El Movimiento No+AFP: Actores Políticos y Sociales en la Demanda por un Nuevo Sistema Previsional en Chile

Origen y Naturaleza de una Demanda Social Transversal

Una demanda inorgánica y alejada de la agitación social que puede ser institucionalizada, marcó un eslogan vociferado transversalmente en el año 2016. Esta exigencia por el fin del sistema de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) se convirtió en uno de los aspectos programáticos más relevantes de las elecciones de 2017.

Desde la misma Coordinadora No+AFP, su vocero, Luis Mesina, reconoce que la demanda por la caída del sistema implementado en la dictadura va más allá “del espacio orgánico y de los territoriales”, siendo levantada sin partidos detrás y sin una estructura militante. A nivel de organización, el movimiento surge de una coordinadora de origen sindical, integrada por distintas fuerzas de izquierda, algunas de las cuales son parte del Frente Amplio y otras que van más allá.

Este origen y organización, basada en el territorio y sin una mano partidista pujante, ha forjado un movimiento “invertebrado, escéptico, mucho menos dado a administrar programas y principalmente antiestablishment”. Mesina explica que la coordinadora y el movimiento que rebasa el espacio orgánico es muy distinto a los construidos por el Movimiento Estudiantil en 2011 o 2006. Según el dirigente sindical de la banca, los espacios organizados estudiantiles tienen una estructura de derecho y “es un espacio que está copado”, mientras que la Coordinadora No+AFP es un espacio de hecho, sin institucionalidad, pero con una orgánica territorial, donde “aquí tienen cabida todos”. Tan independiente y poco tradicional es este movimiento que, pese a que el Frente Amplio integró y construyó programáticamente su demanda, no recibió su apoyo directo en primera vuelta.

Manifestación masiva del movimiento No+AFP en Chile

Las Demandas Centrales del Movimiento No+AFP

El fin último del movimiento es lograr “un sistema de pensiones de reparto solidario, tripartito (con contribución del trabajador, el empleador y el Estado) y administrado por el Estado”. Luis Mesina ha reafirmado “la voluntad de luchar contra el sistema de AFP que se ha instalado en Chile, que solo ofrece pensiones miserables, [para] avanzar en un sistema previsional nuevo, solidario, tripartito, que es la gran demanda del mundo del trabajo. Nos hemos unido a través de un objetivo que para nosotros es vital”.

En este sentido, Orietta Fuenzalida, desde la Agrupación Nacional de Empleados Fiscales (Anef), afirmó que esta organización decidió “integrarse a todas las instancias de coordinación para rechazar el modelo de capitalización individual y la idea de una AFP estatal”. La presidenta regional de la CUT, Lucía Vega, destacó que el desafío más importante del incipiente movimiento era “concientizar a toda la ciudadanía para que nos apoyen y en conjunto podamos tener las fuerzas que se necesitan para terminar con este sistema de pensiones”. En octubre de ese año, cuando el tema previsional no estaba en la agenda pública, Fuenzalida lo definía como “muy sensible y urgente”, y llamaba a la Anef a “liderar un proceso de transformación y luchar con independencia de los partidos, debiendo activar, movilizar, llamar y convocar a la gente a una gran movilización”.

Respuestas Políticas y Reacciones Gubernamentales

El Gobierno de Michelle Bachelet y la "Comisión Bravo"

Durante 2016, el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet intentó viabilizar la demanda, generando un proyecto de ley que establecía la creación de un fondo común y solidario, financiado por el empleador, y la creación de una AFP del Estado. Sin embargo, estas medidas no dejaron satisfechos a los activistas y el proyecto se perdió en la debacle eleccionaria.

El discurso de Bachelet por cadena nacional el 9 de agosto, en vísperas de un cacerolazo, fue considerado un rechazo a la demanda “No + AFP” al descartar el retorno a un sistema de reparto para las pensiones. Sus propuestas incluían un pilar solidario relativo, que representaría un tercio del ahorro previsional, aumentando del 10% al 15% del sueldo. Adicionalmente, se discutía la creación de una AFP estatal, reiterada por Bachelet el 9 de agosto. El economista José Piñera, ideólogo del actual sistema de administración de fondos de pensiones, aseguró que la iniciativa de Bachelet de crear una AFP estatal era un reconocimiento al éxito del modelo.

