La cirugía de la nariz es uno de los procedimientos que más frecuentemente se realizan con fines funcionales, principalmente para mejorar la respiración. Dentro de este ámbito, la septoplastia y la turbinoplastia son intervenciones clave. Este artículo aborda en detalle estos procedimientos, los cuidados postoperatorios, el proceso de recuperación y las consideraciones relativas a la incapacidad laboral.

¿Qué son la Septoplastia y la Turbinoplastia?
La Septoplastia
La septoplastia es una cirugía que busca reposicionar el tabique nasal desviado hacia la mitad, para mejorar el flujo de aire a través de las fosas nasales, es decir, para mejorar el funcionamiento de la nariz. El tabique nasal es la pared dentro de la nariz que separa las fosas nasales. Lo cierto es que muy pocas personas tienen el tabique nasal completamente recto. Puede doblarse hacia un lado u otro como parte del crecimiento normal durante la infancia y la pubertad, o la desviación puede deberse a un defecto congénito o a una lesión traumática. Un traumatismo facial en la infancia puede hacer que el desarrollo nasal y septal se produzca con una desviación creciente a medida que el niño se desarrolla. Las lesiones deportivas, accidentes de coche, caídas y otros golpes también pueden desplazar el tabique de su ubicación anatómica adecuada.
Durante la septoplastia, se mueve el tabique y se lo vuelve a colocar en el centro de la nariz. Para esto, el cirujano primero debe cortar y quitar partes del tabique. Es un procedimiento en el que se recorta, centra y, a veces, sustituye parte del cartílago o del hueso. Cuando te hayas recuperado de la septoplastia, probablemente te parecerá que es más fácil respirar. La septoplastia también puede realizarse para permitir el acceso a la nariz para eliminar pólipos nasales, o como ayuda a otras cirugías nasales que necesitan un paso expedito de instrumentos por las fosas nasales. Es importante recalcar que esto no corresponde a cirugía estética o rinoplastia; no está indicada para personas que quieran perfilar la forma de su nariz. Eso sí, la simple corrección de la desviación del tabique y las fosas nasales, ayudará a mejorar la apariencia física general de la nariz.
La Turbinoplastia
Los cornetes nasales son estructuras óseas largas, rizadas y estrechas que se extienden hacia el conducto respiratorio de las fosas nasales. La mucosa que los recubre también atrapa y filtra las partículas transportadas por el flujo de aire. Si los cornetes agrandados (hipertrofia de cornetes) están causando una obstrucción de la vía respiratoria, el cirujano podría intentar encogerlos con una reducción de radiofrecuencia. La turbinoplastia se realiza a menudo junto con una septoplastia para lograr una mejora integral de la respiración nasal.
Preparación para la Cirugía
Antes de programar una septoplastia (y turbinoplastia), es probable que te reúnas con un cirujano. Durante esta consulta, el cirujano analizará contigo los beneficios y los riesgos de someterse a la cirugía, revisará tus antecedentes médicos haciendo preguntas sobre enfermedades pasadas y presentes, y realizará un examen físico de la piel y el interior y exterior de la nariz. Podrían tomarse fotografías de la nariz en diferentes ángulos como referencia para análisis pre o postquirúrgico, si bien su objetivo no es cambiar la forma de la nariz.
Es crucial informar a tu médico en caso de uso de aspirina o anticoagulantes, ya que estos medicamentos pueden incrementar el sangrado, por lo que se le pedirá que deje de usarlos hasta una semana antes de la cirugía. Además, si fumas, es recomendable dejar de hacerlo, ya que el tabaquismo aumenta el riesgo de tener problemas durante y después de la cirugía.
El Procedimiento Quirúrgico
La septoplastia y la turbinoplastia duran aproximadamente de 1h30 a 2 horas, o entre 1 y 1 ½ horas, según el grado de complejidad. Usualmente son cirugías ambulatorias, es decir, no es necesaria la hospitalización luego de la cirugía, y se realizan bajo anestesia general. Es posible que se aplique únicamente anestesia local en la zona de la cirugía, pero esto es menos probable. El otorrinolaringólogo realizará una pequeña incisión dentro de la pared del tabique, en uno de los lados de la estructura nasal.
Durante el procedimiento, el cirujano intentará enderezar el cartílago doblado y el hueso del tabique desviado, remodelando el cartílago y el hueso, a veces removiendo porciones. Si los huesos nasales torcidos empujan el tabique hacia un lado, el cirujano quizás necesite realizar cortes en estos huesos para moverlos y colocarlos en su lugar. Podrían ocuparse injertos separadores, que son franjas pequeñas y reforzadas de cartílago que se usan para ayudar a corregir el tabique nasal desviado cuando el problema es a lo largo de la nariz.
