Disfrutar de una vida sexual saludable no es algo exclusivo de los jóvenes; personas de todas las edades pueden tener experiencias sexuales satisfactorias. A pesar de que en el sexo cada situación es distinta, son diversos los estudios que han confirmado que no hay una edad límite para disfrutar del sexo sin tabúes. Es cierto que pueden surgir cambios en la sexualidad a medida que una persona envejece, tanto física como emocionalmente. Sin embargo, estos cambios no significan necesariamente el fin de la actividad sexual, la cual es un pilar fundamental en la vida, sin importar la edad.
Muchas personas continúan disfrutando de una vida sexual activa y satisfactoria en la tercera edad. Una vida sexual saludable también es satisfactoria y buena para otros aspectos de la vida, como la salud física y la autoestima. La capacidad de tener relaciones sexuales no está limitada únicamente por la edad cronológica. De hecho, a medida que envejece, las relaciones sexuales no son iguales que cuando se tenían entre 20 y 30 años, pero igualmente pueden ser placenteras.
Mitos y Prejuicios sobre la Sexualidad en la Vejez
En nuestra sociedad, existe una falta de información y una gran cantidad de mitos y prejuicios en torno a la sexualidad en la etapa de la tercera edad. Estos estereotipos pueden impedir que las personas mayores disfruten de una vida sexual activa y satisfactoria.
- “Los ancianos no tienen deseo sexual”: Esta es una premisa común, pero totalmente incierta. A menudo, las personas de la tercera edad son vistas como asexuales o desinteresadas en la actividad sexual, y hay una tendencia a minimizar o ignorar sus necesidades eróticas. Los adultos mayores pueden experimentar una disminución en el deseo sexual debido a cambios fisiológicos o afecciones médicas, pero muchas personas mayores disfrutan de una vida sexual activa y satisfactoria. El cese de la actividad sexual no es un suceso cronológico, sino que depende de factores como el estado de salud física y mental del individuo, la presencia o ausencia de pareja y la calidad de la relación afectivo-sexual.
- “Los ancianos no pueden tener relaciones sexuales”: Existe una falacia común en torno a que la gente de la tercera edad es físicamente incapaz de mantener relaciones sexuales. Si bien es cierto que los cambios físicos asociados con el envejecimiento pueden hacer que el sexo sea más difícil, muchos adultos mayores aún son capaces de tener relaciones sexuales satisfactorias.
- “Las personas mayores no deben tener relaciones sexuales”: Los adultos mayores pueden disfrutar de una vida sexual si lo desean y están en buenas condiciones de salud. Existe una errónea creencia social que relaciona la tercera edad con la vulnerabilidad y la permanencia del tabú en torno a la sexualidad, lo que se traduce en una tendencia a rechazar la vida erótica en esta etapa evolutiva. A menudo, también se asocia el envejecimiento con la pérdida de la belleza y la vitalidad, lo que puede afectar a su confianza y autoestima.
- “Los ancianos no necesitan preocuparse por enfermedades de transmisión sexual (ETS)”: Esto es completamente falso. Hay varios factores relacionados con el envejecimiento que pueden aumentar el riesgo de contraer ETS en las personas mayores, incluyendo el adelgazamiento de la piel y las membranas mucosas, la disminución de la función inmunológica, la presencia de problemas de salud crónicos, el mayor uso de medicamentos y un menor uso de preservativos.
Este conjunto de falsas creencias sociales genera y perpetúa sentimientos negativos, como vergüenza o incomodidad, en torno a la sexualidad en personas de la tercera edad, y repercute en su atención médica o comunicación con su pareja sexual.

Cambios Fisiológicos y Hormonales en la Sexualidad Madura
A medida que envejecemos, nuestro cuerpo cambia de forma natural, y estos cambios pueden afectar la vida sexual y la intimidad. La disminución de la actividad sexual en los adultos mayores puede ser consecuencia de factores como la mala salud, la depresión, la falta de deseo sexual y el propio proceso de envejecimiento.
