Tratamiento y Prevención de la Desnutrición en el Adulto Mayor

Introducción a la Desnutrición en Adultos Mayores

La desnutrición en adultos mayores es una condición preocupante y subestimada que afecta la salud y la calidad de vida de muchas personas mayores. A medida que envejecemos, nuestros cuerpos pasan por cambios físicos, metabólicos y sociales que afectan la capacidad de obtener los nutrientes necesarios para mantenernos sanos.

La malnutrición es un desequilibrio entre los nutrientes que el organismo necesita y aquellos de que dispone. Por lo tanto, incluye tanto la sobrealimentación como la desnutrición, que es una carencia de calorías o de uno o más nutrientes esenciales. Esta última es el resultado fisiopatológico de una ingesta insuficiente de alimentos para cubrir los requerimientos de energía y nutrientes, alteraciones secundarias en la absorción y asimilación de nutrientes, o ambos.

El envejecimiento conlleva cambios fisiológicos, psicológicos y sociales importantes que incrementan la prevalencia de problemas del estado nutricional del adulto mayor, predominando la desnutrición. Se estima que hasta la mitad de las personas hospitalizadas o que viven en residencias de atención a largo plazo no consumen las calorías necesarias. Aproximadamente 1 de cada 7 personas mayores que viven en sus hogares tienen desnutrición.

Identificar la desnutrición en sus primeras etapas y tomar medidas para corregirla puede mejorar significativamente la salud general y la longevidad de los adultos mayores.

Causas de la Desnutrición en la Tercera Edad

Existen múltiples causas detrás de la desnutrición en los adultos mayores, y estas podrían ser físicas, psicológicas y sociales. Muchas personas mayores y sus familias desconocen la rapidez con la que la nutrición puede cambiar con la edad. El proceso de desnutrición en personas mayores suele ser no intencional o involuntario, puesto que se trata más bien de alteraciones funcionales que afectan al organismo de forma multifactorial.

Cambios Fisiológicos y Metabólicos

Uno de los factores clave es la disminución del metabolismo, lo que reduce las necesidades calóricas diarias y llevaría a una disminución del apetito. Es fundamental entender que a los setenta años NO hacen falta las mismas calorías que a los 20, pero SÍ los mismos nutrientes.

Muchos adultos mayores experimentan cambios en su sistema digestivo que dificultan la absorción de nutrientes, causando deficiencias de vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina D, el calcio y el hierro. Los adultos mayores posiblemente enfrenten problemas dentales o dificultades para masticar, un estado deficiente de la dentición (como la falta de dientes o el uso de dentadura postiza, con la que se pierde un 75% de efectividad a la hora de masticar), y cambios en el sentido del gusto o del olfato.

Problemas de Salud y Medicación

Las enfermedades crónicas, como la diabetes, las enfermedades cardíacas, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el cáncer, la infección avanzada por VIH o la glándula tiroidea hiperactiva (hipertiroidismo), también juegan un papel en la desnutrición. Estas condiciones, por lo general, requieren dietas restrictivas, reducen la capacidad de disfrutar de las comidas, disminuyen el apetito o aumentan las necesidades calóricas del organismo, aumentando así el riesgo de desnutrición.

Es común que los adultos mayores tomen múltiples medicamentos, algunos de los cuales interfieren con el apetito, alteran la absorción de nutrientes o causan efectos secundarios gastrointestinales. Fármacos utilizados para tratar la presión arterial alta (como los diuréticos), la insuficiencia cardíaca (como la digoxina) o el cáncer (como el cisplatino) pueden disminuir el apetito o provocar náuseas. Otros, como la tiroxina y la teofilina, aumentan el metabolismo y, por ende, la necesidad de calorías y nutrientes. Beber alcohol en exceso, que tiene calorías pero poco valor nutricional, disminuye el apetito y, al dañar el hígado, interfiere en la absorción y utilización de nutrientes, pudiendo provocar carencias de magnesio, zinc y ciertas vitaminas como la tiamina. Fumar altera el gusto y el olfato, haciendo los alimentos menos atractivos, y estimula el sistema nervioso simpático, aumentando el consumo de energía.

