Todos deberíamos sentirnos orgullosos de nuestros cuerpos, independientemente de la edad. Lo más importante es que nos sintamos bien con nosotros mismos. Existen muchos prejuicios en nuestra sociedad a los que no deberíamos hacer caso, aunque sabemos que es muy difícil no dejarse influenciar por ellos.
Sin embargo, Irene Carney, de 90 años, demuestra que nunca se es demasiado mayor para lucir un bikini. Irene reside en una residencia de ancianos. Hace un tiempo, su hija y su familia la invitaron a unas vacaciones en un crucero. Irene estaba muy emocionada y había empacado su maleta con mucho cuidado. Durante el crucero, Irene lució su bikini y posó para una fotografía.

La fotografía se hizo viral rápidamente, acumulando más de 80 000 “me gusta”. Esta imagen ha inspirado a muchas mujeres alrededor del mundo a sentirse seguras y hermosas con sus cuerpos, sin importar la edad que tengan. Personalmente, considero que Irene se ve fantástica en su bikini. Irene ha recibido numerosos comentarios positivos y la gente le rinde homenaje por su excelente fotografía.
“Una señora de 90 años en bikini en un crucero. ¡Me encanta esto!”, escribió un usuario. Y es completamente cierto. La edad es solo un número.
La Evolución de la Lencería y la Comodidad Femenina
El babydoll, el colaless y la lencería de seda, hace algunos años, eran las prendas preferidas para vestir de forma sexy, especialmente en ocasiones especiales como el Día de los Enamorados. Este dato confirma una tendencia que se incrementa a pasos agigantados, no solo en Chile sino también en gran parte del mundo. Esta tendencia promueve vestirse considerando el amor propio, aquel que vela por la comodidad y el bienestar, y no por el “qué dirán”.
Con el paso del tiempo, la ropa íntima ha adquirido un mayor protagonismo en la vestimenta de la mujer, pasando de ser un elemento meramente funcional a prendas que reflejan la personalidad. Prendas como el colaless, que durante mucho tiempo fue la preferida por las mujeres para toda ocasión, hoy tienen un uso más específico, dependiendo de la prenda superior que la acompañe.
Los sondeos demuestran que solo el 13% de las mujeres entre 18 y 40 años prefieren el colaless, mientras que el 29% opta por el calzón tradicional. Para Alejandra Espinoza, subgerente de marketing de Flores, se trata de una tendencia clara “que no solo incluye a las mujeres adultas, sino también a las jóvenes, a las nuevas generaciones”.
En cuanto a la elección del sostén, sigue existiendo una mayor preferencia por aquellos que levantan y realzan el busto. Precisamente, la ocasión en la que será usada es otro de los ítems decisivos a la hora de adquirir ropa interior. Ya no importa solamente el hecho de que es necesario usar algún tipo de prenda íntima, sino cómo esta combina su función y comodidad con las actividades a realizar durante el día.

Parece que la época de las tangas ha pasado para dar paso a los calzones de abuelita. Esta afirmación se refuerza con un estudio del grupo NPD que arrojó recientemente que la venta de tangas disminuyó durante 2015, mientras que los modelos “granny panties” o completos aumentaron un 17%. Los expertos explican esta tendencia indicando que la generación Y o Millennial (nacidos entre 1977-1994) buscan sensualidad, pero no a costa de la comodidad. Por ello, se exploran alternativas como bóxers, panties sin costuras, modelos a la cintura, briefs y caheteros, en lugar de tangas.