Cambios en las Mujeres
Los cambios en las mujeres pueden variar, pero algunos de los más comunes que pueden experimentar a partir de los 60 años incluyen:
- Sequedad vaginal: Los niveles bajos de estrógeno durante la menopausia y los años posmenopáusicos pueden provocar sequedad vaginal, lo que puede hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o dolorosas. Casi el 90% de las mujeres posmenopáusicas experimentarán algún dolor al mantener relaciones sexuales con penetración debido a la atrofia o sequedad vaginal, una dolencia tratable.
- Adelgazamiento y encogimiento del tejido vaginal (atrofia vaginal): El tejido de la vagina también puede volverse más delgado y más pequeño, causando dolor durante las relaciones sexuales.
- Cambios en el deseo sexual (libido): La disminución del deseo sexual ocurre debido a factores psicológicos, cambios hormonales, enfermedades crónicas y medicamentos.
- Mayor tiempo para alcanzar el orgasmo: Alcanzar un orgasmo puede requerir más tiempo y una estimulación prolongada del clítoris. La intensidad y duración de los orgasmos pueden no ser tan fuertes como antes.
- Cambios en el suelo pélvico: Los músculos del suelo pélvico pueden debilitarse con la edad, el embarazo y otros factores, lo que puede provocar problemas como dolor durante las relaciones sexuales, orgasmos menos intensos y menor satisfacción sexual.
Cambios en los Hombres
Cuando los hombres llegan a los 60 años, también pueden producirse diversos cambios en su sexualidad:
- Problemas de erección: Puede llevar más tiempo conseguir una erección y la intensidad y duración de los orgasmos pueden cambiar. La disfunción eréctil (DE), la dificultad para lograr o mantener una erección, es común. Más de dos tercios de los hombres de 70 años tienen dificultades con la erección.
- Eyaculación precoz o retardada: Algunos hombres pueden alcanzar el orgasmo demasiado rápido, mientras que otros pueden experimentar dificultad para eyacular.
- Eyaculación retrógrada: En algunos casos, el semen puede ir a la vejiga en lugar de salir. No es perjudicial, pero puede ocurrir, especialmente después de una cirugía de próstata.
- Cambios en la libido: Al igual que las mujeres, los hombres también pueden experimentar un bajo deseo sexual debido a cambios psicológicos, hormonas (nivel bajo de testosterona) o problemas de salud. La deficiencia de testosterona puede reducir la libido de los hombres a partir de los 60 años.
- Apnea del sueño: La apnea del sueño ha sido identificada como un problema de salud estrechamente asociado con la disfunción eréctil, ya que interrumpe el sueño y reduce el oxígeno en la sangre, afectando la erección.

Factores que Influyen en la Conducta Sexual
La conducta sexual en la vejez depende de multitud de variables, y la comunidad científica pone mayor hincapié en los siguientes factores:
- Salud física y mental: La salud general de una persona es un factor crucial. Aquellos que tienen problemas de salud crónicos (como hipertensión, diabetes, artritis, osteoporosis), dolor crónico, incontinencia urinaria o disfunción eréctil pueden ser menos propensos a participar en actividades sexuales. Además, la salud mental y emocional también juega un papel importante; la ansiedad, la depresión, la soledad y el aislamiento social suelen afectar la conducta sexual, disminuyendo el deseo.
- Impacto de los medicamentos: La mayoría de personas mayores tienen recetados múltiples fármacos. Algunos medicamentos, como ciertos antidepresivos, antipsicóticos, antihipertensivos, antihistamínicos y antiácidos, pueden tener efectos secundarios que afectan la sexualidad, como la disminución del deseo sexual o la disfunción eréctil.
- Relación de pareja: La calidad de la relación con la pareja puede influir significativamente. La falta de comunicación, los celos o la ausencia de apoyo emocional pueden generar malestar en la intimidad.
- Cambios en la vida social: La pérdida de un cónyuge o la disminución de la red social son variables que pueden afectar la conducta sexual. Algunas personas pueden sentirse menos atraídas por el sexo sin la compañía de una pareja, mientras que otras, al estar más aisladas, sienten que tienen menos oportunidades de participar en actividades sexuales.
- Creencias culturales y religiosas: Las creencias culturales y religiosas también pueden limitar o tender a una visión negativa del sexo en la tercera edad, influenciando la conducta sexual. Históricamente, la sexualidad se ha construido en base a creencias socioculturales prohibitivas que han limitado la manifestación de necesidades y experiencias de la conducta sexual.
