El Síndrome de Rett es un trastorno neurológico de base genética que afecta principalmente a niñas. Fue descrito por primera vez en 1966 por el doctor Andreas Rett. Se trata de un trastorno del desarrollo neurológico infantil caracterizado por una evolución normal inicial seguida de la pérdida del uso voluntario de las manos, movimientos característicos de las manos, un crecimiento retardado del cerebro y de la cabeza, dificultades para caminar, convulsiones y deterioro cognitivo.

Causas del Síndrome de Rett
El síndrome de Rett es un trastorno genético poco frecuente. El síndrome clásico de Rett, así como diversas variantes (síndrome atípico de Rett) con síntomas más leves o más graves, se presenta en función de varios cambios genéticos específicos (mutaciones).
Casi todos los casos de síndrome de Rett son causados por una mutación en el gen de la proteína fijadora de la metil CpG 2 o MECP2. En octubre de 1999, la Dra. R. Cols identificó la mutación en la banda 8 de la región 2 del brazo largo del cromosoma X (Xq 28). El gen MECP2 contiene instrucciones para la síntesis de una proteína denominada proteína fijadora de la metilcitosina 2 (MeCP2), que es necesaria para el desarrollo cerebral y actúa como uno de los muchos interruptores bioquímicos que activan y desactivan las funciones genéticas, actuando de forma sincronizada para regular el desarrollo del cerebro.
Debido a que el gen MECP2 no funciona adecuadamente en las personas con síndrome de Rett, es posible que tengan muy poca MeCP2 o que la MeCP2 que tienen no funcione correctamente. Esto genera que otros genes se activen y se mantengan activos en las etapas inadecuadas, produciendo cantidades excesivas de proteína. Los cambios genéticos que causan el síndrome de Rett se producen al azar y, aunque es un trastorno genético, menos del 1 % de los casos registrados se hereda de una generación a la siguiente. La mayoría de los casos son espontáneos, lo que significa que la mutación ocurre aleatoriamente.
Factores genéticos adicionales y su impacto
No todas las personas que tienen una mutación en MECP2 tienen síndrome de Rett. Los científicos creen que algunos casos pueden ser causados por deleciones parciales de genes, mutaciones en otras partes del gen MECP2 o genes adicionales que aún no se han identificado. Los factores genéticos y ambientales pueden contribuir a las diferencias en la gravedad y los tipos de síntomas que se observan en las personas con síndrome de Rett. Estos pueden incluir: dónde se encuentra la mutación de MECP2 en el gen, cómo interactúan los cromosomas sexuales de las personas y otros genes que pueden empeorar los síntomas o proteger de los efectos de la mutación.
Síndrome de Rett en hombres
El síndrome de Rett afecta con más frecuencia a las niñas, ya que el gen MECP2 se encuentra en el cromosoma X. Las niñas poseen dos cromosomas X, pero solamente uno está activo en cualquier célula. Esto significa que en una niña afectada, aproximadamente la mitad de las células del sistema nervioso utilizarán el gen defectuoso, mientras que el otro cromosoma X puede compensar parcialmente. Sin embargo, en los hombres, debido a que poseen solamente un cromosoma X, carecen de una copia de reserva que podría compensar la defectuosa y no tienen ninguna protección contra los efectos dañinos del trastorno. Por ello, los hombres que presentan las alteraciones genéticas que provocan el síndrome de Rett se ven afectados con consecuencias devastadoras, muriendo la mayoría de ellos antes del nacimiento o en los primeros años de vida. Una cantidad muy pequeña de hombres tiene una alteración genética diferente que provoca una forma menos destructiva del síndrome de Rett, y pueden vivir hasta la adultez, aunque corren el riesgo de sufrir muchos problemas intelectuales y de desarrollo.
Síndrome de Rett
Síntomas y Etapas del Síndrome de Rett
La edad de aparición, la gravedad de los síntomas y la forma en que evoluciona el síndrome de Rett varían de niña a niña. Si bien las niñas que desarrollan el síndrome de Rett crecen y se desarrollan como se esperaba inicialmente, a menudo existen diferencias sutiles incluso en la infancia temprana. Los signos y síntomas del síndrome de Rett pueden ser sutiles en las primeras etapas.
Síntomas iniciales y generales
Los síntomas, aunque varían de niña a niña, usualmente siguen una evolución normal inicial con un cuadro clínico característico. Antes de que los síntomas comiencen, el niño parece estar creciendo y desarrollándose normalmente. Luego, aparecen gradualmente síntomas mentales y físicos. La hipotonía (pérdida del tono muscular) generalmente es el primer síntoma. A medida que el síndrome progresa, el niño pierde el uso voluntario de las manos y el habla. La pérdida del uso funcional de las manos es seguida por movimientos compulsivos en las manos, como retorcer, frotarse y lavarse las manos.
