Los berrinches son arrebatos emocionales que ocurren cuando no se puede obtener algo. Su intensidad es tal que sobrepasa la capacidad para reconocer o controlar dichas emociones, las cuales se expresan de manera inadecuada. Contrariamente a lo que se cree, las pataletas también son comunes en adultos. La psicóloga y docente Paz Valenzuela explica que "en los adultos toman formas más sofisticadas, autodestructivas: puede que las personas se alcoholicen, dejen de ir al trabajo, se vuelvan negligentes".
Si bien las rabietas ocasionales se consideran parte del desarrollo normal en la infancia, reaccionar desmesuradamente o comportarse de manera explosiva en la adultez no es lo esperable, incluso si un individuo se siente decepcionado, enojado o triste. Sin embargo, "hay adultos más infantilizados, menos sofisticados en su expresión de molestia y en la manera de resolver conflictos", señala Valenzuela.

Entendiendo la Pataleta en la Adultez
La pataleta se relaciona con la impulsividad, la frustración y la rabia, y también puede evidenciar trastornos de personalidad. Es una "llamada estéril al otro, porque no sirve de nada", y tiene que ver con la falta de herramientas para hacer frente a la vida, con logros no alcanzados y con una carencia de autoconciencia que permita gestionar mejor las frustraciones. Un adulto con rabieta es comparable a un niño que "consigue que le compren el autito en el supermercado, pero que, a la quinta vez, dejan de llevarlo. No hay cambio ni crecimiento. Es una demostración de molestia sin lenguaje, de no tolerar la espera y pasar al acto".
A medida que crecen, los seres humanos desarrollan métodos socialmente adecuados para manifestar la rabia y otras emociones. Expresar los sentimientos verbalmente es preferible a desplegar conductas que dañen a otros. Hay adultos que se desquitan con objetos, como golpeando una pared o una laptop, lo que es un alivio temporal de la frustración, pero no soluciona nada.
Consecuencias de las Conductas Irreflexivas
Entre los efectos de estas conductas irracionales se cuentan el desgaste emocional y el temor, no solo de los demás hacia la persona que hace pataletas, sino también de esta última. Si hay una instancia de reflexión posterior, la persona puede preguntarse: "¿Por qué me está pasando esto?, ¿por qué tiro el computador lejos?", ya que en el momento está dominada por sus emociones.
Vivir o trabajar con un adulto que experimenta pataletas frecuentes puede resultar agobiante, pues en esos momentos sus sentimientos parecen ser los únicos que importan, sin mostrar consideración hacia los demás. Es común que digan "me nublé" o "me fui a negro", indicando una pérdida de control emocional.
La Agitación y Pataleta en la Tercera Edad: Características y Causas Específicas
Para un cuidador de personas mayores, enfrentar la agitación o el comportamiento inquieto durante la vejez es un reto importante. Este tipo de comportamiento puede responder a diversas causas, y las personas mayores, especialmente las de edad muy avanzada, a menudo tienen dificultad para comunicar dolor o malestar.

Definición y Manifestaciones de la Agitación
La agitación en personas mayores se define como trastornos o cambios de conducta que afectan las normas o patrones de comportamiento social. Estos pueden manifestarse de dos formas principales:
- Agitación física: Es la repetición de acciones sin sentido o una muestra de hiperactividad sin un objetivo definido. Por ejemplo, el adulto mayor puede vestirse varias veces, repetir gestos, ir de un lado a otro o no permanecer quieto en la cama.
- Agitación verbal: Se manifiesta por un hablar constante sin esperar respuesta, verborrea, monólogos prolongados, uso de frases poco coherentes, repetición de preguntas, o expresión con gritos o lenguaje soez.
Factores Desencadenantes Comunes
La inquietud o agitación en el adulto mayor puede tener múltiples orígenes:
- Malestar físico y dolor: Puede deberse a reacciones a algún medicamento, o a factores como diarrea, estreñimiento, artritis o dolores musculares. Es crucial comunicar al especialista médico los momentos en que estas manifestaciones se exacerban para identificar la causa.
- Cambios de rutina y entorno: Hay pacientes mayores que no toleran los cambios de rutina, el alejamiento de amigos o un horario diferente para las comidas o el descanso. Estos cambios pueden desatar episodios incómodos.
- Sobreestimulación: Un entorno con demasiados ruidos o estímulos innecesarios, especialmente en las horas previas al descanso nocturno, puede aumentar la agitación.
- Síndrome crepuscular y Alzheimer: Si la mayor agitación ocurre en la noche, al dormir, esto puede responder al síndrome crepuscular o a la enfermedad de Alzheimer, causando alucinaciones, insomnio, gritos o pesadillas.
Alzheimer: ¿Qué es y cuáles son sus fases?
Enfermedades Neurodegenerativas y Trastornos de Conducta
Las alteraciones en el comportamiento, incluyendo la agresividad, son un rasgo característico del proceso de envejecimiento, donde se producen cambios importantes a nivel psíquico y emocional. Si en años anteriores un anciano nunca ha demostrado un comportamiento agresivo, la aparición de este problema puede deberse a una patología subyacente y no necesariamente a que sean "insoportables".
- Demencia y Alzheimer: Las personas mayores que comienzan a desarrollar síntomas de Alzheimer o demencia son propensas a manifestar comportamientos agresivos. La agresividad en estos casos suele ser un síntoma de una condición subyacente más que un cambio intencional en su comportamiento. La pérdida de memoria y la agresividad en la demencia se deben a cambios cerebrales que alteran la capacidad de controlar emociones y comportamientos. La agresión verbal a menudo surge de la frustración o confusión, por ejemplo, ante la incapacidad de encontrar las palabras adecuadas. La agresividad repentina puede ser alarmante, causada por dolor, confusión momentánea o sentirse invadido en su espacio personal. Es crucial recordar que estas reacciones son síntomas de su enfermedad y no reflejan su verdadera naturaleza.
- Depresión y Ansiedad: Si el paciente mayor luce ansioso en lugar de agitado, esto puede estar relacionado con la depresión. Es importante diferenciar estos cuadros y detectar otras alertas como olvido, desorientación o fatiga.
Estrategias de Manejo y Acompañamiento
Lidiar con cambios de personalidad y trastornos de conducta en el adulto mayor puede ser un reto para familiares y cuidadores. Entender y manejar adecuadamente estas situaciones es crucial para mantener un ambiente saludable y comprensivo.

