¿Qué es la Baja Visión y la Discapacidad Visual?
Denominamos Baja Visión al estado de discapacidad visual en donde existe una reducción importante de las capacidades visuales sin llegar a la ceguera y no recuperable con tratamiento y/o corrección refractiva. La discapacidad visual es la consideración a partir de la disminución total o parcial de la vista, refiriéndose a condiciones caracterizadas por una limitación total o muy seria de la función visual en uno o varios parámetros medidos.
Técnicamente, se considera paciente con Baja Visión a todo aquel con afección en ambos ojos, cuya agudeza visual (AV) en el mejor de ellos sea inferior a 20/60 (0,33) o su campo visual sea inferior a 20º, manteniendo aún una porción de capacidad visual que denominamos ‘resto visual útil’. Aunque el concepto de Baja Visión difiere del de ceguera, en ciertos contextos de Baja Visión también se usa el término ‘ceguera funcional’.
Tanto la baja visión como la ceguera son discapacidades visuales. Para hablar de baja visión, la agudeza visual debe ser igual o menor a 0,3 en el ojo con mejor visión. La agudeza visual es un indicador de la función visual que define la capacidad del sistema de visión para percibir objetos en buenas condiciones de iluminación.
El campo visual es la sección de la realidad que capta el ojo cada vez que hace una panorámica de su entorno, abarcando aproximadamente 180º. En España, se considera ‘ceguera legal’ a aquella que incluye una agudeza visual igual o inferior a 0,1 y/o un campo visual igual o inferior a 10º.
Esta pérdida grave de funcionalidad de la visión se manifestará, por un lado, en limitaciones muy severas de la persona para llevar a cabo de forma autónoma sus desplazamientos, las actividades de vida diaria, o el acceso a la información.
Orígenes y Evolución del Concepto
La Baja Visión no es una novedad. Este término se creó en 1935, cuando William Feinbloom publicó un artículo titulado “Introducción a los principios y práctica de la visión sub-normal”. Fue en 1978, en el Seminario Internacional de Upsala, cuando se sentaron las bases de la especialidad de Baja Visión.
Las clasificaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) constituyen un referente para establecer terminología sobre discapacidad. Desde 1972, la OMS ha ido actualizando la definición. En un principio, se valoraban simplemente aspectos relativos a la agudeza visual (entre 0,3 y 0,1) y campo visual (entre 10 y 20 grados), considerándose valores inferiores aquellos pertenecientes a ceguera legal.
La primera versión de la Clasificación Internacional de Deficiencias, Discapacidades y Minusvalías (CIDDM-1980) consideraba estos conceptos como “consecuencias de enfermedades”. La actual Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF-2001) considera los “componentes de salud” y las “consecuencias”, centrándose en el impacto de la propia enfermedad y otras condiciones, mostrando una clara evolución en la comprensión de la discapacidad.

Causas y Tipos de Baja Visión
La población con Baja Visión padece, mayoritariamente, alguna patología ocular de origen degenerativo. El envejecimiento no causa pérdida de la visión por sí solo, pero muchas enfermedades comunes en las personas mayores pueden causarla. Las principales causas de baja visión y ceguera en los Estados Unidos son las enfermedades del ojo relacionadas con la edad, como la degeneración macular, las cataratas y el glaucoma.
La baja visión puede ser causada por diferentes patologías, y cada una de ellas dará lugar a pérdidas de visión con diferentes características. Así, no existe una manera única de ver con baja visión. Las posibilidades abarcan desde estrechamiento del campo visual, a visión parcheada, deslumbramientos, falta de contraste o pérdida de la visión del detalle, entre otros.
Principales Causas Globales de Discapacidad Visual y Ceguera
- Errores de refracción
- Cataratas
- Retinopatía diabética
- Glaucoma
- Degeneración macular relacionada con la edad
Tipos de Pérdida Visual según la Patología
Dependiendo de la patología que ha causado la baja visión y del estadio en que se encuentre el paciente, se presentará un tipo de pérdida visual resultante:
- Baja visión central: La lesión se produce en la zona central de la retina, dañando el campo visual y afectando la visión de detalle.
