Chile experimenta un proceso de transición demográfica acelerado. La proporción de personas mayores de 60 años, que en 1990 era del 9,2% de la población total, se proyecta que alcanzará el 21,1% para el año 2025. Este fenómeno se caracteriza por la disminución de la población joven y económicamente activa, mientras que la población mayor aumenta sostenidamente.

El país ha logrado un incremento sostenido de la expectativa de vida al nacer, llegando a los 81 años, gracias a mejoras en el acceso a la salud y una reducción de los niveles de pobreza. Esto posiciona a Chile en el lugar 21 de 96 países en el índice global de envejecimiento, lo que indica condiciones de vida moderadamente buenas para envejecer.
El Desafío del Envejecimiento en Chile
Si bien existe una gran oportunidad para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, también se presenta un enorme desafío. A pesar de la existencia de numerosas organizaciones e instituciones que implementan buenas prácticas, Chile carece de una política pública transversal, intersectorial y de largo plazo en esta materia.
Ante este panorama, instituciones como la Universidad San Sebastián se suman al desafío, colaborando con organizaciones e instituciones de personas mayores para generar respuestas a preguntas cruciales:
- ¿Coinciden las necesidades de las personas mayores con los programas en implementación?
- ¿Cuál es el impacto a corto y largo plazo de las iniciativas vigentes?
- ¿Cómo implementar una política de envejecimiento activo, saludable y positivo?
Con este propósito, la Universidad San Sebastián ha creado el Programa de Envejecimiento Positivo, que incluye la implementación de un taller de análisis de políticas para promover el envejecimiento positivo y la calidad de vida de las personas mayores. Este taller estará conformado por académicos de distintas disciplinas y estudiantes de carreras como medicina, derecho, ingeniería comercial y odontología.
Envejecimiento positivo: seguir encantado con la vida independiente de la edad
Rol del Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA)
El Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) es un servicio público del Gobierno de Chile, creado por la Ley N°19.828 el 17 de septiembre de 2002. Su misión es optimizar las oportunidades de bienestar físico, social y mental de las personas mayores con un enfoque comunitario, buscando mejorar su calidad de vida a través de acciones que promuevan su autosuficiencia y aborden la dependencia. Además, SENAMA fomenta la autonomía y participación de las personas mayores mediante el fortalecimiento de organizaciones y clubes, y la generación de alianzas que permitan el desarrollo de ciudades amigables con la inclusión.
Programa "Comunas Amigables de Personas Mayores"
El principal programa de SENAMA para el desarrollo de la iniciativa "Ciudades y Comunidades Amigas de las Personas Mayores" en Chile es el Programa "Comunas Amigables". Este programa tiene como objetivo contribuir al envejecimiento activo de las personas mayores mediante la reducción de barreras físicas y sociales a las que se enfrentan en su entorno local, a través del trabajo colaborativo con los municipios. Sus acciones incluyen:
- Acciones de Información y Promoción: Buscan sensibilizar a diferentes actores sobre la importancia de reducir las barreras que limitan el envejecimiento activo en el entorno local.
- Acompañamiento Técnico: Busca fortalecer las capacidades de los municipios para que completen el Ciclo de Mejora Continua.
Concepto de Envejecimiento Saludable y Perspectiva de Derechos
Claudia Troncoso, geriatra y académica de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), valora que proyectos como los de la Universidad San Sebastián recojan el concepto de envejecimiento saludable, originado en la Organización Mundial de la Salud. Troncoso enfatiza que la terminología no es trivial: "El término 'persona mayor' surge de la Convención Iberoamericana de Derechos Humanos de las Personas Mayores, y su uso apunta al respeto y reconocimiento de los derechos que se deben garantizar en esta etapa de la vida, como salud, educación y participación". Añade que esta perspectiva incluye una integración y de género, reconociendo la diversidad de las personas mayores.

