El Trabajo Social Gerontológico: Contexto, Formación y Rol Profesional

En las últimas décadas, el fenómeno del envejecimiento de la población ha emergido como una de las preocupaciones sociales más significativas a nivel global. Como afirmaba Casals a principios de los ochenta, en ningún otro momento de la historia moderna ha existido tanta inquietud por este proceso demográfico.

Este envejecimiento de la población en el mundo occidental está provocando una serie de implicaciones tanto a nivel demográfico como económico y social, las cuales han sido recogidas en diferentes trabajos. Los cambios estructurales dentro de la pirámide poblacional no solo causan importantes desajustes sociales, sino que esta circunstancia se observa especialmente en la estructura interna de la propia población anciana. Un claro ejemplo es el importante aumento del grupo de edad que se sitúa por encima de los 80 años, que en el año 2010 puede alcanzar una proporción del 25% de las personas ancianas. Un reciente trabajo pone de manifiesto que el incremento de la necesidad de ayuda en este colectivo se dispara de forma alarmante a partir de los 80 años.

Consecuencias y Necesidades Derivadas del Envejecimiento Poblacional

El proceso de envejecimiento conlleva diversas consecuencias que requieren una atención especializada y un incremento de recursos, entre las que se destacan:

  • Un elevado porcentaje de situaciones de empobrecimiento entre el colectivo de personas con 75 o más años. En cifras comparativas, la pobreza severa entre los ancianos supera en un 44% la media española, y algo más de un 33% entre los de pobreza moderada.
  • La necesidad de incrementar los estudios referidos a las necesidades específicas de los ancianos (vivienda, salud, ocio, etc.), así como sus problemas de adaptación social a las nuevas etapas. Esto implica dedicar mayores recursos a la investigación en el ámbito gerontológico.
  • El aumento sustantivo de servicios de todo tipo dedicados a este colectivo (asistencia sanitaria, asistencia económica y asistencia social), así como el establecimiento de nuevos recursos para el mantenimiento de la calidad de vida.
  • La imperativa necesidad de una formación adecuada en el ámbito de la Gerontología entre distintos profesionales (profesionales de la salud, psicólogos, trabajadores sociales, profesionales de la educación, etc.) que, de uno u otro modo, entrarán en contacto con el colectivo de personas de edad avanzada, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de estos ciudadanos.

Por otra parte, habría que tener en cuenta que el sector servicios, y en especial la atención a personas de edad avanzada o afectadas por algún proceso de discapacidad, se están convirtiendo en la fuente de empleo más importante a nivel de la CE. Así, la generación de nuevos recursos dedicados al colectivo que nos compete (Centros de Día, Servicios de Ayuda a Domicilio, Servicios de Teleasistencia, etc.), exigiría una más elevada capacitación entre el personal profesional que atiende al mismo.

Finalmente, y por cuanto se refiere a los objetivos de nuestro trabajo, señalar que entre las áreas de acción preferente que definen la actuación profesional de los trabajadores sociales en nuestro país, se encuentra lógicamente el sector denominado eufemísticamente Tercera Edad, por lo que entenderíamos de todo punto necesario que estos profesionales tuvieran al menos unos mínimos conocimientos referidos a este colectivo y a los recursos dedicados al mismo.

Infografía sobre la pirámide poblacional y proyecciones de envejecimiento en el mundo occidental

Formación Universitaria en Trabajo Social Gerontológico: Un Análisis en España (1998)

Marco Normativo y Estructura Curricular

Los estudios conducentes a la obtención de la diplomatura en Trabajo Social en España se establecieron a través del Real Decreto 1431/1990, donde se regulaban las directrices propias de este tipo de estudios para todo el territorio nacional. Según este Real Decreto, los planes de estudio que aprobasen las distintas Universidades debían articularse como enseñanzas de primer ciclo, con una duración de tres años. La carga lectiva global en ningún caso podría ser inferior a 180 créditos, ni superior al máximo de créditos que para los estudios de primer ciclo permite el Real Decreto 1497/1987.

