Sangrado Nasal en Perros Mayores: Causas y Tratamientos

Para muchos hogares, los perros no son solo mascotas, sino miembros irremplazables de la familia. Verlos sangrar puede generar angustia, temor y muchas preguntas. ¿Qué tan grave es? ¿Se debe actuar de inmediato? Este artículo proporciona una guía clara y útil sobre la hemorragia en perros, enfocándose en cuándo es momento de consultar al veterinario.

La hemorragia en perros puede deberse a múltiples factores, desde accidentes comunes hasta enfermedades complejas. Una hemorragia visible puede ser solo la punta del iceberg.

Ilustración de un perro con una gota de sangre saliendo de la nariz, transmitiendo preocupación.

¿Cuándo es Momento de Consultar al Veterinario?

No siempre el sangrado es evidente. Ante uno o más de los siguientes signos, no se debe esperar:

  • Sangrado nasal repentino y abundante.
  • Sangrado nasal acompañado de otros síntomas como tos, estornudos intensos, dificultad para respirar o ruidos al inspirar y espirar.
  • Presencia de secreción nasal turbia, amarilla, verde o maloliente.
  • Sangrado nasal que no remite en unos minutos tras aplicar primeros auxilios.
  • Aparición de hematomas o moretones en la piel sin causa aparente.
  • Vómitos con sangre o heces negras (indicativo de sangrado interno).
  • Letargo, debilidad o pérdida de apetito junto con el sangrado.
  • Cualquier bulto visible en la nariz del perro.
  • Cambios notables en el comportamiento o estado general del perro.

En momentos de crisis, actuar a tiempo salva vidas. Ante una herida, por pequeña que parezca, es mejor prevenir que lamentar. La salud de los animales depende en gran medida de quienes los cuidan, porque en situaciones críticas, actuar con el producto adecuado puede marcar la diferencia.

Epistaxis en Perros: Causas Comunes

El sangrado por la nariz se conoce con el nombre de epistaxis. En los perros, puede tener diferentes causas que van desde las más leves hasta las más graves.

Infecciones Nasales u Orales

Algunas infecciones que afectan la zona nasal o incluso oral pueden explicar por qué un perro sangra por la nariz. Es posible que nuestro perro sangre por la nariz y le cueste respirar, haciendo ruidos al inspirar y espirar. En ocasiones, también podremos ver que el perro sangra por la nariz y tose.

El interior de la nariz está recubierto por una mucosa muy irrigada de vasos sanguíneos. La erosión de esta mucosa, por distintos factores como infecciones crónicas causadas por bacterias u hongos, puede llegar a provocar una hemorragia.

Otras veces, la infección no está en la región nasal, sino en la boca. Un abceso dental, por ejemplo, puede hacer que aparezca sangre por la nariz si este abceso se rompe en la cavidad nasal, provocando una fístula oronasal. Esta condición cursa con síntomas como secreción nasal unilateral y estornudos, sobre todo después de que el perro coma.

Diagrama de la cavidad nasal de un perro mostrando la mucosa irrigada y posibles puntos de infección.

Cuerpos Extraños en la Nariz

Otra de las causas comunes que pueden explicar por qué nuestro perro sangra por la nariz es la presencia de algún cuerpo extraño en ella. En estos casos, es habitual ver que el perro sangra por la nariz al estornudar, ya que el principal signo de que algún material está alojado en el interior de la nariz de nuestro perro es un acceso repentino de estornudos.

En la nariz del perro se pueden encontrar cuerpos extraños como espigas, semillas, hojas, fragmentos de huesos o astillas de madera. Su presencia irrita la mucosa y provoca que el perro se restriegue la nariz con las patas o contra cualquier superficie, en un intento de librarse de la molestia. Esta acción, los estornudos y las heridas que pueden llegar a provocar algunos de estos cuerpos extraños, son los responsables de que, en ocasiones, se produzca la hemorragia nasal.

Si a simple vista somos capaces de observar el objeto en el interior de las fosas nasales, podemos intentar extraerlo con unas pinzas. De lo contrario, debemos acudir a nuestro veterinario para que sea él quien lo saque, ya que un objeto alojado en las fosas nasales puede causar problemas como infecciones.

