El envejecimiento poblacional es una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI. Chile es el país de la región con el aumento más significativo en la esperanza de vida de la población, lo que ha generado un incremento en la cantidad de personas mayores. Este fenómeno demográfico presenta un desafío considerable, especialmente en lo que respecta a la vulnerabilidad en la tercera edad y las particularidades regionales.
La Transformación Demográfica en Chile
Chile se encuentra en una fase de envejecimiento poblacional avanzada, un fenómeno que afecta de manera desigual a las distintas regiones del país. Según el Centro de Conocimiento e Investigación en Personas Mayores (CIPEM), de la Facultad de Gobierno de la UDD, y las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para 2024, la población de 60 años o más alcanza los 3.857.662 habitantes, lo que representa el 19,2% de la población total de Chile.
El INE también señaló que en 2022 la población de personas mayores de 60 años alcanzó el 18,1% del total nacional, una cifra que se proyecta crecerá hasta el 32,1% para 2050. Valentina Jorquera, socióloga y coordinadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo, indica que "Chile es uno de los países más envejecidos de la región", caracterizado por una disminución en las tasas de fecundidad y un aumento en la longevidad de la población.
Concentración Regional y Proyecciones Futuras
Las regiones de Valparaíso, Metropolitana y Biobío concentran actualmente la mayor proporción de adultos mayores, lo que plantea desafíos específicos para estas zonas. Mauricio Apablaza, director académico de CIPEM (U. del Desarrollo - Los Héroes), destaca que “la Región de Valparaíso ha sido consistentemente una de las regiones con mayor porcentaje de personas mayores en el país”, un aspecto que responde a factores históricos y sociodemográficos particulares.
Para el año 2035, el mayor envejecimiento de la población se proyecta en las comunas de Providencia, Vitacura y Las Condes, con un porcentaje de personas mayores que se estima rondará entre un 24% y un 27% del total de la población de cada comuna. A nivel regional, las proyecciones para 2035 del INE indican que:
- Habrá 3.993.821 adultos mayores, representando el 18,9% de la población total.
- La región de Ñuble tendrá el mayor porcentaje de personas mayores, con un 31,4% de su población total.
- Las regiones de O’Higgins y Los Ríos seguirán con un 28,0% de personas mayores.
- Valparaíso y Maule contarán con un 27,9% de adultos mayores.
- En 284 comunas, habrá más personas de 65 años o más que menores de 15 años.
- 20 comunas tendrán más del 30% de su población compuesta por adultos mayores.
En contraste, la comuna con el menor porcentaje de personas mayores es Antártica, con solo un 4% de su población dentro de este grupo etario. Comunas como Torres del Paine, Alto Hospicio y Cabo de Hornos también presentan los índices más bajos de este grupo etario. El informe del INE subraya que las diferencias regionales en el envejecimiento poblacional se deben en gran medida a los patrones migratorios, con regiones como Tarapacá y Antofagasta presentando menores proporciones de adultos mayores debido a la llegada de jóvenes en busca de oportunidades laborales.
| Comuna | Porcentaje de población adulta mayor |
|---|---|
| Navidad | 34,2% |
| El Tabo | 33,6% |
| Curepto | 33,5% |
| Cobquecura | 33,0% |
| Pumanque | 32,4% |
| El Quisco | 32,3% |
| Ránquil | 32,1% |
| Río Hurtado | 31,7% |
| Quilaco | 31,5% |
| Algarrobo | 29,9% |

Dinámicas Migratorias y Envejecimiento Rural-Urbano
La socióloga Valentina Jorquera señala que el envejecimiento es más notorio en áreas rurales debido a la migración de jóvenes hacia centros urbanos. Este movimiento demográfico ha dejado a muchas zonas rurales con una alta proporción de personas mayores, lo que plantea enormes desafíos en términos de acceso a servicios y desarrollo económico.
