Trastornos del Lenguaje y Retraso Mental Leve en la Infancia

El trastorno del lenguaje en los niños se refiere a problemas con el desarrollo de las habilidades del lenguaje. Este es un trastorno del neurodesarrollo que interfiere con el aprendizaje, la comprensión y el uso del lenguaje. Es uno de los trastornos del desarrollo más frecuentes, afectando aproximadamente a 1 de cada 14 niños en el jardín de infancia y sus efectos pueden persistir hasta la edad adulta.

Definición y Distinciones

Trastorno del Lenguaje vs. Retraso en el Lenguaje

Es fundamental distinguir entre trastorno del lenguaje y retraso en el lenguaje. Con este último, el niño desarrolla el habla y el lenguaje de la misma manera que otros niños, pero de forma tardía. En los trastornos del lenguaje, el habla y el lenguaje no se desarrollan normalmente; el niño puede tener algunas habilidades del lenguaje, pero no otras, o la forma en que estas habilidades se desarrollan será diferente de lo usual.

Un niño con un retraso del habla puede ser capaz de utilizar palabras y frases para expresar sus ideas, pero lo que dice puede resultar difícil de entender. Por otro lado, un niño con un retraso del lenguaje puede decir correctamente las palabras, pero ser incapaz de combinar dos palabras en una frase.

El Trastorno del Desarrollo del Lenguaje (TDL), también conocido como trastorno específico del lenguaje (TEL), retraso del lenguaje o disfasia del desarrollo, se caracteriza por dificultades persistentes en el lenguaje que no se explican por otras afecciones como la pérdida de la audición, el autismo, ni por la falta de exposición al lenguaje. Estas dificultades pueden afectar el habla, la capacidad para escuchar, la lectura y la escritura.

Causas y Factores de Riesgo

El retraso en el lenguaje y en el habla puede estar provocado por diferentes motivos, siendo el TDL un trastorno del neurodesarrollo causado por interacciones complejas entre los genes y el entorno que modifican el desarrollo del cerebro. Las causas exactas de las diferencias cerebrales que originan el TDL se desconocen. Otros problemas del desarrollo, trastornos del espectro autista, pérdida de la audición, dificultades de aprendizaje y daño al sistema nervioso central (afasia) también pueden causar trastornos del lenguaje. En muy pocas ocasiones, los trastornos del lenguaje son causados por falta de inteligencia.

Causas más habituales de retraso en el habla y el lenguaje:

  • Pérdida auditiva: Si el niño no oye, es posible que presente dificultades para hablar con facilidad.
  • Trastorno del espectro autista (TEA): Los problemas en el habla y en el lenguaje pueden estar provocados por este tipo de trastornos.
  • Problemas neurológicos: Afecciones como la atrofia muscular o la parálisis cerebral limitan la capacidad de movimiento de los músculos necesarios para hablar correctamente.
  • Entorno familiar disfuncional: Un contexto que no fomenta el desarrollo puede generar dificultades en el lenguaje.

Es importante destacar que aprender más de un idioma a la vez no causa el TDL, y este afecta tanto a niños multilingües como a aquellos que hablan un solo idioma. En los niños multilingües, el TDL afecta todos los idiomas que hablan.

Síntomas del Trastorno del Desarrollo del Lenguaje

Causas de retraso en el habla del niño. La logopeda te lo explica.

Los problemas con las habilidades lingüísticas receptivas comienzan generalmente antes de los 4 años de edad. Los síntomas pueden ir de leves a graves.

Síntomas en niños pequeños con TDL:

  • Tardar más en agrupar palabras en oraciones.
  • Tener dificultad para aprender nuevas palabras y conversar.
  • Tener dificultad para seguir instrucciones, no por terquedad, sino por no entender bien las palabras.
  • Cometer errores gramaticales frecuentes al hablar.

Síntomas frecuentes en niños mayores y adultos con TDL:

  • Uso limitado de oraciones complejas.
  • Dificultad para encontrar las palabras correctas.
  • Dificultad para entender el lenguaje figurado.
  • Problemas de lectura.
  • Narración y escritura desorganizadas.
  • Errores gramaticales y ortográficos frecuentes.

