El Programa de Búsqueda de Orígenes para Niños Adoptados en Chile

La Necesidad y el Derecho a Conocer los Orígenes

La búsqueda de los orígenes biológicos por parte de personas adoptadas es un fenómeno natural y un derecho establecido en la Ley de Adopción chilena. "¿Por qué algunas personas adoptadas buscan o contactan a sus padres biológicos? ¿Cuál es la edad idónea para abordar el tema con un hijo adoptivo?", fueron algunas de las preguntas abordadas en el conversatorio "Narrando y buscando los orígenes en la adopción: hacia la apertura e integración", organizado por la Unidad de Adopción del Sename Coquimbo. La jefa del Departamento de Adopción del Sename, Viviana Petric, destacó la importancia de que "como familia hay que conversar, cómo voy a acompañar a mi hijo si él quiere saber un poco más sobre cómo entramos a su vida". Raquel Morales, jefa del departamento de Adopción del Sename, explica que "es natural que muchas personas deseen saber cómo fue el principio de su vida y su familia biológica".

Imagen de una familia conversando sobre temas sensibles

El Programa de Búsqueda de Orígenes del Sename

El programa de Búsqueda de Orígenes del Sename, que inició oficialmente con la Ley de Adopciones en 1999 y registró sus primeras estadísticas en 2005, facilita estos encuentros. Nancy Rodríguez, encargada del subprograma de Búsqueda de Orígenes del Departamento de Adopción del Sename, relata un emotivo reencuentro gestado gracias a este programa. Un joven de 28 años viajó desde Suecia a Chile para conocer a su madre biológica, y en una semana, con la ayuda del Sename, lograron contactarla y propiciar un encuentro lleno de emoción.

Estadísticas y Perfiles de los Solicitantes

Un estudio de la entidad reveló que entre 2009 y 2011, 850 personas se acercaron para buscar a su familia de origen, de los cuales un 68% fueron mujeres y 32% hombres. La sicóloga de la UDP, Eliana Heresi, comenta que es comprensible que sean más mujeres quienes inicien la búsqueda, ya que "ellas tienen una mayor necesidad que los hombres de reencontrase con sus orígenes, debido a su cercanía con la maternidad". La mayoría de quienes inician la búsqueda quieren conocer a su madre biológica (22,8% hombres y 21,2% mujeres).

Gráfico estadístico mostrando el porcentaje de hombres y mujeres que buscan sus orígenes

Proceso y Consideraciones Legales

El trámite de búsqueda de orígenes se puede realizar durante todo el año en el sitio web de la institución o en las oficinas de Mejor Niñez. Es importante destacar que, en el caso de tratarse de un menor de edad, serán sus padres adoptivos o el tutor legal quienes lo representen en posteriores acciones administrativas y legales (Ley de Adopción Nº 19.620). Mejor Niñez no informa a los padres adoptivos del proceso de búsqueda de orígenes, resguardando la privacidad del solicitante.

El reglamento de la Ley de Adopción establece el respeto a la privacidad y voluntad de los padres biológicos, quienes pueden negarse a establecer el contacto o a concretar un encuentro, lo cual ocurre en cerca del 5% de los casos. Rodríguez cuenta que algunas personas desisten de la búsqueda cuando los jueces, quienes dan la orden de abrir el expediente de adopción, deciden informar a los padres adoptivos que sus hijos han iniciado este proceso. "La ley lo permite, pero no es una obligación hacerlo. Algunos jueces lo hacen y esto lleva a que los hijos se desistan, ya que no quieren causarles daño a sus padres adoptivos", explica.

También puede suceder que no se encuentren datos de la madre biológica, porque la adopción se hizo por entrega directa, algo común hace 30 años. Cuando las madres son ubicadas y aceptan el encuentro, se inicia un acercamiento paulatino, intermediado por el Sename. Ambas partes comparten correos y fotos por internet, antes de un encuentro físico, el cual se da solo cuando los expertos consideran que las condiciones están dadas.