La crisis de las pensiones fue un tema central de debate en los consejos de ministros, donde trascendieron diferencias entre la Ministra del Trabajo, Ximena Rincón, que abogaba por un fondo solidario para recaudar y redistribuir el 5% de la cotización, y sus colegas de Hacienda, Rodrigo Valdés, y de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre, quienes eran más proclives a la capitalización individual. La Presidenta Bachelet sostuvo conversaciones sobre las reformas al sistema de pensiones con la Confederación de la Producción y el Comercio, mientras los ministros se reunían con los ejecutivos de las AFP. Desde el Gobierno, el Congreso y los partidos se delineaban las reformas en el marco de un “gran pacto nacional” planteado por la Mandataria. Era sintomática la virtual exclusión de las voces disonantes entre los interlocutores del Gobierno, y la gran prensa tampoco dio un trato equitativo a planteamientos críticos dentro de la coalición gubernamental, como los del exsenador democratacristiano Ricardo Hormazábal, quien calificó los anuncios presidenciales como “mucha paja y poco trigo”. Se llegó a afirmar que la resolución de la crisis de las pensiones quedaría como tarea para el siguiente gobierno.

La Comisión Asesora Presidencial sobre el Sistema de Pensiones chileno, conocida como "Comisión Bravo", presentó en 2015 un “diagnóstico lapidario”. Esta comisión propuso tres alternativas (A, B y C) para el debate. Tras la primera protesta popular en julio de 2016, Bachelet anunció el envío de proyectos al Congreso, incluyendo la idea de aumentar en cinco puntos porcentuales la tasa de cotización, asumiendo el empleador dicho aumento. La propuesta B, en particular, apunta a restablecer gradualmente el sistema de reparto −que existía con limitaciones antes de 1981−, comenzando con los cotizantes con ingresos inferiores a la mediana. Manuel Riesco, vicepresidente del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda), precisó que esta es “la única propuesta sustentada en un modelo de proyección de ingresos y gastos del sistema de pensiones”. Según Riesco, esta solución permitiría “jubilar a todas las personas con edad legal de retiro, que no han podido jubilarse porque las pensiones son muy bajas”, e incluso “duplicar el monto de todas las pensiones, sin cambios en la edad legal de retiro”, ni “en la tasa actual de cotización” (de poco menos del 13% de los salarios, aún sin participación empresarial), al menos en un par de décadas. Además, el fisco ahorraría una suma “equivalente a casi el monto de pensiones que se paga hoy día en subsidios monetarios directos e indirectos”.

Infografía comparativa de los sistemas de pensiones: capitalización individual vs. reparto solidario

Las Elecciones de 2017 y el Posicionamiento Político

A pesar de que el sistema de pensiones fue uno de los temas centrales de las elecciones de 2017, solo el Frente Amplio (FA) y su candidata, Beatriz Sánchez, adoptaron las demandas de la Coordinadora No+AFP, aun así, esta no les brindó su apoyo directo. Incluso Sebastián Piñera presentó una propuesta de reforma, anunciando una AFP estatal, una “movida de cerco” discursiva que incomodó al sistema de las AFP. Esta apuesta se interpretó como un giro sin retorno al cambio en el sistema de pensiones, un escenario que -según el analista Mauro Salazar- no era dimensionado por la derecha social de José Manuel Ossandón, a la que describe como “una derecha parroquial que cree que por la vía del PIB y la contención de la demanda por la vía crediticia puede morigerar una cadena de antagonismos”. Según Salazar, se vislumbra “una subjetividad social difusa”, y una diferenciación que pasa por un tema orgánico, de real independencia partidista de los espacios más tradicionales de poder, y por la capacidad de empatizar con la ciudadanía y su visión de un “presente sin horizonte, un empobrecimiento estructural luego de haber disfrutado algunos goces de la modernización”.