Las incisiones se cierran con suturas que se reabsorben con el paso del tiempo. Se pueden insertar tablillas de silicona suave (férulas) dentro de cada orificio nasal para respaldar el tabique. En la técnica quirúrgica en la cual se evita la colocación de tapones nasales, podrás salir respirando por tu nariz inmediatamente luego de haber terminado la cirugía. No obstante, en cualquiera de las cirugías es fundamental una adecuada planeación prequirúrgica que minimice los riesgos potenciales propios de cualquier procedimiento quirúrgico y anestésico. No existe ningún procedimiento quirúrgico médico 100% libre de la posibilidad de una complicación.

Cuidados y Recuperación Postoperatoria
Postoperatorio Inmediato (Primeros tres días)
Después de la cirugía, el paciente se pasa a sala de recuperación, donde el personal controla y observa para detectar cualquier complicación. Esta intervención se realiza, en general, de forma ambulatoria, por lo que podrás irte a tu casa el mismo día. La anestesia puede hacerlo sentir mareado y se le dificultará pensar con claridad; el efecto debe desaparecer en aproximadamente 24 horas. Por ello, no debe conducir, operar maquinaria, consumir alcohol ni tomar ninguna decisión importante durante al menos 24 horas después de la cirugía.
Una de las principales molestias en el postquirúrgico inmediato luego de una septoplastia es precisamente la presencia de los tapones nasales si se ha decidido colocarlos. Los tapones nasales pueden dar la sensación de presión y congestión nasal, molestias que suelen ceder una vez que el médico los retire en el primer control postquirúrgico (usualmente de 24 a 36 horas después de la cirugía). Mientras los tapones se encuentren en las fosas nasales, el paciente tendrá que respirar únicamente por la boca, lo cual puede causar molestia o sensación de resequedad en la garganta. Esta molestia puede disminuir tomando sorbos de agua en forma frecuente. No es infrecuente que la primera noche de la cirugía no se logre reposar cómodamente.
Se presentará hinchazón dentro de la nariz después de la cirugía. Es posible que le salga líquido de la nariz y que sangre un poco durante 2 a 5 días después de la cirugía; el líquido hemático acuoso ("agua sanguinolenta") usualmente va disminuyendo en intensidad y frecuencia conforme pasan los días. La nariz, las mejillas y el labio superior pueden estar insensibles; el entumecimiento en la punta de la nariz puede tardar varios meses en desaparecer por completo. El síntoma dolor no es muy relevante en el periodo postquirúrgico inmediato ya que cuando aparece, suele ser transitorio y de una intensidad leve; los analgésicos que te receten se sugiere sean tomados según el horario indicado, sin dejar que el dolor empeore.
Debe descansar todo el día después de la cirugía. No se toque ni se frote la nariz y evite sonarse la nariz (es normal sentirla obstruida durante varias semanas). Puede aplicarse compresas de hielo en la nariz y la zona del ojo para aliviar el dolor y la hinchazón, pero asegúrese de mantener la nariz seca, cubriendo la compresa con una tela limpia y seca o una toalla pequeña. Dormir apoyado sobre dos almohadas o en un sillón reclinable también ayudará a reducir la hinchazón y la hemorragia manteniendo la cabeza elevada.
Postoperatorio Mediato (Primera semana)
Una vez retirados los tapones nasales (si se decidió su colocación) o las férulas (que pueden dejarse puestas hasta por 1 o 2 semanas) en el primer control postoperatorio, pueden ser necesarios lavados nasales con solución salina, en la frecuencia y la cantidad que el médico indicará. Usualmente sentirá que la nariz se congestiona frecuentemente y con los lavados nasales mejorará notoriamente esta molestia. Una congestión u obstrucción nasal persistente y que no desaparezca con el lavado nasal garantiza la valoración por su médico cirujano. Restos hemáticos y escasos coágulos suelen aparecer poco frecuentemente con los lavados nasales.
Limite las actividades que podrían hacerlo caer o que incrementan la presión en la cara, como agacharse, contener la respiración y tensionar los músculos durante las deposiciones. Evite levantar objetos pesados y la actividad física fuerte durante 1 a 2 semanas. No te soples la nariz durante al menos una semana después de la cirugía. Si tiene que estornudar, intente hacerlo con la boca abierta. Usted no debe tomar baños ni duchas durante 24 horas; la enfermera le mostrará cómo limpiar la zona de la nariz con hisopos de algodón y agua oxigenada u otra solución de limpieza, de ser necesario. Puede salir al aire libre unos días después de la cirugía, pero no permanezca al sol por más de 15 minutos.
En caso de fiebre, sangrado profuso, dolor que no ceda con los analgésicos, cualquier síntoma extraño o una obstrucción nasal persistente, es mejor buscar una valoración médica urgentemente.
Postoperatorio Tardío (Primer mes y más allá)
En forma paulatina la nariz estará cada vez menos congestionada y la sensación de buen flujo de aire nasal estará presente la mayor parte del tiempo. El síntoma dolor prácticamente suele desaparecer en esta etapa. No obstante la mejoría, suele recomendarse mantenerse sin realizar cualquier tipo de actividad física intensa hasta que el Dr. Danilo te indique lo contrario. El tiempo promedio de observación y control postoperatorio puede variar entre uno a tres meses aproximadamente, tiempo en el cual suele recomendarse mantener cierto tipo de restricción en las actividades físicas intensas. La estabilidad óseo-cartilaginosa se logra aproximadamente a los seis meses, pero aún así, es posible que el cartílago y el tejido se muevan o remodelen gradualmente con el tiempo.