Desafíos en el Sistema de Protección y Adopción en Chile

El sistema de protección de menores en Chile enfrenta serios desafíos, especialmente en lo que respecta a la adopción de niños mayores y la institucionalización. El 68% de los niños bajo protección del Servicio Nacional de Menores (Sename) tiene más de ocho años de edad. Por esa razón, el Estado no iniciará el trámite que declara que pueden ser adoptados. La falta de padres interesados y el cuidado por la reputación del sistema son las causas invocadas por el organismo, que deja a la mayoría de estos menores institucionalizados de por vida y conviviendo con infractores a la ley.

La Realidad de los Niños Mayores en el Sename

Carlos Soto, psicólogo y jefe en la Región Metropolitana de la Unidad de Adopción del Sename, señala que, a mayor edad de los niños, menor es la posibilidad de encontrar padres interesados en su adopción. “Aunque la ley establece que se pueden iniciar causas hasta los 18 años, en la práctica nosotros vemos que esto no es posible”. Yanett Maldonado, asistente social y evaluadora externa del Sename, explica que "el Sename ha ido promoviendo la adopción de niños mayores, pero para la institución la adopción de niños mayores son cinco o seis años. A los niños de ocho prácticamente ni siquiera se les hace trámite de susceptibilidad de adopción, porque no hay familias postulantes para niños grandes".

María Fernanda Galleguillos, jefa del Departamento Nacional de Adopción del Sename, reconoce que “no todas las familias están dispuestas a hacerse cargo de niños mayores o con alguna dificultad”. En el último Anuario Estadístico del Sename de 2015, de 510 adopciones concretadas, solo 62 correspondían a niños de ocho años y más, lo que equivale al 12% del total de menores adoptados. María Elena González, directora ejecutiva de FADOP, comenta que la fundación no trabaja con niños mayores de seis años, ya que es muy complejo encontrar padres interesados en adoptar menores de esa edad. La mayoría de los niños que superan los ocho años de edad y no son revinculados con su familia de origen, están destinados a vivir institucionalizados.

La historia de Evelin: Una chilena adoptada y abandonada en Italia

Proceso de Declaración de Adopción

Según la Ley de Adopción 19.620, para que un menor sea declarado como candidato a la adopción, un Tribunal de Familia debe haber realizado una investigación que determine alguna de estas situaciones: que el niño fue cedido, que fue víctima de abandono o la inhabilidad parental de sus progenitores. Luego, se debe citar a los familiares hasta el tercer grado de parentesco y corroborar que ninguno es apto para el cuidado del niño. Los expertos coinciden en que lo más difícil de probar y el motivo que extiende el proceso de declaración de adopción es la inhabilidad parental, lo que puede tardar 16 meses en promedio.

La abogada y consejera técnica del Sename, Cecilia Erazo, indica que hasta el 13 de junio de un año reciente, el Tribunal de Familia de Santiago había declarado como adoptables a seis menores, y ninguno de ellos superaba los ocho años de edad. "El sistema te obliga a que la edad se vuelva un criterio para iniciar la causa de adopción", señala.

Impacto de la Institucionalización

En Chile existen 12.442 niños sin cuidado parental y alta vulnerabilidad, según cifras del Servicio Nacional de Menores, lo que significa que viven carencias económicas y afectivas. De acuerdo a datos obtenidos por Ley de Transparencia, hasta abril de 2016, 159 niños fueron declarados en condiciones para ser adoptados, pero aún no han sido vinculados con una familia. Las opciones de los menores que no son vinculados con sus parientes y que no fueron adoptados son limitadas: algunos permanecen en el sistema de protección del Sename hasta la mayoría de edad viviendo en Centros de Administración Directa (CREAD), en Programas de Familias de Acogida o en Centros Residenciales. Otros, se escapan en busca de una vida lejos de las instituciones.

