Explotación Sexual Infantil: Definición, Causas, Consecuencias y Prevención

La explotación sexual infantil y adolescente (ESCIA) es un fenómeno complejo y multifacético que afecta a niñas, niños y adolescentes en todo el mundo. Se trata de una grave problemática con un carácter cambiante y diferencial según los contextos donde se genera.

¿Qué es la Explotación Sexual Infantil (ESCIA)?

La ESCIA se define como aquella actividad lucrativa e ilícita que obedece a un conjunto de prácticas sociales propias de una cultura de ejercicio abusivo del poder y violencia frente a quienes, por su condición económica o debido a sucesos de vida como la pobreza, suelen ser más vulnerables. En este fenómeno, el adulto concibe a la persona menor de edad como un objeto o producto comerciable, susceptible de ser comprado o vendido, para la satisfacción de sus propios deseos y fantasías (ICBF, UNICER, OIT, IPEC, Fundación Renacer, 2006).

Más allá de la prostitución infantil juvenil, la ESCIA abarca diversas dimensiones como la producción industrial pornográfica, el turismo sexual organizado, el matrimonio servil o forzado, la trata de personas o el tráfico de niños y adolescentes con fines de explotación (sexual, laboral, mendicidad ajena, entre otros), sin importar el género, edad o lugar de origen de la posible víctima. Hechos más recientes incluyen el sexo y la pornografía vía internet (Bonasso, 2003; Jakobsson & Kotsadam, 2013; United Nations Office on Drugs and Crime, 2011).

De conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, la explotación sexual incluye el uso de menores en la explotación sexual comercial y en imágenes audiovisuales de abusos sexuales, prostitución infantil, esclavitud sexual, turismo sexual, trata (tanto en el mismo país como entre distintas naciones) y venta de menores con fines sexuales y matrimonios forzados. La explotación sexual de menores es, en todo caso, una forma de explotación sexual inaceptable.

Los menores tienen menos posibilidades de decidir libremente, con consentimiento informado, sobre los beneficios y costes de esta práctica. Esto se debe a que no tienen capacidad de dar consentimiento libre, siendo fácilmente manipulados, y a que los efectos concomitantes y a largo plazo suelen ser muy negativos (Gutiérrez, Vega, & Rodriguez, 2008).

Esquema de las diversas formas de explotación sexual infantil

Factores Causales de la Explotación Sexual Infantil

Abordar este fenómeno desde una perspectiva multicausal implica el análisis de diferentes frentes que incluyen problemáticas de tipo económico, social, cultural y político. Es un fenómeno que se vive en todos los lugares del mundo, no siendo exclusivo de países en desarrollo.

Naturaleza Multicausal del Fenómeno

Factores como la pobreza, la falta de educación, la desigualdad de género, la violencia y la vulnerabilidad social contribuyen a la propagación de la explotación sexual infantil. La desigualdad, la inequidad, la desintegración familiar, el consumismo, la migración rural-urbana, la discriminación, el abuso sexual intrafamiliar, el tráfico de drogas y de seres humanos son principales factores de riesgo, articulándose como estructurales y estructurantes en la construcción de relaciones de violencia (Bonasso, 2003).

Aunque la violencia sexual ocurre en todas partes, los riesgos aumentan en contextos de emergencia. En el marco mundial de múltiples problemáticas, como las secuelas de la pandemia de COVID-19, los conflictos, el cambio climático y las catástrofes, la falta de acción o de medidas para abordar las causas profundas, como el aumento de las desigualdades, la acentuación de la pobreza y la discriminación estructural por motivos interrelacionados, agravan aún más las situaciones que exponen a los niños a la explotación, el abuso y la violencia.

Factores de Riesgo Estructurales

El Silencio Social e Intrafamiliar

La mayor parte de niños y adolescentes de la calle que se prostituyen para sobrevivir ya fueron víctimas del silencio que envuelve la violencia sexual intrafamiliar. La sociedad, a menudo, adopta una postura de tolerancia, dimensionando el fenómeno como un problema privado y no como un fenómeno social, lo cual es contradictorio en el proceso de formación, civilización y evolución de la sociedad (Bonasso, 2003). Esto produce una falta de acción inmediata de la comunidad, que por lo regular conoce la situación pero no hace nada en defensa del menor de edad (Díaz & Rodríguez, 2006).

La Pobreza y el Hambre

La pobreza y el hambre, junto con el descuido o la complicidad de los familiares, han sido considerados factores de riesgo. La pobreza extrema afecta las condiciones de vida de las familias y favorece que numerosos niños y adolescentes realicen trabajos en las calles. Esta es una de las formas de trabajo infantil y adolescente que es considerada como factor de riesgo para la ESCIA. En este espacio, que es violento por sí mismo, las alternativas se cruzan con la delincuencia y la prostitución. Las niñas frecuentemente entran al mercado como empleadas domésticas, ambiente en el cual también son explotadas, inclusive sexualmente (Camacho & Trujillo, 2009; Díaz & Rodríguez, 2006; Dutra-Thomé, Cerqueira-Santos, & Koller, 2011; López, 2004).

Vulnerabilidad en Entornos Callejeros

La explotación sexual es más frecuente en jóvenes que viven en la extrema pobreza, a menudo sin apoyo familiar importante y que se encuentran viviendo "la vida en las calles" como jóvenes sin hogar, fugitivos o desamparados. Es en estas situaciones que la vulnerabilidad a la explotación sexual comercial aumenta.

