Estudiar Después de la Jubilación: Una Nueva Oportunidad

La jubilación, una etapa tradicionalmente asociada al descanso y la inactividad laboral, está siendo redefinida por una creciente comunidad de personas que eligen verla como una valiosa oportunidad para el aprendizaje continuo. Ya no es solo cosa de jóvenes que buscan formarse para encontrar un trabajo; cada vez más personas mayores deciden volver a las aulas y estudiar lo que no pudieron en su juventud.

Actualmente, hay muchas personas activas o jubiladas interesadas en mejorar sus capacidades personales y ampliar sus conocimientos a través de la formación académica. Más de 25 mil alumnos de entre 55 y 85 años, muy proactivos y motivados en aprender, acuden a la universidad después de jubilarse o prejubilarse. Una de las características de estos alumnos mayores es su enorme deseo de aprender y de asumir la universidad como un reto.

Foto de grupo de personas mayores en un aula universitaria participando activamente

La Jubilación como Etapa de Aprendizaje Continuo

La palabra jubilación proviene de “júbilo”, del latín iubĭlum, que significa: gozo o alegría muy intensa que se hace ostensible. Estudiar en la jubilación es una oportunidad para seguir siendo una persona activa y con intereses. Jubilarse implica dejar de trabajar, pero no tiene que significar dejar de vivir. La jubilación marca el inicio de una nueva etapa en la vida, llena de oportunidades para explorar intereses y pasiones que quizás quedaron en segundo plano durante los años de trabajo.

Es vital dejar de repetirnos frases como: “¿Dónde voy yo ahora a la universidad a esta edad?”, “Ojalá hubiera estudiado Historia”, “ya se me ha pasado el tiempo para estudiar”. El contexto social de la tercera edad de hoy está cambiando y ya se tiene acceso a la universidad para mayores, por ejemplo. Cumplir años y conservar la curiosidad por aprender va más ligado que nunca. Y la realidad es que, al aumentarse la esperanza de vida, las personas mayores ven con buenos ojos la puesta en marcha de actividades para mejorar sus capacidades cognitivas.

Beneficios de la Educación en la Tercera Edad

Los médicos tienen claro que estudiar a partir de los 65 años es especialmente bueno porque se ejercita el cerebro y produce otros efectos positivos como prevenir y reducir el riesgo de depresión, combatir la aparición de cualquier tipo de demencia o mantener activa la memoria. Además, está demostrado que el ser humano está capacitado para adquirir nuevos conocimientos durante toda su vida, sin importar la edad que tenga.

Beneficios de estudiar después de los 60 - Telefe Noticias

Estos son otros de los beneficios asociados al estudio en personas mayores:

  • Aumenta el sentido de utilidad y la autoestima, devolviendo la ilusión por la vida. Los profesores destacan el interés absoluto de estos alumnos por las clases, a las que no faltan nunca ya que se han matriculado porque quieren.
  • Impulsa el crecimiento personal. En las aulas conviven mayores y alumnos jóvenes, una convivencia que crea una relación muy rica e interesantes debates intergeneracionales.
  • Es un buen antídoto para la soledad, ya que ayuda a conocer personas, entablar nuevas amistades y compartir tiempo con los compañeros de clase.
  • Mantiene el ritmo y la rutina: Después de la jubilación, la regularidad desaparece, por lo que el estudio puede ayudar a mantener una rutina diaria y a mantenerse ocupado y con unos horarios organizados.
  • Mantiene la mente joven: Es bueno utilizar el cerebro y seguir ejercitando. Debido a que se tendrán presentaciones y trabajos, se invierte tiempo en el autoaprendizaje, evitando el aburrimiento fácilmente.
  • No hay presión: No se estudia para conseguir un trabajo, sino por el placer de aprender.

Opciones de Estudio para Personas Jubiladas

La oferta educativa para personas mayores es cada vez más amplia y variada, adaptándose a diferentes intereses y estilos de vida.

Programas Universitarios para Mayores (Aulas de la Tercera Edad)

La creación de programas universitarios o aulas para la tercera edad constituye una importantísima iniciativa a favor de los jubilados. Abiertos a todos, estos programas tienen como objetivo procurar el acceso o la ampliación de conocimientos a personas con cualquier nivel de instrucción y preparación profesional anterior. No significa que la enseñanza impartida sea mediocre; por el contrario, suele tener un nivel excelente.

