La esperanza de vida está aumentando, lo que ha generado una nueva etapa vital: la jubilación. Esta fase se caracteriza por grandes cambios que permiten a las personas mayores disfrutar de su tiempo libre, adquirir conocimientos y realizar actividades. Mientras que en décadas pasadas el tiempo libre se dedicaba al descanso, en la actualidad se orienta al aprendizaje permanente.
El incremento de la población mayor contribuye al desarrollo de la sociedad, ofreciendo la posibilidad de aprender en igualdad de condiciones, siendo valoradas y reconocidas. La imagen de las sociedades envejecidas es una evidencia cada vez más notable, por lo que la educación permanente se convierte en un proceso inacabado para cualquier persona.
El Envejecimiento Activo y la Educación Permanente
Martínez Rodríguez (2006, p. 51) señala que envejecer bien es envejecer activamente, lo que implica tres condiciones fundamentales: envejecer teniendo un rol social, envejecer con salud y envejecer con seguridad. Alcalá y Valenzuela (2000) añaden que el envejecimiento activo requiere que la sociedad garantice que los ciudadanos mayores puedan mantenerse informados y que todos sus derechos sean reconocidos. Este enfoque es intergeneracional, destacando la importancia de las relaciones y la ayuda mutua entre generaciones, y requiere una visión integral de las personas y su proceso de envejecimiento.
Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS, s.f., citado en Quino 2018), el envejecimiento es "un proceso que se vive desde el nacimiento y se caracteriza por diferentes cambios en niveles físicos, mentales, individuales y colectivos" (p. 263). Es un proceso natural y universal, pero no uniforme, ya que está determinado por las relaciones con el medio social, geográfico y ambiental, así como por características socioculturales, familiares y personales.
Contexto Demográfico del Envejecimiento Poblacional
Actualmente, el envejecimiento y la esperanza de vida han aumentado a nivel mundial a un ritmo más acelerado que el resto de los demás grupos etarios. Según el informe "Perspectivas de la población mundial 2019" de la Organización de las Naciones Unidas (2019), en 2050 una de cada seis personas tendrá más de 65 años, lo que equivaldría al 16% de la población global, un aumento significativo respecto al 9% de 2019. Un dato importante es que en 2018 las personas mayores de 65 años o más superaron a los menores de cinco años en el mundo, invirtiendo la pirámide poblacional por edad.

El envejecimiento poblacional es un fenómeno demográfico del Siglo XXI, y América Latina y El Caribe no son la excepción. Actualmente, el 13,4% (88,6 millones) de la población en la región son personas mayores de 60 años o más. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha propuesto políticas que incentiven el envejecimiento y el incremento de los años de vida saludables a lo largo de la vida, y la reducción de factores de inequidad en salud.
Chile, por ejemplo, enfrenta un fenómeno similar, sumado a un descenso de la mortalidad y de las tasas de fecundidad, una caída de la natalidad, un aumento en la esperanza de vida y el número bruto de población general. En este contexto, el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso, 2011) ha publicado el "Libro Blanco del Envejecimiento Activo", que enfatiza la necesidad de políticas y acciones para promoverlo.
Metodología de una Revisión Sistemática sobre Educación de Personas Mayores
La investigación sobre la educación de personas mayores a menudo recurre a revisiones sistemáticas para analizar la literatura existente. Una metodología común para este tipo de estudios incluye:
- Periodo de búsqueda: Un rango temporal específico, por ejemplo, del 1 de enero de 2018 al 31 de diciembre de 2022.
- Bases de datos: Web of Science, MEDLINE/PubMed, LILACS, Cochrane, Scopus y Google Scholar, entre otras.
- Palabras clave: "adulto mayor", "sexualidad", "educación", "tecnologías educativas", "aprendizaje autodirigido", "gerontología educativa".
- Criterios de inclusión: Personas de 60 años o más, sanas (física y mentalmente), revisiones sistemáticas y trabajos primarios, investigaciones realizadas en español, inglés y portugués.
- Proceso de selección: Revisión inicial por título y resumen, eliminación de duplicados, y exclusión de artículos que no cumplen los criterios.
