Controversias en Torno al Caso de una Menor de 11 Años y la Evaluación de Ingreso al Sename
Las controversias persisten en relación con el caso de una niña de 11 años que fue víctima de sustracción por parte de José Navarro. Navarro argumentó que la estaba protegiendo y la mantuvo en el cerro El Quelmén durante una semana, mientras un gran número de personas la buscaba activamente.
A raíz de diversas vulneraciones que se han dado a conocer previamente en la vida de la niña, el Servicio Nacional de Menores (Sename) estaría evaluando su ingreso a una de sus instituciones. "Solicitaremos el resguardo de la niña cuando se tenga claridad absoluta de su condición", indicó el 11 de febrero el director de Sename en la Región del Maule, Juan Lara. El director también comentó que "la primera medida fue hacer contención a la familia por intermedio de la Oficina de Protección de Derechos (OPD)".
Por otro lado, el padre de la niña, Cristian Canales, adelantó a los medios de comunicación que buscará quedarse con la tuición de su hija. "Se alegró al verme, me dijo papá, se paró y me abrazó, con esto estoy feliz". Esta declaración no dejó indiferente a la actual tutora de la niña y madre de la menor, Sandra Vidal, quien afirmó que "va a luchar para que eso no pase". "Ella siempre ha estado conmigo, nunca ha estado con él", añadió.
Sin embargo, durante todos estos días de gran revuelo por el caso, se han dado a conocer distintos aspectos de la niña que han llevado a evaluar su ingreso a algún centro del Servicio Nacional de Menores. Según consigna radio ADN a través de un audio, la abuela paterna, María Teresa Vergara, manifestó que "entiende" al presunto secuestrador José Navarro: "A lo mejor él la cuidó, la protegió (…) Antes yo pensaba lo peor de él y ahora no".

Marco Legal y Vías de Ingreso a los Centros del Sename
Según la Ley 20.680, conocida como Ley Amor de Papá, existen variadas determinantes para decidir con cuál de ambos progenitores se encontraría mejor el hijo o hija. Cuando ninguno de los dos garantiza una real seguridad del niño o niña, ya sea por problemas psiquiátricos o psicológicos, consumo de drogas, violencia intrafamiliar o que los padres cumplan cárcel, entre otras determinantes, estos serían factores para la derivación del niño o niña al Sename.
En general, existen dos vías principales para que un niño, niña o adolescente ingrese a estos centros:
- Ala de protección: Dirigida a menores vulnerados.
- Menores infractores de ley: Quienes han cometido delitos.
Los menores infractores de ley tienen dos modalidades al ingresar:
- Centros Cerrados de Privación de Libertad.
- Centros de Internación Provisoria.
Ambos centros son administrados exclusivamente por el Sename y bajo la tutela de Gendarmería, quienes vigilan los centros desde el exterior y tienen la facultad de intervenir en caso de conflicto.
Procedimientos Legales y Prioridades en la Protección de Menores
"Aquí estamos frente a una grave vulneración de derechos, eso es lo más importante", señaló Denisse Araya. "El juez va a pedir una medida de protección o quien sea la va a pedir, porque es lo que se requiere para una niña en esa situación. Se ordena un informe de diagnóstico, ese informe además debe incluir el abuso que ella sufrió anteriormente".
La ley prioriza la permanencia familiar: "La ley siempre va a preferir, si le va a quitar el cuidado personal a alguien y en este caso si se le va a quitar a la mamá, ojalá dársela al otro padre o progenitor. Si el otro progenitor no está apto, capacitado, se va a preferir a parientes consanguíneos cercanos, es decir, se trata de pasar a los abuelos. Si ellos no están capacitados o disponibles o con las facultades necesarias, se puede seguir con los tíos hasta que desaparece la consanguinidad. Ahí recién se comienza a pensar en terceras personas", explicó Araya.
Araya añadió que "si ninguno está apto para hacerse cargo, si todos fallan, digamos, entonces se define la internación en un centro del Sename. Además agrega que 'la internalización no es buena para nadie. No solo porque el Sename sea el Sename, sino que a nivel mundial hay una mirada desde Unicef, desde Save The Children, desde todas las instancias que están preocupadas por la protección de los niños no se aconseja la internación en centros cerrados. A menos que sean centros súper top, a lo que por supuesto estamos muy lejos".