- Baja visión periférica: La lesión se produce en el campo visual periférico, encargado de analizar relaciones espaciales, generando mayores dificultades en la orientación y movilidad. Solo puede verse una parte pequeña del espacio y es difícil relacionarla con otras zonas. Son frecuentes los tropiezos, el mal cálculo de las distancias y problemas para detectar obstáculos y desniveles.
- Disminución generalizada de la visión: Afecta a todas las actividades que requieren precisión de detalle, como la lectura o manualidades, sobre todo si tienen bajo contraste, alterando también la percepción de los colores, que se ven menos saturados.
- Ceguera nocturna: Dificultad para ver en condiciones de poca luz.
- Visión borrosa o difusa: La sensibilidad al contraste, que permite diferenciar un objeto y el fondo donde se sitúa, es una característica de la visión a la que no siempre se le da la suficiente importancia y puede verse afectada.
Las causas de la discapacidad visual varían considerablemente entre países y también dentro de un mismo país, dependiendo de factores como la disponibilidad y costo de servicios de atención oftálmica, y el nivel de conocimiento de la población. Por ejemplo, la proporción de discapacidad visual atribuible a cataratas no operadas es mayor en los países de ingreso bajo y mediano que en los de ingreso alto, donde son más frecuentes enfermedades como el glaucoma o la degeneración macular relacionada con la edad.
Entre los niños, las cataratas congénitas son una de las principales causas de discapacidad visual en los países de ingreso bajo, mientras que en los países de ingreso mediano es más probable que la causa principal sea la retinopatía del prematuro. Los errores de refracción no corregidos siguen siendo una de las principales causas de discapacidad visual en todos los países, tanto entre los niños como entre los adultos.

Prevalencia y Datos Globales
Al menos 2200 millones de personas presentan deterioro de la visión, ya sea cercana o lejana. En 1000 millones de estos casos, como mínimo -es decir, en casi la mitad-, la discapacidad visual podría haberse evitado o todavía no se ha tratado.
Según los cálculos, dos de cada tres personas que viven en países de ingresos bajos y necesitan gafas no disponen de ellas, y solo una de cada dos personas que necesitan una intervención quirúrgica para tratar la catarata tiene acceso a ella. La prevalencia es mucho mayor a partir de los 50 años, pero esto no significa que el envejecimiento cause baja visión por sí solo.
En esos 1000 millones de personas, las principales afecciones que causan deterioro de la visión de lejos o ceguera son la catarata (94 millones), los errores de refracción (88,4 millones), la degeneración macular relacionada con la edad (8 millones), el glaucoma (7,7 millones) y la retinopatía diabética (3,9 millones). La afección que causa deterioro de la visión cercana con mayor frecuencia es la presbicia (826 millones).
En cuanto a las diferencias regionales, se estima que la prevalencia de discapacidad visual que afecta a la visión de lejos es cuatro veces superior en las regiones de ingreso bajo y mediano que en las de ingreso alto. Con respecto a la visión cercana, se calcula que la proporción de casos de deterioro no tratados supera el 80% en el África subsahariana occidental, oriental y central. En cambio, en las regiones de ingreso alto de América del Norte, Australasia, Europa Occidental y Asia y el Pacífico, esa proporción es inferior al 10%.
El crecimiento y el envejecimiento de la población están aumentando el riesgo de que la discapacidad visual afecte a un número cada vez mayor de personas.
Impacto y Consecuencias de la Baja Visión
Cuando un trastorno ocular reduce la capacidad de ver con claridad, se habla de discapacidad visual. Esta discapacidad puede tener consecuencias graves para la persona durante toda su vida. El mundo está construido sobre la capacidad de ver y esta es parte inseparable de la interacción social e interpersonal; la comunicación cara a cara se organiza en torno a la vista.
La baja visión supone un proceso de cambio no buscado, por tanto, obligado y condicionado por factores que, en muchos casos, se escapan del control personal. Las consecuencias están determinadas por varios factores, incluyendo las opciones de tratamiento de la patología ocular, la capacidad de desarrollar nuevas habilidades y la incorporación de adaptaciones ambientales personalizadas, además de la posibilidad de utilizar instrumentos ópticos, electrónicos y tecnológicos que pueden constituir una gran ayuda.
