Residencias Familiares y el Cierre del CREAD Pudahuel

La transformación del sistema de protección de la niñez y adolescencia en Chile ha marcado un hito significativo con el proceso de cierre de los Centros de Reparación Especializada de Administración Directa (CREAD), como el de Pudahuel, para dar paso a un modelo de residencias familiares. Este cambio, impulsado por el municipio de Pudahuel y el Servicio Nacional de Menores (Sename), busca devolver espacios a la comunidad y, fundamentalmente, ofrecer un entorno más adecuado y protector para niños, niñas y adolescentes (NNA) vulnerados.

Esquema comparativo entre el modelo CREAD y el modelo de residencia familiar

El Proceso de Cierre del CREAD Pudahuel

El cierre del CREAD Pudahuel es resultado de un largo proceso que incluyó solicitudes del municipio y procesos judiciales derivados de una historia de dolor, tragedias, revictimización y abusos. Estos antecedentes culminaron con la reubicación paulatina de los NNA que residían en este centro.

Contexto y Compromiso Institucional

En el marco de los 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño, el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, junto a la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren, y la directora del Sename, Susana Tonda, visitaron a jóvenes trasladados a una nueva residencia familiar en San Miguel. Esta es la primera de varias casas que reemplazarán al CREAD Pudahuel. El ministro Larraín enfatizó que "el paso de antiguos Cread a residencias familiares, donde los jóvenes sientan todo el respaldo para salir de sus dificultades, es el mejor homenaje que podemos hacer a la Convención sobre los Derechos de la Niñez, porque así estamos respetando y restituyendo sus derechos".

Participación de NNA en Movilizaciones

Respecto a NNA del Sename involucrados en manifestaciones, el ministro Larraín indicó que aproximadamente más de 20 niños de residencias habían participado en movilizaciones, algunos enfrentando detenciones y luego siendo puestos en libertad. En estos casos, el Sename ha brindado acompañamiento a los NNA y sus familias, activando protocolos para denuncias al Ministerio Público y proporcionando defensa legal, asegurando que estas situaciones no agraven su vulnerabilidad.

Además, cerca de cincuenta jóvenes en centros juveniles y en medio libre han tenido situaciones similares, así como NNA que asisten a programas del Sename con sus familias, quienes también han tenido dificultades. El protocolo del Sename busca activar rápidamente la ayuda, compañía y denuncias necesarias para proteger a los afectados.

Implementación del Modelo de Residencias Familiares

El cambio del modelo masivo de CREAD a uno más familiar inició a principios de año en la Región de Valparaíso con el cierre del CREAD Playa Ancha y la habilitación de cuatro residencias familiares. En la Región Metropolitana, el proceso comenzó con la inauguración de la Residencia Familiar Bilbao en Providencia, destinada a niñas del CREAD Galvarino.

La Residencia Familiar de San Miguel

El proceso continuó con la habilitación de la primera residencia familiar para 15 jóvenes de entre 13 y 17 años provenientes del CREAD Pudahuel. Estos jóvenes fueron separados de sus familias por orden judicial debido a graves vulneraciones de sus derechos. El inmueble, ubicado en San Miguel, fue traspasado por el Ministerio de Bienes Nacionales. El Servicio Nacional de Menores ha trabajado "incesantemente para materializar el cierre del Centro de Reparación Especializada de Administración Directa (Cread) Pudahuel, continuando con la implementación del nuevo modelo de residencias familiares que entregan mejores estándares de atención para niños y adolescentes".

Durante una visita, se presentó un video con mensajes de jóvenes y funcionarios de las Residencias Familiares Avenida España y San Miguel, quienes compartieron sus experiencias en el nuevo modelo. María Jesús González, directora (s) del CREAD Pudahuel, expresó su alegría por el proceso, destacando el compromiso asumido hace dos años y el gratificante diálogo con los jóvenes sobre la reconversión.

Las residencias familiares buscan reparar las experiencias de vulneración de NNA separados de sus familias de origen por orden judicial.

