La Jubilación: Un Homenaje a la Trayectoria Docente
La jubilación marca un hito significativo en la vida de cualquier profesional, pero para un maestro, representa el cierre de una etapa dedicada a moldear mentes y corazones. Es un momento de profunda reflexión sobre los años de servicio, los innumerables alumnos impactados y el legado perdurable dejado en la comunidad educativa. Las semblanzas de maestros que se jubilan no solo celebran una carrera, sino que también honran la pasión, el compromiso y la visión que definieron su trayectoria.

Carmen Guaita: La Pasión por Educar y la Sabiduría de la Experiencia
Una Vida Dedicada a la Enseñanza Pública
La belleza inunda el discurso de Carmen Guaita cuando habla de educación. Las palabras de esta escritora y maestra jubilada están llenas de amor por una profesión a la que ha dedicado más de cuarenta años, en realidad, toda una vida. Desde niña, le hacía "muy feliz contar y transmitir lo que yo había aprendido", y si le preguntan a su hermano pequeño, "lo traía frito a explicaciones y ejercicios", relata Guaita con característica alegría. Licenciada en Filosofía, profesa un intenso querer por la enseñanza pública, un amor que ha exportado fuera del aula, desempeñándose como vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, miembro del Consejo Escolar del Estado, de la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología de la Prensa, y de la comisión EDUC que asesora al Consejo de Europa.
Aunque acaba de ausentarse de las aulas, no se separa de la tarea educativa. Carmen Guaita ejerce actualmente como tutora en la Universidad de Padres, en Escuelas de Padres y en la plataforma ‘Educar es todo’. Como escritora, ha publicado diez ensayos sobre ética, interioridad y educación, entre los que se encuentran ‘Contigo aprendí’, ‘Cronos va a mi clase’ o ‘Lo que mis alumnos me enseñaron’. Esta inquieta maestra complementa su activa carrera con el blog ‘La sala de profesores’ y forma parte del consejo de redacción de Cuadernos de Pedagogía y de la ONGD Delwende, que sostiene proyectos educativos en África, Asia y América Latina. Para definir su trabajo, Guaita recurre al poema 'Esto es amor' de Lope de Vega: "Ser maestra es la profesión más bonita del mundo. Quien lo probó, lo sabe".
La Vocación Docente como Llamada Interior
Sobre su elección profesional, Carmen Guaita comparte una anécdota de su infancia. Su abuelo, astrónomo y profesor de Matemáticas, le enseñó la importancia de mantener la mente despierta. El día de su jubilación, el homenaje que le hicieron sus alumnos le hizo comprender el impacto de un profesor: "¿Cómo es posible que mi abuelo sea tan significativo para tanta gente?". Más tarde, durante la adolescencia, Guaita se dio cuenta de que poseía características compartidas por muchos docentes: un profundo interés por la gente, especialmente por los niños, la felicidad de transmitir lo aprendido y el reto de tener gran respeto por los demás y por sí misma. Un profesor en la Facultad de Educación, Mariano Martín Alcázar, la ayudó a reconocer estas cualidades como una auténtica vocación. "La palabra 'vocación' está un poco anticuada y la hemos asociado como a una llamada que te llega desde arriba, pero no, es una llamada que te llega desde dentro y te dice: 'Tú eres así y así, y más vale que lo pongas en práctica porque para eso lo tienes'", afirma Guaita, confesando que "dedicar la vida entera a ser profe, a ser maestra, me ha hecho muy, muy feliz".
La Educación como Transmisora de Vida y Valores
Para Carmen Guaita, la educación es "la relación de comunicación humana más importante, más viva, más profunda y más prolongada en el tiempo después de la de la familia". Más allá de la intensidad temporal, educar es "transmitir el modo de empleo de la vida y abrir las ventanas de un niño a la cultura, a todo lo grande que han hecho las generaciones que nos antecedieron". Es un proceso donde se enseña que "somos eslabones de cadenas", que caminamos aprendiendo y llevando adelante el testigo del arte, la cultura, la ciencia y el conocimiento.
La transmisión de valores es un pilar fundamental en la educación. Guaita subraya que la familia y la escuela tienen roles distintos: "La familia educa en los valores personales, la escuela educa en los valores sociales". Para ella, los valores "somos los seres humanos" y son "cualidades reales de los objetos, pero también de las actitudes humanas". No son relativos, sino relacionales; se valoran si se conocen y aprecian. En todos los avances éticos de la humanidad, ha estado la educación, porque "la educación es la alquimia que te ayuda a comprender que cada persona es única" y merece respeto. Desde la ley del talión hasta la Declaración de los Derechos Humanos, la educación ha sido el motor del progreso, transmitiendo el pensamiento de filósofos, descubrimientos científicos y mensajes de artistas. La escuela "te ayuda a ver de dónde venimos, pero también te deja la semilla de pensar, queda mucho camino por delante para la igualdad, queda mucho camino por delante para el respeto, para la concordia".