Factores Familiares

La estructura familiar presenta un mayor riesgo en las niñas cuando falta el padre y la madre trabaja o se dedica a la vida social en el barrio, descuidando a sus hijos. El explotador suele ser un familiar o vecino que se aprovecha de las carencias habituales de la niña y le ofrece, comúnmente, alimentos (Díaz & Rodríguez, 2006).

Se reflejan, además, una serie de relaciones violentas como el maltrato intrafamiliar, canales inadecuados de comunicación y falta de comprensión. Estas relaciones violentas y con deficiencia en el plano afectivo se convierten en un factor de vulnerabilidad que favorece la vinculación de estos niños, niñas y adolescentes a prácticas de explotación sexual comercial (Bettio & Nandi, 2010). La interacción con familiares vinculados con prácticas de prostitución es considerada como un factor de vulnerabilidad hacia la situación de explotación sexual, debido a que la resistencia de los menores a vincularse a dichas prácticas puede verse disminuida al percibirlas como un estilo de vida (Camacho & Trujillo, 2009).

Factores Socio-políticos e Individuales

En el ámbito de los aspectos psicosociales, un factor importante es la falta de autoridad del gobierno y de legislación que sancione o castigue estrictamente a las personas que ayudan al crecimiento alarmante de este tipo de actividades ilícitas. Según Garzón y Guerrero (2011), otros factores que contribuyen a este fenómeno y a la trata de personas incluyen la globalización, la migración, la prostitución, la cultura y el conflicto armado.

La ausencia de políticas públicas de protección social y seguridad para los niños, niñas, adolescentes y sus familias facilitan las relaciones de mercado y de trabajo que operan mediante redes mundiales y cada vez aíslan de oportunidades y rehabilitación a las víctimas (Jakobsson & Kotsadam, 2013). La influencia de las pandillas en sectores populares, especialmente cuando la niña llega a la pubertad y es requerida sexualmente por miembros de estos grupos, también puede llevar a la coerción (Díaz & Rodríguez, 2006).

Respecto a la educación, la gran mayoría de niños y adolescentes explotados sexualmente están fuera del sistema regular de enseñanza o en situaciones de atraso escolar. Cuando la familia y la escuela no cumplen su función protectora, dejan de ser factores protectores y se convierten en factores de riesgo, tales como la ausencia de familia, la violencia intrafamiliar, la huida de casa y el absentismo escolar.

Distrito atiende a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad

Resumen de Factores de Riesgo Clave

Un estudio realizado en Colombia identificó los factores causales principales de la ESCIA, clasificándolos en tres componentes generales con la siguiente influencia ponderada:

  • Componente familiar: 45% (con la dimensión "Estructura familiar" aportando el 35% y la variable "Ejercicio de la prostitución de la madre" siendo la de mayor peso con 45%).
  • Componente ambiental: 32.5% (siendo la dimensión "Socio-cultural" la más relevante y la variable "Presencia de agentes inductores" la de mayor peso con 22.5%).
  • Componente individual: 22.5% (donde la dimensión "Antecedentes" alcanzó un peso significativo del 37%, y la variable "Abuso sexual" fue la que mostró un mayor porcentaje de explicación).

Consecuencias de la Explotación Sexual Infantil

La explotación sexual infantil es una violación de los derechos humanos que tiene múltiples consecuencias negativas para la salud a corto y largo plazo. Los menores víctimas y supervivientes de estos delitos pueden sufrir efectos nocivos de larga duración en su salud física, mental y sexual, así como en su desarrollo. Se calcula que unos 120 millones de mujeres menores de 20 años han sufrido diversas formas de relaciones sexuales no consentidas en todo el mundo.

Además, muchas víctimas y supervivientes nunca revelan los hechos ni recurren a la justicia, la rehabilitación o el apoyo debido a la vergüenza, lo que agrava su situación y perpetúa el ciclo de abuso. La recuperación es multifacética y complicada, y como tal, debe incluir más de un proveedor de servicios (Williams, 2013).

Medidas de Prevención e Intervención

Las propuestas de intervención deben estar encaminadas a proporcionar información sobre el fenómeno y sobre cómo responder apropiadamente ante los casos. El reconocimiento de los factores de riesgo frente a la victimización, además del reconocimiento sobre el comportamiento de las víctimas, posibilita la intervención a través de los servicios sociales especializados. Esto es crucial, dado que en general se detecta que los niños víctimas de ESCIA no reciben atención especializada ante su problemática y en los procedimientos se detectan grandes limitaciones (McMahon-Howard & Reimers, 2013).

La importancia de la prevención se plantea en los lineamientos legales de las políticas públicas nacionales e internacionales, los cuales, a través de principios éticos, exponen sugerencias acerca de cómo proceder para que el hecho no culmine. También buscan dar información sobre las penalidades para los establecimientos o personas que lo promuevan o permitan, y para quienes obtienen "servicios sexuales" (Alexander, Meuwese, & Wolthuis, 2000; OIT, 2011).

La familia y la escuela son las dos principales instituciones sociales para proteger a la infancia. Por ello, cuando ambas funcionan de manera normalizada y los menores están integrados en estas instituciones (bien vinculados afectivamente en una familia que les cuida y protege, e integrados en la escuela), es prácticamente imposible que ejerzan o sean víctimas de explotación sexual.

Las estrategias de intervención deben priorizarse en función de los componentes y variables de riesgo con mayor peso, como los factores familiares, ambientales e individuales identificados en diversas investigaciones.

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