En Chile, el Servicio Nacional de Menores (Sename) atiende a niños, niñas y adolescentes en contextos de alta vulnerabilidad social, enfrentando a menudo situaciones de marginalidad y exclusión. A pesar de los desafíos inherentes a estos orígenes, un número creciente de jóvenes provenientes de la red Sename está logrando ingresar a la educación superior, marcando un hito significativo en sus procesos de reinserción social y desarrollo personal.

Superando la Vulnerabilidad: El Impacto de la Educación
La realidad de los jóvenes atendidos por el Sename se relaciona con situaciones de pobreza, indefensión y, en ocasiones, consumo de drogas, así como con problemas sociales profundos y políticas públicas que, en el pasado, no siempre lograron protegerlos eficazmente. Estudios recientes han revelado la compleja ecuación que asocia la marginalidad infantil con la posibilidad de vínculo con el delito y el ingreso en prisión. En este desafiante panorama, el acceso a la educación superior emerge como una herramienta fundamental para romper ciclos y ofrecer nuevas trayectorias de vida.
Cifras y Testimonios de Éxito Académico
Iniciativas y Reconocimientos Regionales
A lo largo del país, el Sename ha impulsado y reconocido el esfuerzo de los jóvenes en su camino hacia la educación superior. En la región de Los Lagos, por ejemplo, el Servicio Nacional de Menores organizó un desayuno para agasajar a aquellos que continúan con sus estudios. La directora regional del Sename, Lilian Peña, señaló con orgullo que "hoy estamos celebrando el inicio del año con una noticia importante: tenemos 31 niños de la red que inician su año académico en la educación superior".
Un análisis del tipo de institución elegida muestra que el 52% de estos jóvenes se matricula en universidades, cursando una variedad de carreras que incluyen Ingeniería Naval, Psicología, Educación de Párvulos, Trabajo Social, Pedagogía en Artes Visuales y Educación Física, entre otras.

Bárbara, de 22 años, quien residió en una residencia Sename desde los 11 y hoy es titulada de Técnico en Hotelería y Turismo, es un claro ejemplo de esta superación. Ella compartió su profunda reflexión: “Con todo el tiempo que yo llevo viviendo y aprendiendo aún, puedo decir que el sufrimiento no se puede quitar, hay situaciones que uno debe vivir y superar, pero lo importante de esto es que uno sepa que siempre hay alguien que te puede contener, que te puede ayudar y tenderte una mano”.
Impulso a la Reinserción desde la Justicia Juvenil
A nivel nacional, un total de 107 jóvenes del Sename en justicia y reinserción juvenil están comenzando sus estudios superiores en universidades, institutos profesionales o centros de formación técnica. La mayoría de ellos (66) corresponde a quienes cumplen sanciones, ya sea en un recinto de justicia juvenil o en un programa en libertad.
Pablo, de 19 años, quien permanece en un centro de justicia juvenil del Sename y ha ingresado a Gastronomía Internacional, destacó el valor de la oportunidad: “Al estar privado de libertad tuve la oportunidad de estudiar, la aproveché y ahora quiero poner todo de mi parte para sacar mi título”.
Es importante resaltar que 10 de estos casos corresponden a jóvenes que cumplen una sanción privativa de libertad en centros de régimen cerrado, administrados por el Sename y con resguardo de Gendarmería. En estas situaciones, el director de cada centro puede autorizar la salida a clases de los jóvenes, bajo un estricto control de asistencia.
La directora nacional del Sename, Rosario Martínez, enfatizó que "el ingreso de estos jóvenes a educación superior es un gran paso en sus procesos de reinserción social. Esto es gracias a sus propios esfuerzos, pero también gracias al apoyo de los equipos que trabajan con ellos tanto al interior de los centros del Sename como en los programas en que cumplen medidas y sanciones en libertad".
Historias de Superación Personal y Apoyo Integral
El camino hacia la educación superior a menudo está lleno de desafíos, como lo ilustra la experiencia de Marcela (18). A pesar de las dudas al rendir la Prueba de Transición Universitaria (PDT) y la adversidad de haber perdido sus materiales de estudio en un incendio que afectó a su residencia el año pasado, Marcela persistió. La residencia Rimanakuy, que fomenta el desarrollo de habilidades y potencialidades de las adolescentes, le brindó orientación, acompañamiento y refuerzo, ayudándola a explorar su interés por el diseño de vestuario y a gestionar sus postulaciones a becas. "El adolescente ha contado con el apoyo incondicional de la residencia durante su proceso de vida en el centro, enseñanza básica, media y admisión a los estudios superiores".
Otro caso inspirador es el del adolescente D. López (18), quien estudiará Técnico en Mecánica Automotriz y Autotrónica gracias a la beca Nuevo Milenio. Su motivación encapsula el anhelo de muchos: "Yo quiero estudiar para poder salir adelante, ser alguien en la vida, para ayudar a mi familia y poder ser independiente".
Por su parte, Javier, quien eligió estudiar Ingeniería Comercial, compartió su temprana vocación por los negocios: “Desde chico me han interesado los negocios, siempre realicé actividades comerciales en el colegio. Llevaba dos mochilas a clases, una con los cuadernos y otra con dulces, confites y jugos. También en algún momento vendí polerones y poleras”. Matías, de 18 años, estudia en una conocida casa de estudios regional y pertenece al Programa de Medidas Cautelares Ambulatorias Cautín (MCA CAUTIN), un organismo colaborador del Sename en La Araucanía, donde ha encontrado un fuerte apoyo familiar.
En la región de La Araucanía, son nueve los jóvenes que, cumpliendo alguna medida cautelar o una sanción, han ingresado a la educación superior. A nivel nacional, las regiones con un mayor número de ingresos son la Metropolitana, Valparaíso y Biobío, coincidiendo con las zonas del país donde el Sename atiende a la mayor cantidad de jóvenes por orden de tribunales.
El Rol del Apoyo y las Perspectivas Futuras
Las directoras regionales y nacionales del Sename han destacado el esfuerzo y compromiso de los funcionarios y trabajadores de las residencias y programas colaboradores. Reconocen que el ingreso a la educación superior es un paso trascendental en los procesos de reinserción social de estos jóvenes, fruto tanto de su resiliencia personal como del apoyo fundamental de los equipos que los acompañan.
La seremi de Justicia ha expresado la esperanza de que "estos ocho jóvenes se multipliquen en los próximos años y podamos celebrar muchos más ingresos a la educación técnica y superior". Esta aspiración se alinea con la convicción de que, a pesar de las situaciones complejas conocidas en el Sename, los jóvenes merecen una segunda oportunidad y el derecho a un futuro prometedor. Su deseo de aprender y salir adelante se manifiesta en proyectos donde, con valentía, comparten sus historias y sueños.
La difusión de estos testimonios permite conocer, aunque sea de forma inicial, los sueños de estos niños, niñas y jóvenes de los que tanto se habla y tan poco se conoce, reafirmando que la educación es una vía crucial para transformar sus vidas y ofrecerles un futuro lleno de oportunidades.