Esquema de las causas multifactoriales de la desnutrición en el adulto mayor, incluyendo factores fisiológicos, médicos y psicosociales.

Factores Psicosociales

El aislamiento social, la soledad, la depresión o la ansiedad son factores importantes en la desnutrición en personas mayores. Muchas veces, los adultos mayores viven solos y pueden carecer de motivación para preparar comidas saludables o consumirlas en compañía, agravando el problema. La pérdida de un cónyuge o la falta de interacción social son motivos que afectan el bienestar emocional y conducen a una disminución en la ingesta de alimentos.

Problemas de memoria, como olvidarse de comer, y limitaciones físicas, como dificultades para comprar o cocinar debido a problemas de visión, equilibrio o fuerza, también contribuyen a la desnutrición. Los presupuestos limitados dificultan la compra de alimentos nutritivos.

Consecuencias de la Desnutrición en Adultos Mayores

Las consecuencias de la desnutrición en adultos mayores no solo se limitan a los aspectos físicos, sino que abarcan una serie de complicaciones que afectan tanto el bienestar emocional como cognitivo de la persona. La desnutrición tiene consecuencias graves, como la pérdida de masa muscular, la disminución de la fuerza, el debilitamiento del sistema inmunológico y el aumento del riesgo de caídas y fracturas.

Impacto Físico

La pérdida de masa muscular, conocida como sarcopenia, puede resultar en una debilidad progresiva que compromete la movilidad, haciendo más difíciles actividades básicas como caminar o levantarse de una silla. Esto incrementa el riesgo de caídas y fracturas, lo que deriva en una hospitalización prolongada y, en casos graves, en la pérdida de autonomía e independencia. La pérdida grave de músculos y tejido graso se denomina caquexia, la cual puede ser resultado de un exceso en la producción de unas sustancias denominadas citocinas (o citoquinas) por el sistema inmunitario en respuesta a un trastorno, como una infección o un cáncer.

Al debilitarse el sistema inmunológico, es posible que las infecciones, incluso las más leves, se vuelvan más frecuentes y peligrosas, aumentando la vulnerabilidad del adulto mayor ante complicaciones serias de salud. Los adultos mayores desnutridos tienden a tener una recuperación más lenta de enfermedades, cirugías o lesiones, lo que compromete su independencia y su capacidad para realizar actividades diarias.

Otros síntomas físicos incluyen pérdida de peso involuntaria, fatiga y debilidad, cabello fino, uñas quebradizas o piel seca y pálida, así como heridas y hematomas que sanan lentamente.

Impacto Psicológico y Cognitivo

En el plano psicológico y emocional, la desnutrición está relacionada con trastornos como la depresión, la ansiedad y un deterioro cognitivo acelerado. Un adulto mayor malnutrido probablemente se sienta fatigado, desmotivado y tiende a experimentar una pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba, empeorando así el aislamiento social.

La falta de nutrientes esenciales contribuye al deterioro de las funciones cognitivas, y esto eleva el riesgo de padecer demencia o acelerar su progresión en quienes ya tienen esta condición. La desnutrición produce alteraciones del sistema inmune con mayor incidencia y gravedad de procesos infecciosos, complicaciones de otras comorbilidades y un aumento de la mortalidad.

La relación entre el progreso de la demencia senil y la pérdida de peso es clara, secundaria a la incapacidad para preparar y comprar alimentos, depender de la alimentación asistida, incapacidad para comunicar lo que se desea comer, disminución del olfato y del gusto, y aumento de los requerimientos de energía por deambulación y agitación. En etapas más avanzadas de la enfermedad, puede haber incapacidad para reconocer los alimentos, perder la capacidad y habilidad de comer, y presentar anorexia y/o disfagia.

Diagnóstico de la Desnutrición

La desnutrición puede detectarse clínicamente por signos y síntomas físicos. La pérdida de peso involuntaria, la fatiga y la debilidad son señales de advertencia que deben ser monitoreadas cuidadosamente. La desnutrición es a menudo obvia: el peso es bajo, los huesos a menudo sobresalen, la piel es seca e inelástica, y el cabello es seco y se cae con facilidad.

