¿Qué es una Visita Domiciliaria?
La visita domiciliaria es un mecanismo común utilizado tanto en procesos de selección laboral como en el ámbito de la salud. En el contexto laboral, su principal objetivo es conocer si la personalidad del empleado es compatible con la cultura de la compañía. Existen diferentes tipos de visitas domiciliarias, pero todas deben ser desarrolladas por un profesional, generalmente un psicólogo o un trabajador social en el ámbito laboral, o por equipos de salud en el contexto médico.
La visita domiciliaria integral se define como la actividad realizada por uno o más integrantes del equipo de salud en el domicilio de una familia, con el objetivo de establecer una integración con uno o más miembros y su entorno. Esto permite conocer su medio ambiente y darles apoyo para enfrentar problemas bio-psicosanitarios, en el marco de una relación asistencial continua e integral, característica fundamental de la atención primaria. Además, tiene un componente centrado en las acciones de fomento, protección, recuperación y/o rehabilitación de la salud.
Origen e Historia de la Visita Domiciliaria

La visita domiciliaria nació junto a la cama del enfermo y desde su origen tuvo una connotación biopsicosocial. Esta práctica data de muy antiguo, como lo demuestran ciertos relatos históricos; por ejemplo, en papiros egipcios de más de 2500 años de antigüedad se describe lo siguiente: “en el domicilio, después de revisar al enfermo, analizar la situación y consultar con los dioses, el médico, antes que emitir un diagnóstico, lo declaraba y la familia tenía que aceptar o rechazar lo que el médico declaraba: ésta es una enfermedad que conozco y curaré, o esta es una enfermedad que conozco y no trataré; o bien, ésta es una enfermedad que no conozco y no trataré”. Después de esto, venía un proceso de negociación del cuidado.
En Chile, un grupo de mujeres que se beneficiaron de la expansión educacional promovida por el Estado comenzó a efectuar visitas a los domicilios en la década del 30; así pudieron reconocer y palpar la miseria en que vivían las familias pobres chilenas, sobre todo en las poblaciones periféricas y en los conventillos o cités. Mujeres de clase media, ejerciendo sus roles de profesoras, enfermeras o visitadoras sociales, apoyadas en carreras universitarias incipientes, fueron las primeras en realizar visitas domiciliarias. Rápidamente, la literatura demostró que esta actividad beneficiaba en forma positiva a la familia, porque la hacía partícipe del cuidado del paciente.
Los elementos centrales de la visita eran los aspectos educativo, higiénico y epidemiológico; las enfermeras organizaron esta actividad desde la perspectiva profesional y las asistentes sociales, que al principio se conocieron como “visitadoras de la miseria”, se encargaron de la aplicación práctica de las políticas dirigidas a mejorar las condiciones de vida de los más pobres. Por su condición de “género femenino” se suponía que estas mujeres estaban habilitadas para educar en los roles de cuidado; esto dio origen a una larga tradición que perdura hasta hoy.
Tipos y Objetivos de las Visitas Domiciliarias
Distinciones Conceptuales
Es importante precisar algunos términos, ya que no es lo mismo hablar de visita integral, visita domiciliaria de rescate, epidemiológica, con atención domiciliaria o asistencia domiciliaria; son conceptos distintos:
- Atención en Domicilio: Es la atención entregada por profesionales del equipo de salud a un integrante de la familia en su propio hogar, con el fin de brindar apoyo, diagnóstico, tratamiento, recuperación y rehabilitación. Está centrada en el proceso de enfermedad e incluye el cuidado paliativo de alivio del dolor, actividad que se desarrolla actualmente en la atención primaria, así como la atención a postrados. Estas acciones se realizan según una evaluación previa y un plan de atención que debe ser negociado y concordado con la familia, y no impuesto desde el equipo de salud.
- Visita Epidemiológica: Es una actividad programada destinada principalmente a hacer una investigación epidemiológica del caso índice de una enfermedad bajo vigilancia, de un evento emergente o de algún evento de riesgo para la población. Se puede realizar en el domicilio, pero no es indispensable, siendo actividades con registros distintos para quienes trabajan con el público.