De hecho, según un informe realizado por la UDD, no es casualidad que las comunas con más porcentaje de adultos mayores sean Navidad, Cobquecura y Curepto, todas comunas rurales. Jorquera explica que “en las zonas rurales se da una migración de personas jóvenes a sectores de ciudad, lo que resulta en un aumento del porcentaje de poblacin mayor en estas áreas, sin que crezca la población general”, destacando la necesidad de políticas diferenciadas para enfrentar este desafío.
Mauricio Apablaza subraya que “los jóvenes son más propensos a migrar debido a su mayor aversión al riesgo y disposición para adaptarse a nuevos entornos”, lo que contrasta con la situación de regiones como Valparaíso, que ha mantenido una proporción alta de población mayor a lo largo de las décadas.
Entendiendo la Vulnerabilidad en la Tercera Edad
El concepto de vulnerabilidad en personas mayores alude a la exposición a algún tipo de riesgo o amenaza, donde las personas vulnerables estarían más expuestas a experimentar el riesgo o bien a sufrir las consecuencias negativas de este riesgo (Busso, 2001; Villa & Rodríguez, 2002). De ahí que algunos conceptos relacionados son los de fragilidad, indefensión o daño (Villa & Rodríguez, 2002).
Grundy (2006) propone una perspectiva de la vulnerabilidad específicamente para personas mayores en Europa, restringiéndola a la vulnerabilidad a una pobre calidad de vida o a una muerte prematura o degradante. En esta relación entre riesgos y disminución de bienestar, son importantes los recursos y habilidades que tienen las personas mayores para hacerles frente (Schröder-Butterfill, 2012; Schröder-Butterfill & Marianti, 2006). En este sentido, hay una concepción de las personas mayores como sujetos activos que pueden aminorar los efectos negativos de los desafíos del envejecer.
Desafíos de Accesibilidad y Bienestar en el Gran Santiago
Barreras de Acceso a Servicios Urbanos
Un análisis en el Gran Santiago reveló que solo el 27% de las personas mayores de zonas vulnerables se encuentran a 15 minutos caminando de una estación de Metro o Metrotren. Comunas como La Pintana, Renca, Lo Barnechea y Padre Hurtado no cuentan con acceso a estos servicios, lo que limita significativamente la autonomía de sus habitantes mayores.
Además, las personas mayores del Gran Santiago que residen dentro de zonas vulnerables se encuentran en lugares con carencias en la accesibilidad a espacios de recreación. María Teresa Palma, cofundadora de Caminatas Paso a Paso, valora la visibilidad que estos datos aportan: "Esto nos permite, en base a datos, visibilizar a los adultos mayores, y desarrollar propuestas que mejoren su vida en la ciudad. La accesibilidad a servicios, equipamientos y parques, entre otros, es fundamental para fomentar la autonomía de las personas mayores en la ciudad."

Tendencias en Calidad de Vida
El estudio del CIPEM logró determinar otras tres tendencias con respecto a las personas mayores de 65 años en el Gran Santiago:
- En primer término, la falta de actividad física: Un 60% de las personas mayores nunca o casi nunca realizan alguna actividad física.
- En segundo lugar, el aislamiento social: El 55% de las personas mayores tiene un alto riesgo de aislamiento social.
- Y en tercer lugar, que existe un desencanto con la ciudad.
Implicaciones y Estrategias para un Envejecimiento Digno
En línea con el veloz envejecimiento de la población a nivel mundial y el aumento en la esperanza de vida, se proyecta que en 2050 Chile duplique la cantidad de personas mayores de 60 años y triplique las mayores de 80. Los especialistas temen que Chile no esté preparado para este explosivo envejecimiento.
Desafíos para los Sistemas de Salud y Políticas Públicas
El envejecimiento de la población chilena no solo implica un desafío para el sistema de salud, sino también para la economía y el tejido social del país. Con una esperanza de vida en aumento, se estima que quienes hoy tienen 65 años vivirán en promedio dos décadas más, lo que demanda una adaptación en los servicios de salud, pensiones y cuidados.
