Síntomas de la Depresión en el Adulto Mayor

La depresión es una enfermedad mental, un trastorno del estado de ánimo que se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, pérdida, ira o frustración, presentes casi todos los días durante al menos dos semanas. Estos sentimientos a menudo interfieren significativamente con la vida diaria del individuo.

Es crucial entender que la depresión en los adultos mayores es un problema generalizado y no una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, esta condición no se reconoce ni recibe el tratamiento adecuado, lo que agrava sus consecuencias. La OMS la considera una de las mayores epidemias que afecta a la humanidad en los últimos decenios, con un costo incalculable en términos de sufrimiento.

Esquema de las diferencias entre tristeza normal y depresión clínica

Factores de Riesgo y Causas de la Depresión en Adultos Mayores

La depresión es un proceso multifactorial y complejo. En los adultos mayores, diversos cambios en la vida pueden incrementar el riesgo de depresión o exacerbar una depresión existente. Entre estos cambios se incluyen:

  • La mudanza del hogar, como el traslado a un centro de la tercera edad.
  • El dolor o padecimiento crónico.
  • La partida de los hijos del hogar.
  • El fallecimiento de cónyuges y amigos cercanos.
  • La pérdida de independencia, como problemas para cuidarse sin ayuda, movilizarse o la pérdida de los privilegios para conducir.

Además de los factores psicosociales, la depresión también puede estar relacionada con padecimientos físicos, tales como:

  • Trastornos tiroideos.
  • Mal de Parkinson.
  • Enfermedad del corazón.
  • Cáncer.
  • Accidente cerebrovascular.

El consumo excesivo de alcohol o de determinados medicamentos, como los somníferos, puede empeorar la depresión. Se ha observado que los pacientes, fundamentalmente varones, con antecedentes de ataques de pánico, tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión mayor.

Factores Biológicos y Genéticos

Desde el punto de vista biológico, la depresión puede estar influenciada por la genética o antecedentes familiares. Se cree que los cambios en la neuroquímica cerebral, especialmente las alteraciones de neurotransmisores como la serotonina, desempeñan un papel importante. Investigaciones sugieren que un polimorfismo del gen que codifica el transportador de serotonina podría disminuir el transporte de este neurotransmisor, influyendo en el desarrollo de la depresión.

Otros factores biológicos incluyen las diferencias físicas en el cerebro de las personas con depresión, cambios hormonales (embarazo, posparto, menopausia, problemas de tiroides) y rasgos hereditarios, ya que la depresión es más frecuente en personas con parientes consanguíneos afectados.

Factores Cognitivos y Sociales

La investigación sobre el papel de los factores cognitivos en la depresión se ha guiado predominantemente por el modelo de Beck, en el que los esquemas negativos, pensamientos automáticos, distorsiones cognitivas y creencias disfuncionales tienen un papel fundamental en el procesamiento de la información.

Dentro del papel atribuido a las circunstancias sociales se ha destacado el bajo nivel de recursos económicos y las circunstancias laborales. Las personas en desempleo y baja laboral presentan depresiones con mayor frecuencia.

Depresión Vascular

En el caso de los adultos mayores que padecen depresión por primera vez durante las últimas etapas de sus vidas, otros factores como los cambios en el cerebro o en el cuerpo pueden estar en juego. Por ejemplo, pueden sufrir una disminución del flujo sanguíneo, una condición llamada isquemia. Con el tiempo, los vasos sanguíneos pueden endurecerse e impedir que la sangre fluya normalmente al cerebro, lo que puede llevar a una "depresión vascular", especialmente en aquellos sin antecedentes familiares o personales de depresión. Más del 90% de estos ancianos presentan lesiones isquémicas silentes en la sustancia blanca cerebral, visibles en pruebas de neuroimagen.

Factores de riesgo para el desarrollo de depresión en adultos mayores

Síntomas de la Depresión en Adultos Mayores

Aunque muchos de los síntomas usuales de depresión pueden observarse, la depresión en los adultos mayores puede ser difícil de detectar debido a su presentación atípica e inespecífica. Los síntomas comunes como fatiga, falta de apetito y problemas para dormir también pueden ser parte del proceso de envejecimiento o de un padecimiento físico. Como resultado, los síntomas de la depresión temprana pueden ser ignorados o confundidos con otras afecciones que son comunes en los adultos mayores.

Algunas manifestaciones características en esta población incluyen:

  • Desgano, un "aplanamiento afectivo" o tristeza, desmotivación y un comportamiento apático.
  • Molestias físicas inexplicables que llevan a múltiples consultas médicas sin encontrar una causa orgánica.
  • Cambios notorios en el apetito, como una subida o baja importante de peso.
  • Expresiones de desesperanza, como "¿Para qué sigo acá?", o "¿Qué sentido tiene estar vivo?".
  • Síntomas psicóticos con mayor frecuencia.
  • Posibles trastornos conductuales.
  • Alteraciones del sueño (insomnio o dormir demasiado).
  • Cansancio y falta de energía.
  • Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos del pasado o autorreproches.
  • Dificultad para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas.
  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos suicidas o intentos suicidas.

En casos graves, los síntomas pueden parecerse a los de la demencia. El deterioro cognitivo, a menudo ya presente previamente en el anciano deprimido, dificulta el reconocimiento de la depresión y complica su evolución.