- Visita Domiciliaria Integral: Actividad realizada por uno o más integrantes del equipo de salud en el domicilio de una familia, con el objetivo de establecer una integración con uno o más miembros y su entorno para conocer su medio ambiente y darles apoyo para enfrentar problemas bio-psicosanitarios, en el marco de una relación asistencial continua e integral.
Importancia en Medicina Familiar y Laboral
La medicina de familia es narrativa: es un cuento o relato compuesto por las innumerables visitas que el médico realiza a través de los años, estableciendo un principio de continuidad. El equipo de cabecera y el médico acompañan a esa familia en la historia de su vida y participan en los hitos relacionados con los procesos de salud, enfermedad y crisis. El diálogo que el médico sostiene con las familias está marcado por los hitos históricos de la salud de estas, hitos que constituyen una parte importante de su narrativa.
La principal herramienta de la medicina familiar es la semiología (del griego "semio" que significa signo). Para co-construir esta narrativa con las familias, se debe considerar a la semiología como el arte de recoger síntomas o signos no solo en el ámbito biológico, sino en cualquier aspecto que permita al médico establecer un modelo explicativo o hipótesis, desde un rol institucional. Los síntomas o signos del acontecer de la vida cotidiana constituyen las pistas sobre el problema que se enfrenta; la semiología es el arte de saber leer en ellos y de expandir la comprensión, estableciendo nexos entre variables de los ámbitos biológico, psicológico, social y familiar, del cual el médico también forma parte. Por lo tanto, la clínica no es otra cosa que un conjunto de relaciones que se extiende desde lo molecular hasta lo social, y el médico tiene la obligación de saber leer y buscar en función del problema que ha decidido abordar.
La semiología ampliada permite ver al individuo y más allá de este, porque incluye todo su contexto: dónde vive, con quiénes vive, las personas, sus relaciones y las circunstancias en las que se desarrolla su acontecer mental. La visita domiciliaria integral es uno de los escenarios más ricos para aplicarla. Dentro de la canasta de servicios del Ministerio de Salud, se ha incorporado la visita laboral como una actividad propia de la atención primaria, en la cual también se trabaja con esta semiología ampliada.
En el ámbito laboral, los objetivos de una visita domiciliaria pueden incluir evaluar las características de la personalidad del aspirante, sus aspiraciones, proyectos y planes a futuro que podrían afectar su adaptación al cargo, así como el bienestar, el orden y la salud de sus dinámicas familiares.
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Ética, Preparación y Consentimiento en las Visitas
Es fundamental recordar que la visita domiciliaria es una de las actividades más invasivas que pueden realizar los profesionales de la salud, por lo tanto, es una actividad de riesgo y no se puede hacer sin una preparación previa. Para todos los seres humanos, el hogar es un espacio privado que deben proteger; quienes realizan las visitas deberían imaginar lo que pasaría si llegara una persona a su casa a señalarles que tienen determinado problema de salud.
La relación de asimetría que se da en este ámbito, sobre todo en los sectores más desposeídos, no les da derecho a invadir los domicilios de las familias sin cumplir ciertos requisitos. El más importante de ellos es que se haya establecido un vínculo previamente. Aunque una visita epidemiológica o de rescate puede ser efectuada por cualquier persona, en el caso de la visita domiciliaria integral, cuyo objetivo es evaluar al ser humano en su contexto, es imprescindible que exista un vínculo previo al menos con uno de los integrantes del equipo. Esto asegura que la actividad se enmarque en la narrativa de la familia y otorgue continuidad a la atención.
Por lo tanto, esta actividad debe ser planificada y autorizada, en una negociación que se debe hacer previamente. En el ámbito laboral, el primer paso debe ser que la empresa le informe al candidato, al inicio del proceso de selección, que si avanza en los filtros, un profesional irá a su casa.
