Cada año en el mundo se pierden miles de vidas como consecuencia de desastres naturales. Muchos de ellos se derivan del desconocimiento de los fenómenos y otros por la realidad social existente. A pesar de que los desastres amenazan a todas las personas que los sufren, no afectan a todos los miembros de la sociedad por igual. Las desigualdades sociales y económicas hacen que determinados grupos sean más vulnerables a estos eventos.
La Naturaleza de los Desastres: Más Allá de lo Fenomenológico
Tradicionalmente, en el análisis de los desastres se ha priorizado el estudio de los fenómenos naturales y las amenazas asociadas a ellos. Sin embargo, desde las ciencias sociales y, particularmente, desde la Teoría Social del Riesgo, se sostiene que los desastres no son naturales, sino el resultado de una construcción social que involucra un evento peligroso y a una población vulnerable expuesta a él.
El análisis de estas componentes y su concreción en desastres brinda elementos para comprender que la catástrofe no es una situación excepcional, sino el resultado de un proceso de múltiples dimensiones que se desarrolla en la “normalidad”. Una amenaza (o peligro) es un evento físico, fenómeno o actividad humana con el potencial de generar daños, ya sea en términos de pérdida de vidas, lesiones, destrucción de infraestructura, interrupción de la vida social y económica, o degradación ambiental (UNDRR, 2017).
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¿Qué es la Vulnerabilidad Social (VS)?
El estudio de la vulnerabilidad constituye uno de los temas centrales en las investigaciones sobre sostenibilidad. La vulnerabilidad social analiza las diferencias en la capacidad humana para prepararse, responder y recuperarse del impacto de un peligro natural. La definición de vulnerabilidad cambia dependiendo de la disciplina en la que se estudia. En relación al estudio de los desastres socio-naturales, la vulnerabilidad puede entenderse como la susceptibilidad que tiene una comunidad de ser impactada por un desastre.
Las Naciones Unidas define vulnerabilidad social como aquellas condiciones determinadas por factores físicos, sociales y económicos que aumentan la susceptibilidad de una persona, comunidad o grupo a sufrir los impactos de desastres de origen natural. La vulnerabilidad social es además un proceso complejo y dinámico, determinada por factores socioeconómicos, del ambiente construido, por el tipo de amenaza, culturales e históricos, y una serie de condiciones personales y sociales que influyen en cómo las personas y grupos se preparan, responden frente a un desastre y se recuperan.
Factores que Influyen en la Vulnerabilidad Social
Entendida como configuración previa a la ocurrencia del desastre, la VS tiene un carácter estructural o de base. Esta noción integra diferentes aspectos de la realidad social, económica, cultural y política, que se manifiestan en la pobreza, la exclusión, la pérdida de cohesión social y permite analizar la heterogeneidad social, es decir, caracterizar en su complejidad diferentes situaciones e identificar gradientes. Al mismo tiempo, la VS puede ser definida como capacidad de respuesta individual o grupal ante riesgos.
Factores como la edad, sexo, clase social e identidad étnica incrementan la vulnerabilidad ante un desastre natural. Si bien las personas de niveles socioeconómicos más desaventajados presentan mayor vulnerabilidad, no son los únicos grupos susceptibles de sufrir consecuencias mayores al verse expuestas a estos eventos.
Por ejemplo, las personas mayores tienen un riesgo aumentado de tener consecuencias negativas frente a desastres, porque pueden verse interrumpidos sus tratamientos médicos, tienen dificultades para evacuar rápidamente si el evento lo requiere y alcanzar una zona segura, y en eventos de calor extremo son los que se ven más expuestos a los efectos negativos. Según los expertos, los altos niveles de vulnerabilidad frente al riesgo de desastres se encuentran asociados al estatus socioeconómico, al aumento de población en condición de discapacidad y al aumento de población adulta mayor.
El Índice de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD): Una Herramienta Diagnóstica
La cartografía temática tiene un importante potencial en el abordaje de la vulnerabilidad social (VS), especialmente cuando se construye a partir de información geoespacial (IG). Esta herramienta constituye una primera aproximación para el análisis de este componente, clave del riesgo.
