Sobreviviendo al Sename: Historias de Resiliencia y Lucha

La historia de Paula, una joven de 20 años, es un testimonio conmovedor de la dura realidad vivida en el Servicio Nacional de Menores (Sename) en Chile. Desde los dos años de edad, Paula estuvo institucionalizada debido a problemas familiares graves, incluyendo el alcoholismo de su madre, abuso intrafamiliar y los trastornos psicológicos de su madre, además del consumo de drogas por parte de su padre. Estos eventos la llevaron a residir en varios hogares de protección, marcando su infancia y adolescencia con experiencias de vulnerabilidad y abandono.

infancia marcada por la institucionalización

Los Primeros Hogares: Hogar Santa Ana y Casa de la Providencia

Los primeros recuerdos de Paula se remontan a su infancia en Quilpué, donde vivió en una casa de madera. A pesar de la precariedad, guarda dos objetos preciados de esa época: una cadena de plata con un colgante de bailarina y una fotografía de su padre. Estos objetos la acompañaron en su ingreso al hogar Santa Ana, el primero de los centros de protección en los que residió.

A los cinco años, Paula llegó a la Casa de la Providencia de Valparaíso junto a su hermana menor. Allí, asumió un rol protector hacia su hermana, cuidándola de las agresiones de otras niñas y encargándose de su cuidado diario. Lamentablemente, sus padres dejaron de visitarlas poco tiempo después, abandonándolas a su suerte en la institución.

La Vulnerabilidad y la Solidaridad en la Residencia

Dentro de la residencia, Paula experimentó una profunda vulnerabilidad. Las condiciones de alimentación eran precarias, con pan duro y escaso. Los almuerzos eran repetitivos y la bebida se limitaba a un vaso de agua. En ocasiones, las niñas se unían para conseguir algo extra, como jugos o salsa de tomate para los fideos, que de otra manera se servían con muy poca salsa. Las ensaladas solían servirse sin limón y a menudo contenían insectos.

A pesar de las dificultades, existía un fuerte sentido de comunidad y solidaridad entre las niñas. Se organizaban en diferentes grupos, se ponían apodos y se consideraban como hermanas. Estos vínculos afectivos eran fundamentales para su bienestar emocional. Paula aún mantiene contacto con su amiga María Paz, a quien quiere mucho y cuya separación tras el cierre de la Casa de la Providencia la afectó profundamente.

niñas compartiendo en un hogar de protección

El Cierre de la Casa de la Providencia y sus Secuelas

La Casa de la Providencia cerró en 2015 debido a denuncias de maltrato y presuntos abusos sexuales contra algunas niñas. Paula recuerda poco sobre los abusos, pero señala que la soledad y la vulnerabilidad de las niñas facilitaban que fueran blanco de influencias externas. Menciona al "Tío Tomate", un hombre que visitaba el hogar y que presuntamente abusó de algunas niñas.

La experiencia de Paula en el Sename estuvo marcada por momentos de profunda tristeza y desesperación. A los 16 años, intentó suicidarse tomando una sobredosis de ibuprofeno, sumida en una depresión profunda y sintiéndose abandonada por sus padres. Fue auxiliada por la psicóloga del hogar y su amiga María Paz.

También relata la trágica caída de su compañera Kathy, quien se golpeó la cabeza contra el cemento y permaneció meses en estado de inconsciencia, salvándose gracias a las oraciones de sus compañeras.

Paula también narra la discriminación sufrida por una compañera, a quien acusaron falsamente de abusar de niñas más pequeñas por ser lesbiana, enfrentando la homofobia de algunas cuidadoras.

La separación de hermanas por adopción era otra situación dolorosa. El caso de su amiga Kimberly, separada de su hermana menor, quien terminó involucrada en las drogas y con un profundo deseo de reencontrarse con su hermana, es un ejemplo de las consecuencias a largo plazo de la institucionalización.

Transición al Hogar Teresa Cortés Brown y el Egreso

El cierre de la Casa de la Providencia en marzo de 2015 fue un cambio impactante para Paula. Se sintió enferma, sola y ansiosa en el nuevo hogar, el Teresa Cortés Brown. Las niñas de este lugar parecían tomar muchas pastillas, mostrando altos niveles de ansiedad.

A los 18 años, en diciembre de 2015, Paula egresó del hogar. La salida a la vida exterior fue extremadamente difícil, marcada por ataques de pánico y dificultades para adaptarse a la vida cotidiana. Tuvo que enfrentarse a la indiferencia y el maltrato de su madre y a la falta de recursos económicos.

Trabajó cuidando a una señora ciega y a un señor con Alzheimer para subsistir, mientras intentaba continuar sus estudios. La conflictiva relación con su madre, quien la echó de casa, la llevó a vivir con su padre, enfrentando también dificultades con su pareja.

Tras ser expulsada de la casa de su padre, vivió con una tía, pero la ansiedad continuó. Finalmente, en mayo de 2017, se mudó con su novio y su abuelita a Olmué, encontrando un ambiente de tranquilidad.

joven graduándose con honores

Un Futuro de Esperanza: Universidad y Recuperación

En Olmué, Paula pudo retomar sus estudios y se matriculó en cuarto medio en el Joseph Lister School de Limache. Su sueño es estudiar para ser fonoaudióloga o parvularia, y trabaja los fines de semana como garzona para costear sus gastos.

Actualmente, recibe tratamiento para su depresión en el Cesfam de Limache y toma fluoxetina para controlar su angustia. A pesar de las secuelas de su pasado, Paula se muestra perseverante y enfocada en sus objetivos.

