Especies Vulnerables y Biodiversidad en la Región del Biobío

La región del Biobío, ubicada en una zona de transición geográfica y climática en Chile, se destaca por ser un territorio privilegiado para la biodiversidad. Esta particularidad, que combina elementos del clima mediterráneo de la zona central con el templado lluvioso del sur, genera una vasta cantidad de especies endémicas, tanto de flora como de fauna.

Mapa de la Región del Biobío destacando sus diversas zonas climáticas y geográficas

La Riqueza Natural de la Región del Biobío

Un Punto Caliente de Biodiversidad

La Región del Biobío es considerada uno de los 27 “hot spots” mundiales de biodiversidad, principalmente por su alto endemismo de especies. Sus condiciones geográficas y climáticas la convierten en una zona apta para sustentar una variada flora y fauna, con una comunidad vegetal que presenta especies características tanto de Chile central como austral entre los 35º y los 38º latitud sur.

Flora y Ecosistemas Terrestres

El paisaje del Biobío es diverso. Al sur del río Laja se observa un paisaje abierto que es la continuación de la estepa de espino de la región central. Hacia la costa, los ecosistemas forestales incluyen especies como Coigüe, Raulí, Olivillo, Laurel, Canelo, Mañío y Roble o Pellín, mientras que en lugares más secos aparecen el Boldo y el Quillay. En los sectores más altos de ambas cordilleras se encuentran bosques densos, y también en las planicies costeras de Arauco y entre los ríos Bío Bío y Cautín, en el Valle Longitudinal, donde predominan especies como el Coigüe, el Canelo, el Avellano, el Peumo y Olivillo.

Un elemento distintivo de la flora regional son los bosques de Araucarias que se encuentran en la cordillera de Nahuelbuta. En las alturas, es un bosque puro de araucarias, mientras que más abajo se mezcla con Lenga, Canelo, Ñirre, Canelo enano y Notro arbustivo, entre otros. En las pendientes de los Andes, las principales especies arbóreas son Olivillo, Ulmo, Lingue, Roble, Laurel, Coigüe, Tepa y Canelo.

Fotografía de un bosque de araucarias en la Cordillera de Nahuelbuta

Fauna Característica de la Región

La fauna de la Región del Biobío también es rica y variada, incluyendo especies características como el sapo de rayas amarillas, el cisne de cuello negro, el pudú, el puma, el monito del monte, la guiña y el coipo. Algunas de las especies más reconocidas presentan altos índices de amenaza, entre ellas destacan el pudú, el puma, el cisne de cuello negro o el choroy. Todas ellas se encuentran en estado protegido.

Collage de imágenes de fauna nativa del Biobío: pudú, cisne de cuello negro, puma

El Concepto de Especies Vulnerables y su Clasificación

Definición de Estado de Conservación

La octava región posee diversas especies en estado de conservación en, al menos, los principales grupos de animales como mamíferos, aves, peces, anfibios y reptiles. El concepto de estado de conservación se utiliza para aquellos individuos que requieren una atención determinada para evitar su deterioro y posible extinción. Cristian Cornejo, encargado de esta área en la región, las define como “Especies que requieren un cuidado especial y la atención de las instituciones, y de la sociedad en general.”

Categorías de Amenaza

Todas estas especies se encuentran clasificadas bajo una terminología específica que permite tener un control sobre su población y así evitar su extinción. Las categorías de conservación van desde Extintas (EX), En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN), Vulnerables (VU), a Fuera de Peligro (FP), e Insuficientemente Conocida (IC).

Infografía de las categorías de estado de conservación de la UICN

Marco Legal y Fiscalización

En Chile, la regulación existente para la fauna en estado de conservación corresponde a la Ley de Caza. Esta ley está controlada por el Ministerio de Agricultura y su fiscalización recae en el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Erik Arévalo, encargado de Recursos Naturales Renovables del SAG Biobío, explica que el rol del organismo es principalmente fiscalizador de la normativa de su competencia. No obstante, la ley no es absoluta; aunque comprende umbrales de prohibición, permite la cacería en cuotas de 26 tipos de aves en determinados períodos del año y en cantidades específicas.

Herramientas de Monitoreo y Evaluación Ambiental

Para apoyar la conservación, la plataforma SIT CONAF (Sistema de Información Territorial) ha puesto a disposición del público una nueva base de datos. Esta muestra la ubicación georreferenciada de especies nativas en estado de conservación, incluyendo las categorías Vulnerable, En Peligro y En Peligro Crítico. Esta información, desarrollada por los departamentos de Evaluación Ambiental y Monitoreo de Ecosistemas Forestales de la Gerencia de Fiscalización Forestal y Evaluación Ambiental de CONAF, fue recopilada a través de actividades de evaluación de proyectos ingresados al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) y otras instancias de evaluaciones sectoriales, como las solicitudes de excepcionalidad del artículo 19 de la Ley N° 20.283 sobre Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal.