Mauricio Apablaza enfatiza la importancia de planificar a largo plazo: “El envejecimiento progresivo de la población en Chile requiere de intervenciones estratégicas, especialmente en áreas como pensiones, sistemas de salud y apoyo social”. Apablaza subraya la importancia de preparar al país para este escenario: “El aumento de la esperanza de vida tiene implicancias multidimensionales para la sociedad chilena... lo más importante es que requiere un esfuerzo societal para apoyar la inclusión de los adultos mayores como agentes activos”.
Para enfrentar estos desafíos, Apablaza sugiere fortalecer la atención primaria de salud, implementar programas de prevención y promoción de estilos de vida saludables, y desarrollar infraestructuras adaptadas a una población envejecida. Además, propone fomentar la participación social y económica de los adultos mayores, lo que contribuirá no solo a su calidad de vida, sino también a la sostenibilidad de los sistemas públicos.
La necesidad de las políticas públicas para el cuidado de adultos mayores
Participación Laboral y Desafíos Económicos
Según la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del INE, en el trimestre octubre-diciembre de 2019, la tasa de ocupación de adultos mayores fue 24,8% y la tasa de desocupación se situó en 2,7%. Sin embargo, las cifras reportan que las condiciones laborales de este grupo etario no son del todo alentadoras: la tasa de ocupación informal más alta se evidencia constantemente en el tramo de 65 años y más, situándose en 55,1% para los adultos mayores en el mismo periodo.
La mayoría de los ocupados de esas edades laboran como asalariados del sector privado o son trabajadores por cuenta propia. Un gran porcentaje, especialmente aquellos de 70 años y más, se concentra en la Región Metropolitana y trabaja por cuenta propia.
El Factor Migrante en la Población Adulta Mayor
A diciembre de 2019, Chile contaba con 42.308 adultos mayores extranjeros residentes habituales, según cifras del INE y el Departamento de Extranjería y Migración (DEM). De estos, 16.622 tenían entre 65 y 69 años, 9.668 entre 70 y 74 años, 6.013 entre 75 y 79 años, y 10.005 tenían 80 años o más.
El colectivo más envejecido es el de argentinos, donde el 5,7% de su población residente en Chile es adulto mayor. Sin embargo, en números absolutos, los grupos más numerosos de adultos mayores extranjeros provienen de Venezuela (7.846) y Perú (6.953).
El informe de UDD también destaca cómo la migración, junto con la natalidad y la mortalidad, influyen en estos patrones demográficos. En comunas rurales como Navidad, la migración de jóvenes hacia zonas urbanas ha incrementado las tasas de envejecimiento, al tiempo que la llegada de personas mayores para vivir sus años de retiro ha intensificado este fenómeno.
Hacia un Enfoque Inclusivo y Equitativo
Jorquera también enfatiza que es crucial considerar las diferencias regionales y comunales en la planificación: “Es esencial que las políticas públicas tengan en cuenta las características y rezagos que pueden producirse en ciertos segmentos de la población, especialmente en áreas rurales o con menor nivel educativo”. La falta de equidad en el acceso a servicios y recursos entre las distintas regiones del país podría exacerbar las desigualdades existentes, afectando negativamente a las personas mayores en contextos más vulnerables.
Apablaza señala que, para enfrentar el envejecimiento de la población, es indispensable fortalecer la formación de profesionales en geriatría y en el tratamiento de enfermedades crónicas asociadas a la edad. Asimismo, es urgente desarrollar una cultura que valore y promueva la participación activa de los adultos mayores en la sociedad, evitando su aislamiento y asegurando que se integren plenamente en la vida comunitaria.
Finalmente, el país necesita adoptar un enfoque más inclusivo y equitativo para enfrentar los desafíos del envejecimiento poblacional. Esto implica diseñar espacios y políticas que permitan a las personas mayores desarrollar sus proyectos de vida. Un informe para América Latina y el Caribe sobre el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento subraya la importancia de la protección social, la participación en el mercado de trabajo y el fomento de la salud y el bienestar en la vejez, así como la creación de entornos físicos, sociales y culturales favorables y la prevención de la discriminación y la violencia.