Cuidado de la Piel en Personas Mayores

La piel es el órgano más grande del cuerpo y sufre una serie de transformaciones que requieren atención específica con el paso de los años. Solo observando la piel de un anciano, ya podemos ver que el envejecimiento la afecta significativamente. Los cambios en la piel están entre los signos más visibles de envejecimiento, incluyendo las arrugas y la piel flácida. Los cuidados de la piel del adulto mayor no son solo un gesto de higiene, sino una herramienta de prevención y bienestar.

La Piel en la Vejez: Cambios y Características

Esquema detallado de las capas de la piel (epidermis, dermis, hipodermis) con sus componentes principales.

La piel cumple muchas funciones vitales: contiene receptores nerviosos que permiten percibir el tacto, el dolor y la presión; ayuda a controlar el equilibrio de líquidos y de electrólitos; contribuye a controlar la temperatura corporal y protege al organismo del medioambiente. Aunque la piel tiene muchas capas, se puede dividir en tres partes principales: la parte externa (epidermis), que contiene células cutáneas, pigmento y proteínas; la parte media (dermis), que contiene células cutáneas, vasos sanguíneos, nervios, folículos pilosos y glándulas sebáceas, y suministra nutrientes a la epidermis; y la capa interna bajo la dermis (la capa subcutánea), que contiene las glándulas sudoríparas, algunos folículos pilosos, vasos sanguíneos y grasa. Cada capa contiene también tejido conectivo, con fibras de colágeno para dar soporte y fibras de elastina con el fin de proporcionar flexibilidad y fuerza.

Transformaciones Fisiológicas del Envejecimiento Cutáneo

Con el envejecimiento, la capa externa de la piel (epidermis) se adelgaza, aun cuando la cantidad de capas celulares permanece sin cambio alguno. La piel envejecida aparece más delgada, más pálida y transparente (traslúcida). Los cambios en el tejido conectivo reducen la resistencia y la elasticidad de la piel, una condición conocida como elastosis.

  • Reducción de melanocitos: Las células pigmentadas que otorgan color a la piel disminuyen. Los melanocitos que quedan aumentan de tamaño, y pueden aparecer manchas pigmentadas, incluyendo las manchas por la edad o "manchas hepáticas" en zonas expuestas al sol. El término médico para estas áreas es léntigos.
  • Pérdida de grosor, resistencia y elasticidad: La piel pierde grosor, resistencia y elasticidad, lo que también afecta a los pequeños vasos sanguíneos.
  • Glándulas sebáceas: Producen menos secreciones de grasa (aceite) a medida que se envejece, por lo que la piel aparece reseca. Esto puede hacer que sea más difícil mantener la piel humectada, lo que causa resequedad y picazón.
  • Capa de grasa subcutánea: La capa de grasa que tenemos bajo la piel, y que sirve de soporte y aislamiento, se adelgaza. Esto aumenta el riesgo de lesión y provoca problemas para conservar la temperatura corporal, ya que hay menos aislamiento y amortiguación.
  • Glándulas sudoríparas: Van perdiendo la capacidad de producir sudor, lo que complica la capacidad natural del cuerpo para refrescarse cuando hace calor. Esto hace que sea más difícil mantenerse fresco y aumenta el riesgo de sobrecalentamiento o insolación.
  • Receptores nerviosos: Los receptores nerviosos que determinan las sensaciones de tacto, dolor, presión o temperatura pueden sufrir cambios, especialmente en personas con diabetes.
  • Disminución de la regeneración celular: La piel envejecida se repara a sí misma más lentamente que la piel joven. La curación de una herida puede ser hasta 4 veces más lenta.

Fragilidad y Crecimientos Cutáneos

Los vasos sanguíneos de la dermis se vuelven más frágiles. Esto lleva a que se presenten hematomas, sangrado debajo de la piel (a menudo llamado púrpura senil) y hemangiomas capilares. Las neoplasias como papilomas cutáneos, verrugas, parches marrones ásperos (queratosis seborreica) y otras manchas son más comunes en las personas mayores. También son comunes las manchas ásperas de color rosado (queratosis actínica) que tienen una pequeña posibilidad de convertirse en cáncer de piel. Los cánceres de piel también son comunes y generalmente se localizan en áreas expuestas al sol.

Factores que Afectan el Envejecimiento Cutáneo

Los cambios en la piel están relacionados con factores ambientales, constitución genética, nutrición y otros. Con el paso del tiempo, disminuye la producción de colágeno, la hidratación natural se reduce y la piel pierde elasticidad, volviéndose más frágil. La piel envejecida tiende a hacerse más fina, seca y menos resistente a los roces, disminuye la sudoración, se altera la barrera cutánea y aparecen manchas, arrugas o pérdida de firmeza.