Detección de problemas de comprensión del lenguaje:

  • A los 15 meses: No mira ni señala hacia 5 a 10 personas u objetos cuando uno de los padres o el cuidador se los señala.
  • A los 18 meses: No sigue instrucciones simples, como "ponte tu chaqueta".
  • A los 24 meses: No es capaz de apuntar hacia una imagen o hacia una parte del cuerpo cuando se la nombran.
  • A los 30 meses: No responde fuerte o cabeceando o moviendo la cabeza y haciendo preguntas.
  • A los 36 meses: No sigue instrucciones de dos pasos y no entiende palabras de acción.

Detección de problemas de uso/expresión del lenguaje:

  • A los 15 meses: No está utilizando tres palabras.
  • A los 18 meses: No está diciendo "mamá", "papá" ni otros nombres.
  • A los 24 meses: No está usando al menos 25 palabras.
  • A los 30 meses: No está usando frases de dos palabras, incluso frases que tengan un sustantivo y un verbo.
  • A los 36 meses: No tiene un vocabulario de al menos 200 palabras, no está solicitando elementos por el nombre, repite exactamente las preguntas dichas por otros, el lenguaje ha retrocedido (ha empeorado) o no está usando oraciones completas.
  • A los 48 meses: Con frecuencia usa palabras incorrectamente o emplea una palabra similar o conexa en lugar de la palabra correcta.

El Retraso Mental Leve y su Relación con el Lenguaje Infantil

La clasificación internacional de enfermedad define al Retardo Mental como una condición de tensión o desarrollo incompleto de la mente, caracterizado por el deterioro de las capacidades cognoscitivas, del lenguaje, motoras y sociales. El término «retraso mental» ha sido reemplazado por «discapacidad intelectual» (DI) debido a su estigma social. La DI no es un trastorno médico específico ni un trastorno de la salud mental, sino un funcionamiento intelectual significativamente bajo que limita la capacidad para afrontar actividades de la vida diaria.

Retraso Mental Leve

Los niños con retraso mental leve son educables y pueden desarrollar habilidades sociales y de comunicación durante el período preescolar. En la vida adulta, pueden realizar tareas sencillas bajo estrecha vigilancia y muchos se adaptan a la vida en comunidad y en familia, a menos que tengan una dificultad asociada que requiera atención especial. En los primeros años, manifiestan una capacidad mínima para el funcionamiento sensoriomotriz.

Aparecen tardíamente las necesidades espirituales, les es difícil tener un control de las necesidades biológicas, las que les son difíciles inhibir, sus intereses aparecen por el entusiasmo de corta duración, se relacionan con las dificultades que presentan en la realización de las tareas que los lleva a perder el interés y abandonarlas. La afectación de las funciones no presenta carácter generalizador.

Diagnóstico y Evaluación

Si se sospecha de un trastorno del lenguaje o un retraso en el niño, es crucial consultar a un proveedor de atención médica. La historia clínica puede revelar que el niño tiene familiares cercanos que también han tenido problemas del habla y del lenguaje.

Proceso de Diagnóstico

Los niños sospechosos de presentar un trastorno se someten a exámenes estandarizados del lenguaje expresivo y receptivo, realizados por un logopeda y terapeuta del lenguaje o un neuropsicólogo. También se debe realizar una audiometría para detectar la posibilidad de discapacidad auditiva, una de las causas más comunes de los problemas del lenguaje. Además, se pueden realizar pruebas de cribado prenatal, pruebas de cribado del desarrollo, pruebas formales intelectuales y de habilidades, pruebas de diagnóstico por imagen y pruebas genéticas y de laboratorio.

El patólogo del habla-lenguaje evaluará las habilidades del lenguaje del niño, observándolo directamente, entrevistando a padres o maestros, y utilizando pruebas estandarizadas para comparar las habilidades del niño con las de sus compañeros de la misma edad. Esto permite identificar dificultades específicas y planificar objetivos de tratamiento.