Además, el profesional debe mantener el derecho a la intimidad física y emocional del candidato, su dignidad y buen nombre. La salud de los aspirantes, sus familias y de los visitadores domiciliarios debe ser siempre la prioridad. Existen muchos mitos en torno a las visitas, como que el experto abre los cajones de la ropa o la nevera; sin embargo, la ética profesional prohíbe tales acciones.
Etapas de la Visita Domiciliaria
Las etapas de la visita domiciliaria son: programación, planificación, ejecución, evaluación y registro.
1. Programación
A nivel institucional, se deben definir los grupos y el número de visitas. Desde el proceso de salud y enfermedad, se debe elegir en forma estratégica el momento más adecuado para efectuar esta actividad, de modo de mantener y reforzar la relación de continuidad de la forma más eficiente posible. Es importante recordar que se trata de una actividad invasiva y, además, cara, ya que el rendimiento es de uno por hora y a veces se realiza en duplas o tripletas.
2. Planificación
Se debe tener muy claro el motivo de la visita y darse el tiempo necesario para recolectar todos los antecedentes. Por lo general, la población está identificada, de modo que se debe organizar esa información, fijar los objetivos y diseñar una pauta de observación. Se debe obtener el consentimiento de la familia, tomar todas las medidas de confidencialidad y precisar día, fecha y hora. En la segunda fase se negocian los objetivos: a la familia le interesan ciertos aspectos y al equipo le interesa el aspecto socio-sanitario, de modo que se debe negociar y lograr los puntos comunes. Así se logrará que la visita al domicilio sea verdaderamente integral; que la familia tenga muy claro el beneficio que va a obtener con la visita y que no queden con la sensación de que expusieron su intimidad para nada.
3. Ejecución: La Visita y la Observación
La visita es una entrevista, por tanto, tiene las mismas fases que todas las entrevistas. Se utiliza como herramienta la semiología ampliada para observar dos tipos de elementos: estructurales y relacionales. En este sentido, el caso índice es un ser humano que tiene una dimensión bio-psicosocial y espiritual, que está inmerso en una familia, la que, a su vez, está dentro del hogar. Por lo tanto, hay una estructura que es el hogar, que se relaciona con otras unidades del barrio y es en ese contexto donde está ocurriendo este proceso de salud y enfermedad.
La visita domiciliaria comienza cuando el equipo camina hacia el hogar, momento en el que puede observar las características del sector: el estado del tráfico, la disposición de las basuras y otros servicios básicos, cómo se viste la gente, cómo y cuánto habla, cómo utiliza el espacio público, el grado de seguridad, el nivel de contaminación. De esta manera, se conocerá el marco de protección, cuidado, socialización y satisfacción de necesidades en el que se desenvuelve esta familia en su proceso de salud o enfermedad.
Una vez dentro el hogar, el equipo debe observar, nuevamente, los elementos estructurales y relacionales. Entre los segundos, un elemento clave es quién abre la puerta, quién espera y recibe al equipo de salud, quién lo saluda y cuál es la actitud de todos los miembros de la familia. Esta primera parte de la visita es una fase social y es muy importante, porque en ella se va creando el clima de confianza y el acercamiento necesario para entrar en temas de mayor profundidad.

En lo estructural, la casa habla por sí sola de la vida de la familia, más allá de las diferencias socioeconómicas: hay casas prolijas, desordenadas, luminosas, lúgubres; hay casas que están en el pasado, todos los objetos son del pasado y eso se debe relacionar con la etapa del ciclo vital que está viviendo esa familia; hay casas con ambiente futurista, pero que no dicen nada: casas de clase media alta donde todo combina con todo, los colores, los objetos, pero no se ve la esencia de las personas; hay casas con historias, casas sin rostro, casas alegres, tristes, etc. Lo importante es que todas dicen algo sobre la vida de la familia que las habita.