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Testimonios de NNA en Residencias

Gino: Una Nueva Vida con Privacidad y Libertad

Gino, de 18 años, cursa segundo medio y vive en una residencia piloto del Hogar de Cristo en Providencia. Desde los ocho años, ha estado bajo la tutela del Estado debido a graves vulneraciones, incluyendo el consumo problemático de drogas de sus padres. Ha pasado por varios hogares de protección que, según él, "cerraron". A pesar de las percepciones negativas sobre estos lugares, Gino asegura que para él fueron buenos y que los "papis" y "mamis" (educadores) lo protegieron. Comenta que en hogares anteriores experimentó situaciones inapropiadas entre NNA que no fueron atendidas por los educadores, aunque esos hogares también terminaron cerrando.

Actualmente, Gino disfruta de un dormitorio individual, lo que le brinda "más privacidad y más libertad". Es consciente del estigma social asociado a haber estado en el Sename, expresando: "La gente es prejuiciosa, es súper mal visto en mi círculo social. Me da lo mismo lo que piensen los demás, pero hay que evitarse malos ratos. Si te digo que estuve en el Sename, te vas a preocupar de que no te robe algo. No me gusta que sientan desconfianza o lástima de mí".

Exequiel: Superando el Estigma y Preparándose para el Futuro

Exequiel, también de 18 años, comparte la misma residencia piloto que Gino. Relata que en la educación básica sufrió bullying y maltrato por parte de profesores por ser un "niño del Sename". En 2008, llegó a la antigua residencia de calle Maruri del Hogar de Cristo, la cual describe como más familiar, aunque con una jerarquía que permitía a los NNA mayores aprovecharse de los más pequeños.

Sobre la nueva residencia, Exequiel opina: "Me gusta esta casa porque te dan más libertad y autonomía para hacerte cargo de ti mismo". Valora el programa piloto, destacando que "es muy gratificante saber que después de casi 30 años de haber suscrito los Derechos del Niño, Chile por fin se está haciendo responsable de los niños".

Al cumplir los 18, Exequiel, como adulto ante el Estado chileno, debe cumplir requisitos para continuar en la residencia, como seguir estudiando hasta los 24 años. Actualmente cursa cuarto medio en un colegio técnico profesional con un promedio de 6,2, aunque no le gusta su especialidad (Telecomunicaciones), elegida por recomendación debido a su historial familiar. Se prepara para la PSU con el deseo de estudiar una carrera que le permita ayudar a otros. Es el menor de cuatro hermanos, pero prefiere no hablar de su familia de origen. Visita a una tía en Fiestas Patrias y Navidad, aunque no son fechas que disfrute particularmente.

Apoyo en la Transición a la Vida Adulta

El modelo de residencias de protección terapéuticas especializadas busca preparar a los egresados para la "vida interdependiente", promoviendo habilidades sociales y la construcción de redes de apoyo. Se sugiere que estos programas de soporte en la transición a la vida adulta se extiendan a nivel nacional, al menos hasta los 25 años (y en algunos países hasta los 28), sin depender exclusivamente del estudio o el trabajo, sino también considerando aspectos emocionales.

Gino y Exequiel decidieron permanecer en la residencia voluntariamente al cumplir los 18 años. Gino no puede regresar con su madre, y su padre, quien se había recuperado y planeaba llevarse a sus hijos, falleció. Exequiel visitó a su tía recientemente después de ocho años, afirmando: "Si no hubiera llegado al Hogar de Cristo, habría sido otro mi camino".

Denuncias y Fallas del Sistema CREAD

La Comisión Especial de Infancia, presidida por el senador Juan Ignacio Latorre, analizó los graves hechos en el CREAD de Pudahuel que llevaron a una medida cautelar ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Mónica Jeldres, jueza del 2° Juzgado de Familia de Santiago, y Branislav Marelic, consejero del Instituto de Derechos Humanos, aclararon que la denuncia fue interpuesta a título personal, señalando problemas de "explotación sexual y la vulneración de los más básicos derechos humanos" en los recintos de atención de menores.