La elaboración de un Índice de Vulnerabilidad Social ante Desastres (IVSD) georreferenciado sustenta la generación de dicha cartografía y ha sido una de las principales líneas de aporte del Programa de Investigaciones en Recursos Naturales y Ambiente (PIRNA) al estudio de los desastres. Este enfoque permite complejizar la relación entre la vulnerabilidad y los demás componentes del riesgo: la peligrosidad, la exposición y la incertidumbre. El índice permite visualizar espacialmente las heterogeneidades sociales de manera sintética, funcionando como una herramienta de diagnóstico inicial, útil en instancias de gabinete, y con la ventaja de ser flexible respecto a las variables empleadas. Además, cumple con las premisas de utilizar información libre y gratuita proveniente de estadísticas oficiales.
Construcción y Metodología del IVSD
El IVSD se construye como una herramienta de diagnóstico que permite expresar espacialmente la distribución de la vulnerabilidad social estructural frente a desastres. Se trata de un índice compuesto a partir de un conjunto de indicadores, basado en información pública y gratuita -principalmente los Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos de la República Argentina (INDEC) - aplicable a diferentes escalas de análisis. De esta forma se consideraron indicadores en relación a las condiciones sociales, habitacionales y económicas de la población.
Para el primer caso se incluyen:
- Analfabetismo.
- Población pasiva (menores de 14 años y mayores de 65 años).
- Déficit en cobertura de salud/lejanía a centros de salud o mortalidad infantil.
En relación a las condiciones habitacionales se aborda:
- El hacinamiento crítico.
- La falta de acceso a agua potable por red pública y a redes de cloacas.
Además de la selección de indicadores, es fundamental definir con precisión la unidad geográfica de análisis sobre la cual se elaborará y expresará el índice, ya que ello condiciona tanto la escala del diagnóstico como la posibilidad de comparación entre las unidades espaciales. El IVSD puede aplicarse en distintos niveles políticos administrativos según el objetivo de estudio -como son el nacional, provincial, departamental o a nivel de radio censal. Cada uno de los indicadores para elaborar el Índice puede ser reconsiderado de acuerdo a los objetivos de la investigación e información disponible. Estos miden valores absolutos y relativos para reflejar tanto la magnitud como la proporción del fenómeno en cada unidad censal que se esté utilizando.
Posteriormente, los indicadores se agrupan por dimensión para construir tres subíndices parciales referidos a condiciones sociales, habitacionales y económicas. Luego, la suma de todos los indicadores que constituyen estos subíndices genera un IVSD que sintetiza la situación de vulnerabilidad social estructural para cada unidad político administrativa o censal en que se esté expresando el índice. El tratamiento de los datos se realiza en entornos de Sistemas de Información Geográfica (SIG), lo que permite la representación cartográfica del índice y su análisis espacial.
Aplicaciones y Ejemplos del IVSD
Un ejemplo concreto de aplicación del IVSD es el desarrollado a partir de los datos del CNPHyV de 2010, a nivel de departamentos para todo el país, y publicado por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), disponible en la plataforma IG-GIRD Información Geoespacial para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres. Observando este índice, es posible identificar patrones espaciales de concentración de alta vulnerabilidad social en distintas regiones del país.

Un caso más reciente corresponde a la actualización del índice utilizando los datos preliminares del CNPHyV 2022, en el marco de estudios orientados a los impactos diferenciales del cambio climático.

Estos ejemplos permiten ilustrar la construcción y aplicación del IVSD como herramienta de diagnóstico. El IVSD representa un aporte concreto y replicable, en diferentes escalas, para la gestión del riesgo de desastres desde una perspectiva estructural y crítica. Al centrarse en variables sociales, económicas y habitacionales, permite identificar territorios donde las condiciones de vida generan una predisposición mayor o menor a sufrir los efectos de eventos extremos. El índice visibiliza desigualdades y aporta evidencia para el diseño de políticas públicas.
Limitaciones del IVSD
Las bases estadísticas para la elaboración del índice corresponden a una selección relativa a la estructura socioeconómica básica o estructural de la población argentina, lo que plantea algunas limitaciones. En primer lugar, los indicadores censales que podrían utilizarse para ilustrar las diferentes variables de la VS son relativamente reducidos. En segundo lugar, la desagregación territorial de esos indicadores suele no estar disponible en forma pública para escalas grandes y el análisis particularizado de los partidos/departamentos o las localidades requieren información desagregada a nivel de radio censal.