Otros síntomas tempranos pueden incluir:
- Pérdida del tono muscular (hipotonía)
- Dificultad para alimentarse
- Movimientos bruscos de las extremidades
- Problemas para gatear o caminar
- Menor contacto visual
- Apraxia (incapacidad de realizar funciones motoras)
El deterioro cognitivo siempre forma parte de este síndrome, con un retraso mental profundo.
Principales manifestaciones clínicas del Síndrome de Rett
Entre los 6 meses y los 5 años, aparecen diversas manifestaciones clínicas que se agrupan en las siguientes categorías:
- Comunicación: Dificultades en la comunicación verbal y no verbal.
- Movimientos:
- Movimientos estereotipados de las manos: palmadas, frotamiento, retorcimiento, lavado de manos, llevarse las manos a la boca.
- Apraxia: incapacidad para realizar movimientos intencionales.
- Ataxia: problemas de equilibrio y coordinación.
- Dificultades en la marcha: marcha inestable, pérdida de la capacidad de caminar.
- Deterioro motor generalizado.
- Discinecia: movimientos involuntarios.
- Respiración: Anomalías del ritmo respiratorio en vigilia, como apnea, hiperventilación, exhalar aire o saliva con fuerza, tragar aire.
- Sueño: Trastornos del sueño, incluyendo patrones irregulares, somnolencia diurna e insomnio nocturno.
- Oculares: Movimientos oculares extraños, como mirar fijamente por lapsos prolongados, parpadear, cruzar los ojos o cerrar un ojo a la vez; contacto ocular intenso en algunos casos.
- Gastrointestinales: Aerofagia, bruxismo (rechinar los dientes), problemas de alimentación, reflujo gastroesofágico, estreñimiento.
- Esqueléticos: Escoliosis/cifosis (curvatura de la columna vertebral), pies fríos y cianóticos, manos y pies pequeños, cubito corto.
- Neurológicos:
- Microcefalia adquirida y crecimiento retardado de la cabeza.
- Convulsiones (epilepsia), incluyendo crisis mioclónicas, atónicas y epilepsia fotosensible.
- Gran tolerancia al dolor.
- Comportamiento: Irritabilidad y llanto súbito sin motivo aparente, ansiedad, risa prolongada, lamerse las manos, halar cabello o ropa.
- Cardíacos: Intervalos QT del ECG prolongados, latidos irregulares del corazón.
Etapas del Síndrome de Rett
El síndrome de Rett se divide generalmente en cuatro etapas:
- Etapa 1: Inicio temprano (6 a 18 meses de edad)
Los signos y síntomas son sutiles y es muy fácil que pasen desapercibidos durante esta primera etapa, que puede durar unos meses o un año. Los bebés que se encuentran en esta etapa pueden mostrar menos contacto visual, comenzar a perder interés en los juguetes y tener retrasos para sentarse o gatear. También puede presentarse frotamiento de las manos y disminución en el crecimiento de la cabeza, pero no lo suficientemente marcados como para llamar la atención.
- Etapa 2: Deterioro rápido (1 a 4 años de edad)
Esta etapa, también llamada de destrucción acelerada, puede durar semanas o meses. Las niñas pierden la capacidad de realizar las actividades que antes podían. Esta pérdida puede ser rápida o gradual, con la pérdida de las capacidades motoras de la mano y el habla. Los movimientos característicos de la mano (estrujamiento, temblores, lavado, aplauso involuntario o golpes ligeros, llevarse las manos a la boca) comienzan a emerger. Pueden ocurrir irregularidades en la respiración (apnea, hiperventilación) y síntomas autistas como la pérdida de la interacción social y la comunicación, junto con irritabilidad general e irregularidades del sueño. Los patrones de la marcha son inestables.
- Etapa 3: Meseta (2 a 10 años de edad)
Esta etapa, también llamada de estabilización o seudo-estacionaria, puede durar muchos años. La apraxia, los problemas motores y las convulsiones son prominentes. Sin embargo, pueden presentarse mejoras en el comportamiento, una disminución en la irritabilidad y el llanto, y puede haber alguna mejora en el uso de las manos y en la comunicación. Un individuo en esta etapa puede mostrar más interés en el medio que le rodea y mejorar su nivel de atención. Las convulsiones pueden comenzar en esta etapa y generalmente no se producen antes de los 2 años.