La mayoría de las personas notan que la septoplastia mejora los síntomas (como la dificultad para respirar) causados por un tabique nasal desviado. Sin embargo, en algunos casos, los síntomas persisten después de la cirugía, o puede que se necesiten cirugías adicionales si no se obtuvieron los resultados esperados. No se puede garantizar que la cirugía dé resultado. Es posible que aún necesites algún tipo de tratamiento médico para manejar tus síntomas después de la cirugía.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación de una Rinoplastia? I Recuperación de Rinoplastia I Cirugía
Potenciales Complicaciones y Riesgos
Cualquier actuación médica conlleva riesgos que, si bien la mayor parte de las veces no se materializan, siempre debemos estar alertas ante su potencial presencia. Por eso es importante que el paciente conozca los riesgos que pueden aparecer en el proceso o intervención.
Los riesgos más frecuentes de la septoplastia son: infección, hemorragia nasal (epistaxis) que incluso puede requerir un nuevo taponamiento nasal, reoperación, desvío septal residual, hematoma septal, lesión o necrosis de cornetes, persistencia de sensación de obstrucción nasal, sinequias, hiposmia o anosmia (alteraciones pasajeras o permanentes del olfato), atrofia de la mucosa de la fosa nasal. Los riesgos más graves incluyen hemorragia nasal severa que incluso puede requerir una nueva intervención quirúrgica o su control en sala de operaciones, perforación septal (orificio de tamaño variable en el tabique nasal), infecciones, fístula de líquido cefalorraquídeo (orificio de tamaño variable que comunica la cavidad craneal con las fosas nasales), y anosmia (pérdida del olfato) permanente.
Incapacidad Laboral (Baja Médica) por Septoplastia y Turbinoplastia
Cuando una persona se somete a una intervención de cirugía, ya sea por motivos estéticos o de salud, es necesario respetar un tiempo de postoperatorio. A pesar de que los procedimientos quirúrgicos son muy sofisticados hoy en día y las secuelas suelen ser mínimas, la primera fase del postoperatorio puede resultar incompatible con la actividad laboral, y por tanto, será necesario un tiempo de incapacidad laboral. Usted debería poder regresar al trabajo o a la escuela una semana después de la cirugía, aunque la recuperación completa puede tomar varias semanas, dependiendo de su salud y del procedimiento.
Derecho a la Baja Laboral Temporal
Pasar por quirófano trae consigo una serie de secuelas físicas puntuales (dolor agudo, molestias, problemas de movilidad…) que pueden ser incompatibles con la actividad laboral y que requieran un periodo de reposo. En estos casos, el trabajador o trabajadora tiene derecho a que su médico de cabecera o la mutua le certifiquen su situación de incapacidad laboral temporal, quedando su obligación laboral en suspensión durante el tiempo estipulado por el profesional de atención sanitaria. Es importante destacar que el médico te dará consejos específicos sobre tu tiempo de recuperación estimado e instrucciones para mejorar el proceso.
Consideraciones Económicas
Si bien el paciente convaleciente tiene derecho a una baja laboral por incapacidad temporal, ni la empresa, ni la mutualidad ni la seguridad social tienen la obligación de asumir los costes derivados de la recuperación al no tratarse de una enfermedad común ni profesional en todos los casos. La premisa bajo esta normativa es que la seguridad social no tiene por qué asumir los costes derivados de una baja laboral cuando la persona afectada no se encuentra bajo su atención sanitaria.
No obstante, existe jurisprudencia que dictamina que la obligación contractual laboral no puede comprometer el libre albedrío del trabajador como sujeto de derechos para tomar voluntariamente decisiones sobre su vida personal, ni estas deben comprometer su periodo vacacional al estar contemplado en la ley como un derecho laboral común de todos los trabajadores. Además, existen líneas difusas sobre si el motivo de ciertas intervenciones estéticas se puede considerar enfermedad de índole común. Muchas personas que deciden someterse a una rinoplastia o septoplastia lo hacen debido a problemas respiratorios, lo cual podría justificar una consideración diferente para la cobertura de la baja.
Duración de la Incapacidad
La duración de la incapacidad varía según la actividad que realice el o la paciente y del tipo de cirugía al que se haya sometido. En muchas ocasiones, cuando la actividad no requiere realizar grandes esfuerzos físicos ni la intervención practicada precisa de un postoperatorio de reposo absoluto, los días que la paciente necesita ausentarse al trabajo son mínimos, a menudo una semana después de la cirugía. Sin embargo, en procedimientos más complejos o con la necesidad de una recuperación completa de los senos paranasales, pueden ser necesarias varias semanas.
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