La situación se describió como "sin control y con el riesgo de vida" para los menores. Jeldres detalló que el "problema es grave y las redes de explotación sexual siguen a los menores y no existe un seguimiento adecuado de las causas y los garantes no dan respuesta". Se mencionaron problemas de infraestructura, falta de personal, acceso a drogas, sobrepoblación y fugas de menores. Con "35 niños fugados y no hay solución para ellos", la jueza lamentó la deshumanización del país y la insuficiencia de medidas, incluso en las nuevas institucionalidades.

Marelic enfatizó que la protección de la niñez es un problema que concierne a todos los niños, y que "a los niños hay que escucharlos y tener el resguardo para evitar la revictimización, pero el extremo no puede ser el no oírlos. Tenemos que protegerlos y no puede haber excusas para la impunidad".

La Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, aunque no conocía la denuncia puntual, confirmó que la Defensoría había visitado el CREAD y denunciado las deficiencias, lamentando la inasistencia de la Subsecretaria de la Niñez.

La directora (S) del Sename, Fabiana Castro, precisó que el CREAD de Pudahuel, que atiende a NNA chilenos y extranjeros de 12 a 17 años, ha estado abriendo residencias familiares desde 2018. Dos de ellas ya funcionan y seis están en proceso de apertura, con capacitación de funcionarios y traslado de NNA previsto para septiembre. Castro indicó que el CREAD ha sido supervisado siete veces en el año, y las denuncias correspondientes han sido cursadas.

La Comisión acordó oficiar a la Subsecretaría de la Niñez y al Sename para solicitar informes sobre la coordinación de gestiones, ingresos, fallecimientos de NNA y revictimización en el hogar, entre otros aspectos.

Gráfico de evolución del número de CREAD en Chile

El Caso Lissette: Un Reflejo de la Crisis del Sename

El trágico fallecimiento de Lissette, de 11 años, en el CREAD Galvarino el 11 de abril de 2016, se convirtió en un símbolo de la profunda crisis del Sename. La psicóloga y directora del CREAD Galvarino en ese momento, asumió la responsabilidad profesional y personal de lo sucedido, buscando que su testimonio revelara las precariedades del centro.

Eventos y Reacciones Tras la Muerte de Lissette

Lissette falleció días antes de cumplir 12 años. La tarde de su muerte, la psicóloga recibió una llamada informando que Lissette se había "descompensado", un término usado en el Sename para describir una desregulación emocional y agitación psicomotora. Al llegar al CREAD, Lissette estaba en el piso, siendo reanimada por el equipo del SAPU y Bomberos. Las reanimaciones cesaron aproximadamente a las 21:05 horas, y la noticia desencadenó una secuencia de llamadas, la llegada de autoridades y la prensa.

La noche del deceso marcó el inicio de una historia de omisiones, secretos y culpas cruzadas. Los medios de comunicación difundieron versiones distintas, y sectores políticos exigían responsables. Al día siguiente, circulaban rumores sobre una sobredosis de medicamentos como causa de muerte, a pesar de que los resultados del Servicio Médico Legal aún no estaban disponibles. La versión de la encargada de turno fue desmentida once días después por el testimonio de otra niña, quien habría sido testigo ocular e involucró a funcionarias del centro, información que se filtró a la prensa. Meses después, surgieron dos causas de muerte opuestas.

La psicóloga critica la falta de interpelación a las autoridades del Sename y del Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode), cuya jefa se desentendió de la elaboración del protocolo de actuación en crisis, donde se explicitan las contenciones autorizadas por el servicio.

La Historia de Lissette en el Sistema de Protección

Lissette nació el 25 de abril de 2004, y su vida estuvo marcada por problemas familiares profundos y decisiones erráticas del sistema de protección social. Ingresó por primera vez a una residencia a los cinco años. Sus padres nunca recuperaron su cuidado, y las visitas eran intermitentes o inexistentes, lo que le provocaba una doble sensación de abandono.

