Los tumores de encéfalo y médula espinal son crecimientos anormales de células que pueden originarse en diferentes partes del sistema nervioso central (SNC). Existen numerosos tipos, y su impacto varía según su naturaleza y ubicación. Cuando un tumor crece en un área específica del encéfalo o ejerce presión sobre ella, puede impedir que esa parte funcione correctamente. Los tumores benignos de encéfalo y médula espinal crecen y presionan las áreas cercanas del encéfalo, mientras que otros pueden ser malignos.
Los tumores que comienzan en el encéfalo se denominan tumores primarios del encéfalo. Estos pueden diseminarse a otras partes del encéfalo o a la columna vertebral. Sin embargo, con frecuencia, los tumores que se encuentran en el encéfalo han comenzado en otra parte del cuerpo y se han diseminado a una o más partes del encéfalo. Estos se conocen como tumores metastásicos del encéfalo (o metástasis encefálica) y son más comunes que los tumores primarios. El cáncer también puede diseminarse a las leptomeninges, las dos membranas más internas que cubren el encéfalo y la médula espinal.

Anatomía del Encéfalo Relevante para Tumores
Para comprender los tumores cerebrales, es fundamental conocer las principales estructuras del encéfalo:
- El cerebro es la porción más grande del encéfalo, situada en la parte superior de la cabeza. Controla el pensamiento, el aprendizaje, la solución de problemas, las emociones, el habla, la lectura, la redacción y el movimiento voluntario.
- El cerebelo se encuentra en la porción inferior y posterior del encéfalo, cerca de la mitad de la parte trasera de la cabeza. Controla el movimiento, el equilibrio y la postura.
- El tronco encefálico conecta el cerebro con la médula espinal, ubicándose en la porción inferior del encéfalo, justo encima de la nuca.
La médula espinal es una columna de tejido nervioso que se extiende desde el tronco encefálico y desciende por la mitad de la espalda. Está cubierta por tres capas delgadas de tejido llamadas membranas, que a su vez están rodeadas por las vértebras (huesos de la columna vertebral).
Clasificación y Grado de los Tumores Cerebrales
Los tumores de encéfalo y médula espinal se nombran según el tipo de célula que los forma y el lugar del SNC donde se originan. El grado del tumor, establecido por el Sistema de Gradación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indica la diferencia entre los tipos de tumores de crecimiento lento y los de crecimiento rápido.
- Grado I (grado bajo): Las células tumorales tienen un aspecto muy parecido al de las células normales al microscopio, y se multiplican y diseminan de forma más lenta que las células tumorales de grados superiores. Las células tumorales de grado I casi nunca se diseminan a los tejidos cercanos y, en ocasiones, los tumores de encéfalo de grado I pueden extirparse por completo mediante cirugía.
- Grado II: Las células tumorales se multiplican y diseminan de forma más lenta que las células tumorales de Grado III y IV. Es posible que se diseminen al tejido cercano y a veces recidivan (vuelven). En ocasiones, algunos tumores pueden convertirse en un tumor de grado más alto.
- Grado III: Las células tumorales tienen un aspecto muy diferente al de las células normales al microscopio y se multiplican más rápido que las células tumorales de Grado I y II. Es probable que estas células se diseminen al tejido cercano.
- Grado IV (grado alto): Las células tumorales no tienen el aspecto de las células normales al microscopio, y se multiplican y diseminan muy rápido. En ocasiones, se observan áreas de células muertas en el tumor.
Tipos Específicos de Tumores Cerebrales
Los tumores cerebrales pueden clasificarse según el tipo de célula de la que se originan:
Tumores Astrocíticos
Estos tumores empiezan en los astrocitos, células del encéfalo con forma de estrella que ayudan a mantener sanas las células nerviosas. Un astrocito es un tipo de célula neuroglial. Algunas veces estas células forman tumores que se llaman gliomas.
- Glioma del tronco encefálico: Se forma en el tronco encefálico y es, por lo general, un tumor de grado alto que se disemina mucho. Son raros en adultos.
- Tumor astrocítico pineal: Se forma en el tejido que rodea la glándula pineal y puede ser de cualquier grado. La glándula pineal elabora melatonina, que ayuda a controlar el ciclo de sueño y vigilia.
- Astrocitoma pilocítico (Grado I): Crece de forma lenta en el encéfalo o la médula espinal. Raramente se disemina a tejidos cercanos y, en ocasiones, tiene forma de quiste.