Depresión y Duelo: Diferenciación

A medida que envejecemos, experimentamos muchas pérdidas, como la independencia, la movilidad, la salud, la carrera o seres queridos. Distinguir entre el duelo y la depresión clínica no siempre es fácil, ya que comparten muchos síntomas. El duelo es una montaña rusa de emociones y una mezcla de días buenos y malos. Sin embargo, una reacción o proceso de duelo no excluye la existencia de un episodio depresivo mayor, y es conveniente valorar la presencia de depresión mayor además de la respuesta normal a una pérdida significativa.

Criterios Diagnósticos del DSM-5

La quinta edición del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) no introduce cambios significativos respecto a los criterios diagnósticos del DSM-IV-TR para el episodio de depresión mayor. La característica esencial continúa siendo un período de al menos 2 semanas consecutivas en el que la persona manifiesta un mínimo de 5 síntomas, de los cuales al menos uno tiene que ser estado de ánimo depresivo y/o disminución del interés o placer por todas o casi todas las actividades.

Se introducen especificadores como "con características mixtas" (síntomas depresivos con al menos 3 síntomas maníacos/hipomaníacos) y "con ansiedad" (depresión mayor con al menos 2 síntomas de ansiedad).

Diagnóstico y Tratamiento de la Depresión en Adultos Mayores

Para diagnosticar la depresión, el proveedor de atención médica realizará un examen físico y hará preguntas sobre la historia clínica y los síntomas del paciente. Se pueden realizar análisis de sangre y orina para descartar una enfermedad física subyacente. A menudo, se requiere la intervención de un especialista en salud mental para ayudar con el diagnóstico y el tratamiento.

Primeros Pasos del Tratamiento

Los primeros pasos del tratamiento incluyen:

  • Tratar cualquier padecimiento físico que pueda estar causando o exacerbando los síntomas.
  • Suspender cualquier medicamento que pueda estar empeorando los síntomas.
  • Evitar el alcohol y los somníferos.

Farmacoterapia y Psicoterapia

Si las medidas iniciales no son suficientes, los antidepresivos y la psicoterapia suelen ser de gran ayuda. Los proveedores generalmente prescriben dosis más bajas de antidepresivos para las personas mayores e incrementan la dosis de forma más lenta que en los adultos más jóvenes, ya que son más sensibles a los efectos secundarios y vulnerables a las interacciones con otros medicamentos. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) pueden, en algunos casos, provocar una rápida pérdida ósea y un mayor riesgo de fracturas y caídas.

La terapia, especialmente la terapia cognitivo conductual, enseña a controlar mejor los pensamientos negativos y a mejorar las conductas para salir de los ciclos depresivos. La orientación de apoyo, incluyendo la religiosa y entre compañeros, también es beneficiosa.

Estrategias de Autocuidado y Apoyo en el Hogar

Para manejar mejor la depresión en el hogar, se recomienda:

  • Hacer ejercicio regularmente, si el médico lo autoriza. El ejercicio es un poderoso tratamiento, incluso tan eficaz como los antidepresivos. Cualquier actividad que involucre movimiento ayuda, incluso desde una silla.
  • Rodearse de personas cariñosas y positivas, y realizar actividades agradables.
  • Aprender buenos hábitos de sueño, intentando dormir entre 7 y 9 horas cada noche.
  • Aprender a vigilar los signos tempranos de depresión y saber cómo reaccionar.
  • Disminuir el consumo de alcohol y evitar las drogas ilícitas.
  • Hablar de los sentimientos con alguien de confianza.
  • Tomar los medicamentos correctamente y comunicar cualquier efecto secundario al médico.
  • Exponerse a la luz solar para aumentar los niveles de serotonina y mejorar el estado de ánimo.

Importancia del Apoyo Social y el Propósito en la Vida

El aislamiento empeora la depresión. Es fundamental hacer un esfuerzo por conectar con los demás y limitar el tiempo a solas, priorizando el contacto en persona. Salir al mundo, ser voluntario, unirse a grupos de apoyo, cuidar una mascota, tomar clases o unirse a clubes son estrategias efectivas.

Para superar la depresión y evitar recaídas, es importante seguir sintiéndose comprometido y disfrutar de un propósito sólido en la vida. Enfocarse en lo que todavía se puede hacer, aprender nuevas habilidades, participar en la comunidad, cuidarse la apariencia y viajar son formas de encontrar un nuevo sentido a la vida.

Complicaciones y Prevención

La depresión suele empeorar si no se trata y puede derivar en problemas emocionales, de conducta y de salud que afectan todos los aspectos de la vida. La complicación más preocupante de la depresión es el suicidio. Entre el 60-90% de las personas mayores de 75 años que se suicidan tienen un diagnóstico de depresión. Los hombres divorciados o viudos, especialmente los hombres blancos mayores de 85 años, presentan la mayor tasa de suicidios en algunos países como Estados Unidos.

Cuándo Buscar Ayuda Urgente

Se debe consultar a un profesional de la salud si se sienten tristeza, minusvalía o desesperanza persistentes, si se llora con frecuencia, o si se tiene dificultad para enfrentar situaciones estresantes y se desea una remisión a psicoterapia.

Si se cuida a un familiar en edad avanzada y se sospecha depresión, es crucial contactar al proveedor de atención médica.

Si usted o alguien que conoce está pensando en el suicidio, llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org (Línea de vida para crisis y suicidio 988, disponible 24/7). También puede llamar al 911 o al número local de emergencias o ir a la sala de emergencias del hospital. NO se demore. Si conoce a alguien que haya intentado suicidarse, llame al 911 o al número local de emergencias de inmediato.

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