- Falta de educación sexual: Muchos adultos mayores basan su conducta sexual en lo aprendido con sus pares o parejas, lo que lleva a un desconocimiento en materia de educación sexual y a una percepción de su desempeño asociada más a la experiencia personal y al sentido común. Se observa también el temor a que los hijos sepan que siguen manteniendo relaciones sexuales.
Superando Desafíos: Estrategias y Adaptaciones
Los cambios en el sexo y la intimidad son normales, y adaptarse a ellos es parte del proceso. Con una actitud positiva y el enfoque en buscar nuevas formas de tener intimidad, es posible mantener una vida sexual sana y satisfactoria.
Comunicación Abierta y Exploración Mutua
La comunicación abierta y honesta con la pareja es fundamental. Hablar sobre los deseos, necesidades, fantasías y límites genera confianza y ayuda a comprender las necesidades del otro. Esto permite explorar juntos qué actividades sexuales son más placenteras para ambos, incluyendo la experimentación con nuevas posiciones, técnicas o incluso juguetes sexuales. El sexo no tiene por qué limitarse a la penetración; el sexo oral, las caricias, los besos profundos y otras formas de contacto íntimo pueden ser muy gratificantes.
- La cucharita: Una postura muy romántica e íntima en la que ambas personas permanecen tumbadas en la cama, permitiendo que uno abrace al otro mientras lo acaricia o besa.
- El misionero: La postura clásica por excelencia, cómoda y que permite el contacto cara a cara. Para variarla, la mujer puede colocarse una almohada debajo de la espalda o de la pelvis.
- El surfero: Una buena postura para practicar sexo en el sofá, cambiando de escenario. La mujer se apoya en el reposabrazos o respaldo del sofá con una leve inclinación que permite al hombre colocarse detrás y penetrarla.
- La glotona (sexo oral): No todo en el sexo se limita a la penetración. El sexo oral constituye una magnífica forma de disfrutar de la intimidad en pareja que también se puede seguir practicando en la vejez.
Cuidado de la Salud Física y Mental
El bienestar sexual está estrechamente relacionado con la salud en general. Un estilo de vida saludable, que incluya ejercicio regular, una dieta equilibrada, no beber demasiado alcohol, no fumar y controlar las enfermedades crónicas, puede hacer maravillas para la vida sexual. Aumenta los niveles de energía, favorece la salud del corazón y mejora la vida amorosa. Si se experimentan problemas de salud o síntomas que afecten la intimidad, es crucial buscar asesoramiento profesional, ya sea de un médico, un sexólogo o un terapeuta. Ellos pueden analizar cada caso, proponer opciones de tratamiento y ayudar a gestionar los síntomas de la andropausia en hombres o los cambios post-menopausia en mujeres.
Adaptaciones Prácticas
- Uso de lubricantes: Si hay sequedad vaginal o relaciones sexuales dolorosas, un lubricante a base de agua puede ser muy útil. Las cremas de estrógeno vaginal también pueden rellenar las paredes vaginales.
- Medicamentos para la disfunción eréctil: Medicamentos como Viagra, Cialis o Levitra son soluciones frecuentes para los problemas de erección. Es importante hablar con un médico sobre su uso, eficacia (que disminuye con la edad) y posibles efectos secundarios, que pueden ser persistentes en algunos usuarios.
- Ayudas sexuales: Dispositivos como los vibradores pueden añadir una nueva dimensión a la vida íntima, ya que las parejas mayores suelen necesitar más estimulación para la excitación y el orgasmo.
- Cambiar la rutina: Pequeños cambios pueden mejorar la vida sexual. Intentar tener relaciones sexuales en la mañana, cuando se está más descansado y los niveles de testosterona pueden ser más altos, o dedicar más tiempo al romance y a la estimulación, ya que puede llevar más tiempo excitarse.
¡HAZ ESTO para MEJORAR su DESEO SEXUAL! 😍 | ¿Como MEJORAR el DESEO SEXUAL con mi PAREJA?
