Casos de Muertes en el SENAME y la Crisis de Protección Infantil en Chile

La Crónica de una Muerte Anunciada: El Caso de Lissette Villa

El 11 de abril de 2016, cerca de las 20:20 horas, una llamada telefónica informó sobre la descompensación de Lissette Villa, una menor de 11 años que residía en el CREAD Galvarino del SENAME en Santiago. Lissette, cuya vida estuvo marcada por problemas familiares profundos y las omisiones del sistema de protección social, se desplomó en el patio del centro debido a un paro cardiorrespiratorio. Este trágico deceso puso en evidencia la débil e insuficiente institucionalidad de protección de menores en riesgo en Chile.

Primeros años y el abandono familiar

Lissette nació el 25 de abril de 2004. Tenía 5 años cuando ingresó por primera vez a una residencia del SENAME. Ni su padre ni su madre lograron recuperar su cuidado, visitándola de manera intermitente, o en largos periodos, sin visita alguna. La ausencia de visitas regulares le provocaba una doble sensación de abandono. Ante la falta de un pronóstico favorable para su retorno familiar, se buscó una residencia con dinámica de "apadrinamiento", pero el proceso de adaptación fue difícil. Una psicóloga y una educadora del CREAD Galvarino la visitaban en su nueva residencia para apoyarla, pero esta se declaró incompetente para su cuidado, y Lissette regresó al Galvarino el 12 de noviembre de 2013.

La llegada de sus hermanos y la complejidad del caso

Poco después de su regreso, ingresó uno de sus hermanos al sistema residencial, seguido por una de sus hermanas en 2014. La hermana mayor reconoció las dificultades para cuidar a la niña, dada su corta edad y su propia historia de vulneraciones. En junio de 2014, Lissette y su hermana menor fueron trasladadas a otra residencia más pequeña (modalidad Rem-Per) debido a una experiencia de vulneración que le había generado una desregulación emocional y conductual, con altos niveles de agresión a terceros y a sí misma. Esta institución también se declaró incompetente para asumir su cuidado. En noviembre de 2014, Lissette fue dada de alta de un hospital, pero su conducta continuó complejizándose por la falta de visitas familiares. En octubre de 2015, su madre retomó las visitas, con el CREAD subsidiando los costos de traslado. Lissette recibía atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital San Borja Arriarán, incluyendo tratamiento farmacológico.

La noche fatal del 11 de abril de 2016

El 11 de abril, Lissette fue encontrada en el suelo, siendo reanimada por el equipo del SAPU y Bomberos. Aproximadamente a las 21:05 horas, cesaron los esfuerzos de reanimación. En su oficina, poco antes de su deceso, Lissette le pidió a su psicóloga "ropa de guagua", lo cual no extrañó a la profesional, acostumbrada a regalarle muñecas ya que la niña jugaba a ser madre. La causa de su muerte aún es una incógnita. La versión inicial de la encargada de turno fue desvirtuada once días después por el testimonio de otra niña que relató lo ocurrido, involucrando a funcionarias del centro. Meses después, surgieron dos causas de muerte opuestas. La psicóloga y directora del CREAD Galvarino en ese momento, asumió su responsabilidad profesional y lamentó que el juicio se centrara en cinco o seis funcionarios inculpados, dejando fuera a otros responsables técnicos, de salud, supervisores, jueces de familia y parlamentarios.

Equipo de emergencia reanimando a una menor en un centro de internación

El Caso de "K": Una Tragedia Predecible

En junio de 2019, una joven de 16 años, identificada como "K", falleció cuatro horas después de ingerir más de 100 píldoras en la residencia María Ayuda de Lontué, un organismo colaborador del SENAME. Este hecho trágico puso de manifiesto nuevamente las fallas estructurales y la desatención en el sistema de protección de menores. La vida de "K" comenzó en agosto de 2002, en un ambiente hostil de violencia intrafamiliar, precariedad económica y maltrato por parte de su madre.

Infancia y abandono

Desde muy pequeña, "K" se hizo cargo de su hermana menor, "E". Esta cercanía se convirtió en dependencia cuando su hermano Mauricio, ya mayor de edad, se fue de casa en 2010 para escapar de la violencia. "K" asumió el rol de cuidar y alimentar a "E" ante la ausencia de su madre, quien se hundió en una profunda adicción a las drogas, ausentándose por largos periodos y vendiendo sus pertenencias. En 2016, la situación se hizo insostenible y, ante la preocupación de los vecinos, las autoridades intervinieron. Mauricio, en una situación precaria, no pudo acogerlas y "K" y "E" fueron ingresadas a un hogar en Talca.

Separación y depresión

La separación de "E", quien fue acogida por una tía en Santiago, fue un golpe devastador para "K", quien la consideraba como una hija. Sumado al abandono de su madre, esto la llevó a una depresión severa. A pesar del dolor, encontró apoyo en una cuidadora del hogar que renunció a su trabajo para dedicarse a ella, visitándola y apoyándola. Su hermano Mauricio también la visitaba, esforzándose por establecerse para poder acogerla. Durante 2019, "K" no registró intentos de suicidio y pidió ayuda a su cuidadora para simbolizar sus ganas de vivir, eligiendo una flor como promesa de no autolesionarse.