Impacto Personal y Social
La repercusión de la baja visión es diferente en cada persona y está relacionada con su manera particular de afrontar la pérdida. En algunos casos, los individuos resuelven problemas con sus propios recursos sin alterar su estado anímico, mientras que en otros pueden sentirse desbordados por las circunstancias o mal emocionalmente, incluso al resolver los problemas. Las reacciones personales y del entorno ante la pérdida de habilidades y la forma de encarar las situaciones del día a día son, en su mayoría, normales.
Los niños pequeños con discapacidad visual grave e irreversible de aparición temprana pueden presentar retrasos en el desarrollo motor, lingüístico, emocional, social y cognitivo, con consecuencias que pueden acompañarlos durante toda la vida. En la etapa escolar, esta discapacidad también puede repercutir en el rendimiento académico.
En los adultos, la discapacidad visual afecta gravemente a la calidad de vida. Por ejemplo, puede aumentar el desempleo y la prevalencia de depresión y ansiedad. Entre las personas de mayor edad, puede favorecer el aislamiento social, dificultar la movilidad al caminar, aumentar tanto el riesgo de caídas y fracturas, y provocar el ingreso prematuro en una residencia.
Impacto en las Actividades Cotidianas
La deficiencia visual afecta al acceso a la información escrita, a la movilidad y los desplazamientos, y a la realización de las actividades cotidianas. Puede ser costoso coser, leer, jugar a las cartas, utilizar un ordenador o el teléfono, realizar cometidos de la casa, hacer deporte y un sinfín de tareas que complican las actividades escolares, laborales y de ocio y tiempo libre. Los problemas de la visión dificultan tareas diarias como leer, hacer compras, cocinar, escribir y mirar televisión. Aunque no es el único factor determinante, el grado de dificultad también está relacionado con las lesiones ocasionadas por las patologías visuales.
Acceso a la Información Escrita
Acceder a la información escrita es fundamental para que exista una verdadera interacción social. La mayor parte se presenta en diferentes variedades (papel, rótulos, carteles, pantallas) y está diseñada para que llegue a través de la visión. Con baja visión no siempre es posible ver los tamaños de las letras habituales en libros, periódicos, folletos o prospectos de medicamentos.
Muchos aspectos influyen en la lectura, algunos relacionados con la pérdida de capacidades visuales y otros con el formato de presentación del material impreso, por su tamaño, bajo contraste, tipo de letra utilizada (con adornos), o composición de los textos (líneas muy juntas o separadas, papel de mala calidad, distribución complicada de columnas, tablas, imágenes, etc.).
Movilidad y Orientación
La visión está también directamente implicada en la capacidad de orientarnos y movernos porque permite una interpretación global, rápida y automática de las diversas condiciones del entorno. Mantener la movilidad autónoma depende mucho del resto visual, pero también de otros factores no menos importantes como la edad, la necesidad de moverse y la presencia de impedimentos físicos.
Los problemas más frecuentes en la movilidad están relacionados con la detección de obstáculos (bolardos, farolas, papeleras, terrazas de bares y otros objetos imprevistos), la visualización de descensos bruscos (escalones, rampas) y la realización de cruces, por las dificultades para ver el semáforo y el temor que produce bajar a la calzada. En la movilidad es fundamental la seguridad y esta depende, en gran medida, de los diseños de las calles de nuestras ciudades, pues no siempre son fácilmente transitables ni están libres de peligros.
Actividades Básicas de la Vida Diaria (ABVD)
Las actividades básicas de la vida diaria son fundamentales para satisfacer necesidades como el aseo, vestuario, alimentación, limpieza del hogar y mantenimiento de la ropa. Otras tienen que ver con la relación social (compras, gestiones, uso del teléfono, manejo del dinero, cuidado de la salud).
Los procesos de pérdida visual suelen ser lentos, lo que ocasiona a veces una escasa conciencia real de los riesgos y rechazo a realizar algunas tareas por temor a sufrir accidentes. La vivienda es, sin duda, el lugar donde se producen más situaciones peligrosas, concretamente en la cocina y el baño. Los incidentes más comunes son los golpes y caídas por resbalones e impacto con obstáculos imprevistos o que están situados fuera de su ubicación habitual (sillas, puertas, etc.).