Desde estos supuestos, cada Universidad adecuó sus estudios para la obtención de la diplomatura en Trabajo Social, acogiéndose al número de créditos que mejor se podía adaptar a sus necesidades. Los créditos que se impartían en cada una de las Escuelas de Trabajo Social de nuestro país se dividían en tres categorías fundamentales:

  • Créditos troncales: Regulados a través del BOE y de impartición obligatoria en todas las Escuelas Universitarias de Trabajo Social.
  • Créditos de tipo obligatorio: Cursados por todos los alumnos, aunque dependían de cada una de las universidades.
  • Módulos optativos: Cursados por parte del alumno de forma opcional, eligiendo de entre los que proponía cada Plan de Estudios de cada Universidad.
  • Créditos de libre opción: Créditos que el alumno podía cursar en su Universidad, pero que no correspondían propiamente al Plan de Estudios de las Escuelas Universitarias de Trabajo Social.

Desde esta perspectiva, se analizaron los diferentes Planes de Estudio de 28 Escuelas Universitarias de Trabajo Social, de un total de 32 existentes en España durante el curso 1997-98, lo que representaba el 87,5% de los Planes de Estudio de la época. En ese estudio se presentó el número de créditos total de cada uno de los centros consultados, los créditos optativos disponibles y, finalmente, el número de créditos -siempre de manera optativa- referidos a Gerontología y la rotulación específica de cada materia.

Resultados del Estudio sobre Formación en Gerontología

En un primer acercamiento al tema, se pudo observar que tan sólo en trece de las veintiocho Escuelas Universitarias de Trabajo Social del país se impartía, siempre de forma optativa, alguna materia dedicada al ámbito de la Gerontología, lo que representaba un 46,4% de las mismas. Dicho de otro modo, un 53,6% de futuros trabajadores sociales de nuestro país no tenía ninguna posibilidad de acceder, al menos de forma reglada en sus estudios, a un conocimiento mínimo sobre las repercusiones del envejecimiento de la población y de las problemáticas por las que podía verse afectado este colectivo.

De entre todos los Planes de Estudio, habría que señalar, en lo referente al ámbito de la Gerontología, el Plan de Estudios de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, recientemente aprobado en ese momento, que permitía a los alumnos cursar su optatividad a través de tres itinerarios, entre ellos el de Gerontología, y que incluía cuatro materias con un total de 19,5 créditos.

CI#147 TS Trabajo Social Gerontológico

Contenido de las Materias en Gerontología

En cuanto al contenido de las materias optativas sobre Gerontología, se revisaron doce programas de asignaturas. Las materias relacionadas con el ámbito de la Gerontología recibían una denominación en función del Departamento que se responsabilizaba de la docencia de la asignatura, aunque el rótulo no importaba demasiado, ya que los contenidos solían ser interdisciplinares.

Categoría de Contenido Frecuencia de Aparición (de 12 programas revisados)
Perspectivas biológicas sobre envejecimiento4
Teorías psicosociológicas8
Sociodemografía8
Salud y envejecimiento8
Mitos y estereotipos (imagen social)4
Política social / Legislación8
Plan gerontológico4
Políticas europeas envejecimiento2
Recursos7
Trabajo Social con mayores3
Funciones del T.S. en Tercera Edad3
Alternativas de intervención5
Metodología4
La entrevista1
La jubilación8
El duelo2
Necesidades de los ancianos/Evaluación6
La familia7
Ocio y tiempo libre5
Demencias4
Participación social. El voluntariado3
Intereses y temores en ancianos1
Consecuencias envejecimiento4
Relaciones del anciano3
Economía y vivienda4

De las veinticinco categorías sobre diferentes aspectos relacionados con la Gerontología encontradas, cinco aparecían en ocho de los doce programas docentes: Teorías psicosociológicas, Sociodemografía, Salud y envejecimiento, Política social/Legislación y Jubilación. En la categoría "Política Social/Legislación" se especificaban como temas relevantes el "Plan gerontológico" (en cuatro programas) y las "Políticas europeas en envejecimiento" (en dos programas), lo que la convertía en una de las categorías más importantes para los docentes. Le seguían en frecuencia "Recursos" y "Familia", presentes en siete programas, temas relevantes y directamente relacionados con el rol profesional del Trabajador Social, y finalmente, "Necesidades de los ancianos/Evaluación", en seis programas.