- Etapa 4: Deterioro motor tardío (después de los 10 años)
Esta etapa puede durar años o décadas. Se caracteriza por movilidad reducida, debilidad muscular, rigidez muscular, espasticidad, distonía y escoliosis (curvatura de la espina dorsal). En algunas niñas, la capacidad de caminar podría perderse, requiriendo siempre dependencia a la silla de ruedas. Generalmente, no hay disminución en las capacidades cognitivas, de la comunicación o de las destrezas de la mano en esta etapa.
Diagnóstico del Síndrome de Rett
Los médicos diagnostican el síndrome de Rett mediante la observación de signos y síntomas durante el crecimiento y desarrollo tempranos del niño, y mediante evaluaciones continuas del estado físico y neurológico. La edad en la que se realiza el diagnóstico varía.

Confirmación diagnóstica
Los científicos han desarrollado una prueba genética para encontrar mutaciones en MECP2, que complementa las observaciones clínicas. Para confirmar un diagnóstico de síndrome de Rett, las familias deben consultar a un neurólogo pediátrico, un genetista clínico o un pediatra del desarrollo.
Criterios de diagnóstico
El médico utiliza pautas sumamente específicas, las cuales se dividen en tres tipos de criterios clínicos:
- Criterios esenciales: Incluyen un desarrollo aparentemente normal hasta los 6 y 18 meses de edad y una circunferencia de la cabeza normal al nacer, seguida por retrasos en el índice del crecimiento de la cabeza (microcefalia adquirida) entre los 3 meses y los 4 años de edad.
- Criterios de apoyo: No se requieren para un diagnóstico, pero pueden ocurrir en algunos pacientes y su gravedad varía. Estos síntomas pueden no estar presentes en niñas muy pequeñas, pero podrían desarrollarse con la edad. Un niño que cumpla con estos criterios pero no con los esenciales, no padece del síndrome de Rett.
- Criterios de exclusión: Un número de condiciones específicas que permiten a los médicos descartar el diagnóstico del síndrome de Rett. La presencia de uno o más de estos excluye el diagnóstico.
Algunos niños que padecen de características similares al síndrome de Rett o que presentan mutaciones genéticas de tipo MECP2 no satisfacen los criterios para el diagnóstico del síndrome típico, y son descritos como poseedores de un síndrome de Rett "atípico" o formas incompletas y prolongadas.
Tratamiento y Manejo del Síndrome de Rett
No existe cura para el síndrome de Rett. El tratamiento del trastorno es sintomático y de apoyo, requiriendo un esquema multidisciplinario. El enfoque actual se centra en mejorar el movimiento y la comunicación, tratar las convulsiones y brindar atención médica y apoyo a los pacientes y sus familias.
Tratamientos farmacológicos
En 2023, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. aprobó un nuevo fármaco, la Trofinetida, para tratar el síndrome de Rett en niños de dos años o más. La trofinetida actúa reduciendo la hinchazón en el cerebro, a la vez que aumenta la cantidad de una proteína protectora y evita que algunas células se vuelvan demasiado activas.
Otros medicamentos pueden ayudar con problemas específicos:
- Para problemas respiratorios y del movimiento.
- Drogas antiepilépticas para controlar las convulsiones, como Carbamacepina, Ácido Valproico y Fenobarbital, especialmente en casos de crisis fármacorresistente.
- Medicamentos para tratar problemas cardíacos relacionados con intervalos QT prolongados.
Terapias y apoyo
Se recomienda un seguimiento regular para la escoliosis (curvatura de la columna vertebral) y posibles anormalidades del corazón, ya que los latidos irregulares son un problema potencialmente mortal. Las terapias son fundamentales:
- Terapia ocupacional: Ayuda a desarrollar habilidades para actividades cotidianas (vestirse, comer, dibujar).
- Fisioterapia y terapia acuática (hidroterapia): Pueden prolongar la movilidad y ayudar con la marcha.
- Apoyo nutricional: Una dieta rica en fibras, fluidos y ejercicios son importantes para mantener un peso adecuado y la salud gastrointestinal.
- Comunicación: Desarrollo de habilidades de comunicación no verbal.
Equipos y asistencia especial
Algunos niños pueden requerir equipos y ayudas especiales, tales como:
- Soportes o aparatos ortopédicos para la columna para detener la escoliosis.
- Férulas o tablillas para las manos y muñecas para modificar los movimientos estereotipados.
- Silla de ruedas para la movilidad, especialmente en las etapas avanzadas.