Generalmente se puede diagnosticar la desnutrición mediante la formulación de preguntas acerca de la dieta y la pérdida de peso y un examen físico. Una desnutrición grave y de larga duración por lo general se puede diagnosticar con base en la apariencia y la historia de la persona.

Los profesionales de la salud realizan una evaluación médica que incluye: medición de la altura y el peso para calcular el Índice de Masa Corporal (IMC), estimación de la cantidad de músculo y grasa en la parte media del brazo (midiendo la circunferencia del brazo y el grosor de un pliegue cutáneo), y la comprobación de otros síntomas. También se indaga sobre la capacidad para la selección y preparación de los alimentos, la presencia de otros trastornos, el uso de fármacos, el estado de ánimo y la función mental. Los resultados ayudan a confirmar el diagnóstico y determinar la gravedad de la desnutrición.

Para la evaluación nutricional en adultos mayores, se recomienda aplicar el Mini Nutritional Assessment (MNA), una herramienta que ayuda a identificar el riesgo de desnutrición en sus primeras etapas. Si se detecta desnutrición, es esencial trabajar con un equipo médico para desarrollar un plan de intervención que incluya cambios en la dieta, tratamientos médicos y apoyo psicológico si es necesario.

Estrategias de Prevención y Tratamiento

Prevenir la desnutrición en adultos mayores requiere un enfoque integral que considere tanto las necesidades nutricionales como las barreras que puedan estar presentes. La intervención temprana es crucial para identificar signos de desnutrición antes de que se conviertan en un problema mayor.

Enfoque Nutricional

Es fundamental que los adultos mayores mantengan una dieta equilibrada que incluya proteínas, vitaminas, minerales y fibra en cantidades adecuadas. Una alimentación equilibrada representa un elemento básico para la salud, la calidad de vida y la longevidad, y puede disminuir la mortalidad y prevenir enfermedades e incapacidades.

Recomendaciones Dietéticas Específicas:

  • Un aporte energético de 30 kcal/kg/día.
  • Una ingesta de 0,8-1,5 g/kg/día de proteína.
  • Un 50-60% de hidratos de carbono y lípidos del 30 al 35%.
  • Consumir 4 o 5 veces diarias, incluyendo una cena frugal.
  • Incluir proteínas en cada comida (huevos, yogur griego, queso, pollo, mantequilla de nueces, frijoles o tofu).
  • Elegir alimentos blandos o fáciles de masticar para quienes tienen problemas dentales o de deglución.
  • Probar alimentos para comer con los dedos o batidos/licuados, que pueden ser más fáciles para personas con problemas de coordinación o temblores, y ayudan a obtener calorías y nutrientes adicionales.
  • Agregar calorías saludables como aceite de oliva, mantequillas de frutos secos o aguacate.
  • Realzar los sabores con hierbas, especias, jugo de limón o caldo para hacer la comida más atractiva.
  • Evitar la deshidratación, bebiendo líquidos (agua, leche u otras bebidas) durante el día, pero no excesivamente antes de las comidas.
  • ¡Respetar la cultura alimentaria y evitar las estandarizaciones!

Los profesionales de la salud, posiblemente, recomienden suplementos nutricionales cuando sea necesario, especialmente en casos de deficiencias identificadas o si la ingesta por vía oral es insuficiente. Para algunos adultos mayores, las comidas preparadas y servicios de entrega de alimentos podrían ser útiles para asegurar una ingesta adecuada. En casos de desnutrición severa, los alimentos se suministran en cantidades gradualmente crecientes, por vía oral si es posible, o a través de un tubo por la garganta hasta el estómago (nutrición enteral) o a través de una vena (nutrición intravenosa).

Infografía con un plato saludable para el adulto mayor, mostrando proporciones de macronutrientes y alimentos recomendados.