La Importancia de la Intimidad Emocional
La intimidad no es solo física. Fortalecer el vínculo emocional es clave. Dedicar tiempo a las caricias, los abrazos, los besos, las conversaciones románticas, las canciones, los halagos y pasar tiempo de calidad juntos ayuda a cultivar el amor cada día. Sentirse amado, valorado y deseado es fundamental para la satisfacción sexual. Es importante ser paciente y comprensivo, reconociendo que el cuerpo y la sexualidad cambian con la edad. El objetivo no siempre tiene que ser el orgasmo, sino el placer mutuo y la conexión profunda.

Estudios y Percepciones sobre la Sexualidad en la Vejez
A pesar de las creencias populares, diversos estudios han arrojado luz sobre la sexualidad en la tercera edad:
- No hay límite cronológico para la respuesta genital: Masters y Johnson (1996) pusieron de manifiesto que no existe un límite cronológico para una correcta respuesta genital, aunque con el paso de los años se verifica una lenta y gradual decadencia física del estímulo sexual, acompañada por un aumento del deseo, salvo en casos de enfermedad física.
- Impacto en el bienestar y la calidad de vida: Hernández, Renteria y Sardiñas (2009) revelaron que las enfermedades que padecían los adultos mayores tienen una correlación positiva sobre la autoestima y percepción de la sexualidad, pero que la sexualidad activa repercute en su bienestar, salud mental y calidad de vida. Es decir, existe una relación inseparable.
- Diferenciación entre genitalidad y sexualidad: Cayo Ríos et al. indican que la sexualidad no solo se relaciona con el impulso biológico o la función reproductiva, sino que es una dimensión de la conducta y la subjetividad humana influida por la cultura a lo largo de toda la vida. Se debe diferenciar entre genitalidad y sexualidad, ya que la sexualidad ni el deseo no se interrumpen o discriminan a lo largo de la vida por límites etarios.
- La "edad del erotismo": Flores Colombino (1989) denomina a esta etapa vital como la edad del erotismo, lo que enfatiza la necesidad de intervenciones psicológicas que incrementen el sentimiento de dignidad personal y favorezcan la educación sexual en el adulto mayor.
- Percepciones en estudios de caso: Un estudio descriptivo en Paraguay con personas mayores de 60 años reveló que la mayoría experimenta su sexualidad dentro de una pareja conyugal establecida. Se observaron casos con enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, artritis, osteoporosis) y el uso regular de medicamentos. Entre los factores que impiden mantener relaciones sexuales, se mencionaron la necesidad de tranquilidad y privacidad, la desaprobación de los hijos, dolores lumbares y disfunción sexual. Todos los participantes refirieron sentirse atractivos y percibir reciprocidad en esa consideración. Sin embargo, el diálogo sobre las relaciones sexuales es un tema poco tratado en las parejas. La mayoría cree que puede disfrutar de la sexualidad, especialmente por la ausencia del peligro de embarazo, y la consideran parte de la vida si se está sano. Se identificó una falta de conocimiento en educación sexual y una asociación casi exclusiva de la sexualidad con la genitalidad y la reproducción, a menudo priorizando el placer del hombre.
Recomendaciones Finales para una Vida Sexual Plena
Recuerde: la edad es solo un número. Se puede seguir disfrutando de una vida sexual vibrante y satisfactoria sin importar la edad que se tenga. Aquí hay algunos consejos clave para mantener una vida sexual sana y placentera:
- Mantener un estilo de vida saludable: Seguir una alimentación saludable, hacer ejercicio con regularidad, no beber demasiado alcohol, no fumar, beber mucha agua y dormir lo suficiente.
- Adoptar una actitud positiva: Pensar en positivo, practicar la gratitud y reír juntos puede aliviar el estrés que obstaculiza la intimidad.
- Buscar nuevas formas de conexión: Disfrutar de nuevas experiencias y pasatiempos compartidos puede mejorar el estado de ánimo e incluso la libido.
- Precauciones contra ETS: Si se inicia una relación íntima con una nueva pareja, usar un preservativo es crucial, ya que los adultos mayores también corren riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.
- Consultas médicas regulares: Visitar regularmente al profesional de atención médica, especialmente si se tienen afecciones médicas a largo plazo o se toman medicamentos recetados, es esencial. El médico puede ayudar a controlar las condiciones y medicamentos que afectan la vida sexual.