- Control de sesgos: Búsqueda por investigadores independientes y selección/extracción de datos por otros dos, inclusión de estudios con resultados positivos y negativos, y exclusión de referencias de artículos para evitar sesgos de referencia.
- Análisis de estudios cualitativos: Se pueden considerar recomendaciones metodológicas generales de la declaración ENTREQ (Enhancing Transparency in Reporting the Synthesis of Qualitative Research).
- Calidad de los estudios: Evaluación de la calidad metodológica, a menudo usando herramientas como la recomendación CASP (Critical Appraisal Skills Programme).
Haz una buena REVISIÓN SISTEMÁTICA: PRISMA, paso a paso | Tutorial | Mr. Hipotálamo
Disposición de la Literatura Encontrada
De un conjunto inicial de investigaciones, después de la eliminación de duplicados y la exclusión por criterios de investigación, un número limitado de artículos puede ser seleccionado. Estos artículos suelen distribuirse por idioma (ej., 43% en inglés, 38% en español, 19% en portugués) y por método de estudio (ej., 52% cualitativos, 29% cuantitativos, 19% mixtos), con una distribución equitativa a lo largo de los años de publicación dentro del periodo definido.
Los artículos seleccionados se resumen en tablas que destacan sus principales características. Por ejemplo, una tabla puede enfocarse en la sexualidad en personas mayores y otra en el uso de tecnologías de información digital y comunicación en el mismo grupo. La calidad de los estudios revisados suele ser alta, aunque las debilidades a menudo se encuentran en las reflexiones de los autores sobre la relación con el objeto investigado y en la profundidad de los aspectos éticos tratados.
Retos y Oportunidades en la Educación de Personas Mayores
La educación para personas mayores enfrenta múltiples retos, pero también ofrece importantes oportunidades. Los estudios sobre este tema destacan varios puntos clave:
La Sexualidad en la Adultez Mayor
La sexualidad en la vejez es una necesidad revelada, aunque persisten estigmatizaciones sociales. López Ramos et al. [18] observaron que la sexualidad está presente en las personas mayores entre el 60% y 79%, con mayor frecuencia en hombres que en mujeres, lo que concuerda con Sousa JEV et al. [21]. Torres y Rodríguez [19] encontraron que más del 50% de las personas mayores estudiadas tenían interés por la actividad sexual, expresada como óptima cuando existía un mejor estado de salud.
Existe una relación entre la sexualidad y la calidad de vida sexual, influida por diferentes factores biopsicosociales y comorbilidades. Diferentes estudios mencionan la existencia de mitos asociados a la sexualidad en la vejez [19,20,21,22,26,27]. Ricoy-Cano et al. también encontraron que mujeres con baja educación e ingresos económicos reducidos eran educadas y obligadas a satisfacer sexualmente a los cónyuges, exacerbado por la influencia y estigmatización de ideas religiosas o estereotipos de género.
Bortolozzi y Ramos [26] reafirman la visión social de "asexualidad" en este ciclo vital, resultado de una historia regulada por códigos y estándares socio-normativos y por mitos o creencias que afectan la salud sexual. Torres y Rodríguez [19] estudiaron personas mayores institucionalizadas, analizando las causas de la pérdida de libertad de expresión sexual y el término de la vida sexual para evitar juzgamientos (familia y personal de los centros). Para Bortolozzi y Ramos [26], la edad media de las personas mayores con VIH/SIDA encontrada se ubicó entre los 60 y 69 años, quienes poseían escasa información y pérdida de adherencia a las prácticas preventivas.
El Papel del Personal Sanitario y la Educación Sexual
De Moura Sa et al. [28] analizaron la importancia de la educación médica sanitaria en la adultez mayor. Hay consenso en diferentes investigaciones respecto de la falta de preparación y de entrega de contenidos educativos por parte del personal sanitario. Ricoy Cano et al. [20] exhiben datos sobre el bajo nivel de educación en sexualidad, placer, salud y seguridad sexual durante el envejecimiento en las personas mayores. Bortolozzi et al. señalan que la falta de educación, la incomodidad de solicitar atenciones de salud y las creencias erróneas de los profesionales de la salud aumentan la probabilidad de conductas sexuales de riesgo.