La Ley N° 16.618, creada en 2004 y que forma los Tribunales de Familia, indica que la permanencia de un niño en una residencia no debe superar el año y debe ser revisada cada seis meses. Sin embargo, "actualmente no contamos con el personal necesario, ni el trabajo intersectorial para que esto se cumpla. Todos los tiempos se dilatan, porque los distintos organismos involucrados en eso, como el Registro Civil o el Servicio Médico Legal, a veces tardan seis meses en enviarnos un solo papel", explican. La jueza del 4° Juzgado de Familia de Santiago, Luz María Barceló, añade que los informes de los hogares del Sename "no llegan en el período que deberían, demorando hasta seis meses, que es el doble de lo legal".

La psicóloga Lorena Bustamante explica que "a los niños que son más grandes les afecta en mayor medida pasar más tiempo institucionalizados, porque están tan dañados y no generan vínculos de familia". Érika Villalobos, asistente social del Departamento de Adopción del Sename, aclara que el daño que puede generar permanecer tantos años viviendo en residencias es directamente proporcional al tiempo que los menores permanecen en el sistema de protección.

Ilustración de un niño solitario en un entorno institucional

Convivencia con Infractores de la Ley y Deficiencias del Sistema

Un problema crítico es la convivencia de menores que no han sido adoptados con aquellos que han infringido la ley. Rommy Lindemann, asistente social evaluadora externa del Sename, señala que "los menores vulnerados en sus derechos que no son adoptados, que han delinquido y tienen menos de 14 años se van a los CREAD". Añade que "los niños que infringen la ley y tienen menos de 14 años van a parar a los CREAD, pero lo más grave aún es que hay niños de más de 14 que han cometido delitos y han estado en centros de reclusión y al cumplir su sentencia son derivados por los jueces a protección y llegan a los CREAD con conductas de cárcel".

Rodrigo Godoy, egresado de Fundación Mi Casa, relata una experiencia donde compañeros que habían estado castigados por robo incendiaron una pieza en el hogar. "Al final la pieza se quemó entera. Estos niños siguieron viviendo en el hogar, hasta que se escaparon un día", cuenta. Violeta Lara, quien vivió en una residencia, tuvo que convivir con compañeras que robaban o abusaban de otras niñas. Un artículo de Ciper de 2013, tras la muerte de un joven en un centro de reclusión, expuso el nivel de violencia, mostrando a menores portando armas y el abuso de los jóvenes más vulnerables por parte de líderes.

Uno de los factores que inciden en que los menores pertenecientes a los programas de protección del Sename convivan en los mismos centros con los menores que han infringido la ley tiene que ver con la falta de claridad de las rutas que siguen los niños dentro del sistema. En 2014 y 2015, el Sename fiscalizó los hogares bajo su administración, identificando "reparos por la carencia de mapas de procesos donde se definan las responsabilidades y plazos, que esclarezcan los flujos donde transita el niño/a". También reconoció la "falta de registro sistemático de los niños/as en ADOPSEN" y la falta de orden y registro en las carpetas con el historial de los menores. Al no poder distinguir si un menor de 14 años ha delinquido o no, estos terminan invariablemente mezclados con quienes no han sido adoptados, una falencia crítica en la Región Metropolitana.

Esquema de un flujo de proceso defectuoso en un sistema institucional

Programas de Preparación para la Vida Independiente

El Programa de Preparación para la Vida Independiente comienza después de que el adolescente cumple 15 años y una vez que el Sename haya comprobado la imposibilidad de vincularlo con familiares. Sin embargo, Matías Orellana, quien creó la Fundación de Egresados de Casas de Menores (ECAM) para ayudar a los jóvenes institucionalizados, es crítico del programa, ya que según él, los planes de preparación comienzan días antes de egresar y consisten solo en charlas sobre la vida fuera del hogar. Orellana recuerda cómo "vimos desaparecer de nuestras vidas, de un momento para otro, a nuestros compañeros mayores, quienes al alcanzar los temidos 18 años eran egresados del sistema. Cuando no estaban preparados educacionalmente, ni emocionalmente y, lo peor, sin una familia que los contuviera".

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