Ritos y la Condición de la Viudez

La viudez se refiere a la condición de una mujer cuyo esposo ha fallecido, lo cual implica un profundo sufrimiento emocional y un cambio significativo en su identidad. A lo largo de la historia y en diversas culturas, la muerte de un cónyuge no solo conlleva el dolor personal, sino también una serie de expectativas sociales, económicas y rituales que definen el rol de la viuda. Todas las culturas han creado sus propios ritos funerarios con el fin de dar sentido al fallecimiento de un ser querido, y dentro de estos, los ritos de viudez ocupan un lugar particular, marcando el tránsito entre la vida y la muerte para el superviviente.

La Viudez en el Contexto Social e Histórico

Definición y Transformación de la Identidad

La condición de viuda se acompaña de un cambio de identidad y un profundo pesar, reflejado en el dolor de figuras mitológicas como Mandodari, quien lamenta la muerte de Ravana, o Rati, quien sufre tras la muerte de Madana. El destino trágico de Amba y Vriddha también ilustra cómo la viudez puede implicar una dura realidad y, en ocasiones, verse como un presagio de mala suerte, aunque la visita a lugares sagrados se considera que puede cambiar esa suerte. La viudez siempre ha sido una importante problemática social, particularmente en el pasado.

Desafíos Sociales y Económicos

En las familias en que el marido era el único proveedor, la viudez podía hundir a los parientes en la pobreza, por esto muchas obras benéficas tenían como objetivo el ayudar a viudas y huérfanos. Sin embargo, en algunas sociedades patriarcales, las viudas se hallaban entre las mujeres más independientes. Adicionalmente existían implicaciones de libertad sexual; a pesar de que algunos testamentos incluían cláusulas de castidad que requerían que las viudas quedasen célibes para poder recibir la herencia, en sociedades donde se vedaba el divorcio, la viudez le permitía a las mujeres volverse a casar. Marcial, en sus epigramas, llegó a decir que la mujer que casa muchas veces comete adulterio. La ley no se contraía a que la viuda se casara con su cuñado, sino que, a falta de este, entraban los parientes más cercanos con tal de que fuesen de la misma línea. Este matrimonio se hacía sin solemnidad y solo en virtud de la ley, aunque la costumbre era que se verificase la unión en presencia de al menos dos testigos y que el esposo diese una moneda a la esposa. En la Gran Bretaña del siglo XIX, las viudas tenían más oportunidades de movilidad social que en muchas otras sociedades.

Enviudar puede tener un impacto emocional negativo. A nivel mundial, la desigualdad de prestaciones y de trato que suelen recibir las viudas en comparación con los viudos ha suscitado el interés de los activistas de los derechos humanos. Es poco común que las viudas desafíen el trato que reciben porque a menudo "desconocen sus derechos bajo la ley moderna... debido a su bajo estatus, y a la falta de educación o representación legal". Durante la pandemia del VIH, que afectó especialmente a las comunidades homosexuales, los acompañantes de los hombres fallecidos tenían pocos recursos en los tribunales de bienes contra la familia del difunto, y al no poder casarse legalmente, el término viudo no se consideraba socialmente aceptable. En 2004, las mujeres de Estados Unidos que enviudaron más jóvenes corrían un mayor riesgo de sufrir dificultades económicas. Las mujeres casadas que forman parte de un hogar económicamente inestable tienen más probabilidades de enviudar "debido a la fuerte relación entre la mortalidad [del cabeza de familia masculino] y la riqueza [del hogar]".

En las zonas subdesarrolladas y en desarrollo del mundo, las condiciones de las viudas siguen siendo mucho más graves. En Francia, en 2008, el 6,3% de la población estaba afectada por la viudez, con aproximadamente 235.000 personas perdiendo a su cónyuge cada año, de las cuales el 80% son mujeres antes de los 55 años. Según estudios, tras tres años de viudez, el 30% de las viudas vivía en pareja, frente al 6% de los viudos con hijos mayores de 18 años. Se ha observado que los hombres con un nivel social alto dan un giro a su vida con mayor facilidad, con un 42% de directivos jubilados de entre 65 y 74 años formando una nueva unión, frente al 25% de los trabajadores. La Federación de Asociaciones de Cónyuges Supervivientes (FAVEC) apoya y defiende los derechos de los cónyuges supervivientes.

Infografía: Estadísticas globales sobre la viudez y sus implicaciones económicas y sociales

Rituales de Luto y Costumbres de Viudez en el Mundo

Las tradiciones juegan un papel importante en los ritos funerarios que se practican en cada lugar, pero estos pueden ser muy diferentes en cada cultura o religión. Se trata de ceremonias que marcan el tránsito entre la vida y la muerte. Existen numerosos ejemplos de ritos funerarios que también enmarcan las costumbres asociadas a la viudez.