Torres y Rodríguez [19] analizaron la falta de educación del personal médico en la vida sexual durante la postmenopausia, enfatizando la necesidad de capacitación en habilidades comunicacionales para responder a estas inquietudes en la atención primaria de salud. Navarro E [22] analizó lo encontrado por Moana B et al. [43], sobre un grupo de enfermeras que, a pesar de la experiencia clínica, no tenían preparación para enfrentar una conversación en sexualidad con personas mayores.
Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC)
Navarro E [22] señala que existe interés en utilizar nuevas tecnologías de información y comunicaciones orientadas a educar a las personas mayores, lo que incentiva a innovar en procesos de enseñanza-aprendizaje. Cardozo et al. [27] demostraron que el diseño de prototipos con interfaz adaptada a las necesidades de las personas mayores permitió mejorar la interacción con las redes sociales a través de tabletas. Para Airola E [29], las redes sociales son un importante habilitador para el aprendizaje y uso de tecnologías como la eSalud, donde pares y funcionarios de la salud cumplen un rol vital.
Sin embargo, se han identificado barreras para el uso de tecnologías que se relacionan con el nivel educativo de las personas mayores y con el aprendizaje de nuevas tecnologías. La evidencia también mostró la importancia y efectividad de las tecnologías en entornos rurales, donde mejoran la vida diaria, promueven actividades sociales, actividad física y envejecimiento positivo.

Existe una brecha de investigación y producción científica con déficit en materias de tecnología orientada a la educación de las personas mayores, con falta de inversión en innovación y evaluación de soluciones tecnológicas. Hay escasas intervenciones que promuevan el envejecimiento activo y saludable con nuevas tecnologías, además de posibilitar el aprendizaje, la memorización y la construcción de habilidades específicas.
Desafíos y Perspectivas Futuras
Los desafíos del Siglo XXI relacionados con las personas mayores cobran fuerza en un contexto de creciente complejidad social. En este escenario, las universidades y los sistemas sanitarios de los países tienen el reto de generar políticas públicas acordes al aumento de la esperanza de vida de las personas mayores. Esto es crucial para mejorar la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial, donde la salud sexual debe ser considerada como un derecho humano esencial en este grupo etario.
El Edadismo y la Discriminación por Edad
La OMS ha puesto el acento en el informe mundial sobre el "edadismo", entendido como los estereotipos, prejuicios y discriminación dirigidos contra otras personas o autoinfligido por razones de edad. El edadismo se observa en instituciones públicas y privadas, creando y perpetuando disparidades entre grupos sociales. La sociedad y las organizaciones están tomando conciencia para minimizar los efectos de la discriminación por edadismo o por diferentes condiciones de salud [19,26].
La existencia de mitos y creencias sobre la sexualidad de las personas mayores es una realidad, asociada a diferencias socioculturales, económicas, etnográficas, educativas y religiosas. En el ámbito asistencial, el personal médico o sanitario evade temas de salud sexual, tratándolos de forma general a partir de otras consultas, con déficits en la orientación y entrega de contenidos educativos [18,19,20,21,22].
Necesidad de Programas y Políticas Públicas
Es necesario generar programas que mejoren el bienestar sexual y el impacto social en la salud de las personas mayores, a través de determinantes sociales intermedias. Las innovaciones en tecnologías digitales son útiles cuando se superan los problemas de conectividad, mejorando la vinculación con el medio social, comunitario y familiar a través de redes sociales e innovaciones con tecnología robótica e inteligencia artificial.
La sexualidad en la adultez mayor es un tema emergente a nivel mundial que debe ser parte de las políticas públicas en salud, ya que se relaciona con el bienestar y la calidad de vida sexual de las personas. Las innovaciones tecnológicas son parte de la vida diaria de las personas mayores, pero existe escasa evidencia sobre prácticas educativas en sexualidad en la vejez por parte del personal sanitario, una brecha que aumenta con el bajo desarrollo tecnológico en el área. La práctica laboral de los profesionales de las ciencias de la salud debe mejorar en el primer nivel de atención, y se requieren más investigaciones para abordar estos desafíos.