Este cambio estructural se traduce en medidas concretas, como la incorporación del abandono social como figura jurídica, lo que permitiría a los tribunales intervenir ante situaciones donde personas mayores se encuentren desprotegidas y sin redes ni cuidados. Si bien esto ya existe en tribunales de familia, muchas veces no se acoge porque no se tipifica como violencia intrafamiliar.
En la región del Biobío, SENAMA ha impulsado una alianza con la Corte de Apelaciones de Concepción para asegurar el acceso a la justicia para las personas mayores, considerando que no solo se trata de falta de recursos, sino también de barreras culturales y de lenguaje. La diversidad territorial y la descentralización son fundamentales, y cada persona mayor es una realidad distinta, por lo que el abordaje debe ser caso a caso.
Autonomía y Bienestar
Para Troncoso, el bienestar de las personas mayores no puede entenderse sin autonomía real. "Lo que se busca en personas mayores es el bienestar. Y el bienestar se define finalmente como la capacidad de hacer lo que la persona quiera hacer. Eso está en sintonía con la autonomía", afirma. Sin embargo, advierte que persisten grandes brechas culturales y estructurales que impiden a las personas mayores ejercer plenamente sus derechos. Existe una visión muy arraigada y estereotipada de que la persona mayor debe quedarse en casa cuidando nietos, a pesar de que la generación actual cuenta con mayor formación educacional, saberes y competencias para seguir aportando a la sociedad.
Desafíos y Avances Legislativos
Anita Hernández, presidenta de la Unión Comunal de Adultos Mayores de Concepción, considera que este tipo de proyectos son un paso importante, pero que deben traducirse en acciones concretas. Destaca que esto fortalece las organizaciones y hace visible una realidad muchas veces olvidada, donde los derechos a la salud, protección y justicia son fundamentales. Uno de los problemas más urgentes, a su juicio, es la salud, ya que las listas de espera afectan con mayor crudeza a las personas mayores, quienes muchas veces fallecen antes de recibir atención, lo que subraya la importancia de la dignidad, la autonomía y el acceso a la justicia.
Según los resultados preliminares del Censo 2024, la población de personas mayores en Chile está en aumento y se proyecta que en 10 años superará al segmento adolescente e infantil, lo que exige una mirada distinta y con mayor altura ante esta evolución demográfica. Desde el ámbito educativo, la académica Troncoso también identifica barreras importantes, señalando que en Chile es muy difícil que una persona mayor pueda seguir estudiando o formalizar estudios debido a los costos, lo que indica que el Estado no está completamente preparado para esta evolución.
Ley de Envejecimiento Positivo y su Impacto
La aprobación de la ley para promover el envejecimiento positivo, el cuidado integral de las personas mayores y el fortalecimiento de la institucionalidad de SENAMA representa un avance relevante en un país que envejece rápido y de forma profundamente desigual. Este cambio no es retórico, ya que la ley explicita derechos clave para quienes viven en mayor vulnerabilidad:
- El derecho a una vida libre de violencia y abandono.
- A un trato digno y preferente.
- A la participación comunitaria.
- Al acceso a la justicia.
- A medidas de protección efectivas cuando su integridad física o psíquica está en riesgo.
La creación de una Política Nacional de Envejecimiento y el fortalecimiento de SENAMA contribuyen a superar la lógica de iniciativas dispersas y de corto plazo. Sin embargo, sería un error presentar esta ley como un punto de llegada, ya que la normativa no consagra el derecho a los cuidados de largo plazo, que es un eje crítico para quienes viven con dependencia severa sin apoyo familiar ni recursos. A esto se suma un vacío institucional relevante: el rechazo del rol del Instituto Nacional de Derechos Humanos en la promoción y protección de los derechos de las personas mayores, lo que reduce las posibilidades de exigibilidad real.
En síntesis, esta ley no transforma por sí sola la vejez pobre en Chile, pero sí cambia el marco desde el cual el Estado y la sociedad están obligados a mirarla. Reconoce que el envejecimiento digno no es un asunto individual ni familiar, sino un desafío colectivo que requiere planificación, corresponsabilidad y políticas públicas sostenidas.
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