El Luto Tradicional y su Evolución en México y Occidente

En el México de antaño, ante la muerte del esposo, era común ver a la viuda vestida de negro para simbolizar su luto. El duelo, según la académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, es cómo reacciona y se adapta una persona a la pérdida de un ser querido. Vestirse con sobriedad y de negro se asociaba a la tristeza, y debía apegarse a ciertas conductas socialmente esperadas. Para guardar el luto, antes las costumbres eran más conservadoras: uno debía vestirse de negro para el velorio y el entierro, así como guardar luto durante un año. El negro es un color asociado de manera universal al luto, pero no siempre lo fue; antes también era el blanco. Se originó en África, por respeto y temor a la muerte (más a los muertos). En algunas partes de Europa y América Latina, como Rusia, Eslovaquia, República Checa, Grecia, Italia, Portugal, España y México, las viudas solían vestir de negro durante el resto de sus vidas en señal de luto, una práctica que ha desaparecido en gran medida.

La duración del luto y la pena es variable, pueden ser días o años, depende de cada quien, y tampoco hay una norma estricta. Hoy la mujer ya no tiene esa obligación. Actualmente, para algunas personas guardar luto es algo más íntimo, ya no lo expresan de manera tan abierta como antes: no visten de negro ni acuden a ceremonias religiosas. Probablemente esos sean los modos cómo expresan los jóvenes su luto y mitigan su dolor. Poner en casa un moño negro o portarlo es parte de estas prácticas en torno del luto humano. Y la frase “el muerto al pozo y el vivo al gozo” es una dualidad de respeto y sátira que se expresa durante el duelo y todo lo relacionado con la muerte, característico del mexicano, que a la vez que juega y se burla, tiene mucho respeto por la muerte.

Rituales de Viudez con Impacto Profundo

África: Los Ritos de "Purificación" en Tanzania

En la isla de Ukara, en el lago Victoria, dentro de Tanzania, predominan los grupos étnicos kerewe, jita y kara. La noche después de que su marido fuera enterrado, Vivian Magesa, de 24 años, se sentó en la casa de paredes de ladrillo poco iluminada en el distrito insular de Ukerewe, rodeada de mujeres de la familia de su difunto marido. Una de las mujeres mayores le dijo: «Es hora». El corazón de Magesa latía con fuerza, ella sabía lo que venía después.

«Así es como se ha hecho siempre», dijo Verdiana Lusomya, una anciana de la comunidad kara. «Sin purificación, una viuda es intocable. No puede cocinar para sus hijos. No puede interactuar libremente con los demás.» Para muchas viudas, el ritual no es una elección; negarse no es una opción fácil. «Cuando dije que no, me dijeron que mis hijos perderían su derecho a heredar tierras», contó Vivian Magesa. Otra viuda, Jenoveva Mujungu, de 42 años, se enfrentó a un ultimátum similar; se mantuvo firme durante dos años, aferrándose a su fe cristiana, pero la presión nunca cesó. En algunos casos, las mujeres que rechazan el ritual son expulsadas de sus hogares conyugales. «En realidad es una forma de castigo», dijo Prisca Jeremiah, activista de la Organización por los Derechos de la Mujer Upendo.

En la aldea de Butiriti, en el distrito insular de Ukerewe, los limpiadores de aldeas omwesyeor realizan el ritual a cambio de un precio. «Algunos de ellos están sucios, desaliñados», dijo una viuda, con voz llena de asco. Un trabajador sanitario de la comunidad de la isla señaló que algunos purificadores intentan protegerse insertando hierbas en el cuerpo de una viuda antes del coito, creyendo que les protegerá de enfermedades. Los expertos en salud advierten que la purificación de viudas es una puerta de entrada para el VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual. «Las viudas ya son vulnerables», dijo Furaha Sangawe, médico generalista del Hospital de Nansio. «Este ritual las hace aún más vulnerables.»

A pesar de la creciente concienciación sobre los peligros del ritual, el cambio es lento. Muchos en Ukerewe todavía creen que saltarse el ritual de purificación trae mala suerte. Sin embargo, un número creciente de mujeres, empoderadas por la educación y el activismo, están resistiendo. Algunas están recurriendo a la iglesia para una purificación simbólica, buscando la bendición de los sacerdotes en lugar de someterse a las relaciones sexuales con un purificador. «No me han purificado y sigo aquí», dijo Miriam Majole, una viuda de 69 años que desafió la tradición. Organizaciones como Kikundi Cha Mila na Desturi Ukerewe (Kimedeu) están trabajando para educar a las comunidades sobre los daños de la práctica. Para Magesa, la noche de su purificación fue una de las más oscuras de su vida; ahora, habla en voz baja sobre sus esperanzas para sus hijas gemelas: «Quiero que tengan una vida diferente».