Nunca se deja de ser maestra. Carmen Guaita, escritora y maestra jubilada
El Legado de los Alumnos: Aprendizajes Mutuos
Refutando la idea de que los jóvenes tienen menos valores (una frase atribuida a Sócrates que se repite por siglos), Guaita afirma que "los jóvenes estáis llenos de valores, porque los valores son el modo de empleo de la vida". Distinguir lo que sirve para vivir de lo que daña es esencial, y los valores son la herramienta para una vida en sociedad. La escuela no puede perder la importancia de la ética y la filosofía, y el "modo socrático" de sacar lo que hay dentro de los alumnos es fundamental. Carmen Guaita recuerda una clase inolvidable sobre la belleza, donde sus alumnos de 12 años llegaron a la conclusión de que la belleza "iba mucho más allá que la percepción sensorial y que era algo que te detenía junto a otro ser humano". Al preguntar cómo explicar la belleza a una persona ciega, la respuesta de un alumno, Miguel, fue "que te acaricien". Este tipo de momentos demuestran que "los chicos de 12 años sois filósofos y sois poetas de forma natural".
Lo que sus alumnos le han enseñado es "tanto, tanto, que yo necesitaría cien libros". Una de las lecciones más importantes ha sido el dominio del tiempo. Mientras que en la adolescencia el tiempo se vuelve "chronos" y futuro, para un niño es el dominio absoluto del presente. Observar a sus alumnos totalmente sumergidos en el presente de un dibujo, con la capacidad de recordar detalles como los cuernecitos de una jirafa, ha sido un constante aprendizaje.
Lorenzo García Aretio: Un Referente Internacional en Educación a Distancia
Reconocimiento a una Trayectoria Impresionante
La Facultad de Educación de la UNED rinde homenaje a sus profesores jubilados, y entre ellos, destaca el Dr. Lorenzo García Aretio. Escribir una semblanza sobre un colega es un compromiso, pues "reflejar en un papel lo que una persona ha realizado a lo largo de su trayectoria profesional siempre resulta escaso e injusto". Es relativamente sencillo enumerar logros, puestos y publicaciones, pero lo verdaderamente difícil es "reflejar cómo se han logrado todas esas acciones, cómo se ha implicado en cada una de las funciones que ha asumido, su capacidad de compromiso con la universidad, su capacidad de trabajar en equipo, su capacidad de atender a todas y a cada una de las personas con las que ha interaccionado". En la UNED, "es difícil encontrar a alguien que no conozca a Lorenzo, yo diría imposible", a pesar de que, como él mismo señala, empezó tarde su carrera universitaria.
Compromiso y Visión en la Educación Universitaria
Lorenzo García Aretio no llegó a la UNED por casualidad, sino que siempre estuvo ligado a la docencia y a la educación. Comenzó su labor en un colegio de su "querida Extremadura", donde ejerció cargos de gestión y promovió actividades de extensión poco comunes en las décadas de los 60 y 70. En ese contexto, estudiar una licenciatura en Pedagogía a distancia era una oportunidad única, y la UNED "cumplió con él ese objetivo social de llegar a todos, independientemente de dónde residan para darles la oportunidad de continuar su desarrollo profesional". Primero como estudiante, luego como profesor tutor en el centro asociado de Mérida (desde 1981/82) y finalmente como profesor en la Sede Central en Madrid (desde 1984/85) de la asignatura Teoría de la Educación, desarrolló una trayectoria profesional en esta institución. Su "capacidad de trabajo, que no hace falta justificar ni explicar", se evidencia en la cantidad de iniciativas que ha promovido y sigue impulsando, así como en los informes y resultados de investigación que ha compartido. El gran valor de su extensa actividad radica en su claridad de objetivos y su visión global, lo que le ha permitido perfilar acertadamente sus decisiones.

Pionero y Apasionado de la Educación a Distancia
Su "capacidad de entusiasmar a cualquier persona que se haya acercado a él" es notable. Sin embargo, lo más distintivo es su "profunda convicción y pasión por la educación a distancia". Aunque en 2016 esta convicción pueda parecer obvia, en 1975, estudiar una carrera a distancia era visto por muchos como "jugar en segunda división", sin un futuro claro para los profesionales. Hablar y debatir sobre educación a distancia en las décadas de los 80 y 90 era "disruptivo"; se toleraba, pero no se creía en ello. Frente a estos prejuicios, su pasión por la educación a distancia desde el inicio fue "un difícil reto que ha marcado una línea de trabajo universitario tremendamente fructífera". Tal esfuerzo y constancia lo han convertido en un "gran referente internacional en este campo". Actualmente, sigue inculcando esta pasión, volcado en las inmensas posibilidades que ofrecen las tecnologías, difundiendo las propuestas formativas más innovadoras en la virtualidad, "pero sin olvidar jamás que estamos hablando de educación".