Pólipos y Tumores Nasales

Si observamos cualquier bulto en la nariz, debemos consultar con nuestro veterinario, pues podría tratarse de un pólipo o tumor nasal. Estas afecciones pueden causar hemorragias nasales, además de obstruir, en mayor o menor medida, el paso del aire.

Los tumores en la cavidad y senos nasales son más frecuentes en perros mayores. Además de hemorragia y ruidos debidos al taponamiento, podemos observar secreción nasal y estornudos. El tratamiento de elección suele ser la cirugía. Los pólipos, que no son cáncer, pueden presentar recurrencia.

Radiografía o tomografía de la cavidad nasal de un perro mostrando un tumor o pólipo.

Trastornos de la Coagulación Sanguínea

Los trastornos producidos en la coagulación de la sangre también pueden explicar por qué un perro sangra por la nariz. Para que tenga lugar la coagulación, deben estar presentes en la sangre una serie de elementos. Cuando falta alguno de ellos, se pueden producir hemorragias espontáneas.

Envenenamiento: A veces, esta deficiencia puede estar provocada por un envenenamiento. Por ejemplo, algunos raticidas impiden que el organismo del perro fabrique vitamina K, sustancia indispensable para una correcta coagulación. Su déficit lleva a que el perro experimente hemorragias nasales, rectales, vómitos de sangre, hematomas, etc. Estos casos son urgencias veterinarias.

Enfermedades Hereditarias: A veces, estos trastornos de la coagulación son hereditarios, como puede ser el caso de la enfermedad de von Willebrand. En esta afección, que puede afectar tanto a machos como a hembras, hay un funcionamiento deficiente de las plaquetas, que se puede manifestar con hemorragias nasales y gingivales o sangre en heces y orina, aunque muchas veces las hemorragias no son apreciables y van disminuyendo con la edad.

La hemofilia también afecta a factores de coagulación, pero la enfermedad la manifiestan solo los machos. Hay otros déficits de coagulación, pero son menos comunes. Los diagnósticos de estas afecciones se realizan mediante pruebas sanguíneas específicas. Si se produce una hemorragia importante, se requerirán transfusiones de sangre.

Coagulación Intravascular Diseminada (CID): Finalmente, existe un trastorno hemorrágico, no hereditario sino adquirido, denominado coagulación intravascular diseminada (CID), que aparece en algunas situaciones como infecciones, golpes de calor, shock, etc.

Alergias

Si la nariz de tu perro presenta una secreción nasal clara, lo más probable es que se deba a una alergia, que es, con creces, la causa más frecuente de las secreciones nasales anormales en los perros. Al igual que las personas, los perros pueden ser alérgicos al polen, los alimentos, medicamentos, ácaros, las esporas y los productos químicos. Incluso pueden ser alérgicos a la caspa humana.

Los síntomas de alergia de un perro no se limitan a la secreción nasal; también pueden incluir estornudos, tos, picazón, sangrado nasal, secreción ocular y problemas respiratorios. Evitar el desencadenante de la alergia es la mejor manera de tratarla, pero eso puede resultar difícil. Habla con tu veterinario, quien puede sugerirte una prueba de alergia y/o tratamiento con medicamentos.

Moquillo

El moquillo puede causar una secreción nasal pegajosa y amarilla en los perros. Si bien los síntomas pueden variar, también puede provocar fiebre, neumonía, espasmos y convulsiones. Puedes prevenir el moquillo si vacunas a los cachorros y sigues el calendario de vacunación recomendado por el veterinario.

Fiebre Maculosa de las Montañas Rocosas (RMSF)

Los sangrados nasales pueden ser un signo de esta enfermedad bacteriana, que se transmite por las garrapatas infectadas. Otros signos son fiebre alta, letargo, tos, inflamación de los ojos y dolor. El tratamiento puede requerir varias semanas de antibióticos. Utiliza productos antiparasitarios y reduce la exposición a las garrapatas para prevenir esta grave enfermedad.