Su mensaje es claro: "No porque una estuvo en un hogar del Sename no se puede salir adelante". Insta a la sociedad a ser consciente de la realidad de los niños y niñas que egresan de estos hogares, quienes quedan "a la deriva. Solos".

El 23 de noviembre, Paula se graduó de cuarto medio con un promedio de 6,5, siendo la mejor de su promoción. A pesar de la ausencia de sus padres en este importante evento, sus hermanas la acompañaron, celebrando con los recursos limitados que tenían.

Edison Gallardo: Sobreviviente y Activista

Edison Gallardo, sobreviviente de abusos y activista por los derechos de la infancia, comparte su experiencia de 16 años de institucionalización en el Sename. Critica la ceguera de la sociedad ante los derechos vulnerados de los niños institucionalizados y la indiferencia del Estado.

Recuerda haber huido del hogar a los 8 años, experimentando el frío de la noche y la indiferencia social. Fue Rosita, una niña de la calle, quien lo devolvió al hogar. Su juventud y el inicio de su vida adulta estuvieron marcados por la experiencia de ser tratado como objeto y no como sujeto de derechos.

Gallardo cuestiona la falta de preocupación del Estado, la Iglesia y otros organismos, así como la utilización de la vulnerabilidad para obtener lucro.

En 2012, el "Informe Jeldres" reveló las graves fallas del sistema de protección de menores, evidenciando la falta de responsabilidad política y moral del Estado hacia la infancia vulnerada.

Edison Gallardo es autor del libro "Mi Infierno en el SENAME", donde narra su experiencia de abuso y maltrato, y busca generar conciencia sobre la situación de los niños olvidados y descartados por la sociedad.

portada del libro

Cheyenne Rezzio: El Peligro de la Medicación y la Negligencia

Cheyenne Rezzio, a sus 24 años, decidió alzar la voz tras la muerte de Lissette Villa, una niña de 11 años fallecida en un centro del Sename por una aparente sobredosis de medicamentos. Este caso revivió en ella los recuerdos de su década en un hogar colaborador del Sename en Quilpué.

A los 13 años, Cheyenne estuvo en tratamiento por depresión y tomaba múltiples medicamentos. Un día, olvidó una dosis y duplicó la siguiente, sufriendo una reacción adversa que la llevó a un preinfarto cerebral. Fue ingresada a la UCI, atada a una camilla, bajo la supuesta acusación de intento de suicidio, para encubrir la negligencia de los cuidadores.

Cheyenne cree que Lissette Villa sufrió un destino similar, y se siente en la responsabilidad de hablar por aquellos que ya no pueden hacerlo, especialmente tras la muerte de más de 185 niños en los últimos 10 años.

Sus recuerdos más duros están ligados al consumo de medicamentos, la euforia y la falta de sueño que provocaban. Relata un episodio de furia en el que golpeó a una tutora, producto de la acumulación de maltrato y frustración.

Menciona el abuso sistemático sufrido por parte de la pareja de su madre alcohólica y el chantaje de un compañero de hogar. La tutora que recibió su golpe fue solo "la gota que colmó el vaso" tras ocho años de traumas.

Eva Viera: El Ciclo de la Violencia y la Búsqueda de Ayuda

Eva Viera, a sus 32 años, se enfrentó a la pérdida de la tuición de sus hijos tras una denuncia por violencia intrafamiliar. Al sincerarse ante el tribunal sobre su difícil infancia en dos centros del Sename en Santiago durante los noventa, y los problemas con su madre, el tribunal la declaró no apta para el cuidado de sus hijos.

En 1991, a los nueve años, Eva ingresó a un centro femenino del Sename tras ser abandonada por su madre. Perdió todas sus pertenencias y tuvo que elegir ropa de un montón en el suelo. Las cuidadoras eran agresivas y las niñas violentas.

Describe la dureza de las cuidadoras y la falta de recursos, así como la angustia de dormir en un galpón sin ventanas, con miedo a lo que pudiera pasarle.

Su madre la visitaba ocasionalmente, prometiendo sacarla de allí. Eva narra un episodio en el que orinó la cama y fue obligada a lavar las sábanas descalza en el patio con frío extremo.

Tras seis meses, Eva regresó a casa con un carácter endurecido y actitudes desafiantes. A los 13 años, robó en un supermercado e ingresó a otro centro del Sename en Pudahuel, donde la agresión era más entre internas.

Su madrina fue la única persona que se preocupó por ella. A los 10 años, ingresó al Centro de Observación y Diagnóstico (actual Cread Playa Ancha), donde vivió experiencias traumáticas de hacinamiento, miedo y violencia. Fue despojada de su ropa y rapada, marcándola con el número 79.

A pesar de las adversidades, Eva logró salir adelante, se tituló como técnico en contabilidad y estudió Derecho. Hoy trabaja en el Ministerio de Salud y es madre de dos hijos, aunque reconoce dificultades en el apego emocional debido a su pasado.

niños jugando en un patio de un centro de protección

Un Testimonio de Supervivencia y Resiliencia

La historia de vida de quienes pasaron por el Sename es un relato de profunda resiliencia. A pesar de las adversidades, el abuso, la negligencia y el abandono, muchos lograron sobrevivir y forjar un camino propio.

Las historias compartidas por Paula, Edison, Cheyenne, Eva y otros sobrevivientes ponen de manifiesto la urgencia de reformar el sistema de protección de la infancia en Chile. La necesidad de garantizar un entorno seguro, afectuoso y propicio para el desarrollo integral de los niños y niñas es fundamental para romper el ciclo de la violencia y el abandono.

Informe Especial: "Los sobrevivientes del Sename en riesgo" | 24 Horas TVN Chile

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