Factores Externos e Internos

Infografía sobre los efectos de la exposición solar en la piel.
  • Exposición solar: El factor individual más importante es la exposición al sol. La exposición acumulada al sol es una de las principales causas de envejecimiento cutáneo y puede causar pérdida de la elasticidad (elastosis), neoplasias cutáneas no cancerosas (queratoacantomas), cambios en el pigmento como las manchas por la edad y engrosamiento de la piel. La exposición a los rayos solares también se ha vinculado directamente con los cánceres de piel, incluso el epitelioma de células basales, el carcinoma escamocelular y el melanoma.
  • Genética: Los pigmentos naturales parecen proporcionar alguna protección contra el daño en la piel inducido por el sol. Las personas de ojos azules y piel blanca muestran más cambios en la piel con el envejecimiento que las personas con piel oscura y fuertemente pigmentada.
  • Fumar: Hace que la piel aparente más edad y contribuye a la formación de arrugas. Fumar reduce los pequeños vasos sanguíneos de las capas exteriores de la piel, lo que disminuye el flujo sanguíneo y hace que la piel se vea más pálida. Esto también agota el oxígeno y los nutrientes de la piel que son importantes para la salud de la piel y daña el colágeno y la elastina. Además, fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel de células escamosas.
  • Cambios hormonales: La disminución de estrógenos en las mujeres y de testosterona en los hombres influye en la pérdida de grosor, hidratación y firmeza de la piel.
  • Condiciones médicas: Los trastornos de la piel pueden ser causados por muchas afecciones, incluyendo enfermedades vasculares como la aterosclerosis, diabetes, cardiopatía, enfermedad hepática, deficiencias nutricionales, obesidad, reacciones a medicamentos y estrés.
  • Otros factores ambientales: Alergias a plantas y otras sustancias, el clima, prendas de vestir, exposición a químicos industriales y domésticos y la calefacción en la casa.

Consecuencias de los Cambios en la Piel del Adulto Mayor

A medida que se envejece, se incrementa el riesgo de que se produzcan lesiones en la piel. La piel es más delgada, más frágil y se pierde un poco de la capa protectora de grasa. También puede ser menos capaz de sentir el tacto, la presión, la vibración, el calor y el frío. Frotar o jalar la piel pueden causar desgarros cutáneos. Los vasos sanguíneos frágiles se pueden romper fácilmente, formando moretones y acumulaciones de sangre planas (púrpura) y elevadas (hematomas), incluso después de una lesión menor.

Úlceras por Presión y Otros Problemas

Diagrama de puntos de presión en el cuerpo para la prevención de úlceras.

Las úlceras por presión (úlceras de decúbito) pueden ser provocadas por cambios en la piel, pérdida de la capa de grasa, una disminución de la actividad, mala nutrición y enfermedades. En las personas ancianas con dificultades para la movilidad, todas estas características se suman para aumentar los riesgos de aparición de úlceras y otras lesiones en la piel, ya que pueden pasar mucho tiempo con la misma zona en contacto con superficies o tejidos. La curación más lenta de la piel envejecida contribuye a la generación de úlceras de decúbito e infecciones. La diabetes, los cambios en los vasos sanguíneos y la disminución de la inmunidad también afectan la curación.

Asimismo, cuando se sufren escapes de orina existe un alto riesgo de sufrir problemas en la piel de la zona íntima debido a la humedad constante, que puede alterar la barrera cutánea.

Guía de Cuidados Esenciales para la Piel Envejecida

La prevención es clave cuando se trata del envejecimiento de la piel; iniciar un régimen de cuidado de la piel en etapas tempranas puede retrasar el proceso y mantener una piel saludable durante más tiempo. Los cuidados de la piel del adulto mayor comienzan con la observación diaria y la atención a los signos de sequedad, enrojecimiento o picor. Es importante recordar que la piel es un órgano externo, pero que se nutre desde el interior.