La diversidad de materias dispensadas explica en parte el éxito de estas universidades o aulas. Ofrecen todo tipo de materias: desde idiomas vivos hasta la historia de los aztecas, desde las Matemáticas hasta la Nutrición; desde la historia de Roma hasta las Nuevas Tecnologías e Internet; de la Botánica a la Filatelia. Cada centro elabora su programa con un afán de diversidad y de coherencia, centrándose algunos más en la Ciencia, otros en cuestiones de actualidad o en temas de cultura general. Los programas de universidad para mayores suelen centrarse en áreas fundamentales como Humanidades y Ciencias Sociales, Ciencias Jurídicas y Económicas, Ciencias de la Tierra y el Medio Ambiente, Ciencias Biosanitarias y Ciencias Tecnológicas.

La lista de universidades que ofrecen estudios para mayores es cada vez más amplia, e incluye centros formativos públicos y privados con distintos programas de formación. Muchas universidades cuentan con programas y cursos especialmente dedicados a las personas mayores:

  • La Universidad de la Experiencia de la Autónoma de Madrid (UAM), conocida como Programa Universidad para los Mayores (PUMA), está dirigido a personas a partir de los 50 años, con una edad media de alumnos de 63 años, de los que casi un 70 % son jubilados.
  • La Universidad Complutense de Madrid (UCM) también ofrece su Universidad de Mayores, con más de 2.000 alumnos matriculados.
  • La Universidad Autónoma de Barcelona cuenta con el programa Universitat a l’Abast para mayores de 50.
  • El centro privado CEU ofrece el programa Universitas Senioribus, para mayores de 40 años, con una enseñanza reglada sin exámenes diseñada en torno a cursos de Historia Antigua, Medieval, Moderna y Contemporánea, aunque es posible matricularse en materias sueltas.

Justamente por su éxito, estas universidades y aulas no siempre disponen de plazas suficientes. Cada comunidad autónoma tiene sus programas y procedimiento para inscribirse, por lo que es necesario consultar en sus respectivas páginas web.

Carreras y Grados Formales

Otra opción es matricularse en carreras o grados formales en universidades tradicionales. Personas como Paco, un camionero jubilado que obtuvo su título de Graduado en ESO a sus 63 años, o Alfonso, quien ha pensado en retomar la carrera que hace tantos años abandonó, demuestran que la edad no es una barrera. Carlos A. comenzará a estudiar Medicina en Colombia a sus 63 años, mientras que Silvia, de 64, estudia una tecnicatura administrativa y luego una licenciatura, y Augusto Zubileta Mamani quiere seguir estudiando gastronomía en la Universidad Mayor de San Marcos en Lima.

Aunque a veces se pueden sentir las diferencias de edad en el aula, la determinación de obtener un título o simplemente el disfrute del estudio son la principal motivación. Como comenta una estudiante de Optometría de 55 años, "yo vine determinada a conseguir mi título de optometría, no vine a conseguir amigos… claro está que también hay otras personas muy bonitas que se portan a la altura y me encanta también departir con ellas".

Universidades a Distancia (Online)

La universidad a distancia, como la UNED, es otra opción para los alumnos senior, especialmente valorada por su flexibilidad de horarios, la posibilidad de estudiar a nuestro propio ritmo y no tener que desplazarse. Esto permite compaginar la formación con otras actividades u obligaciones, como el cuidado de los nietos. Es posible conectarse a las clases desde cualquier lugar y autogestionar los horarios y momentos de estudio de manera más independiente. Cada alumno establece su ritmo y los profesores pueden atenderles de forma personalizada a través de tutorías o reuniones virtuales, requiriendo solo acudir puntualmente a clase para entregas, trabajos en equipo o exámenes presenciales.

Muchos alumnos senior prefieren las Humanidades y regresan a las aulas una vez jubilados porque no pudieron estudiar en su momento por motivos económicos, familiares o sociales. Ahora buscan ampliar sus conocimientos sobre el mundo actual o deciden realizar algún curso de informática para superar la brecha digital.

