La vulneración de los derechos del niño en Chile ha sido una problemática recurrente, con el Servicio Nacional de Menores (SENAME) ocupando un papel central en la atención de esta situación. La trágica muerte de la niña Lissette Villa en abril de 2016 conmocionó al país y desencadenó una investigación exhaustiva por parte de la Policía de Investigaciones (PDI) en 2017. Esta crisis ha puesto de manifiesto una serie de casos de violencia, maltrato y abusos sistémicos que afectan gravemente a la infancia bajo tutela estatal.

Testimonios Desgarradores: La Voz de los Niños
Los relatos de los menores internos en los centros del SENAME revelan un patrón de violencia física y psicológica alarmante. Un niño compartió: “El tío me metió fuerte a la ducha fría con ropa, me empujó muy fuerte y yo me resbalé adentro del baño y me golpeé y se me salieron dos dientes”. Otro añadió: “me siento inseguro, porque la tía C. cuando llegué me dijo: ‘Te vamos a cuidar bien cuidado’… y me están cuidando a golpes”. La sensación de inseguridad y miedo es una constante en sus experiencias.
- Un menor de 12 años relató a una psicóloga: “Estoy cansado de aprender a golpes, desde que ingrese a hogares me han golpeado en todos, yo me acuerdo desde que tenía dos años. Acá me pegan mucho”.
- Otro testimonio directo revela la pasividad de los adultos: “El tío G. pega siempre, el otro día yo estaba peleando con un cabro por los dibujos y el tío delante de todos me tiró al piso y me empezó a dar patadas fuertes. Nadie hizo nada, esto pasa hace tiempo… quiero salir de este hogar, no quiero estar acá”.
Violencia entre Pares y Agresiones por Funcionarios
Los centros han sido escenario de múltiples episodios de violencia, tanto entre los propios menores como por parte del personal encargado de su cuidado.
Agresiones entre Residentes
El domingo 18 de febrero de 2018, un niño de 11 años habría sido violado por un compañero de 14 años en las duchas de un centro deportivo cercano al Cread Playa Ancha. Otros menores del centro habrían observado la agresión. Tras la denuncia, el acusado fue detenido y se decretó una medida de alejamiento, sin embargo, el lunes ambos habían vuelto al Cread Playa Ancha.
En la semana del 14 de noviembre de 2016, alrededor de 10 niños habrían golpeado a un menor frente a cuatro educadores. Ninguno intentó detener la agresión y uno de los “tíos” habría dicho que le siguieran pegando. Esperaron que el grupo terminara para intervenir. Horas después lo llevaron a constatar lesiones, donde se le diagnosticó heridas múltiples en su rostro y un ojo reventado.
Los registros internos del Centro de Internación Provisoria (CIP) de Antofagasta detallan los constantes intentos de suicidio y autolesiones de “J”, así como las golpizas y hostigamientos que sufrió por parte de sus compañeros. Fue golpeado en repetidas ocasiones, amenazado, orinado en su cama y en su persona, y víctima de agresiones sexuales. Estos antecedentes se enviaban a la Fiscalía, pero el ciclo de violencia continuaba.
Maltrato por Parte del Personal
Un menor relató: “El tío P. le pegó un charchazo en la cabeza al Guillermo por llevar galletas a su cama, pero es que lo estaba cuidando porque decía que había ratones”. El relato añade la justificación que les dan: “Los niños dicen que los tíos les pegan porque los quieren, es que eso nos dicen”.
En noviembre de 2016, se constató que un menor presentaba dos grandes moretones, uno en cada muslo. El adolescente respondió que se debía a que un funcionario le pegaba con el palo del escobillón. Además aseguró que otros tres trabajadores hacían lo mismo y que lo amenazaban con mandarlo a otra casa del Cread o quitarle los permisos para estar con su familia si los acusaba.
Otro menor informó sobre el uso de la técnica de inmovilización y castigo físico llamada “alitas de pollito”, forzándose los brazos a la espalda.
El 2 de febrero de 2016, un trabajador habría golpeado a un menor en el patio central. Según una testigo, el funcionario estaba con la cara roja, fuera de sí, mientras golpeaba desde las costillas hacia la cabeza al menor que estaba tirado en el suelo. El adolescente abaló que estaban jugando, pero en el hospital Carlos Van Buren se constató que presentaba una contusión en su labio inferior y otra en su tórax.