Evaluación del Vínculo Paterno y Medidas de Protección
En casos como el de la menor de 11 años, se analiza la relación con el padre: "Habría que ver por qué ha sido así, por qué él no ha estado. Porque pese a no vivir con ella, lo que se analiza o el factor determinante es el hecho de que si entre ellos existe un vínculo. O sea, si para la niña el padre implica o no una figura de apego, de seguridad, un referente adulto. Eso se va a extraer seguramente de la declaración de la niña y eventuales peritajes que se hagan. Si se llegara a determinar el cuidado personal, en este caso si lo solicita el padre, no solamente el examen de parentesco, lo primero a analizar es si existe un vínculo real entre ellos dos".
Denisse Araya comenta que "además del juez, de decretar que la niña debe irse a un centro Sename porque no hay nadie capacitado para hacerse cargo de ella, tiene que decretar otras medidas de protección, como lo son la inclusión de la niña a un proyecto de maltrato grave, para todo su proceso reparatorio".
"Todas las medidas son revocables en la medida en que se pueda verificar in situ y que hayan buenos informes, que la gente haga la investigación como se debe (…) que realmente se haga todo un proceso respetuoso en la niña o niña y que se pueda verificar que ha habido un cambio y un interés por hacerse cargo de verdad", puntualizó Araya, quien además comentó que es un proceso largo y arduo en pos de la protección real de la niña.
Desafíos al Egreso del Sename: Hacia la Vida Independiente
El cumpleaños número dieciocho de los jóvenes del Sename no siempre es motivo de celebración. Muchos deben hacer sus maletas y abandonar la institución en ese preciso instante, lo cual representa un duro golpe para aquellos que no cuentan con redes de contención emocional y económica. Las huellas de la institucionalización prolongada y la sensación de ser abandonados por segunda vez, convierten la vida independiente en un desafío, para muchos, inalcanzable.
"Como saben, el hogar solo los puede mantener hasta la mayoría de edad", soltó la asistente social de Fundación Mi Casa al grupo de jóvenes que ese día cumplía dieciocho años. Los muchachos se miraron entre ellos y guardaron silencio. Hernán Lepín sabía lo que venía a continuación: empacar la ropa y luego marcharse. Dos actos sencillos que le costaron una enormidad. Recién a las cuatro de la tarde abandonó el hogar que lo cobijó durante los últimos 10 años.
Sentado en la cuneta, le parecía una contradicción que la institución, ubicada en el paradero 24 de Gran Avenida, le había otorgado una familia de doscientas personas y ahora lo abandonara con apenas cinco tenidas de ropa. Nadie le preguntó dónde iría. Ni con quién. Tampoco él lo sabía. El futuro estaba frente a sus ojos y no tenía nada resuelto. La noche anterior a su egreso, acurrucado en la cama, Lepín sintió la misma angustia que había vivido en otras dos ocasiones: cuando su madre lo llevó desde el sur hasta la Villa Francia, en Santiago, para dejarlo en la casa de una tía a la edad de seis años y cuando los carabineros se lo llevaron del mismo hogar en dirección a la Fundación. Nunca más supo de su madre. Ni de sus tíos.
Sentado en la cuneta, tiritando de nervios, rogaba que el sueldo de practicante de tornero le permitiera pagar el arriendo de una pieza junto a otros cinco compañeros egresados un par de semanas antes.
"Yo sé que a todos los que pasan por un hogar viven lo mismo, no tenía motivo para sentirme especial, tampoco era el único que pasaba por esto, pero me costó. Es como volver a sentir el desarraigo", relató Hernán.

Estadísticas y Falta de Seguimiento Post-Institucionalización
Hasta el 31 de diciembre de 2015, según datos proporcionados por el Sename, 1.199 jóvenes figuraban en el sistema de protección a punto de egresar. Aquel mismo año, abandonaron el sistema 470. De estos últimos no existen registros que permitan asegurar dónde y cómo se encuentran. Tampoco es obligación del Servicio Nacional de Menores, ni de los tribunales de familia, informar lo que sucede con estos jóvenes que en promedio viven alrededor de diez años en residencias del Sename.
Hernán Lepin, abandonado por su madre y luego violentado por su tía, entró en el sistema de protección de derechos después de que una vecina denunciara el estado en que se encontraban él y sus dos hermanas. Sin bañar, y con la ropa olor a orina, los carabineros lo trasladaron hasta la residencia en donde lo recibieron más de cien niños.