Los cortes y quemaduras al planchar, coser, cortar o cocinar pueden ser también frecuentes. La dificultad de identificar productos lleva a confusiones, sobre todo en los de limpieza, con el consiguiente peligro de intoxicación. Muchos de estos accidentes suceden por descuidos y falta de prevención, pero en otros la reducción de visión y las condiciones de iluminación de cada vivienda juegan un papel relevante para conseguir autonomía y evitar riesgos.
Un día en la vida de Manuel, discapacitado visual (parte 1)
Impacto Económico Global
La discapacidad visual comporta una carga económica mundial muy considerable. Se estima que provoca una pérdida anual de productividad de alrededor de USD 411 000 millones en paridad de poder adquisitivo, una cifra que supera con creces los USD 25 000 millones que costaría cubrir las necesidades actualmente no satisfechas relacionadas con dicha discapacidad.
Diagnóstico y Manejo de la Baja Visión
Los problemas de la visión se diagnostican con un examen ocular con dilatación de pupilas. Para confirmar si se padece baja visión, es necesario acudir a un oftalmólogo (oculista).
El optometrista, en cambio, es el titulado en Óptica y Optometría encargado de detectar, prevenir y solucionar problemas visuales refractivos que pueden corregirse con gafas o lentes de contacto, además de facilitar terapia visual.
La baja visión es permanente. Los anteojos, los medicamentos y la cirugía no pueden curarla. Sus opciones de tratamiento dependen de la afección que causó su baja visión. Consulte con su oftalmólogo qué tratamientos podrían ayudarle. Cuanto antes se detecte y se trate la pérdida de visión o la enfermedad de los ojos, mayores serán sus posibilidades de conservar lo que queda de su visión.
Cualquiera que sea la causa, la pérdida de visión no se puede recuperar. Pero es posible controlarla, lo que significa que es posible que deba reorganizar su vida y aprender nuevas formas de hacer las cosas.
Estrategias para Maximizar el Resto Visual y la Independencia
Dado que en aquellos casos en los que surge una deficiencia visual no existe un tratamiento o una opción terapéutica que resuelva la situación, es muy importante desarrollar nuevas formas para maximizar el resto visual disponible. Se considera que casi un 90% de la información que recibimos lo hacemos a través de la visión. En este procesamiento visual intervienen una serie de habilidades que conforman la imagen que finalmente procesamos.
Rehabilitación Visual y Ayudas
La rehabilitación visual le enseña cómo vivir con su pérdida de visión. Constituye un componente esencial de los servicios de atención oftálmica y permite que las personas con una reducción irreversible de la visión aprovechen al máximo sus capacidades funcionales, mejoren su calidad de vida y participen plenamente en la sociedad.
Resulta especialmente eficaz cuando la pérdida de visión se debe a afecciones como la retinopatía diabética, el glaucoma, las secuelas de traumatismos o la degeneración macular relacionada con la edad.
Los programas de entrenamiento visual tienen como objetivo el aprendizaje sobre el uso de la visión para poder sacarle el máximo partido, reduciendo así la frustración y aumentando la independencia en tareas cotidianas. Dentro de estas terapias de rehabilitación visual juegan un papel fundamental las ayudas visuales, que deben ser adaptadas a las necesidades y patologías de cada paciente para facilitarle una mayor autonomía y funcionalidad.
Accesibilidad Física y Social
Para las personas con problemas de visión, el papel del entorno es aún más significativo, porque la comprensión y el apoyo para superar los desafíos del día a día pueden marcar una gran diferencia en el fomento de la inclusión. Un obstáculo para mostrar dichas actitudes puede ser la confusión que genera la manera de proceder de la persona afectada, capaz de resolver algunas situaciones, como desplazarse con seguridad, y manifestar muchas dificultades en otras, por ejemplo, para leer.