Un niño relató: “El tío L. nos hace llaves, me agarra de la nuca fuerte, me dobla los pies hacia atrás. Nos hace eso cuando nos portamos mal (…) al tío G. le tengo cariño, pero igual golpea mucho. A mí hasta la mami C. me pegaba fuerte con esos tubos naranjos y nos metían en la ducha con ropa”.
Las vulneraciones de derechos de un hijo se intensificaron cuando se produjo la paralización de los funcionarios y “toma” del Cread, de julio hasta principios de octubre, haciéndose más fuertes y frecuentes los golpes, así como las limitaciones en su vida diaria, las amenazas y la agresión psicológica. Fue en este período que el niño sufrió un brutal castigo: a base de fuertes golpes en su cara y cachetazos, le extrajo su piercing (ubicado en una ceja) el educador de trato directo A.R.
Un menor de 16 años, “C”, fue encontrado esposado y encadenado a su cama en el CIP de Antofagasta, con dos gendarmes dentro y dos fuera de la pieza. El joven se puso a llorar y no podía secarse las lágrimas porque tenía sus manos amarradas.

Prácticas de Castigo y Abuso Psicológico
El menor N.M.A. cuenta que cuando están castigados o sus cuidadores se enojan con ellos los sacan al patio formados en medio de la fría noche. “Una vez el tío P. con el tío M. nos dejaron formados muchas horas afuera de la casa, como hasta las 12 de la noche”.
Las niñas y niños estarían forzadamente encerrados por varios días sin realizar sus actividades cotidianas. También se ha denunciado el uso descontrolado de inyecciones calmantes, referidas como “inyecciones S.O.S.”. En cuanto al abuso psicológico, un niño describió: “Al Pedro lo provocan todos los días, le pegan guates (sic), juegan algunas veces a eso con él, pero lo hacen fuerte. Lo despiertan en la noche cuando está durmiendo para molestarlo porque se porta mal en el día, se cobran. Le dicen mucho garabato: ‘Feo culiao’, ‘conchetumadre’, ‘perro’”.
En el Cread Galvarino, se observa una permanente sanción por parte de las Trabajadoras de Trato Directo (TTD) hacia las niñas frente al uso de garabatos, práctica no sancionada por el carácter violento de estas expresiones, sino debido a que no corresponde a un comportamiento de “señoritas”, es decir, un comportamiento “no femenino”.
Investigaciones y Sumarios: Un Sistema Paralizado
La cantidad de sumarios pendientes es preocupante, algunos traspasan más de un año sin resolverse. La gravedad de los asuntos no aclarados incluye: malos tratos físicos y psicológicos, abuso sexual, explotación sexual -denuncia de favorecimiento de la prostitución de niña contra profesional-, presunta venta de drogas, medicamentos e inyecciones “S.O.S.” hacia adolescentes por educadores de trato directo y paramédico.
Ejemplos de sumarios pendientes incluyen:
- Fecha de inicio: 20/4/2017. De parte de la funcionaria K.P. Estado: en curso, confección de propuesta de acto administrativo.
- Fecha de inicio: 28/11/2017. Hechos: directora del Cread Playa Ancha informa el enfrentamiento entre dos adolescentes, resultando una con heridas cortopunzantes en su rostro. Estado: en curso, dictamen fiscal.
- Fecha de inicio: 5/8/2016. Hechos: niña G.L. habría sido agredida sexualmente, no existiendo el debido cuidado y protección por parte de los funcionarios. Estado: en curso, indagatoria.
- Fecha de inicio: 14/12/2016. Hechos: situación de índole sexual entre niños sin supervisión en la noche, malos tratos de educadores. Estado: en curso, indagatoria.
- Fecha de inicio: 21/9/2017. Hechos: joven M.I.V.S. denunció abuso sexual de parte de coordinador del centro, mientras estuvo en él durante 2010. Estado: en curso, confección de propuesta de acto administrativo.
Algunos funcionarios suspendidos por más de un año en sumarios por maltrato, al volver a sus funciones -pues no se les aplicó destitución sino sanciones menores-, registran nuevas denuncias de maltrato hacia niños. En mayo de 2018, se conoció que la suegra del director regional del Sename y educadores de trato directo se encontraban bajo sumario por un caso de presunta venta de drogas y medicamentos a adolescentes residentes.