- Astrocitoma difuso (Grado II): Crece lentamente, pero a menudo se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales se parecen a las normales. También se conoce como astrocitoma difuso de grado bajo.
- Astrocitoma anaplásico (Grado III): Crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las normales. También llamado astrocitoma maligno o de grado alto.
- Glioblastoma (Grado IV): Crece y se disemina muy rápido. Las células tumorales tienen un aspecto muy diferente al de las normales.
Tumores Oligodendrogliales
Estos tumores empiezan en los oligodendrocitos, células del encéfalo que ayudan a mantener sanas las células nerviosas y que son un tipo de célula neuroglial. A veces forman tumores que se llaman oligodendrogliomas.
- Oligodendroglioma (Grado II): Crece de forma lenta, pero a menudo se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto similar al de las normales.
- Oligodendroglioma anaplásico (Grado III): Crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos.
Gliomas Mixtos
Son tumores del encéfalo que contienen dos tipos de células tumorales: oligodendrocitos y astrocitos.
- Oligoastrocitoma (Grado II): Es un tumor de crecimiento lento. El aspecto de las células tumorales es similar al de las células normales.
- Oligoastrocitoma anaplásico (Grado III): Crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las células normales.
Tumores Ependimarios
Suelen empezar en las células que revisten los espacios llenos de líquido del encéfalo y los que rodean la médula espinal. También se llaman ependimomas.
- Ependimoma (Grado I o II): Crece de forma lenta y tiene células con aspecto similar al de las normales. Incluye el ependimoma mixopapilar y el subependimoma (ambos de Grado I). Un ependimoma de Grado II crece en un ventrículo o en la médula espinal.
- Ependimoma anaplásico (Grado III): Crece rápido y se disemina a los tejidos cercanos. Las células tumorales tienen un aspecto diferente al de las normales.
Otros Tipos de Tumores Cerebrales
- Meduloblastoma: Es un tipo de tumor embrionario.
- Tumor del parénquima pineal: Se forma en las células del parénquima o pineocitos, que componen la mayor parte de la glándula pineal.
- Tumor meníngeo (meningioma): Se forma en las meninges (capas delgadas de tejido que cubren el encéfalo y la médula espinal). Son más comunes en los adultos. El Meningioma (Grado I) es el tipo más común, de crecimiento lento, que se forma con más frecuencia en la duramadre. Puede crecer rápido y es probable que se disemine dentro del encéfalo y la médula espinal.
- Hemangiopericitoma: Aunque no es un tumor meníngeo, se trata igual que un meningioma de Grado II o III y suele formarse en la duramadre.
- Tumor de células germinativas: Se forma en las células germinativas, que se convierten en espermatozoides u óvulos. Incluyen germinomas, teratomas, carcinomas embrionarios del saco vitelino y coriocarcinomas.
- Craneofaringioma: Un tumor raro que se suele formar en el centro del encéfalo, justo encima de la hipófisis.
Glioblastoma: Un Foco en Adultos Mayores
El glioblastoma, también conocido como glioblastoma multiforme, es un cáncer agresivo que se presenta en el cerebro y la médula espinal. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, es más común en adultos mayores. Puede provocar dolores de cabeza, náuseas, vómitos y convulsiones que empeoran progresivamente. Los síntomas varían según el tamaño del tumor, su ubicación y la velocidad de crecimiento. Los pacientes más jóvenes suelen ser más conscientes de los cambios sutiles y acuden al médico más pronto. A pesar de que los tratamientos pueden reducir estos síntomas y ralentizar el avance del glioblastoma, generalmente no es posible curarlo. Por ello, al elaborar el plan de cuidado para el paciente, es importante sopesar los beneficios del tratamiento y los posibles efectos secundarios que podrían disminuir la calidad de vida.
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Factores de Riesgo para Tumores Cerebrales
Cualquier cosa que aumenta la probabilidad de que una persona tenga una enfermedad se llama factor de riesgo. Es importante destacar que no todas las personas con uno o más factores de riesgo desarrollarán un tumor de encéfalo o médula espinal, y algunas personas sin factores de riesgo conocidos sí presentarán la enfermedad. Se debe consultar a un médico si se cree estar en riesgo.
Existen pocos factores de riesgo conocidos para los tumores de encéfalo:
- La exposición al cloruro vinílico puede aumentar el riesgo de presentar un glioma.
- Tener una infección por el virus de Epstein-Barr, tener SIDA o recibir un trasplante de órgano puede aumentar el riesgo de presentar un linfoma primario del SNC.