Se debe analizar el color, el olor, el sentido estético, las fotos, los adornos, los cuadros, el uso del espacio; se debe tomar contacto con la vida íntima de la familia, ver dónde acostumbran sentarse (no es lo mismo hacerlo en el patio, en el living o en la cocina); ver qué pasa con las puertas cerradas, qué dicen esos lugares prohibidos que suelen tener las familias. Es útil hacer la visita alrededor de la hora de una comida, para ver la mesa y fijarse en los puestos, lo que habla de la jerarquía familiar, ver quién se sienta a la cabecera, si comen con el televisor encendido, cómo se da el proceso de comunicación, si comen todos juntos, cómo son los ritos y rutinas. El dormitorio, por ejemplo, es el lugar donde se descansa, sufre y sueña, y es importante fijarse en los objetos personales que están en esa habitación; en las casas muy pobres puede que este espacio no exista o sea compartido. La observación del dormitorio permite comprender cómo se dan las relaciones al interior de las familias, entendiendo que lo que se va a observar y a diagnosticar es un estilo de vida, comprendido como un patrón cognitivo, afectivo-emocional y conductual permanente y consistente en el tiempo.
En lo relacional, es fundamental observar la dinámica familiar: descubrir quién está escuchando detrás de la puerta, quién habla, quién calla, quién autoriza, quién manda. Esto es importante, por ejemplo, en caso de sospecha de abuso sexual. Hay que ver quién colabora, quién está ausente y dónde está ese ausente, quién es el cómico y quién es el que rompe el clima de tensión; esa persona será un aliado muy importante a la hora de realizar una intervención. Esta es la oportunidad para fortalecer los factores protectores y para esto hay que recurrir al refuerzo positivo, felicitando a los integrantes de la familia.
Cuando no Hay Nadie en el Domicilio
A pesar de la exhaustiva programación y planificación, pueden surgir situaciones en las que el profesional que realiza la visita domiciliaria no encuentre a nadie en el domicilio acordado. En estos casos, la capacidad de observación del entorno y el manejo ético de la información indirecta son cruciales para el proceso.
Aunque en algunas modalidades, como las visitas laborales virtuales, el candidato puede hacer un recorrido virtual por su hogar mostrando los espacios de interés para el visitador, en las visitas presenciales, la ausencia de los residentes requiere un protocolo de acción específico. Esto puede implicar desde dejar un aviso para una nueva coordinación hasta la recolección de información contextual, siempre dentro de un marco ético y legal.
Un ejemplo concreto de cómo se maneja la ausencia de un residente se observa en un caso donde, según consta del acta de visita domiciliaria, esta se realizó el día 12 de febrero de 2014, a las 16:00 horas, en el domicilio consignado en una licencia. En las observaciones se anotó: "Conserje informa que afiliado es el dueño del depto., pero ya no vive en esta dirección, depto. esta arrendado, según registro de residentes."
Este tipo de información obtenida de terceros, como un conserje o un vecino, puede ser altamente relevante para el objetivo de la visita, especialmente si se busca verificar una situación o actualizar datos. Sin embargo, es fundamental que dicha información sea utilizada con estricto respeto a la privacidad del individuo y dentro del marco legal establecido para la recolección de datos. En tales circunstancias, es imperativo documentar de forma exhaustiva la situación (hora de llegada, ausencia de persona, información de terceros) y, si es necesario, intentar una reprogramación de la visita o evaluar la necesidad de otras acciones, siempre dependiendo del propósito original de la misma.

Consejos para el Candidato o Familia Visitada
- Información Previa: El primer paso fundamental es que la empresa o institución informe al candidato o a la familia, desde el inicio del proceso, que se realizará una visita domiciliaria si avanzan en los filtros o si la situación lo amerita.
- Honestidad: Es crucial ser honesto en todas las respuestas proporcionadas durante la visita, ya que la transparencia contribuye a una evaluación más precisa y justa.
- Claridad y Expresividad: Si bien es importante ser concreto y puntual en las respuestas, también es recomendable ser suficientemente expresivo para brindar un contexto completo y permitir al profesional entender mejor la situación.
- Respeto a la Intimidad: Los candidatos y familias deben tener la seguridad de que el profesional mantendrá en todo momento el derecho a su intimidad física y emocional, su dignidad y buen nombre, evitando cualquier intrusión inapropiada.
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