Los niños con síndrome de Rett pueden necesitar ayuda adicional con el apoyo social y escolar. A pesar de las dificultades, muchas personas con síndrome de Rett viven hasta la mediana edad o más, aunque se sabe poco sobre el pronóstico a largo plazo y la esperanza de vida debido a la rareza del trastorno.
Investigación y Perspectivas Futuras
Los Institutos Nacionales de Salud (NIH), incluyendo el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) y el Instituto Nacional de la Salud Infantil y el Desarrollo Humano (NICHD), apoyan la investigación clínica y básica del síndrome de Rett. Es necesario comprender la causa para desarrollar nuevas terapias para manejar síntomas específicos, así como para mejorar las herramientas de diagnóstico.
Síndrome de Rett
Avances genéticos y modelos de estudio
El descubrimiento del gen MECP2 en 1999 proporciona una base para estudios genéticos adicionales y permite el uso de modelos animales desarrollados recientemente, como ratones transgénicos que tienen una deficiencia de MECP2. Estos modelos tienen anomalías neurológicas que pueden revertirse al activar el gen MECP2 más adelante en la vida.
Los científicos están estudiando las mutaciones en el gen MECP2 de las personas con síndrome de Rett para obtener información sobre la disfunción y la función de la proteína MeCP2. La información de este estudio aumentará nuestra comprensión del trastorno y puede conducir a nuevas terapias. Otras investigaciones tienen como objetivo identificar las vías moleculares que se ven afectadas, desarrollar modelos animales del trastorno y desarrollar una terapia para la etapa inicial.
Nuevos enfoques terapéuticos
Algunos investigadores sugieren que el tipo específico de mutación en el gen MECP2 afecta la gravedad de los síntomas del síndrome de Rett. Se están realizando estudios para comprender cómo las mutaciones y los genes contribuyen a los diversos síntomas y la gravedad de este trastorno. Un estudio sobre la progresión natural financiado por los NIH también debería proporcionar nueva información sobre estos temas.
Los científicos saben que la falta de una proteína MeCP2 que funcione correctamente altera la función de las células cerebrales maduras, pero no conocen los mecanismos exactos por los cuales esto sucede. Los investigadores están tratando de encontrar otros interruptores genéticos que operen de manera similar a la proteína MeCP2. Una vez que descubran cómo funciona la proteína y encuentren interruptores similares, podrán diseñar terapias para sustituir el interruptor defectuoso. Otro resultado podría implicar la manipulación de otras vías bioquímicas para compensar el gen MECP2 defectuoso y, por lo tanto, prevenir el progreso del trastorno. Se están llevando a cabo ensayos clínicos en etapa inicial sobre terapia genética para el síndrome de Rett.
También se están buscando otros genes que puedan estar involucrados en el síndrome de Rett, aunque aún se desconoce mucho sobre cómo estos genes pueden causar o contribuir al trastorno.
Participación en la investigación
Se anima a la participación en ensayos clínicos para que los médicos y científicos puedan obtener más información sobre el síndrome de Rett y los trastornos relacionados. La investigación clínica utiliza voluntarios humanos para ayudar a los investigadores a obtener más información sobre un trastorno y quizás encontrar mejores maneras de detectar, tratar o prevenir enfermedades de manera segura. Todos los tipos de voluntarios son necesarios, sanos o con la enfermedad, de todas las edades, sexos, razas y orígenes étnicos para garantizar que los resultados del estudio se apliquen a tantas personas como sea posible, y que los tratamientos sean seguros y eficaces para todos.
Problemas Asociados y Complicaciones
Los pacientes con síndrome de Rett pueden experimentar diversas complicaciones, que requieren atención constante:
- Problemas para dormir que provocan una interrupción significativa del sueño en el paciente y los miembros de la familia.
- Dificultad para comer, lo que produce mala nutrición y retraso en el crecimiento.
- Problemas intestinales y en la vejiga, como estreñimiento, enfermedad por reflujo gastroesofágico, incontinencia urinaria o intestinal y enfermedad de la vesícula biliar.
- Dolor que puede presentarse junto a problemas como trastornos gastrointestinales o fracturas óseas.
- Problemas en los músculos, los huesos y las articulaciones, incluyendo debilidad muscular y rigidez.
- Ansiedad y comportamiento problemático que pueden dificultar el funcionamiento social.
- Necesidad de cuidados y asistencia permanente en las actividades de la vida diaria.
- Menor esperanza de vida, especialmente en casos de formas graves o complicaciones cardíacas.
Prevención
No existe una forma conocida de prevenir el síndrome de Rett. En la mayoría de los casos, los cambios genéticos que causan este trastorno aparecen de manera espontánea.