Posición de Partidos Políticos Tradicionales

Desde el Partido Comunista, sus miembros se han alineado con la demanda de No+AFP desde 2016, participando en marchas y adoptando la consigna, al igual que algunos sectores del Partido Socialista. Sin embargo, el clima de impugnación que caracteriza a este movimiento social ha llevado a que los propios manifestantes expulsen de las marchas a dirigentes y militantes comunistas que asistían a ellas. Según Mesina, aunque la algidez de la movilización actual no es la misma que hace un año, el desafío será “reencantar a la gente”, y los mayores opositores estarán en la Concertación. Esto se debe a que, a su juicio, “la Concertación ha sido mediocre a la hora de entender los cambios que se están dando en Chile, hasta la derecha lo entendió mejor, la derecha militó en la calle y fue hacia la gente”. En este contexto de crisis política y ante la derrota de la Nueva Mayoría en el balotaje, Mesina considera posible que sectores de la coalición saliente “traten de hacer un pequeño o mediano viraje hacia la izquierda y hacia los movimientos sociales”.

Críticas al Sistema de AFP: Origen y Consecuencias

Implementación del Modelo en Dictadura

Las AFP comenzaron a operar en 1981, en el marco de la reforma previsional impuesta por la dictadura de Augusto Pinochet. Esta reforma fue parte de las “modernizaciones” que buscaban la refundación del Estado chileno. José Piñera fue un defensor clave de estas modernizaciones, que también incluyeron el Código Minero (reapertura de la gran minería del cobre a privados), el Código Laboral (erosión de derechos sindicales en nombre de la libertad de trabajo) y la reforma de salud (creación de las Isapres).

El argumento oficial para reformar las pensiones era que los sistemas de reparto, administrados por cajas previsionales con apoyo estatal, eran impositivos e impedían multiplicar adecuadamente los recursos, que se volverían insuficientes ante el envejecimiento de la población. Sin embargo, lo que no se dijo -y que los defensores de las AFP aún se niegan a reconocer- es que se produjo una expropiación de los ahorros previsionales en beneficio de grupos económicos, que desde entonces contaron con cuantiosos recursos de inversión.

El exministro del Trabajo de la dictadura, José Piñera, se sintió interpelado por la marcha del 24 de julio de 2016 y viajó a Chile para defender su modelo. Esto, a pesar de la realidad de unos 400 mil chilenos que, tras ahorrar durante 35 años, tienen una jubilación de apenas 118.000 pesos al mes, como recordó el exsenador Hormazábal. El movimiento No+AFP organizó en octubre de 2016 la tercera marcha nacional contra este sistema, impuesto con la promesa -nunca materializada- de entregar pensiones equivalentes al 70% o más de los sueldos en activo.

Las Pensiones "Escuálidas" y el Poder del Sistema

Sin duda, se ha creado mucha riqueza, lo que se refleja en las utilidades del sistema, pero con una tendencia regresiva en cuanto a su distribución. Manuel Riesco explica: “Es un sistema de ahorro forzoso, que pretende que parte del ahorro nacional sea hecho por los trabajadores, cuando tiene que ser hecho con cargo al excedente y no a los salarios”. Un ejemplo de esta contradicción es que “las AFP recaudaron en abril 500 mil millones de pesos, solo en cotizaciones obligatorias, y pagaron un millón de pensiones a 200 mil pesos cada una, lo que son 200 mil millones de pesos. La contradicción es tener, entonces, un sistema que da pensiones escuálidas y al mismo tiempo es un pilar irrenunciable del modelo neoliberal”.

Numerosas investigaciones periodísticas han evidenciado el entramado de las AFP, que no es solo económico-financiero, sino también político. Este sistema es considerado “Too big to fail” (demasiado grande para caer), por lo que desde el establishment se descarta a priori la posibilidad de volver a un sistema de reparto bajo el argumento de que sería una medida “populista”. Según un informe de la Superintendencia de Pensiones, el monto promedio de las jubilaciones en Chile asciende hoy a unos 197.726 pesos (aproximadamente 300 dólares), por debajo del sueldo mínimo (unos 257.500 pesos, o 385 dólares). La recaudación, pago y administración de estos fondos está en manos de un sector “muy fuerte de la economía chilena”, con un capital superior a 167 mil millones de dólares, equivalentes a dos tercios del PIB chileno, según Ensignia, analista del Barómetro Política y Equidad (BPE). Incluso quienes defienden el sistema de capitalización individual reconocen que hay “temas que corregir”.