La Gerontología Social: Concepto y Utilidad

La gerontología social es una rama que se enfoca en el estudio del envejecimiento desde la perspectiva de la sociedad. Analiza cómo los factores culturales, familiares, económicos y políticos influyen en la calidad de vida de las personas mayores. A diferencia de la geriatría, que se centra en los aspectos médicos, esta disciplina busca comprender las dinámicas sociales que determinan su bienestar.

Asimismo, la gerontología social aplicada posibilita diseñar programas de intervención y políticas públicas orientadas a mejorar las condiciones de vida de la vejez en la sociedad. Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades. Comprender qué es la gerontología social implica reconocer que el envejecimiento no es un problema, sino una etapa llena de oportunidades. Esta disciplina nos invita a construir entornos más humanos donde cada persona, sin importar las etapas de la vejez, tenga la oportunidad de aportar, aprender y vivir con plenitud.

La gerontología social sirve para comprender, acompañar y transformar la realidad de las personas mayores dentro de su entorno. Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida durante la vejez, impulsando políticas y programas que fomenten la participación social, el acceso a servicios y la inclusión comunitaria.

Esquema de las áreas de estudio de la gerontología social

Funciones de la Gerontología Social

En el Ecuador, cada vez más municipios implementan proyectos de "ciudades amigables con las personas mayores", alineados con los principios de la Organización Mundial de la Salud. Entre las funciones de la psicogerontología y la gerontología social se destacan:

  • Diagnóstico comunitario: Analiza las condiciones de vida, los vínculos sociales y los recursos disponibles para los adultos mayores, identificando riesgos de exclusión.
  • Diseño de programas sociales: Planifica proyectos orientados a la integración social, el acompañamiento emocional y la promoción de la salud mental.
  • Gestión de políticas públicas: Colabora con instituciones y gobiernos locales para desarrollar leyes y normativas que garanticen derechos y servicios adecuados.
  • Educación y sensibilización: Promueve la empatía intergeneracional, la formación ciudadana y la eliminación de prejuicios sobre la vejez.
  • Investigación social: Genera datos y evidencia científica para mejorar las estrategias de inclusión y participación activa de los mayores.

La Relación entre Gerontología y Trabajo Social

La gerontología y el trabajo social comparten el propósito común de acompañar a las personas mayores para que vivan con dignidad, independencia y sentido. Mientras la primera estudia los procesos del envejecimiento desde una mirada global, el trabajo social actúa directamente en el campo, generando vínculos y construyendo redes de apoyo que dan valor a las diferentes etapas de la vejez.

Ambas disciplinas se complementan para ofrecer respuestas humanas ante los retos de la vejez en la sociedad. El profesional del trabajo social usa conocimientos de la gerontología social aplicada a fin de intervenir en comunidades, residencias y programas de apoyo. A través de su trabajo, buscan eliminar estigmas, fomentar la autonomía y garantizar que cada individuo viva las diferentes etapas de la vejez con respeto y calidad.

En el Ecuador, los gerontólogos sociales cumplen un rol de cada vez mayor relevancia ante el crecimiento de la población adulta. Según los datos del INEC, el número de personas mayores de 65 años ha aumentado en la última década, exigiendo más profesionales preparados para atender sus necesidades sociales, emocionales y comunitarias.

El Rol del Profesional de Trabajo Social en el Ámbito Gerontológico

El ser humano en su proceso biológico natural envejece con el pasar del tiempo, y con ello se cumplen ciclos de vida, situación que, al llegar a un determinado momento, requiere de asistencia para poder desarrollar sus actividades. Considerando que un factor importante en el proceso de envejecimiento tiene que ver con los cambios que de forma evidente se pueden observar en el ser humano, Escobar et al. (2012) establecen que según las categorías axiológicas el ser humano puede tener las necesidades de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad.

Es importante indicar que en los adultos mayores se encuentran diferentes estados de salud: física y mental, lo que amerita ser atendido por un personal calificado para dicho fin, por cuanto necesariamente deben incidir en áreas como geriatría, servicios médicos con calidad, fisioterapia, terapia ocupacional de acuerdo a sus necesidades, además de obtener beneficios sociales al llegar a esa etapa. Por todo lo indicado, el profesional en Trabajo Social tiene una importante participación dentro del aspecto geriátrico.