Cursos de Formación Continua y Hobbies

Durante la jubilación, mantenerse activo/a tanto física como mentalmente es clave. Si se busca continuar aprendiendo sin la formalidad de un grado, hay una gran variedad de cursos cortos disponibles. El objetivo es el aprendizaje para el desarrollo personal, no tanto la orientación profesional. Estos cursos facilitan poner en práctica lo aprendido y pueden ayudar a potenciar un hobby. Algunos ejemplos incluyen:

  • Cursos de escritura y guion: Para quienes tienen historias que contar o desean perfeccionar su redacción, enseñan técnicas de escritura creativa, autobiográfica o para guiones.
  • Cursos de historia: Para comprender y conocer distintas épocas específicas o civilizaciones.
  • Cursos de arte: Explorar pintura, escultura, dibujo o fotografía, aprendiendo técnicas e historia del arte.
  • Cursos de cocina: Para aprender recetas básicas, cocina internacional o técnicas de repostería.
  • Cursos de diseño: Para quienes desean reorganizar o rediseñar su hogar.
  • Cursos de educación infantil: Para abuelos y abuelas que cuidan a sus nietos y quieren aportar un extra a su desarrollo.
  • Cursos de tecnología: Para superar la brecha digital, aprender a manejar smartphones, realizar trámites online o dar a conocer un negocio en el entorno digital.
  • Cursos cortos en las universidades (microcredenciales): Certificaciones breves (unas 150 horas) que permiten profundizar en áreas concretas como inteligencia artificial o marketing digital. La mayoría son online y ofrecen flexibilidad, pudiendo cursarse incluso sin titulación universitaria previa y hasta los 64 años.
  • Universidad para mayores de 50 años: Otra modalidad que ofrece cursos, talleres o seminarios de duración variable sobre pintura, dibujo, música, historia, geografía, literatura, filosofía o ciencia.

Consideraciones para Acceder a Beneficios Estudiantiles

Aunque el objetivo principal sea el desarrollo personal, algunas ayudas económicas pueden estar disponibles para personas que deciden estudiar después de la jubilación o en la edad adulta.

  • Sin rendir la PAES: Es posible inscribirse para becas de arancel que no exigen este puntaje, como Nuevo Milenio, Articulación, Continuidad de Estudios y Reparación, así como al Crédito con Garantía Estatal (CAE).
  • Con título de nivel superior: Generalmente, no se pueden obtener becas si ya se cuenta con un título de nivel superior o una licenciatura terminal. No obstante, existen excepciones como la Beca de Articulación (dirigida a titulados de carreras técnicas que buscan seguir estudios profesionales) y la Beca Vocación de Profesor. Además, bajo ciertas condiciones, los titulados pueden acceder al Crédito con Garantía Estatal (CAE).
  • Enseñanza Media con exámenes libres: Es posible acceder a beneficios si se ha egresado de la Enseñanza Media y se cuenta con la licencia correspondiente.
  • Estando ya en una carrera: Los estudiantes que ya cursan una carrera pueden acceder a becas como Bicentenario, Juan Gómez Millas, Nuevo Milenio e Hijos de Profesionales de la Educación, además de optar al Crédito con Garantía Estatal (CAE).
  • Instituciones elegibles: Las casas de estudio deben estar acreditadas ante la Comisión Nacional de Acreditación.

Consejos para Estudiar con Éxito en la Jubilación

Estudiar después de jubilarse no tiene por qué ser una tarea difícil, y el conocimiento adquirido es invaluable. Para asegurar una experiencia de aprendizaje gratificante, considera lo siguiente:

  • Elabora un calendario de estudio: Ayuda a mantener una rutina y organizar el tiempo dedicado a cada materia.
  • Concentración: Ganar en concentración es un punto fuerte. Sin ella, no se podrá estudiar correctamente.
  • Crea mapas conceptuales y elabora apuntes propios: Estas técnicas facilitan la asimilación y el recuerdo de la información.
  • Representa con elementos gráficos: Utilizar esquemas, diagramas o dibujos puede ayudar a visualizar conceptos complejos.
  • Disfruta el proceso: Lo bueno de estudiar en esta etapa es que ya no tendrás la presión de cuando eras joven. No estás ahí para conseguir un trabajo, sino porque te encanta estudiar.

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