El economista Sergio Moris recalcó que el dinero recaudado por las AFP es prestado con un 6% de interés a las grandes empresas, quienes lo utilizan para concretar sus inversiones. Un caso emblemático que evidenció las deficiencias del sistema fue el de la ex subdirectora técnica de Gendarmería, Myriam Olate, quien desbordó el dique cuando trascendió que gozaba de una pensión superior a los cinco millones de pesos.

AFP, la crisis de los 40: Su origen, las promesas y la realidad de los actuales jubilados

Movilizaciones y Escenarios Futuros

Las Grandes Marchas y el Desafío de la Convocatoria

El movimiento No+AFP ha realizado multitudinarias marchas, destacando una del 24 de julio de 2016 donde un millón de chilenas y chilenos marchó en todo el país bajo la consigna “No + AFP”. Tras esta exitosa y pacífica movilización, comenzaron a sonar las alarmas en el ámbito político. El movimiento también organizó una tercera marcha nacional contra el sistema en octubre de 2016. La iniciativa del Movimiento No Más AFP ha avanzado firmemente en el mundo social, con diversas organizaciones como la Confederación de Sindicatos Bancarios, FENPRUSS y sindicatos del Transantiago reuniéndose en protestas replicadas en varias regiones de Chile.

Luis Mesina ha declarado: “Estamos satisfechos, hay un grupo creciente de sindicatos y trabajadores que apoyan que se termine con este sistema de las AFP, que no quieren ni una AFP privada ni una estatal. Con esto se refuerzan y comprometen esfuerzos para lograr una mayor organización en el país en torno a esta problemática”. El movimiento ha asegurado que seguirá realizando actividades para cuestionar el sistema de fondos previsionales, con la mirada atenta en las iniciativas del gobierno. A la campaña se han sumado los estudiantes, representados por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech). En una jornada de protesta, la presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile (FECh), Melissa Sepúlveda, manifestó que “las y los hijos de los trabajadores estamos aquí para decir que donde hay derechos no hay mercado, ni en la educación, ni en la salud ni en la previsión”. Adicionalmente, el movimiento ha convocado a un paro nacional para el 4 de noviembre y, a modo de protesta, Mesina ha llamado a abandonar masivamente a dos de las AFP existentes, Cuprum y Provida, acusadas de evadir impuestos por más de 420 millones de dólares. Sin embargo, Mesina se desentendió de un llamado a realizar tomas, que también fue difundido por la propia organización en su página web oficial, en una entrevista a El Mercurio.

Escenarios Políticos y Sociales ante un Nuevo Gobierno

La parlamentaria electa del Frente Amplio, Gael Yeomans, ha adelantado que un escenario de estallido social en el Gobierno venidero de Sebastián Piñera es inminente, pues “en la medida en que no sea escuchada la demanda de No+AFP es imposible creer que el movimiento social se va a quedar tranquilo y se va a resignar (…). Es inevitable un estallido que no es controlable, ni por el Gobierno ni por ningún actor político”. Para Mauro Salazar, es inminente “un desbande de antagonismo”, y el principal problema es que ninguna de las fuerzas duopólicas históricas entiende este tipo de organización, incluido Sebastián Piñera, quien “no tiene un diseño, no ha mapeado el conflicto en el país (…). La ebullición será inevitable frente a una ciudadanía que no tolera domesticaciones y que ha declarado interdicta a la política institucional”.

Por su parte, Gael Yeomans explica que como Frente Amplio seguirán participando en la coordinadora como base. Desde el trabajo parlamentario, asegura que todas las propuestas del duopolio “mantienen los pilares del modelo, sobre todo en la de Sebastián Piñera, no existe un sistema de reparto solidario”. Aunque como bancada no tienen facultades para presentar una nueva iniciativa, tomarán un rol activo de contención y oposición a los proyectos que el futuro Presidente pudiera presentar. Finalmente, lo que le espera a Sebastián Piñera “es un desborde ciudadano pospartidario, con colectivos, movimientos autónomos, que logra interpretar el Frente Amplio”.

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