Importancia de la Actividad Física y Apoyo Social

Además de la dieta, la actividad física regular es importante para mantener la masa muscular y mejorar el apetito. Ejercicios ligeros, como caminar o actividades de bajo impacto, ayudan a preservar la movilidad, estimulan el apetito y mejoran el bienestar general.

El apoyo social es clave; la compañía puede mejorar el apetito y la ingesta de alimentos. Involucrar a las personas mayores en la planificación y preparación de las comidas también aumenta su interés en comer. Hacer que las comidas sean sociales, comiendo con amigos o familiares, o uniéndose a un grupo en un centro para personas mayores, es beneficioso. El acompañamiento y la interacción con familiares, amigos o cuidadores contribuyen al bienestar emocional y la motivación para mantener hábitos saludables.

Papel de Cuidadores y Familiares

Los cuidadores desempeñan un papel fundamental en el fomento de un envejecimiento saludable. Es importante estar atento a los cambios en los patrones de alimentación o la cantidad de comida que sobra. Los cuidadores pueden ayudar con las compras, la preparación de comidas o la organización de entregas de comidas. Ofrecerse a comer juntos o acompañar al ser querido para una comida compartida y fomentar la actividad regular para aumentar el apetito y el bienestar general también son acciones valiosas.

LAS 5 LEYES QUE TODO CUIDADOR DEBE SABER PARA CUIDAR TU SALUD MENTAL Y EMOCIONAL.

Cuándo Buscar Ayuda Profesional

La evaluación y monitoreo regular de la salud de los adultos mayores es clave para identificar problemas de desnutrición en sus primeras etapas. Es una buena idea buscar ayuda nutricional si hay una pérdida de peso continua o inexplicable, si una persona mayor se salta comidas o come mucho menos de lo habitual, si hay problemas con la masticación, la deglución o la digestión, o si la persona parece confundida, inusualmente cansada o frágil.

Un doctor o un nutricionista registrado puede ayudar a identificar las causas, sugerir análisis de laboratorio, suplementos o planes de nutrición. También pueden sugerir apoyo a domicilio o recursos locales, como programas de comidas a domicilio y asesoramiento nutricional para adultos mayores. Un enfoque personalizado, que tenga en cuenta las necesidades y limitaciones individuales, optimiza el proceso de recuperación.

Formas de Desnutrición Severa (Contexto)

La desnutrición puede progresar por etapas, desarrollando lentamente o muy rápidamente. Cuando no se consumen suficientes calorías, el cuerpo utiliza su propia grasa para producir energía. Después de agotar los depósitos de grasa, el organismo puede degradar otros tejidos, como los músculos y los tejidos de los órganos internos, dando lugar a graves problemas que pueden llevar a la muerte.

La desnutrición proteico-energética (DPE), también denominada malnutrición proteico-energética o desnutrición proteinoenergética, es una grave carencia de proteínas y calorías que se produce cuando no se consumen suficientes durante un tiempo prolongado. Este trastorno puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, si el aporte alimentario es inadecuado.

La DPE tiene tres formas principales:

  • Marasmo: Una carencia grave de calorías y proteínas que produce pérdida de peso, pérdida de músculo y grasa, y deshidratación.
  • Kwashiorkor: Una carencia grave de proteínas más que de calorías. Las personas con kwashiorkor retienen líquidos, lo que les da un aspecto hinchado, y en casos graves, un abdomen prominente. Esta carencia tiende a darse en zonas donde los alimentos básicos son deficientes en proteínas, aunque provean suficientes calorías e hidratos de carbono (ñame, casabe, arroz, batatas o boniatos y plátano verde).
  • Kwashiorkor marasmático: Se produce cuando una persona con kwashiorkor no consume suficientes calorías, resultando en retención de líquido y desgaste de músculos y tejido graso.

La inanición es la forma más extrema de desnutrición proteíno-energética. Es el resultado de una falta total o prolongada de nutrientes. Generalmente ocurre por falta de alimentos disponibles (como durante una hambruna), pero ocasionalmente ocurre cuando hay alimentos disponibles (por ejemplo, cuando las personas ayunan o sufren anorexia nerviosa).

tags: #tratamiento #para #la #desnutricion #en #el