El desencadenante final y el deceso

Un día antes de su muerte, "K" tuvo un encuentro desestabilizador con su madre biológica. La vio en "condiciones deplorables" y regresó al hogar nerviosa y angustiada. Esa noche, tras romper un vidrio, ingresó a la sala de medicamentos e ingirió una gran cantidad de pastillas, incluyendo clorfenamina, aradix, domperidona, ibuprofeno y alcohol etílico. Fue trasladada al hospital de Molina, pero la ambulancia nunca llegó, siendo llevada por Carabineros. A pesar de las súplicas de la cuidadora y la evidencia de intentos de suicidio previos, el equipo médico liderado por el doctor Oscar Castro categorizó a "K" como C3 (mediana complejidad), ignorando su estado crítico. Testigos, incluyendo Carabineros y la enfermera, relataron la incredulidad y la actitud desdeñosa del doctor, quien dudó de su estado y le gritó, acusándola de fingir. Solo después de 53 minutos de su ingreso, el doctor Castro indicó un lavado de estómago y posteriormente su traslado al Hospital de Curicó. A las 2:07 horas del 15 de junio de 2019, "K" falleció en Curicó con un diagnóstico de "efectos adversos de otras drogas e intoxicación por medicamentos". Mauricio, su hermano, llegó al hospital cuando ya había fallecido, expresando su profundo dolor y la búsqueda de justicia para que esto no vuelva a suceder.

Entrada de un centro de protección de menores en Chile

La Crisis del SENAME: Un Problema Estructural

La situación del SENAME ha sido una crisis persistente durante la última década, con un registro de 1.313 muertes, casos de niños violados, golpeados, abandonados y fugados. Periodistas han denunciado esta realidad por más de 10 años a través de programas como Contacto, Informe Especial, En la mira, y diarios como El Mercurio y La Tercera. La periodista Mónica Rincón expresó su desilusión ante la sorpresa general, afirmando que el periodismo "hizo su pega y la hicimos bien" al documentar la crisis.

Indiferencia política y falta de propuestas

Felipe Kast contrastó su experiencia visitando centros de menores con la "indiferencia política" que rodea al problema, haciendo un llamado a dejar la "rabia y plantear una propuesta". Nicolás Canales, líder de inclusión social de Desafío Levantemos Chile, describió la vida de los niños del SENAME como un "28 de febrero todos los días, un verdadero terremoto social", atribuyendo la crisis a un Estado incapaz, una sociedad civil pasiva y una población estigmatizada. Canales enfatizó la necesidad de "ocuparnos" del tema, señalando que esta crisis es un problema no solo del Estado sino de la sociedad civil y que no comenzó con Lissette Villa ni hace 10 años, sino que "viene desde mucho antes".

Demandas de reforma y justicia

La solución a esta crisis pasa por una decisión política de modernizar el SENAME a través de una reforma estructural, al igual que se hizo con el Banco Central. La muerte de Lissette Villa y "K" puso en evidencia la necesidad de un cambio estructural en la política de trato con menores. Senadores como Alejandro Navarro y Manuel José Ossandón exigieron "resguardos inmediatos" y un "despertador" para el Ejecutivo, el parlamento y la conciencia colectiva. La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados se comprometió a abordar el tema seriamente. El caso de "K" ha llevado a la formalización del doctor Oscar Castro por el delito de homicidio simple, con una agravante por la Ley Zamudio, que destaca la vulnerabilidad del grupo social al que pertenecía la adolescente. El programa "Mi Abogado" atiende a miles de niños dependientes de la red SENAME, buscando visibilizar la discriminación que sufren.

Ilustración de niños en situación de vulnerabilidad social

Deficiencias y Precarización del Sistema de Protección

La estructura del SENAME, con su jerarquía y el Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode) como ente rector, ha sido señalada como un factor clave en el mal funcionamiento de los centros. La directora del CREAD Galvarino, en su testimonio, intentó revelar la precariedad y el trabajo solitario que se realiza, así como la impermeabilidad del Deprode a las sugerencias de los equipos técnicos de los centros.

Cambios administrativos y hacinamiento

Alrededor de 2010, los Centros de Tránsito y Diagnóstico (CTD) fueron renombrados como Centros de Reparación Especializado de Administración Directa (CREAD), con la misma dotación de personal pero con la instrucción de realizar un trabajo "reparatorio" para cada niño, una meta inalcanzable. El aumento de plazas sin un incremento de personal adecuado generó hacinamiento, un concepto prohibido en el SENAME. A pesar de las advertencias a los Tribunales de Familia y a las autoridades del SENAME sobre la alta dotación de niños varones y la falta de camas, no se obtuvieron respuestas suficientes.

Falta de personal y atención médica especializada

Los CREAD, como el Galvarino, recibían y siguen recibiendo niños con trastornos como Autismo Asperger, dificultades motoras y enfermedades crónicas, muchos de ellos abandonados y vulnerados, requiriendo tratamientos altamente especializados. Sin embargo, no cuentan con las mínimas condiciones de atención de salud. La solicitud de un pediatra o al menos horas pediátricas para el CREAD Galvarino en febrero de 2016 no recibió respuesta al momento de la muerte de Lissette. Las diez horas semanales de un psiquiatra se consiguieron tras una solicitud en 2014. Las enfermeras, contratadas a honorarios, no tienen responsabilidad administrativa ante una mala praxis y no hay profesionales de la salud después de las 18:00 horas ni los fines de semana. La experiencia indica que el Deprode no siempre prioriza la atención médica especializada. Las sanciones administrativas a organismos colaboradores como el hogar María Ayuda son limitadas, ya que la ley no faculta al Servicio para sumariar administrativamente a estos recintos privados.

Crisis al interior del Sename

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