Otra limitación surge con los cambios en la definición/medición de los indicadores entre censos, por lo que no son equivalentes; ello dificulta el ejercicio de comparación. En Argentina, en oportunidad de cada censo, el INDEC redefine la batería de indicadores a relevar, dificultando la realización de análisis sincrónicos y diacrónicos simultáneos.
En relación a los resultados obtenidos, el IVSD debe considerarse un punto de partida para visualizar la distribución geográfica de las condiciones sociales vulnerables y no un producto en sí mismo; sobre esa base deberán realizarse estudios en profundidad para conocer con precisión en qué consiste y cómo surge dicha vulnerabilidad social. Más allá de estas limitaciones, es una herramienta con potencia técnica que promueve una lectura política del riesgo, entendiendo que no todas las poblaciones enfrentan las amenazas con los mismos recursos y desde la misma posición. La noción de vulnerabilidad social recupera la historicidad y la dimensión política de los desastres.
Vulnerabilidad Social en Contextos Específicos
Investigadores de la línea 5 “Evaluación socioeconómica para la mitigación del riesgo de infraestructura crítica” de CIGIDEN, elaboraron un trabajo que permite conocer cómo ha sido la evolución temporal de la vulnerabilidad social en Chile. En CIGIDEN se ha estudiado durante varios años la vulnerabilidad social en Chile, ya que conocer los factores que la impulsan permite entender que el riesgo no solo es dado por la amenaza natural, sino que también los desastres van a depender del componente social.
En 1992, por ejemplo, cerca del 57% de la población se encontraba en niveles bajos y muy bajos de vulnerabilidad social frente a desastres naturales, el 35% en nivel medio y 8% en nivel alto. Considerando que el estudio se realizó a una escala distrital, se determinó que actualmente los distritos ubicados en la macrozona del Norte Grande son los que presentan los mayores niveles de vulnerabilidad. La investigación también señala que en general la macro-zona centro es la que tiene la menor cantidad de población con altos niveles de vulnerabilidad, evidenciando la importancia del centralismo de los servicios y desarrollo del país. Fue posible advertir cómo el estatus socioeconómico ha jugado un rol clave en la composición de la vulnerabilidad desde 1992. A partir de los análisis realizados por los expertos de CIGIDEN, fue posible determinar que la vulnerabilidad no es un fenómeno aleatorio en el espacio, sino que se encuentra asociado a las características del lugar y determinado por ciertas variables como los cambios del contexto socioeconómico, político y cultural.
A diez años del terremoto de Haití de 2010, algunos trabajos profundizan en la relación entre desastres naturales, vulnerabilidad social y género, explorando la desigual distribución de la vulnerabilidad social ante un riesgo sísmico. Otros estudios buscan reflexionar sobre la vulnerabilidad humana ante los desastres naturales desde la perspectiva socio-comunicacional, tomando como referencia algunas consideraciones en Perú.
Implicaciones y la Importancia de la Gestión del Riesgo
Anualmente, millones de personas se ven expuestas de forma directa o indirecta a desastres de origen natural. Según el CRED (Centre for Research on the Epidemiology of Disasters), entre los años 2001 y 2020, ocurrieron 347 desastres en promedio cada año en el mundo. En el año 2021, 432 desastres fueron registrados, que provocaron más de 10,000 pérdidas humanas e impactaron a más de 100 millones de personas.
Sabemos que las consecuencias humanas, sociales y económicas asociadas a desastres no son las mismas para toda la población. Estas no solo dependen de la intensidad del evento, la extensión territorial, del número de personas afectadas o del impacto en la infraestructura. El factor más importante que determina las consecuencias para las personas es la vulnerabilidad social.
Por esta razón, las acciones de preparación y respuesta frente a desastres deben considerar las condiciones de vulnerabilidad de grupos y personas. Requiere identificar a grupos vulnerables, medir y evaluar la vulnerabilidad, determinar las causas fundamentales y, a la vez, las capacidades que tienen las personas para enfrentar desastres y recuperarse de estos.