diferentes niveles: establecimiento, comuna, provincia y región. Esta información es crucial para el diseño de programas de apoyo y contribuye a los procesos de selección para la entrega de servicios integrales de la institución.
La Encuesta de Vulnerabilidad de JUNAEB se aplica desde el año 1985. Actualmente, considera a los niveles NT1, NT2, 1° básico, 5° básico y 1° medio de la educación con financiamiento público, evaluando a más de 1 millón de estudiantes en cada ola. Para el Registro de estudiantes padres, madres y/o embarazadas, se aplica una encuesta específica desde 5° básico hasta 4° medio, incluyendo a quienes estudian en Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA) hasta los 24 años.
Anualmente, la Encuesta de Vulnerabilidad de JUNAEB recoge variables específicas como el sexo, el peso, la talla y la fecha de medición de estudiantes de establecimientos educativos financiados por el estado que se encuentran en los niveles pre-kínder, kínder, 1° básico, 5° básico y 1° medio.
tags: #variables #indice #de #vulnerabilidad #escolar