Fallas Sistémicas y Contexto de la Crisis
La PDI examinó 240 hogares de menores en 2017, revelando hallazgos devastadores. En el 100% de los centros administrados directamente por el SENAME y en el 88% de aquellos gestionados por particulares, se constataron un total de 2.071 casos de abusos, de los cuales 310 presentaban connotación sexual. El informe de la PDI calificó esta situación como una "violación sistemática", subrayando que la protección de los derechos de los niños es una responsabilidad compartida por toda la sociedad.
El Informe del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas señala que existen graves y sistemáticas violaciones de derechos garantizados en la Convención de Derechos del Niño en perjuicio de los niños y niñas a cargo de la supervisión del Sename. La magnitud de estas violaciones, que afectan a miles de niños a lo largo de las décadas, evidencia un fracaso total del Estado en esta materia.
Un Sistema Capturado y Privatizado
La periodista Carolina Rojas afirma que “la plata que se recibe por niño se ha convertido en un incentivo perverso”, ya que la subvención puede aumentar un 25% por año y los niños suelen estar en varios programas, lo que permite “seguir lucrando con su estadía o en la atención ambulatoria”. Rojas también indica que “El Sename está secuestrado por partidos políticos. Hay intereses creados que esconden una fórmula de silenciamiento”.
La cantidad de centros administrados por Organismos Colaboradores (OCAS) demuestra que el país es capaz de privatizar incluso el cuidado y protección de la infancia. Los centros privados son los que presentan mayores violaciones de los derechos de los niños, desde adopciones irregulares hasta abusos sexuales.
Se ha señalado que el sistema tiene una especie de “dirección paralela” encabezada por dirigentes de asociaciones de trabajadores que defienden “malas prácticas extremas”, con el conocimiento de todos los niveles de control de la institución, quienes “parecen avalar o permitir que todo siga sucediendo de la misma forma”.
Las condiciones materiales de los centros son “lo más alejado a un hogar que uno pueda imaginarse y bastante cercano a una prisión”. Además, el propio diseño intelectual de los centros hace imposible la rehabilitación de los niños, al mezclar a 100 niños y niñas heterogéneos, con y sin discapacidades, y con patologías y problemas muy diferentes sin medidas especiales.
La responsabilidad de la situación de los niños no solo recae en el servicio, sino también en carteras como la de salud, educación y justicia. “Los niños no tienen cupos de atención de salud y hay muchos rezagados en su educación”.
Impacto Psicológico y Salud Mental
Muchos jóvenes internados en el SENAME sufren de ideación suicida y autolesiones. El caso de la niña Lissette Villa sugiere que estaba sobremedicada, con un suministro de benzodiazepinas en dosis elevadas y exposición a antidepresivos sin evidencia de efectividad en niños, como la sertralina, que puede aumentar la agresividad.
Un adolescente, “J”, registró múltiples intentos de suicidio, cortes en los brazos y piernas, mordeduras de dedos hasta sangrar, e intentos de ahorcarse. A pesar de las advertencias internas sobre sus ideas suicidas, estas no fueron tomadas en serio. Otro joven, “A”, desarrolló una depresión profunda durante su internación provisoria, a pesar de no tener antecedentes penales, debido a la “prisionización”.
La “poca prolijidad” en la manipulación de medicamentos en los centros es generalizada, con problemas graves de dosificación y falta de personal especializado que supervise la ingesta. Chile presenta la tasa de suicidio adolescente más alta de la región, pero carece de camas para hospitalización psiquiátrica infantojuvenil y pocos psiquiatras infantojuveniles trabajan en el sector público.
La Problemática del Género en los Centros
Aunque Chile ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos de las mujeres y los niños, el enfoque de género ha estado prácticamente ausente en las políticas de infancia. Esto deja a las niñas en una posición subalterna, enfrentando “mayores formas de discriminación y violencia” debido al cruce de los sistemas de poder patriarcal y adultocéntrico.