"No podía descuidar mis cosas porque si no las usaban los otros niños. Dentro de la fundación tenía asegurado el techo, la comida y con un poco de motivación podía sacar el cuarto medio en el Liceo Industrial de Recoleta. Hernán egresó de tornero", recordó.
Programas de Preparación para la Vida Independiente
Con la idea de disminuir el impacto que provoca esta situación en los jóvenes, el Sename comenzó a implementar a partir del año 2011 un Plan de Preparación para la Vida Independiente, enfocado en completar la escolarización de los adolescentes y en capacitarlos para conseguir trabajo una vez que salgan de la institución. El proyecto comienza a los quince años, cuando las psicólogas y asistentes sociales comprueban que el menor nunca podrá ser revinculado a su familia original.
Vivir el egreso, aseguran los expertos, es similar a salir de prisión pues deben reinsertarse a un ambiente social del que nunca fueron parte. "El joven sale y se le exige que encuentre un trabajo, arriende una pieza y continúe estudiando. Eso es desproporcionado si pensamos que durante el tiempo que estuvo en protección no le entregamos las habilidades, ni la autonomía para ello".
Inversión y Eficacia de los Recursos Fiscales
Los recursos fiscales destinados a subvencionar la estadía en las instituciones de cada menor asistido fluctúan entre los 120.640 y 226.200 pesos, según datos proporcionados por el Sename. En diez años, si prolongamos la estadística, el Estado habrá invertido más de 21 millones de pesos en promedio por cada joven egresado.
Pese a lo abultada que parece la cifra, Anuar Quesille, oficial de protección en Unicef, explica que las herramientas entregadas actualmente por el sistema no aseguran que al momento de egresar los jóvenes se encuentren en las condiciones óptimas de escolaridad e integración psico-social adecuada para iniciar su vida adulta.

Consecuencias de la Institucionalización y el Riesgo de Recaída
Hernán vivió un año junto a sus excompañeros en la pieza que arrendaba en San Bernardo. Cuando se terminó la práctica, como constructor de matrices, comenzó a invertir su tiempo en fiestas y a aceptar invitaciones a emborracharse a toda hora. El grupo de amigos que frecuentaba le ofreció pasta base, y de esa manera comenzó a consumir drogas duras, a dormir en la calle y a asaltar para financiarse el carrete.
"Todo lo que hice después de salir de la casa, fue de ignorante, de copión. Un día sentado en la banca de una plaza polvorienta en La Cisterna, Hernán bebía cerveza junto a unos amigos. Estaba drogado y no recuerda si volado o bajo los efectos de la pasta base. Después de formalizarlo por robo con violencia e intimidación, a los diecinueve años, lo condenaron a cinco años de cárcel".
Según la Fundación San Carlos de Maipo, en una investigación conjunta con Gendarmería y Paz Ciudadana, el 47% de la población penal ha registrado ingreso al sistema de protección del Sename, o sea, casi la mitad de los reos del país.
Las consecuencias de vivir en residencias masivas, con alto nivel de rotación de personal, son similares en los distintos egresados. "Cuando tienes a chicos que nunca desarrollaron de forma sana el apego a una figura afectiva sólida, donde no te sentiste amado, ni seguro, lo más probable es que busques aceptación en otras personas, haciéndolos vulnerables al entorno".
Hernán cumplió condena y aunque le cuesta asumirlo, se sorprendió que al salir de la cárcel se encontrara en mejores condiciones que al egresar del hogar. Adentro había trabajado como electricista y con la ayuda de la asistente social abrió una cuenta de ahorro. Así reunió medio millón de pesos que utilizó para contactar a Gladys, su hermana mayor, que también había vivido en un hogar del Sename.
Historias de Resiliencia y Creación de Redes de Apoyo
Matías Orellana acababa de abandonar la Fundación Mi Casa, en septiembre del año 1986, pero regresaba cada noche a dormir escondido en el patio trasero del hogar, a un costado de unos viejos tambores de lata, ayudado por un grupo de compañeros que se encontraban adentro. Así estuvo alrededor de un mes. Cada día, en cuanto amanecía, se marchaba con un bolso al hombro a sentarse a una plaza ubicada a un costado del hogar.