La Comunicación como Herramienta Clave
- Escucha activa y tono tranquilo: Escucha con mucha atención lo que dice el adulto mayor, sin completar sus oraciones. Pronuncia las palabras despacio y claramente, evitando tonos altos o agudos.
- Evitar confrontaciones e imposiciones: Habla de manera clara y tranquila, evitando discutir o confrontar directamente, ya que esto puede aumentar la agresividad. No les hables como si fueran niños, ya que infantilizarlos roba su dignidad. En vez de decirles lo que tienen que hacer, pregunta cómo podrían resolver juntos un problema.
- Respetar su autonomía y decisión: Reconoce y valora su punto de vista y experiencia. Acepta que se pueden tener opiniones diferentes sin entrar en conflicto, aprendiendo a estar en desacuerdo respetuosamente. Permite que se adapten y equivoquen, reconociendo que cada decisión puede tomarles tiempo y esfuerzo.
- Uso de distracción y humor: Utiliza la distracción como técnica para cambiar el foco de atención. El humor puede ser muy útil para darle un giro positivo a una situación tensa.
Adaptación del Entorno y Rutinas
- Entorno seguro y tranquilo: Modifica el entorno para reducir los factores de estrés, evitando ruidos y estímulos innecesarios. Un ambiente tranquilo y familiar puede disminuir la probabilidad de episodios agresivos.
- Mantener rutinas estables: Trata de mantener las rutinas que les sean posibles para evitar tensión o desequilibrios, especialmente si son pacientes que no toleran los cambios.
- Actividades adaptadas y ocupacionales: Promueve actividades que sean de interés para el anciano, esto puede ayudar a canalizar sus energías de manera positiva y reducir la frustración. Mantenerlos ocupados con actividades programadas, desde una lectura hasta la recopilación de fotos, es una estrategia efectiva.
Manejo de Situaciones Específicas
- Resistencia al aseo personal: Explora por qué el ser querido no está motivado; puede sentirse inseguro, temer resbalarse o sentir frío. Cuando el baño no puede posponerse, dale opciones para darle control, como elegir la ropa o el momento. Adapta las condiciones para ducharse o para el cepillado de dientes (revisar cepillo, pasta, lesiones en boca, adaptar mango del cepillo por dolor en manos).
- Contención de la agresividad incipiente: Trata de contener verbalmente la actuación agresiva con palabras tranquilizantes y un tono de voz suave. En situaciones leves, no alces la voz y explica con calma el procedimiento. Contén los signos de agitación que puedan escalar, como mirar de reojo o subir la voz, para evitar que la persona se haga daño a sí misma o a otros. Si hay un episodio de violencia verbal o física, evita tomar la ofensa como algo personal; mantener la distancia y comprender que el anciano está expresando un problema mayor es la mejor solución.
Búsqueda de Apoyo Profesional
Es vital que los cuidadores anoten la hora, actitud y reacciones del paciente mayor para un seguimiento adecuado.
- Evaluación médica y psicológica: Si los comportamientos son recurrentes e injustificados, es importante evaluar las posibles causas, intensidad y duración con un médico. Un profesional podrá darle seguimiento o un posible tratamiento que disminuya esos comportamientos.
- Rol de familiares y cuidadores profesionales: Comunica la situación a la familia o empleador para que el médico revise al anciano. Convérsales para que lo incluyan en sus conversaciones y actividades. Contar con personal especializado es recomendable, especialmente en casos de demencia senil agresiva o Alzheimer avanzado.
- Cuidado del cuidador: Es fundamental que los cuidadores también cuiden de su salud mental y física. Busca ayuda profesional que te ayude a sobrellevar esta situación, y si es necesario, acude a Servicios Sociales, ya que los trabajadores sociales pueden ofrecer soluciones y apoyo a la familia.