Prácticas Diarias de Cuidado

🔴 PRODUCTOS INFALTABLES para PIELES SENSIBLES @drapilarochoa - Dermatologa

  • Higiene suave y regular: Darse baños cortos con agua tibia (no caliente), con gel de baño para el cuerpo y champú suaves, sin detergentes, con pH neutros (en torno a 5.5) y específicos para piel seca o sensible. Utilizar jabones suaves solo en axilas, genitales y pies. Evitar el uso de exfoliantes fuertes. Los limpiadores oleosos son también una opción interesante. El personal de enfermería emplea técnicas específicas para el cuidado de la piel en adultos mayores, como el uso de limpiadores sin jabón y el secado por toques suaves.
  • Hidratación profunda: Hidratar frecuentemente la piel con cremas y lociones hidratantes y emolientes, preferentemente de prescripción farmacéutica, sin alcohol ni perfumes. Aplicar cremas hidratantes siempre después del baño y, si es posible, también antes de acostarse. Una piel bien hidratada es más resistente, flexible y menos propensa a agrietarse. No todos los productos son aptos para pieles envejecidas; las cremas ricas en urea, ceramidas o glicerina son eficaces para retener la humedad. En personas con piel senil o muy reactiva, se recomienda evitar perfumes, alcohol y conservantes fuertes.
  • Protección solar: Proteger del sol no solo mediante una crema, pues puede ser insuficiente. Utilizar un protector solar de amplio espectro de buena calidad cuando se esté al aire libre, incluso en invierno, y limitar el tiempo de exposición al sol. Utilizar prendas de vestir protectoras y sombreros de ala ancha. La fotoprotección es una de las medidas más importantes en dermatología.
  • Nutrición e hidratación interna: Llevar una dieta balanceada que incluya frutas y verduras, proteínas y alimentos ricos en omega 3. Mantenerse hidratado, tomar suficiente agua es fundamental para una piel sana, ya que la deshidratación aumenta el riesgo de lesión en la piel.
  • Cuidado de uñas: Con la edad, las uñas también cambian y se vuelven más quebradizas, lo que puede tener un efecto sobre la salud, ya que pueden astillarse con mayor facilidad, quedando puntas que pueden incrustarse en la piel. Mantener las uñas cortas con un corte recto tanto en manos como en pies, evitando quitar cutículas.
  • Elección de ropa: Usar ropa de tejidos suaves, preferentemente de algodón, transpirable, sin costuras ásperas o etiquetas y no muy ajustadas. No utilizar detergentes fuertes en la ropa ni suavizantes.
  • Evitar fumar: Si fuma, la mejor manera de proteger su piel es dejar de fumar.
  • Precauciones con medicamentos y productos: Algunos medicamentos son absorbidos por la capa grasa. El encogimiento de esta capa cambia la manera en la que actúan dichos medicamentos. No se recomienda el uso de aceites de baño, dado que pueden hacer que usted se resbale y caiga.
  • Prevención de úlceras: Cuidar las zonas especialmente vulnerables donde haya más roce o apoyo con aceite que contengan ácidos grasos hiperoxigenados, que, además de sus propiedades hidratantes y regeneradoras, previene la aparición de úlceras. Estas zonas son principalmente talones, glúteos, zona del sacro, caderas. Para personas con dificultades para la movilidad o encamadas, el control de la humedad en casos de incontinencia es crucial.

Problemas Cutáneos Comunes en la Tercera Edad

Los trastornos de la piel son tan comunes en todos los adultos mayores que a menudo es difícil diferenciar los cambios normales de los que están relacionados con una enfermedad. Más del 90% de todas las personas adultas mayores tiene algún tipo de trastorno de la piel.

  • Sequedad Cutánea (eccemas xeróticos): Es una de las quejas más comunes en la tercera edad y se genera por la falta de hidratación, pérdida de las glándulas del sudor y aceite natural, exposición al sol, estrés o fumar. Esta condición puede producirse como consecuencia de enfermedades crónicas como la diabetes o algunos tipos de cáncer. La sequedad extrema puede derivar en eccemas, grietas o picor persistente.
  • Arrugas y líneas de expresión: A medida que pasan los años, la piel pierde elasticidad como consecuencia de los rayos solares, generando las arrugas al aflojarse.
  • Manchas en la piel (léntigos solares): Son inofensivas, planas, de color café y generalmente son causadas como consecuencia de la exposición al sol.
  • Moretones (equimosis): La piel con los años se vuelve mucho más sensible y propensa a la aparición de moretones que son difíciles de sanar.
  • Dermatitis: Algunas personas desarrollan dermatitis, una inflamación crónica que requiere tratamiento dermatológico.
  • Pie diabético: Es una condición que puede generar lesiones graves si no se controla a tiempo, especialmente en personas con diabetes.

Cuándo Buscar Asesoramiento Profesional

Si se detecta una herida, úlcera o zona enrojecida que no mejora, es importante consultar al profesional sanitario. Aplicar tratamientos sin indicación médica puede empeorar el cuadro. Es crucial acudir a un médico si se observan lesiones preocupantes o si aparecen problemas de piel persistentes como dermatitis o eccemas severos.

tags: #ancianas #tetonas #desnudas