En cualquier caso, las relaciones deben fundamentarse en el respeto a las preferencias y necesidades, así como en la naturalidad para preguntar sobre las dificultades y la manera más efectiva de proporcionar ayuda. Además del apoyo esencial de las personas del entorno, se requiere, sin duda, una respuesta de la sociedad, que integre y atienda sus necesidades desde todos los ámbitos. Los entes públicos están facilitando la promoción de medidas de accesibilidad en infraestructuras, transporte y tecnología, pero aún queda mucho por conseguir.
La accesibilidad se refiere al diseño de productos, entornos y servicios para que todas las personas puedan utilizarlos de forma fácil y segura. Centrándonos en la discapacidad visual, se relacionan a continuación las medidas más significativas, cuya implantación es cada vez más frecuente, aunque aún no están presentes en su totalidad:
- Superficies con relieve: Incorporadas en el suelo con función informativa y orientativa, transmitiendo la información a través de su textura y color.
- Caracteres visuales: Las letras deben tener un tamaño suficiente en función de la distancia a la que pueden ser vistos, garantizando un buen contraste de color.
- Diseño urbano: No deben tener elementos salientes que no lleguen hasta el suelo, ni esquinas o aristas. Las papeleras, bancos, etc., estarán fuera de la línea de paso peatonal y colocados siempre al mismo lado.
Ante la demanda que cualquier persona con baja visión realice (número del autobús que llega a la parada, nombre de una calle, color del semáforo) es imprescindible que le proporcionemos la información que solicita, sin cuestionarnos por qué no puede leerla y sin indicarle que consulte el cartel informativo, que es seguro que no puede ver. En el caso de que la persona esté identificada, tampoco es sencillo saber cuándo es necesaria la ayuda y cómo prestarla. Pregúntale cómo quiere ser guiado: ofreciéndole tu brazo para que se agarre. Utiliza respuestas verbales, evitando gestos porque no siempre podrán ser percibidos. Si observas que está llegando a alguna situación de peligro que no ha visto, dile que se pare sin sobresaltarle e infórmale de lo que sucede.

Tecnología y Accesibilidad Digital
La accesibilidad tecnológica es un campo que se encuentra en constante evolución y el compromiso es evidente. Los dispositivos más modernos integran cada vez más herramientas dirigidas a responder a las múltiples y diferentes necesidades específicas de las personas.
El avance de la Inteligencia Artificial (IA) ha sido crucial en el desarrollo de soluciones prácticas para la accesibilidad digital. Si bien aún hay desafíos pendientes, el compromiso de las empresas y el continuo desarrollo de herramientas inclusivas hacen que el futuro tecnológico y la accesibilidad para personas con baja visión sea prometedor.
La Fundación ONCE Baja Visión destaca la importancia de la tecnología como aliada y ofrece recursos y guías para ayudar a las personas a aprovechar al máximo estas herramientas. La tecnología ha simplificado tareas tan cotidianas como leer un libro, ver una película, cocinar o hacer ejercicio. Además, esto puede ampliarse también al ámbito laboral y académico, pues permiten crear, escanear y convertir documentos, automatizar procesos, etc.
Un día en la vida de Manuel, discapacitado visual (parte 1)
La Respuesta de la OMS y Recursos Adicionales
La labor de la OMS se guía por las recomendaciones del Informe mundial sobre la visión (2019) y por una resolución relativa a la atención oftálmica integrada y centrada en la persona, incluidas la ceguera y la discapacidad visual prevenibles, adoptada por la 73.ª Asamblea Mundial de la Salud en 2020. Ambos documentos proponen como estrategia fundamental que la atención oftálmica integrada y centrada en la persona se convierta en el modelo de atención de referencia y se aplique de manera universal.
La RED Visual es una publicación periódica semestral de carácter interdisciplinar promovida por la ONCE, editada en formato exclusivamente digital, de acceso abierto y distribuida bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Sin Obra Derivada 4.0 Internacional.
Este fondo de libre acceso recoge las publicaciones sobre discapacidad visual y servicios sociales editadas por la ONCE desde 1988 hasta la actualidad. Comprende dos centenares de libros, monografías, manuales, guías, actas de congresos, así como más de mil trescientos capítulos y artículos de revista. Entre ellos, los publicados en las revistas de la ONCE RED Visual y Entre dos mundos.
tags: #baja #vision #discapacidad #visual