Tanzania: Donde la Brujería se Paga con Cárcel | Documental

Asia: El Estigma de la Viudez en la India

La viudez es una realidad histórica significativa en el sur de Asia, afectando a muchas mujeres. En este contexto, se critica su imposición como un símbolo de mentalidad estrecha, un obstáculo para la libertad femenina, según Bharathidasan. La Ley hindú de segundas nupcias de las viudas de 1856 marcó un antes y un después, pero la condición de viuda de las mujeres hindúes se acompañó de un simbolismo corporal. Anterior a 1851, existía la práctica del Sati, la quema de una viuda hindú con el cuerpo de su difunto marido.

Hasta hace unas décadas, se esperaba que las viudas de las castas más altas en las comunidades hindúes de Bengala Occidental, en India, cumpliesen una penitencia por la muerte de sus maridos. Como parte de su luto, la cabeza de la viuda se afeitaba, ya no podía llevar un punto rojo sindoor en la frente, se le prohibía llevar joyas de boda, tenía que mantener los pechos descubiertos y debía andar descalza. Estas restricciones también se extendían a la alimentación: «Les prohibían comer pescado, carne, huevos, cebolla, ajo», dice Chitrita Banger Gee, historiadora y novelista bengalí. «La idea es afectarles la nutrición, como si fuera su culpa. Si cometió un pecado tiene que cumplir una penitencia, y esto se logra quitándole la comida.»

Gee relató cómo su propia abuela quedó viuda: fue una transformación enorme, cambiando los coloridos saris y las joyas por vestidos blancos, y dejando de comer con la familia. Aunque tenía alimentos prohibidos, se volvió experta en sustituir ingredientes con especias, como el uso de asafétida (hinojo gigante) en lugar de cebolla.

Ilustración o fotografía histórica de una viuda hindú con las vestimentas y costumbres de luto tradicionales

África Occidental: Ghana y los Rituales de Abuso

En Ghana, las viudas más pobres suelen sufrir más. Si bien las autoridades del país han impulsado leyes para eliminar este tipo de ceremonias, a algunas viudas se les sigue impidiendo el acceso a alimentos nutritivos o, aún peor, se las fuerza a participar en ritos peligrosos y degradantes. Hay rituales, por ejemplo, en los que se las obliga a beber una sopa que contiene partes del cuerpo de su marido muerto. «Se usan el pelo y las uñas del muerto y el agua con el que se baña el cuerpo del difunto para preparar un brebaje que se le da a la mujer», cuenta Fati Abdulai, directora del Movimiento de Viudas y Huérfanos. Algunas mujeres suelen pagar para evitar estos rituales, pero la mayoría vive en la pobreza y no puede.

Además, como las propiedades de la pareja pasan a manos de la familia del hombre una vez que él muere, muchas mujeres pierden el acceso a las tierras de cultivo a menos que se casen con algún pariente de su marido. Se estima que hay unas 285 millones de viudas en el mundo, y que una de cada 10 viven en pobreza extrema. En muchos países, la viudez es vista como algo vergonzoso, y la Organización de Naciones Unidas (ONU) considera el abuso que enfrentan las viudas como una de las violaciones más graves de los derechos humanos que existe.

Diversidad de Ritos Funerarios: Un Contexto Universal

Existen numerosos ejemplos de ritos funerarios en las diferentes culturas, religiones y países. Para los griegos, el morir era visto sin prejuicios, cotidiano, pero no estaba exento de ritualismo: se lavaba el cuerpo del difunto, se rociaba con perfumes y bálsamos y se envolvía en un paño. Se realizaba una exposición moderna con miembros de la familia reunidos alrededor del catafalco para cantar un canto fúnebre. No consideraban la inhumación de los cuerpos, sino que lo incineraban, colocando el cuerpo en una pira de madera a la cual le agregaban los elementos más queridos por el difunto. Después de que las cenizas fueran depositadas en una urna, se celebraban juegos o comidas en memoria del ser querido.