Tras un pronóstico desfavorable para su retorno familiar, se buscó una residencia más idónea. A pesar del trabajo psicosocial, su adaptación a una nueva residencia fue difícil, lo que llevó a que el centro declarara su incompetencia y solicitara su reingreso al CREAD Galvarino el 12 de noviembre de 2013. Poco después, sus hermanos también ingresaron al sistema residencial proteccional.

Antes de su reingreso al CREAD Galvarino, Lissette fue atendida psiquiátricamente en el Hospital San Borja Arriarán. En junio de 2014, Lissette y su hermana menor se trasladaron a una residencia más pequeña (modalidad Rem-Per) debido a la revelación de una experiencia de vulneración que le causó desregulación emocional y conductual, con altos niveles de agresión a terceros y a sí misma. Esta institución también se declaró incompetente. En noviembre de 2014, Lissette fue dada de alta del hospital, y aunque al principio no hubo problemas, su conducta se complejizó con el tiempo.

En octubre de 2015, la madre de Lissette retomó las visitas, con el CREAD cubriendo el costo del traslado. Lissette recibía atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital San Borja Arriarán, con tratamiento farmacológico. Ante la gran ingesta de medicamentos, la dirección del CREAD solicitó su reingreso al hospital para desintoxicación y un nuevo esquema medicamentoso, una petición que no había sido respondida al momento de su fallecimiento.

Deficiencias Estructurales de los CREAD

Funcionamiento y Jerarquía

La psicóloga que fue directora del CREAD Galvarino, detalla el funcionamiento de un CREAD, destacando la precariedad y el trabajo solitario. En un servicio jerarquizado como el Sename, las orientaciones técnicas provienen de la dirección nacional y, para el sistema de protección, del Departamento de Protección y Restitución de Derechos (Deprode). Este departamento elabora protocolos, orientaciones e instructivos, pero, según la experiencia, es un "ente cerrado e impermeable" a las sugerencias de los equipos técnicos de los centros.

Cambio de Denominación y Aumento de Plazas

Alrededor de 2010, por temas administrativos y económicos, los Centros de Tránsito y Diagnóstico (CTD) pasaron a llamarse CREAD. Poco después, el Departamento Técnico decidió aumentar las plazas de NNA, lo que generó "mucho ruido" al mantener el mismo personal pero exigir un trabajo "reparatorio" para cada niño, una meta "imposible" al ampliar las plazas. La directora del CREAD informó a los Tribunales de Familia sobre la alta dotación de NNA varones y la falta de camas, pero "hicieron oídos sordos". El aumento de plazas también provocó hacinamiento, un concepto prohibido en el Sename.

Falta de Capacitación y Especialización

En 2010, los CREAD se establecieron con los mismos profesionales y educadores, sin un plan de capacitación coherente con el nuevo modelo. Las capacitaciones fueron insuficientes, no respondían al modelo y abarcaron a un reducido grupo de funcionarios, siendo siempre exclusivas del Deprode.

Los CREAD, como el Galvarino, recibían a NNA con trastornos como Autismo Asperger, dificultades motoras y enfermedades crónicas (asma, corazón), muchos de ellos abandonados y vulnerados. Esto implicaba la necesidad de atención de salud física y mental altamente especializada para recuperarlos y rehabilitarlos, condiciones que no siempre estaban disponibles.

Insuficiencia de Personal de Salud

En febrero de 2016, la directora del CREAD solicitó a la Dirección Regional del Sename la contratación de un pediatra o, al menos, horas pediátricas, sin recibir respuesta al momento del fallecimiento de Lissette. Las diez horas semanales de un psiquiatra se consiguieron tras una solicitud en 2014. Las dos enfermeras contratadas a honorarios no tienen responsabilidad administrativa por mala praxis y no hay profesionales de la salud después de las 18:00 horas ni los fines de semana. Para el Deprode, la atención psicosocial era suficiente, lo que limitaba el presupuesto y la visibilización de necesidades médicas.

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