La inserción profesional del Trabajo Social en el campo Gerontológico está ligada en su mayoría a la Gerontología Institucional (residencias para mayores, gerontológicas y geriátricas); a programas de Seguridad Social (previsional y no previsional); a programas de prevención y asistencia en Violencia, abuso y maltrato; y a Espacios socio-educativos-culturales. Lo que permite establecer la necesidad de este profesional en la geriatría por su carácter formativo con enfoque en las relaciones humanas, la búsqueda del bienestar social en las personas y la inclusión bajo todo principio de equidad social.

El mayor aporte del Trabajo Social a la Gerontología se asocia con la intervención social desde las diversas áreas de acción: la atención directa de los sujetos y objetos de intervención, el diseño y ejecución de política pública sobre el envejecimiento, el diseño y ejecución de programas y proyectos para la vejez, la gerencia social y la investigación. Abordar el área gerontológica requiere de comprensión multifactorial, es un proceso que incluye aspectos sociales, psicológicos, culturales, mismos que pueden servir de base para comprender esta conceptualización, la cual conlleva a reconocer que el estado de salud y funcionalidad de "los adultos mayores, dependen de diversos factores más allá de la simple presencia de sus padecimientos, tanto agudos como del tipo crónico no transmisible" (Mena, et al., 2012).

La evaluación gerontológica integral se refiere a la medición de capacidades físicas, mentales y sociales, que se pueden ver afectadas por los cambios anatómicos y fisiológicos vinculados con el envejecimiento. Dicha evaluación se realiza principalmente a través de instrumentos de tamiz clínico, los cuales tienen un fundamento y validez científica que permiten establecer diagnósticos presuntivos respecto a las repercusiones físicas, mentales y sociales inherentes al envejecimiento y a las enfermedades crónico-degenerativas que se presentan con mayor prevalencia en la vejez.

El profesional en Trabajo Social tiene múltiples acciones con personas, pero abordar en lo gerontológico implica responsabilidades que requieren sólidos conocimientos de intervención, por cuanto su área implica diferentes disciplinas cuyo resultado es una relación con distintos profesionales que buscan el bienestar del adulto (Rímoli, 2019). En lo concerniente al Trabajo Social gerontológico, Peñafiel et al. (2017) expresan que "se trata de una intervención profesional direccionada a la realidad social de las personas mayores, para conocerla y transformarla, dando aportes a otros profesionales que se enfoquen a buscar el bien colectivo de este grupo poblacional."

Las personas adultas mayores recibirán atención prioritaria y especializada en los ámbitos público y privado, en especial en los campos de inclusión social y económica, y protección contra la violencia. Se considerarán personas adultas mayores aquellas personas que hayan cumplido los sesenta y cinco años de edad. La orientación de la acción gubernamental garantiza los derechos de todos los ciudadanos a lo largo de su vida, atendiendo a la especificidad con prioridad de niñas y niños, adolescentes, jóvenes, y personas adultas mayores, brindando condiciones de vida dignas y protegiéndoles de la violencia y la discriminación. Lo que permite que distintas instituciones integren dentro de su normativa, espacios de atención a las necesidades de esta población, cumpliendo así con lo estipulado por el estado.

Tipos de Centros Gerontológicos y el Trabajo Social

  • Centros Gerontológicos Residenciales: Se denomina institución de acogida a aquella que brinda atención y cuidado para adultos mayores que requieren del cuidado y seguridad especial de manera temporal o permanente, y que no pueden ser atendidos por sus familiares (Ministerio de Inclusión Económica y Social, s.f.). Son entidades que brindan servicios de acogida para la atención y cuidado a personas adultas mayores de 65 años o más.
  • Centros Gerontológicos de Atención Diurna: Estos servicios permiten atención de manera regular durante el día, en donde según el MIES es un "servicio enfocado en el mantenimiento de las facultades físicas y mentales del adulto mayor para prevenir su deterioro mediante la participación en tareas propias de su edad que promueven la convivencia, solidaridad y relación con el medio social".