La cultura romana adoptó ritos similares para el momento del deceso, aunque eran más supersticiosos. Para ellos era vital que el alma del difunto llegara al más allá en paz, para no volver a atormentar a los vivos. Cuando era decretada la muerte se llamaba a personas encargadas para la limpieza del cuerpo y el traslado del mismo, poniendo siempre dos monedas en sus ojos, en la boca o en la mano; con ellas deberían pagar el traslado del barquero Caronte por la laguna Estigia hasta el Hades. Las familias más pudientes podían incluso pagar a mujeres que entonaban lamentos fúnebres, gritos y llantos. El cuerpo era quemado en una pira y los huesos colocados en una urna. Al final del ritual, los participantes en la procesión eran invitados a un banquete organizado por la familia. Las familias más prestigiosas de Roma poseían imponentes mausoleos al costado de la vía Apia, donde en columbarios (nichos en forma de palomar) se depositaba la urna. También existían cementerios con mausoleos más simples o catacumbas para quienes no podían ser cremados, como judíos o primitivos cristianos. En Roma, el valor de un muerto era más fuerte que el de un vivo, aun si era esclavo.

Los egipcios se llevan la palma de oro en temas de rituales funerarios. El cuerpo y el alma para los antiguos egipcios estaban tan íntimamente ligados que sin la perfecta conservación de uno, el otro habría sufrido la condenación eterna. Lo que primero se hacía era la extracción del cerebro por las fosas nasales, luego se quitaban las vísceras y se las depositaba en diferentes vasos llamados “canopos”, los cuales estaban llenos de natrón líquido. Una vez realizada esta tarea, el cuerpo era cubierto de sal y se lo dejaba durante tres a cuatro meses. Después el cuerpo era lavado, perfumado, el rostro maquillado y finalmente envuelto en vendas de lino. Era fundamental crear una máscara, ricamente decorada, con los rasgos del fallecido: servía para que el alma reconociera a su propio cuerpo en el más allá. Si todo el proceso se hacía correctamente, una vez en el más allá el corazón del difunto sería pesado por Anubis. Los menos pudientes sepultaban el cuerpo en las arenas del desierto invocando a Seth, dios del desierto.

Con la llegada del cristianismo a Roma, los rituales fueron cambiando. Las religiones abrahámicas, si bien con diferentes rituales, poseen casi una misma concepción teológica sobre el más allá. La comunidad judía tiene rituales funerarios muy diferentes según la corriente de pensamiento, donde el cuerpo debe ser limpiado y lavado, luego se viste a la persona, generalmente con una faja con la letra “shin”, y se coloca en el ataúd envuelto en su Talit. En Israel, el ataúd se usa solo para llevar el cuerpo al cementerio, siendo necesario que la persona esté en contacto con la tierra. Durante una semana, los hombres tienen prohibido afeitarse, y tras el funeral comienza el período de luto (shiva), donde familiares y amigos visitan llevando comida. El rito funerario islámico es aún más sencillo: el cuerpo sufre una ablución ritual, se envuelve en una tela muy ligera, se recita la oración fúnebre (Janazah) y se entierra, orientado hacia La Meca. El luto tiene una duración de quince días, salvo para la viuda, que se prolonga hasta unos cuatro meses para asegurarse de que no está esperando un hijo del difunto. La Iglesia Católica siempre ha fomentado el entierro, y solo desde la década de 1960 ha permitido la cremación, aunque prohíbe esparcir las cenizas, debiendo ser depositadas en el cementerio o en un templo. Las iglesias de la reforma, por lo general, no pueden prescindir de cantar durante el funeral y, a menudo, la familia pide donaciones filantrópicas. También está permitido esparcir las cenizas en un lugar querido por la persona desaparecida. En la cultura norteamericana es costumbre exponer el cuerpo y ofrecer comida y bebida a los participantes después del funeral.

Otros ejemplos de ritos funerarios en diversas culturas incluyen: en Bali, convierten el fallecimiento de un ser querido en una fiesta y consideran que la cremación es la vía para liberar el alma; en algunas culturas de los Andes, como en la festividad del Día de los Cráneos o de las Ñatitas, decoran cráneos y los llevan a una capilla; en Nueva Orleans, los entierros están amenizados por bandas de jazz; en Madagascar, el pueblo malgache realiza cada cinco o siete años una ceremonia conocida como Famadihana o ‘el giro de los huesos’; y en la India, los parsis colocan a sus difuntos en lo alto de las Torres del Silencio (Dakhma) para que los buitres y otras aves carroñeras limpien los huesos de carne, evitando así la contaminación de tierra, agua o aire. En el folklore de Chiloé del sur de Chile, las viudas y los gatos negros son elementos importantes que se necesitan a la hora de cazar el tesoro del carbunclo.

