Renovación de la Residencia Nuestra Señora de la Esperanza en Iquique
Gracias a la colaboración del proyecto “Juntos por la infancia” y SQM, la residencia de protección Nuestra Señora de la Esperanza, de María Ayuda, organismo colaborador del Sename, renovó sus dependencias para dar mejores condiciones a las niñas y adolescentes que se encuentran bajo su cuidado. Con una inversión de más de 150 millones de pesos, la empresa SQM concretó la remodelación de instalaciones existentes y la construcción de nuevos espacios para esta residencia.
Dentro del nuevo equipamiento se encuentran mejoras en los baños, habitaciones y cocina. La directora de la residencia, Paola Arias, expresó su alegría de poder contar con una mejor infraestructura para las niñas. En el corte de cinta también participaron niños de la residencia, representantes de la Junji e Integra.
Proyecto de emergencia en la ONG
El director ejecutivo de la ONG, Luis Briones, valoró el proyecto de emergencia que consistió en pintar el inmueble de 825 metros cuadrados, exterior e interiormente. En la ejecución del proyecto que duró 35 días, se invirtieron exactamente $30.349.748.
Por su parte, el representante del Tribunal de Familia de Iquique, el consejero técnico Dante de la Rivera, enfatizó que "son importantes las mejoras que se han realizado en la infraestructura del lugar, que van en beneficio directo de los niños."
Transición a la Vida Independiente: Desafíos y Programas
El caso de Matías Muñoz: Un ejemplo de éxito
Matías Muñoz, puntaje nacional en la PTU, vivió desde los 5 años en residencias del ex Sename. Ahora se apronta a estudiar Medicina. La directora del servicio Mejor Niñez, María José Muñoz, y la ministra de Desarrollo Social, Karla Rubilar, afirmaron que Matías será apoyado mientras estudie en cuanto a vivienda, alimentación y beca universitaria.
Yerko: La realidad de muchos jóvenes
Hasta ahora uno de los mayores problemas que enfrentan los jóvenes en residencias de protección es el tránsito hacia la vida independiente. Yerko (21) no ha tenido la misma suerte de Matías. Desde los 3 años, fue un “niño Sename”. Él y sus hermanas mellizas, con las que ya casi no tiene contacto. Tampoco con su madre, que lo parió en la calle y con la que siempre ha mantenido una pésima relación. A su padre, no lo conoce, aunque intentó buscarlo. Su historia es la crónica del desamparo y de la vulneración, del deambular de una ciudad a otra, pasando de un lugar malo a otro peor y así sucesivamente.
Programa de tránsito para la reinserción social
Hoy Yerko se encuentra mejor gracias a un programa de tránsito para personas que han pasado por situación de calle o enfrentado problemas sociales complejos y están logrando estabilidad laboral y la reinserción social. Lo financia el Ministerio de Desarrollo Social desde 2019, y es operado por el Hogar de Cristo. Acoge a hombres y mujeres mayores de 18 años.
Desde entonces han pasado por él unas 80 personas, la mayoría adultos, pero a veces Sename les deriva casos como el de Yerko. Son viviendas de transición, donde los acogidos permanecen por un tiempo limitado, mientras se asientan en sus trabajos, logran un cierto nivel de ahorro mensual y consiguen arrendar una pieza o una casa por sí mismos. Yerko hoy es reponedor de Coca-Cola en el supermercado Líder del sector. Tiene una polola, un año mayor que él a la que conoció en una residencia del ex Sename. Ella lo convenció de migrar a Iquique, su terruño. Cuenta que logra ahorrar cien meses al mes en una antigua cuenta para la vivienda que tiene.
Historia de vida de Yerko
Yerko egresó de cuarto medio con 6,1 de promedio, destacándose en inglés. Expresó su interés en estudiar trabajo social, inspirado por una tía de esa profesión que conoció en un albergue. Originario de Quintero y Concón, nació en la calle y fue llevado al Sename a los dos años por orden del Juzgado de Familia. Su madre lo tuvo en la calle y se reencontró con ella a los 16 años, aunque la relación fue conflictiva. A su padre, Enrique, no lo conoce, aunque sabe que está ciego e inválido.
Yerko ha deambulado por el centro y el norte de Chile, viviendo en residencias en Copiapó, Vicuña, La Serena, Santiago, Viña del Mar y Valparaíso. El último lugar donde estuvo fue el CREAD de Playa Ancha, el cual describe como "el más tristemente célebre de los Centros de Reparación Especializada de Administración Directa del Sename".
Al cumplir 18 años, fue llevado a casa de su madre, pero la convivencia fue mala y experimentó maltrato físico. A pesar de las dificultades, no guarda rencor y prefiere mirar hacia adelante. Le gustaría trabajar en una residencia para niños vulnerados o con personas en situación de calle, ya que se siente conmovido por ellos y recuerda su propia experiencia de abandono y soledad en el Sename.
Desafíos personales y salud mental
Yerko reconoce haber sufrido depresión y haber consumido medicamentos para ella en el pasado. Su única adicción actual es el cigarro. Ha trabajado como temporero y obrero en un taller de mecánica, y ahora disfruta su trabajo como reponedor, buscando ahorrar para una casa y pensar en estudiar.
Sin embargo, al cierre de esta edición, el comportamiento agresivo de Yerko alteró la convivencia del resto de los acogidos en la Residencia para la Superación, impidiendo que siga viviendo en ella. Dejó el trabajo y el ahorro, y no quiso tratar sus problemas de salud mental. Los responsables de la casa reconocen no tener las herramientas profesionales y técnicas necesarias para apoyarlo, señalando que "Yerko no es Matías y probablemente nunca lo será, como la mayoría de los chicos que egresan del ex Sename sin herramientas para volar por sí solos."
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