Mantener un estado nutricional adecuado es fundamental para preservar la salud, la autonomía y la calidad de vida en la tercera edad. La malnutrición, la deshidratación y la obesidad son problemas frecuentes que requieren estrategias clínicas basadas en la evidencia científica para su prevención y tratamiento.
La importancia del tamaño de las raciones
Más allá de elegir qué comer, es vital prestar atención al tamaño de las porciones. Muchas personas consumen cantidades excesivas de carbohidratos sin ser conscientes de ello. Una herramienta práctica para controlar las raciones sin necesidad de una balanza es utilizar nuestras propias manos o utensilios comunes como una cuchara.

Recomendaciones prácticas de porciones
- Carbohidratos (pasta, arroz): La porción recomendada es de 180g (0.4 libras), equivalente a lo que cabe en el cuenco formado por ambas manos.
- Proteínas (pollo, salmón, carne): El tamaño debe ser equivalente a la mitad de la palma de la mano.
- Vegetales y frutas: Deben ocupar la tercera parte de la composición del plato.
- Papa al horno: Una cantidad del tamaño de un puño.
- Queso: La porción saludable equivale al tamaño de dos pulgares juntos.
- Frutos secos y semillas: La cantidad que quepa en la palma de la mano.
- Legumbres (judías, garbanzos, lentejas): Aproximadamente seis cucharadas (120 gramos).
Para evitar el consumo excesivo, especialmente al comer fuera, se recomienda compartir platos principales o utilizar platos más pequeños en casa, lo que ayuda a percibir el plato como lleno aunque la porción sea la adecuada.
Principios generales de nutrición clínica en geriatría
La nutrición en adultos mayores debe ser individualizada, integral y gestionada por un equipo multidisciplinar. Según las guías de la ESPEN (Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo), se establecen los siguientes lineamientos básicos:
| Nutriente/Factor | Recomendación general |
|---|---|
| Energía | 30 kcal por kg de peso corporal al día (ajustable según actividad y salud). |
| Proteínas | Mínimo 1g por kg de peso corporal al día para preservar masa magra. |
| Fibra | Uso de fórmulas con fibra en nutrición enteral para normalizar la función intestinal. |
| Micronutrientes | Según los valores para adultos sanos, salvo deficiencias específicas. |
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Gestión de la malnutrición y deshidratación
Es esencial realizar un cribado o tamizaje rutinario de malnutrición en todas las personas mayores para identificar riesgos de manera temprana. El abordaje debe seguir este orden de intervención:
- Nutrición oral: Apoyada por educación, consejo nutricional, modificación de texturas y suplementos orales.
- Nutrición enteral: Se debe iniciar si la ingesta oral es insuficiente o imposible.
- Nutrición parenteral: Se reserva para casos donde la nutrición enteral no es viable y el pronóstico general es favorable.
Asimismo, todas las personas mayores deben ser consideradas en riesgo de deshidratación, por lo que se les debe animar constantemente a consumir suficientes líquidos. En casos de obesidad, las restricciones dietéticas deben evitarse; las dietas de adelgazamiento solo deben considerarse si existen problemas de salud relacionados y siempre en combinación con ejercicio físico supervisado.