Diagnóstico de Tumores Cerebrales
Los tumores del SNC, así como otras afecciones como el cáncer que se diseminó al encéfalo, pueden causar signos y síntomas que requieren diagnóstico.
- Examen neurológico: Serie de preguntas y pruebas para revisar el funcionamiento del encéfalo, la médula espinal y los nervios. Evalúa el estado mental, la coordinación, la capacidad de caminar, el funcionamiento muscular, los sentidos y los reflejos.
- Examen del campo visual: Revisa el campo visual de una persona para medir la visión central y periférica. Cualquier pérdida de la vista puede ser un signo de un tumor que ha dañado o presionado partes del encéfalo que afectan la vista.
- Prueba de marcadores tumorales: Examina una muestra de sangre, orina o tejido para medir la cantidad de ciertas sustancias elaboradas por los órganos, tejidos o células tumorales. Ciertas sustancias (marcadores tumorales) se relacionan con tipos específicos de cáncer cuando se encuentran en concentraciones más altas. Es posible hacer esta prueba para diagnosticar un tumor de células germinativas.
- Análisis de genes: Prueba de laboratorio en la que se examinan células o tejido para verificar si hay cambios en los genes o los cromosomas que puedan indicar una enfermedad o un mayor riesgo.
Estudios de Imagen
Las técnicas de imagen son cruciales para la detección y caracterización de los tumores cerebrales:
- Tomografía Computarizada (TC): Proporciona una serie de imágenes detalladas del interior del cuerpo desde diferentes ángulos, creadas con una computadora y una máquina de rayos X. Se inyecta o ingiere un tinte para resaltar órganos o tejidos.

- Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) con gadolinio: Utiliza un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas del encéfalo y la médula espinal. El gadolinio, inyectado en una vena, se acumula alrededor de las células cancerosas, haciéndolas aparecer más brillantes. A menudo se usa para el diagnóstico de tumores de la médula espinal. La IRM espectroscópica (IRME) puede usarse durante la IRM para diagnosticar tumores según su constitución química.
- Tomografía Computarizada por Emisión de Fotón Único (TCEFU): Un procedimiento para encontrar células de tumores malignos en el encéfalo. Se inyecta o inhala una pequeña cantidad de sustancia radiactiva, y una cámara gira alrededor de la cabeza tomando imágenes. Las áreas con mayor flujo sanguíneo y actividad, donde crecen las células cancerosas, se ven más brillantes.
- Tomografía por Emisión de Positrones (TEP): Se inyecta una pequeña cantidad de glucosa radiactiva. Las células de tumores malignos se ven más brillantes en la imagen porque son más activas y absorben más glucosa que las células normales. La TEP se usa para diferenciar entre un tumor primario y uno metastásico.

Biopsias
Si las pruebas con imágenes sugieren la presencia de un tumor en el encéfalo, se suele realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico.
- Biopsia estereotáctica: Se utiliza cuando las pruebas de imagen muestran un posible tumor profundo o de difícil acceso. Emplea una computadora y un aparato de exploración 3D para localizar el tumor y guiar la aguja que extrae el tejido. Se realiza una pequeña incisión en el cuero cabelludo y un pequeño agujero en el cráneo para insertar la aguja y obtener células o tejidos para su análisis microscópico por un patólogo.
- Biopsia abierta: Se realiza cuando un tumor puede extirparse quirúrgicamente. Se extrae una pieza de cráneo en una operación llamada craneotomía para obtener una muestra de tejido.
Tratamiento del Glioblastoma en Adultos Mayores
Cuando el examen neurológico hace sospechar la presencia de un tumor cerebral, normalmente se hace una resonancia magnética. Si la resonancia magnética (MRI) confirma la probabilidad de un glioblastoma, el siguiente paso consiste en hablar con un neurocirujano. Es importante entender que, incluso en los casos en que el paciente está suficientemente sano para someterse a la cirugía, es imposible extirpar totalmente el tumor porque el glioblastoma crece dentro del tejido cerebral normal.
Después de considerar y llevar a cabo la intervención quirúrgica, la siguiente fase en el tratamiento del glioblastoma es la radiación, que generalmente se administra conjuntamente con quimioterapia por vía oral. El ciclo normal de radiación es de seis semanas. Los exámenes genéticos pueden ser importantes, ya que, en algunos casos, pueden indicar que el paciente respondería favorablemente a la quimioterapia y la radiación, lo que es una consideración importante en adultos mayores para optimizar el plan de tratamiento.
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