Paladar Hendido o Fístula

Si tu perro tiene flujo nasal después de comer, podría ser una señal de paladar hendido (cuando los dos lados del paladar de tu perro no se fusionan) o una fístula oral-nasal (un agujero entre la nariz y la boca, a veces causado por caries dentales, lesiones, infecciones o cirugía). La cirugía es el tratamiento más común.

¿Cómo Actuar Ante un Sangrado Nasal?

Aunque en última instancia necesitarás descubrir qué hay detrás del sangrado de la nariz de tu perro, a corto plazo, querrás intentar detener el sangrado. Para hacerlo:

  1. Calma a tu perro y mantenlo tranquilo.
  2. Cubre la fosa nasal que sangra con un material absorbente.
  3. Aplica una compresa fría en la parte superior de la nariz de tu perro, entre los ojos y las fosas nasales.
  4. No inclines la cabeza de tu perro hacia atrás para frenar el sangrado ni introduzcas nada dentro de su fosa nasal.
  5. Llama a tu veterinario de inmediato si el sangrado no se detiene en unos minutos.

Importante: No pongas nada que tape sus fosas nasales, como algodón, gasas, paños o agua. Evita darle cualquier tipo de medicamento sin la recomendación de un veterinario.

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Diagnóstico y Tratamiento

Para diagnosticar la causa del sangrado nasal, el veterinario realizará un examen físico completo y puede solicitar pruebas adicionales como:

  • Análisis de sangre completos para evaluar la coagulación, detectar infecciones o problemas inmunológicos.
  • Pruebas serológicas para detectar enfermedades como la leishmaniosis.
  • Radiografías o tomografías de la cavidad nasal para visualizar cuerpos extraños, pólipos o tumores.
  • Endoscopia nasal (rinoscopia) para una visualización directa de las fosas nasales y la posible extracción de cuerpos extraños o toma de biopsias.

El tratamiento dependerá de la causa subyacente:

  • Infecciones: Tratamiento con antibióticos, antifúngicos o antivirales según el agente causal.
  • Cuerpos extraños: Extracción mediante endoscopia o cirugía.
  • Pólipos y tumores: Cirugía para extirparlos. En casos de tumores malignos, puede ser necesaria radioterapia.
  • Trastornos de la coagulación: Transfusiones de sangre o plasma, administración de vitamina K, o tratamientos específicos según la deficiencia.
  • Alergias: Evitar alérgenos y tratamiento con antihistamínicos, inmunosupresores o esteroides.
  • Enfermedades sistémicas (Leishmaniosis, Moquillo, RMSF): Tratamiento específico para la enfermedad y manejo de los síntomas.

En el caso de la leishmaniosis canina, la epistaxis o sangrado de nariz en perros es un signo clínico menos común pero importante, que se manifiesta en aproximadamente el 10% de los perros infectados. Puede ser un indicio clave de la enfermedad, relacionado con la formación de microlesiones vasculares y ulceraciones en la mucosa nasal.

Otros signos de leishmaniosis pueden incluir pérdida de peso, disminución del apetito, caída del pelo, crecimiento desmesurado de las uñas, heridas que no cicatrizan y agrandamiento de los ganglios linfáticos.

Los perros con secreción nasal unilateral generalmente presentan un cuerpo extraño en la cavidad nasal o problemas dentales. La secreción bilateral es más común en infecciones (como la tos de las perreras o infecciones fúngicas) e inflamaciones de la cavidad nasal.

La Nariz del Perro: Más Allá de un Termómetro

Desde hace tiempo se ha dicho que una nariz fría y húmeda es un signo de que un perro está sano. Esto no es cierto: la nariz de un perro enfermo puede estar caliente, fría, húmeda o seca. Observa cómo es la nariz de tu perro cuando está sano y será más fácil detectar los problemas cuando aparezcan.

Para examinar la nariz de tu perro, busca signos de secreciones inusuales, incluida la sangre. Presta también atención a la sequedad excesiva, la formación de costras en la nariz o si está más pálida de lo normal. Observa la nariz de tu perro mientras respira; si las fosas nasales se abren más de lo normal, podría ser un signo de problemas respiratorios. Siempre consulta con tu veterinario tus preocupaciones.

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