La poliposis nasal, también conocida como rinosinusitis crónica con pólipos nasales (RSCcPN), es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las vías respiratorias superiores. Se caracteriza por una inflamación persistente de las fosas nasales y los senos paranasales, donde se forman crecimientos anormales de tejido en forma de lágrimas, llamados pólipos, en el revestimiento mucoso. Estos pólipos suelen presentarse de modo bilateral y contienen una abundancia de células inflamatorias, principalmente eosinófilos.

¿Qué son los pólipos nasales?
Los pólipos nasales son masas benignas, blandas y no cancerosas que se desarrollan en el revestimiento de las cavidades nasales o perinasales. Aunque no suelen ser dolorosos, su aspecto maduro recuerda al de una uva pelada y sin semillas. A diferencia de otros crecimientos, estos no implican un mayor riesgo de cáncer, pero su presencia es un reflejo directo de la inflamación crónica del interior de la nariz y los senos paranasales durante más de 12 semanas.
Características principales
- Naturaleza benigna: Son crecimientos no cancerosos.
- Ubicación: Se presentan de forma bilateral (en ambos lados de la nariz).
- Crecimiento: Pueden variar de tamaño, desde pequeños hasta grandes, llegando a formar racimos que obstruyen por completo las fosas nasales.
Síntomas frecuentes
Muchas personas pueden tener pólipos pequeños sin saberlo. Sin embargo, cuando estos crecen, interfieren significativamente con la calidad de vida. Los síntomas comunes incluyen:
- Congestión nasal persistente y obstrucción.
- Disminución o ausencia del sentido del olfato (anosmia) y del gusto (hiposmia).
- Goteo nasal y drenaje de líquido por la garganta (goteo postnasal).
- Dolor facial, en los dientes superiores o presión en la frente.
- Ronquera y estornudos frecuentes.
Obstrucción Nasal Crónica: ¿En qué casos se realiza la Cirugía Nasal Funcional?
Factores de riesgo y causas
La causa exacta de la poliposis nasal no está claramente determinada. La hipótesis actual la relaciona con una respuesta inmunológica exagerada (inflamación tipo 2) ante agentes exógenos inhalados. Es más frecuente en jóvenes y adultos de mediana edad, con una edad media de diagnóstico entre los 30 y 60 años.
Patologías asociadas
La poliposis nasal está estrechamente relacionada con otras afecciones:
| Enfermedad | Relación |
|---|---|
| Asma | Es la enfermedad más estrechamente relacionada con el asma grave. |
| Alergias | Muchos pacientes presentan síntomas alérgicos concomitantes. |
| Fibrosis quística | Aumenta la frecuencia de pólipos en pacientes pediátricos. |
| Sensibilidad a AINE | Pacientes con sensibilidad a la aspirina presentan mayor predisposición. |
Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico inicial se basa en la exploración física mediante rinoscopia. Los especialistas utilizan un instrumento iluminado o un endoscopio nasal para obtener imágenes detalladas del interior de las fosas. En casos específicos, se puede recurrir a:
- Tomografía computarizada (TC) o Resonancia Magnética (RMN): Para delimitar la extensión del pólipo y su origen.
- Biopsia: Para descartar cualquier otra patología.
Opciones de tratamiento
El tratamiento busca reducir la inflamación y mejorar la permeabilidad nasal. La elección depende de la gravedad de los síntomas y la respuesta del paciente.
Tratamiento farmacológico
Los corticoides intranasales (spray) constituyen la primera línea de tratamiento por su seguridad y eficacia. En casos de exacerbaciones, pueden administrarse corticoides orales. Recientemente, el uso de fármacos biológicos (como anticuerpos monoclonales) ha demostrado ser eficaz para reducir el tamaño de los pólipos y mejorar los síntomas en pacientes con enfermedad recurrente.
Intervención quirúrgica
La cirugía endoscópica nasal se reserva como último recurso para pacientes sintomáticos graves que no responden al tratamiento médico. El procedimiento busca extirpar los pólipos y limpiar los senos paranasales. Aunque es poco invasiva, existe riesgo de recidiva, por lo que el seguimiento médico posterior es fundamental.
Prevención y autocuidado
Aunque no existe una cura definitiva, el control de la patología de base es clave para evitar la reaparición:
- Controlar rigurosamente el asma y las alergias.
- Evitar irritantes ambientales como el humo del tabaco, polvo y gases químicos.
- Utilizar humidificadores si el ambiente es seco.
- Realizar lavados nasales con soluciones salinas para mantener las vías despejadas.