Bernardo Martínez, gerente de Fiscalización y Evaluación Ambiental de CONAF, destacó “la importancia de disponer de esta información a todas y todos los usuarios, tanto externos como profesionales de CONAF, en el marco de la evaluación ambiental, así como también constituye un aporte en el conocimiento y registros de especies en categoría de conservación”. En el SEIA, CONAF participa como organismo con competencia ambiental, con facultades para pronunciarse y fiscalizar proyectos en temas relacionados con la flora y la vegetación.

La Triple Crisis Planetaria: Principales Amenazas a la Biodiversidad del Biobío

Actualmente enfrentamos una triple crisis planetaria: vivimos en un planeta más cálido, con menos biodiversidad y más contaminado. Estos desafíos no solo afectan nuestro entorno, sino que también ponen en riesgo nuestro bienestar y el futuro de todas las especies que habitan el planeta. La pérdida de cada especie debilita la red de la biosfera, altera los ciclos naturales y pone en riesgo nuestra propia supervivencia.

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Daño Antrópico y Pérdida de Hábitat

Los factores que acaban menguando la vida silvestre de la zona son variados, siendo los más dañinos aquellos que remiten al daño antrópico, es decir, generado por humanos. Cristian Cornejo menciona la ganadería y los incendios forestales como amenazas significativas. En el caso de la ganadería, el uso de territorios propios de una especie determinada para la crianza ovina o bovina obliga a los animales de este ecosistema a desplazarse a zonas que pueden resultar peligrosas para su supervivencia.

La deforestación, la urbanización, la agricultura e industria forestal intensiva y la sobreexplotación pesquera están destruyendo y deteriorando los hábitats que sustentan la biota de nuestro planeta. Un claro ejemplo de esta problemática lo representa la araucaria; especialistas de la Universidad de La Frontera y la Fundación Sendero de Chile alertan que más de 35 mil hectáreas de araucarias se han perdido en La Araucanía en 24 años, principalmente debido a incendios, intervención humana y cambio climático. Aunque protegida, la especie sufre cortas ilegales, consumo de semillas por ganado y recolección masiva de piñones, amenazas que también enfrenta en la Cordillera de Nahuelbuta en el Biobío.

Los incendios forestales devoran árboles, arbustos y vegetación, destruyen los hábitats y contribuyen a la pérdida de biodiversidad. Aves y mamíferos que dependen del bosque quedan despojados de refugio y recursos, viéndose forzados a migrar o enfrentar la muerte.

Contaminación Ambiental

Elementos contaminantes se han integrado en el paisaje, creando un cóctel letal para el planeta. La contaminación lumínica desorienta a las especies nocturnas, el ruido ensordecedor de las ciudades afecta la vida silvestre, los plásticos llegan al océano y la presencia de sustancias químicas tóxicas en suelos, aire y aguas deteriora los ecosistemas. La contaminación puede tener efectos tóxicos sobre los organismos marinos, afectando su supervivencia y reproducción. Un ejemplo de contaminantes de preocupación emergente son los filtros solares, sobre los que aún existe poca o nula legislación.

Impacto del Cambio Climático

El cambio climático, impulsado por el aumento en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera debido a acciones humanas, ha desencadenado transformaciones drásticas en nuestro planeta. Estas incluyen la desertificación, el derretimiento de glaciares, el aumento del nivel del mar, la acidificación de los océanos y un incremento en la frecuencia e intensidad de sequías, inundaciones, incendios forestales y marejadas.

El escenario de vulnerabilidad para especies como la araucaria se agrava con el cambio climático, que dificulta su regeneración. El deshielo de los glaciares y casquetes polares contribuye al aumento del nivel del mar, lo que puede inundar hábitats costeros y afectar a las especies que dependen de ellos. El cambio climático también puede modificar los patrones de circulación oceánica, impactando la distribución de nutrientes y la temperatura del agua. Asimismo, intensifica la frecuencia y severidad de marejadas, generando un impacto devastador en las zonas costeras.

El cambio climático lleva directamente a la extinción de especies. Por ejemplo, altera las temperaturas y los patrones de precipitación en muchos ecosistemas, creando condiciones más favorables para la propagación del hongo Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), ya detectado en varias especies de anfibios. También impacta en los ciclos de vida de las aves, que utilizan señales ambientales como la temperatura y la duración del día para determinar el inicio de sus migraciones estacionales; con temperaturas más cálidas ocurriendo antes, se desencadena una migración adelantada. A nivel local, la megasequía, la reducción de la vegetación nativa y la contaminación han impactado negativamente la producción de miel en el centro de Chile, la cual ha ido en descenso durante las últimas décadas.

Hacia la Conservación y Sostenibilidad

El darnos cuenta de cómo ha cambiado nuestro paisaje es una oportunidad para activarnos y comenzar a generar cambios. La triple crisis planetaria es un desafío sin precedentes, pero también una oportunidad para reinventarnos. La transición hacia una economía circular y baja en carbono, junto con la conservación de los ecosistemas, son pasos claves hacia un futuro sostenible. Es esencial que la sociedad y las instituciones unan esfuerzos para proteger la invaluable biodiversidad de la Región del Biobío y asegurar su futuro.

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