Allí, abandonado a su suerte, recordaba cuando vagaba con la Rosita, una adolescente que conoció en la calle, luego de escaparse tras una golpiza que recibió de un cuidador. La muchacha lo recriminó, asegurándole que esa no era una vida para él. Matías no quería volver a vivir en la calle, así que intentó ponerse en contacto con su madre que no veía desde que tenía tres años, cuando ésta decidió llevarlo desde San Vicente al hogar de menores ubicado en Santiago.
Al tiempo supo que vivía en Renca y partió en esa dirección desde el paradero 24 de Gran Avenida. Tres días duró su aventura. Cuando la encontró no reconoció en esa señora consumida por la pobreza, el rostro que atesoraba de su madre. Ninguno de los dos, tampoco, guardaba el afecto suficiente como para volver a empezar.
Aunque la ley indica que la permanencia en los hogares debe ser revisada cada seis meses y que los niños no pueden permanecer institucionalizados más de un año, alrededor del 14% de los menores se mantiene en el sistema, según estadísticas del Sename, entre cinco y diez años. Mientras los asistentes sociales intentan revincular a los niños con algún adulto responsable, en lo posible un familiar, los menores crecen y se desarrollan en la institución.
"Hay esfuerzos particulares de algunas instituciones, pero es un trabajo poco articulado desde la política pública. Esto se debería, asegura el exmadamás de la institución, a que la población juvenil que egresa representa menos del 20% del total de los que permanecen en el sistema.
Lo único que Matías siempre llevaba consigo era el título de técnico en auditoría con el que había salido del liceo. El mismo cartón que llevaba todos los días a la práctica que realizaba en un banco y que luego trasladaba al hogar cuando sus compañeros le avisaban que podía ingresar al hogar, a dormir en un colchón, a un costado de unos viejos tambores.
Creación de la Fundación ECAM y Apoyo a Egresados
El Sename no tiene la obligación de establecer un seguimiento de los jóvenes que egresan de sus residencias, tampoco el Tribunal de Familia, ya que por ley se trataría de adultos. Es por esto que sus nombres desaparecen de los registros y su cupo libera una nueva vacante en el sistema. Como una forma de llenar este espacio vacío, Matías Orellana creó la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM). A través de este organismo ha colaborado como guía en el proceso de egreso de jóvenes en diez hogares a lo largo de Chile. Su trabajo hoy se concentra en velar por todas las carencias que él padeció en carne propia. Matías los acoge en piezas, les busca trabajo y les gestiona atención en el sistema de salud.
"Es cierto que existen programas de acercamiento a la sociedad o a la vida independiente, pero son muy pocos y de baja proyección. Esto es confirmado por los directores de las residencias Aldea Mis Amigos y Koinomadelfia, que actualmente acogen, en la Región Metropolitana, a la mayor cantidad de adolescentes que egresan a los dieciocho años. 'Para ser sinceros, nosotros no tenemos idea del plan para la vida independiente y llevamos más de veinte años trabajando y egresando a chicos de nuestra institución'".
Matías pudo continuar sus estudios como contador auditor en la universidad, gracias al apoyo de la vecina que lo acogió en su casa y donde vivió hasta casarse a los 23 años.
Programa 24 Horas: Una Iniciativa Intersectorial
El Programa 24 Horas se diseñó el año 2009 y comenzó a implementarse el año 2010, como un programa intersectorial entre la Subsecretaría de Carabineros, el Servicio Nacional de Menores, dependiente del Ministerio de Justicia, y la Subsecretaría de Prevención del Delito, dependiente del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.
- Puerta de entrada al Programa 24 Horas: Arica, Iquique, Alto Hospicio, Antofagasta, Calama, Copiapo, Coquimbo, Valparaiso, Viña de Mar, Rancagua, Talca, Los Ángeles, Temuco y Pto. Montt.
- Focalización: La focalización de cada modalidad será barrial o comunal y se insertará en el territorio.
- Complementariedad: El Programa 24 Horas se plantea como un modelo de gestión territorial intersectorial. Se espera que los proyectos realicen acciones para trabajar en complementariedad en los casos en donde participe más de una modalidad. Las intervenciones deberán generar sinergia con las que realicen otros programas.
- Gestión Territorial: Elemento central del programa, enlace entre el diseño y la implementación.