Responsabilidad y Legado en la UNED
La "responsabilidad con todo lo que atañe a su trabajo y, en especial, a la UNED, su casa", es otra de sus grandes cualidades. En todo momento ha respondido a cualquier petición de colaboración en cargos académicos, proyectos o comisiones, donde se requiriera su saber y experiencia, y continúa actuando de esta forma. Las palabras de una colega, que lo conoce desde hace muchos años y es "poco dada a la loa", expresan profunda emoción: "Me abruma un poco porque ella es una persona honesta hasta el límite, equilibrada en su actuar y de un potencial académico incuestionable. Tuve una gran suerte de encontrármela en mi camino y construir tantas cosas juntos".
Maestras Ejemplares: Dedicación y Superación
Zizi Tamayo Sobrino: Siete Décadas de Impacto Educativo
El nombre de la maestra Zizi Tamayo Sobrino se escribe con letras de oro en su natal Dzidzantún y en todo Yucatán. Teniendo como rectoras la disciplina, el esfuerzo y el compromiso, la maestra Zizi se desempeñó como docente, directora y supervisora por más de siete décadas, impactando en un número incalculable de niñas, niños, profesores, madres y padres de familia. Con orgullo, ella expresa: "Estoy orgullosa de haber cumplido con la formación de niñas y niños, a quienes hoy veo realizados en doctores, sacerdotes y abogados. Me retiro con la frente en alto, orgullosa de todo lo que he dedicado en más de setenta años de mi vida a la educación". Para ella, es una satisfacción haber cumplido su propósito desde el primer día en el aula: "enseñar con amor, respeto y honestidad". Hoy en día, la maestra Zizi Tamayo Sobrino representa una fuente de orgullo y gratitud para su familia, su principal inspiración a lo largo de sus años de servicio, con quienes expresó la satisfacción de haber cumplido su misión en el ámbito educativo.

Magdalena Carballo Fernández: Innovación y Amor por la Cultura
Doña María Magdalena Gloria del Sacramento de los Remedios Carballo Fernández, nacida el 11 de abril de 1903 en Los Llanos de Aridane, fue una figura destacada en la educación. En noviembre de 1926 fue nombrada Maestra Interina de la Escuela Nacional de Niñas de Tajuya y, en 1935, intervino en un Centro de Colaboración Pedagógica. Sin embargo, su carrera se vio afectada por el proceso de depuración de maestros tras el golpe militar de 1936, lo que le impuso 10 meses de medio sueldo. A pesar de las adversidades, continuó su labor, a cargo de la Escuela Nacional de Niñas de Tiguerorte en 1957-1958 y luego como Maestra Nacional provisional en la Escuela Parroquial "Nuestra Señora de los Remedios" en Los Llanos de Aridane. Su precario estado de salud la llevó a solicitar la jubilación forzosa en septiembre de 1966.
Poseía "una amplia y vasta cultura, un profundo espíritu religioso, y un gran amor por la enseñanza". Nunca cejó en su esfuerzo por fomentar el interés por la cultura de sus vecinos, aprovechando cualquier ocasión para conseguir tal fin. Doña Magdalena fue una Maestra, como la define la Real Academia Española, "una persona de mérito relevante entre los de su clase". Empleó métodos de enseñanza idóneos e innovadores, utilizando "regletas de color para la iniciación de las matemáticas, el método onomatopéyico como iniciación para la lectura, el juego y las canciones como medio de aprendizaje". Siempre interesada en despertar el interés de sus alumnos, confeccionó un periódico escolar "DESDE MI ESCUELA", donde cada niña escribía una reseña de noticias de actualidad después de un debate. Un acto público reciente de reconocimiento celebró su "dilatada labor docente y educativa", un evento "muy emotivo para todas las personas que tuvieron la suerte de relacionarse con ella".
El Indeleble Legado de los Maestros Jubilados
La jubilación de un maestro no es un adiós, sino un reconocimiento a una vida de servicio y un legado que perdura en cada estudiante que pasó por sus aulas. Como se ha visto en las semblanzas de Carmen Guaita, Lorenzo García Aretio, Zizi Tamayo Sobrino y Magdalena Carballo Fernández, cada uno con sus particularidades, compartieron una profunda pasión por educar y un compromiso inquebrantable con el desarrollo de sus alumnos. La gratitud hacia estos profesionales es inmensa, como la expresada hacia los señores Javier y Ricardo al dejar un legado en su colegio: "La existencia trae cambios, la vida trae cambios y en este año se despiden dos grandes hombres que han dejado un legado en el colegio. Los despedimos con inmensa gratitud y estamos seguros de que esta nueva etapa la enfrentarán con la misma gallardía de siempre. Gracias por ser fortaleza, pieza clave, guía, muro de contención. Gracias por su lealtad". Los maestros jubilados son faros de conocimiento y valores que continúan inspirando a las generaciones futuras, demostrando que la verdadera enseñanza trasciende el tiempo y el espacio del aula.