Los ritos funerarios en España más extendidos siguen estando hoy en día influenciados por las creencias de la religión católica. No obstante, aunque la religión es un factor fundamental en la elección de los ritos funerarios, la sociedad española actual cada vez opta por rituales menos tradicionales. La cremación es cada vez más frecuente y empieza a imponerse frente al entierro por diversas razones, como pueden ser las económicas o las ecológicas. La tecnología también hace posible un cambio llamativo en los ritos funerarios actuales, dando la posibilidad de despedir a un ser querido incluso cuando no se puede asistir físicamente a su funeral.

Mosaico de fotografías que representan diversos ritos funerarios y de luto alrededor del mundo

Impacto Psicológico y Bienestar de las Viudas

El Dolor de la Pérdida y el Desafío de la Alimentación

La muerte de una pareja de toda la vida puede ser devastadora. Perder a la persona con la que solíamos comer puede hacer que las horas de las comidas se tornen difíciles y esto afecte nuestro estado de salud físico y mental. Estudios llevados a cabo en China, Europa y Estados Unidos encontraron que, entre las personas mayores, la viudez está asociada con una dieta pobre en calidad y variedad, y con la pérdida de peso. Elisabeth Vesnaver, investigadora de nutrición, descubrió que el riesgo de muerte es mayor en los dos primeros años que siguen a la enviudez, un efecto bien conocido, y ella cree que la comida juega un rol importante en esto.

Las investigaciones muestran que la dieta y la nutrición cambian con la viudez. Se ha observado empobrecimiento de la dieta, pérdida de peso involuntaria y menos disfrute. Los hombres mayores no suelen aprender a cocinar para alimentarse. Sin embargo, no se trata solo de no tener habilidades culinarias; muchas mujeres experimentarán los mismos efectos negativos a pesar de haber alimentado a muchos por décadas. Una mujer le dijo a los investigadores que cuando su marido falleció, sentía que no tenía un motivo para levantarse. A veces se quedaba en la cama hasta las 11 de la mañana o 3 de la tarde y el horario de sus comidas se volvía irregular. Vesnaver observó que eran las mujeres que disfrutaban más de cocinar antes de enviudar a las que les resultaba más difícil seguir haciéndolo tras la muerte de su marido. Les costaba encontrar la manera de comer solas.

Gráfico mostrando la correlación entre viudez y cambios en la dieta o peso corporal

Apoyo y el Propósito de los Rituales para los Supervivientes

Mientras que a las mujeres que antes de la muerte de su pareja no sentían que estuvieran cumpliendo bien con la responsabilidad de alimentar a sus familias, les fue más fácil la transición de ocuparse solo de ellas mismas. Algunos viudos aprendieron nuevas habilidades. Michael Freedland, periodista freelance y presentador, estuvo casado con su esposa Sara por 52 años. Cuando ella murió, la hora de la comida se volvió difícil. Freedland perdió peso y le costó recuperarlo, volviéndose un experto en huevos revueltos. Sus hijos lo persuadieron para que tomase lecciones de cocina, cuando tenía más de 80 años, y así aumentó su repertorio, llegando a decir que la experiencia cambió su vida.

Lisa Kolb, escritora y excocinera que perdió a su marido, tiene algunas sugerencias para ayudar. Ella afirma que «con un esposo, cocinas con él, comen juntos, salen a cenar juntos... Y cuando pierdes eso te sientes solo, y es difícil mirar al otro de la mesa y ver que está vacía». Si bien llevarles comida es importante, el que tengan visitas es aún mejor. «No es solo un saltado de verduras, es una oportunidad para estar entre gente y sentir que te cuidan», afirma. El simple acto de cocinar para ellos, o invitarlos a compartir una comida, puede ser el gesto más poderoso que se pueda hacer.

La pregunta es si todos estos rituales son para los difuntos o para los que quedan. La realidad de la psicología indica que son para los que quedan, dado que el trauma de la pérdida de un ser querido es muy terrible y debe haber signos y formas que indiquen que se sigue con vida, que se debe asimilar la pérdida y asumirla para luego continuar la vida, por eso está ritualizada. Actualmente, la negación de la muerte es notoria. En los cementerios parque nada demuestra la finitud de la vida, se oculta bajo hermosos paisajes. Ir a un cementerio tradicional interpela a los vivos y nos indica que nosotros también deberemos partir. En un tiempo en el cual se pretende la juventud perpetua y la perfección física, el hecho de envejecer significa solo una cosa: fracaso. Por tanto, hoy día mayoritariamente no se vela al difunto, nadie sabe que falleció, solo los más cercanos, se lo incinera y en muchos casos, ni siquiera las cenizas son retiradas del crematorio.

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