En las instituciones de carácter social, el Trabajador Social al ingresar un adulto mayor, identifica su situación inicial y establece factores, planificando acciones a seguir para organizar un esquema del campo de incidencia, todo con un indicador de acción para lograr resultados esperados. Se establece una ficha de valoración social, otorgada a cada adulto mayor, con ello se elabora un informe social indicando los procesos desarrollados. La participación de profesionales en trabajo social en el área gerontológica tiene sus propósitos en la búsqueda del bienestar social del adulto mayor, respondiendo al control y formas de relacionarse en el entorno en que se encuentra el usuario. Dentro de este, los profesionales adoptan maneras distintas de intervención, permitiendo contextualizar la realidad que cada individuo presenta. Chaparro (2015) afirma que "la Trabajadora Social se provee de esta información, para coordinar con el equipo interdisciplinario, con el propósito de brindar una atención íntegra y global a los adultos mayores del Centro Gerontológico".

En este orden de ideas, las acciones de la Trabajadora Social están orientadas en la participación y apoyo de los distintos profesionales que intervienen en el adulto mayor, permitiendo que estos aporten en el objetivo que busca mejoras en la situación abordada (Educaweb, 2017). No obstante, trabajar junto a otros profesionales no crea dependencia, puesto que cada uno de estos interviene en su ámbito y asume sus competencias, lo que permite incluir estrategias que se adaptan a la situación de cada adulto mayor. También es fundamental que desde el Trabajo Social Geriátrico exista una renovación en materia de métodos y técnicas de intervención que se ajuste a la nueva realidad que métodos como el de la Atención Centrada en la Persona suponen para el sector.

Es importante mencionar que los centros geriátricos siguen pautas establecidas por el órgano competente, en donde cada proceso u acción se relaciona con el objetivo que se plantea desde esta rectoría. Sin embargo, el profesional en Trabajo Social ajusta estos a la necesidad y situación que identifica previo al procedimiento profesional que realiza. Son muchas y variadas las funciones que realiza un/a trabajador/a social en una residencia de mayores, también dependerá de cada centro que desempeñe más o menos funciones y tareas, pero está claro que todas ellas se llevan a cabo gracias a la coordinación de todo un equipo interdisciplinar implicado, coordinado y cuyo fin último debe ser proporcionar la mejor atención y cuidado a los residentes.

Fotografía de un trabajador social interactuando con una persona mayor en un centro gerontológico

Investigación en Trabajo Social Gerontológico

Se realizó una investigación de tipo descriptiva, que se guía por áreas o temas significativos, en la que, a diferencia de los estudios cuantitativos, se pueden desarrollar preguntas e hipótesis antes, durante o después de la recolección y el análisis de los datos (Marroquín, 2012). En el desarrollo de la investigación se utilizó el método analítico, inductivo, deductivo y bibliográfico, mismos que Rodríguez (2019) determina que "es una forma de estudio que implica habilidades como el pensamiento crítico y la evaluación de hechos e información relativa a la investigación que se está llevando a cabo".

Enfatizar en la diversidad cultural en el proceso del envejecimiento se ha transformado en los últimos años en una tendencia y a la vez en una necesidad desde la gerontología social y desde el Trabajo Social Gerontológico. En esta línea, un estudio realizado en Chile (agosto a noviembre de 2017) tuvo como objetivo el análisis de las posibles diferencias y a la vez similitudes del proceso de envejecimiento exitoso de las dos etnias originarias más populosas de Chile: mapuches y aymaras, y, describir las prácticas culturales de las personas mayores indígenas entrevistadas y analizar la relación entre envejecimiento con éxito e identidad étnico-cultural. Asimismo, profundizó en las aplicaciones prácticas y teóricas del conocimiento/cosmovisión indígena en el trabajo social chileno.

Participaron en este estudio 569 personas mayores indígenas que viven en zonas rurales de las regiones de Arica y Parinacota y La Araucanía. Se aplicó a través de una entrevista estructurada el Inventario de Envejecimiento con Éxito (Troutman et al., 2011), un cuestionario sobre prácticas culturales indígenas y la Escala de Identidad Étnica Multigrupo (EIEM) de Phinney (1992). Los resultados indicaron un proceso de envejecimiento con éxito para ambos pueblos originarios, además se advirtió una alta mantención de las prácticas culturales indígenas y, finalmente, se observó una correlación positiva y significativa entre envejecimiento con éxito e identidad étnica.

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