Es muy habitual que con niños pequeños sea la propia familia la que dé la voz de alarma en la escuela o en la consulta pediátrica. El profesorado es una figura clave a la hora de detectar y valorar si ese retraso en el lenguaje es significativo y requiere de apoyos escolares.

Tratamiento y Abordaje Multidisciplinar

Equipo multidisciplinario en la evaluación de trastornos del lenguaje.

La logopedia y la terapia del lenguaje son el mejor método para este tipo de trastorno del lenguaje. Además, se recomienda asesoría como psicoterapia debido a la posibilidad de problemas emocionales o de conducta relacionados. El tratamiento se puede recibir en el hogar, la escuela, programas universitarios, clínicas privadas o entornos hospitalarios ambulatorios.

Intervención Temprana

La intervención temprana es fundamental. Reconocer y tratar un retraso en el habla o en el lenguaje con antelación reporta muchos beneficios, ya que permite abordar el problema en una etapa incipiente y será más fácil encontrar una solución. El tratamiento temprano durante los años preescolares puede mejorar las habilidades de muchos niños con retrasos en el lenguaje, incluyendo aquellos con TDL.

Si un niño tiene menos de 3 años, es posible que se le remita a un programa de intervención temprana, el cual puede incluir capacitación y ayuda para padres, terapia directa y equipo especial. Para niños de 3 años o más, pueden ser remitidos a la escuela pública local para un Plan de Educación Individual (IEP).

Papel de la Familia y la Escuela

Para los niños con trastornos del lenguaje, es de vital importancia que la familia trabaje en pro de mejorar estos problemas mediante prácticas como:

  • Foco en la comunicación: Hablar, mantener conversaciones y explicarles sobre el mundo que les rodea.
  • Lectura: Leer libros adaptados a cada edad para motivar la repetición y el aprendizaje didáctico.
  • Enseñanza de acciones y cualidades: Ayudar al niño a asociar acciones y cualidades con objetos para mejorar la expresión.
  • Juegos onomatopéyicos: Actividades que ayuden a aprender nuevos fonemas.

La escuela infantil cumple una función esencial en la prevención de los problemas del lenguaje. Los centros deben tomar medidas pedagógicas acordes con las necesidades educativas especiales del alumno, lo que puede implicar adaptaciones curriculares y programas específicos llevados a cabo por especialistas en Educación Especial. Es fundamental la colaboración entre el equipo orientador, el especialista y el maestro del aula, quien deberá utilizar estrategias pedagógicas que potencien el aprendizaje e inclusión del niño, tales como:

  • Uso de apoyos visuales para las tareas.
  • Sentar a los niños con estos trastornos cerca del profesor.
  • Fomentar el juego social.
  • Hablar con el alumno despacio, con oraciones claras y sencillas.
  • Evitar corregir directamente al alumno, haciéndolo de forma sutil.
  • Aplicar técnicas de modelado para que el alumno imite la forma correcta de hablar.
  • Premiar los logros y evitar corregirlo delante de sus compañeros.
  • Ofrecer instrucciones para organizar ideas antes de expresarlas verbalmente o por escrito.

Pronóstico y Complicaciones

El pronóstico varía según la causa. Los niños con una lesión cerebral u otros problemas estructurales pueden tener problemas con el lenguaje a largo plazo y también pueden tener trastornos de lectura. Las dificultades del lenguaje pueden malinterpretarse como un problema de comportamiento, llevando a frustración y malas conductas.

Las dificultades para entender y utilizar el lenguaje pueden causar problemas con la interacción social y la capacidad de funcionar de forma independiente como adulto. La lectura puede ser un problema. La depresión, la ansiedad y otros problemas emocionales o conductuales pueden complicar los trastornos del lenguaje. Entre el 20 y el 35% de las personas con DI también presentan trastornos de la salud mental, siendo frecuentes la ansiedad y la depresión.

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