Las niñas presentan índices más altos de maltrato psicológico, trabajo doméstico y de cuidado, abuso sexual, embarazo adolescente y deserción escolar. En el Cread Galvarino, se observan desigualdades en el trato entre niños y niñas, y una reproducción de estereotipos de feminidad en las actividades propuestas y las expectativas de comportamiento. Las niñas son constantemente sancionadas por expresiones consideradas “no femeninas”.
Un estudio en el Cread Galvarino reveló que las niñas no identificaban las desigualdades en el trato, por ejemplo, una niña relató que su hermano era menos exigido en tareas domésticas. Las trabajadoras de trato directo (TTD) en el centro reforzaban estereotipos al regañar a las niñas por pelear, indicando que “los niños se habían peleado por ellas” y “cómo se pelean por ellas que son las señoritas del centro”. Asimismo, imponían una “esencia femenina”, con actividades relacionadas con adornarse y ver series con estereotipos marcados, y sancionando el uso de garabatos por no ser “de señoritas”.

El “Salto al Vacío”: Egreso del Sistema
Catalina, quien pasó gran parte de su niñez y adolescencia bajo la protección del Estado, relata su experiencia al cumplir 18 años y ser egresada del sistema sin apoyo. A pesar de tener derecho a protección hasta los 24 años si estaba estudiando, no fue informada de esto. Fue dejada en una casa de acogida sin acompañamiento post egreso, sin ayuda para sus estudios o manutención. El egreso de los jóvenes de las residencias es un “salto al vacío”, sin preparación para la vida independiente. Muchos jóvenes con problemas de aprendizaje, psiquiátricos graves o traumas, son dejados a la deriva a los 18 años.
Red Egresa es una fundación creada por jóvenes ex-SENAME para apoyar a otros en su egreso, brindando información sobre estudios, ahorro y postulación a universidades, basándose en sus propias experiencias.
Explotación Sexual Comercial: Una Realidad Persistente
El 5º Informe de Política Pública del Observatorio de Derechos de la Defensoría de la Niñez analiza denuncias de delitos contra niños, niñas y adolescentes bajo protección estatal, evidenciando una alta tasa de victimización, especialmente en centros residenciales. En 2023, se identificaron 619 víctimas de explotación sexual infantil, con la región de Magallanes presentando una tasa significativamente alta. La periodista Carolina Rojas investigó un caso de presunta red de explotación sexual infantil en la Residencia Nido de Hualpén, donde de 25 niños, 17 habían sido declarados susceptibles de adopción. También menciona que el sistema castiga a las mujeres declarando “Inhabilidad parental” y luego sus hijos son llevados a Francia, sugiriendo un sistema que “desarraiga a los niños de sus familias”.
El caso de Guillermina, de 16 años, ingresada al Centro de Protección Alborada del SENAME, ilustra la gravedad de la situación. Tras resistirse al reingreso, fue encontrada colgada con sus propios cordones menos de media hora después. Su muerte quedó registrada como un “egreso” más del sistema.
Propuestas y Desafíos
Las propuestas de solución incluyen un apoyo y seguimiento psiquiátrico adecuado, unidades polivalentes con personal dedicado que trabaje con las familias, y la reinserción familiar como objetivo principal. Se critica la decisión de internar niños por pobreza sin abordar las causas subyacentes.
La falta de un catastro consolidado de casos de explotación sexual comercial y la dificultad para probar este delito en el Código Penal son obstáculos significativos. A pesar de la implementación de circulares para el registro de denuncias por presuntos maltratos, contabilizando miles de casos a nivel nacional, la mayoría se concentran en la Región Metropolitana.
El proyecto de Ley del nuevo Sistema de Protección Especializada, que reemplazará al SENAME, fue vetado por Sebastián Piñera por ir amarrada a la Ley General de Garantías de la Niñez, lo que fue “escandaloso”, según Rojas, porque sin esta el nuevo sistema es solo un cambio de nombre del actual. “Los OCAS no serían supervisados y no se realizaría una correcta fiscalización de los centros. Hay una cuestión de intereses económicos”.
Es fundamental educarse sobre los abusos que sufren los niños y darlos a conocer, ya que sus vulneraciones deben hacerse visibles para evitar que se les despoje aún más de sus derechos. La periodista Rojas enfatiza: “Si ves a un niño en situación de calle, no lo mires feo. Probablemente huyó de un centro debido a las condiciones de encierro y a los maltratos vividos”.