La Reducción de Masa Ósea en Adultos Mayores: Causas, Prevención y Tratamiento

El hueso es un tejido vivo, formado principalmente por calcio y proteínas. Se encuentra en constante renovación, donde se forman tejidos óseos nuevos mientras los antiguos se descomponen. En condiciones normales, ambos procesos están equilibrados. Sin embargo, si se absorbe más calcio del hueso de lo que se reemplaza, la densidad o masa del hueso se reduce, lo que puede llevar a condiciones como la osteopenia y la osteoporosis. La osteoporosis, que significa "hueso poroso", es una enfermedad metabólica del hueso caracterizada por una disminución de la masa ósea y un deterioro de su estructura interna. Esto hace que el hueso pierda densidad y calidad, volviéndose más poroso y frágil, y resistiendo peor los golpes o las cargas habituales del día a día.

Esquema de un hueso sano versus un hueso con osteoporosis mostrando la porosidad

¿Qué es la Osteoporosis y la Osteopenia?

La osteoporosis es el tipo más común de enfermedad ósea. En ella, el paciente tiene menos tejido óseo y este es más delgado, lo que aumenta el riesgo de fracturas. La osteoporosis a menudo se denomina "enfermedad silente" porque no presenta signos ni síntomas en sus etapas iniciales y suele pasar desapercibida hasta que aparece su consecuencia más grave: la fractura por fragilidad.

En una primera fase, puede aparecer la osteopenia, que se considera una disminución de la densidad ósea mayor de lo normal para la edad del paciente, pero que aún no alcanza los criterios diagnósticos de osteoporosis. Cuando la densidad ósea está por debajo del rango normal, se diagnostica osteopenia u osteoporosis, según el nivel de pérdida ósea. En ocasiones, la osteopenia puede evolucionar a osteoporosis.

Pico de Masa Ósea y su Importancia

En torno a los 30-35 años, las personas alcanzan lo que se conoce como el pico de masa ósea (PBM), es decir, la máxima cantidad de hueso que tendrá el esqueleto. La probabilidad de padecer osteoporosis depende, en parte, de cuánta masa ósea se obtuvo en la juventud. A partir de esa edad, comienza una pérdida lenta y progresiva que forma parte del envejecimiento natural.

Se ha calculado que un incremento del 5% de la masa ósea en la juventud puede reducir el riesgo de desarrollar osteoporosis en un 40%. Por lo tanto, es obvia la importancia de alcanzar el mayor pico de masa ósea posible en la adolescencia y de combatir los factores que actúan en contra de ello en esta época de la vida.

Causas y Factores de Riesgo de la Pérdida Ósea

El cuerpo continuamente crea hueso nuevo y elimina hueso viejo. La pérdida ósea comienza cuando el cuerpo produce menos hueso del que elimina. Múltiples factores pueden aumentar la probabilidad de desarrollar osteopenia u osteoporosis, especialmente en adultos mayores.

  • Edad y Envejecimiento Natural: Todos experimentamos una pérdida gradual de masa ósea, por lo general, a partir de los 35 años. La pérdida de hueso se inicia a diferente edad dependiendo del lugar del esqueleto. A medida que envejecemos, nuestro cuerpo puede reabsorber calcio y fosfato de los huesos, en lugar de mantener estos minerales en ellos, lo que los debilita.
  • Factores Hormonales:
    • Disminución de estrógenos en mujeres: Las mujeres pierden calcio óseo a un ritmo acelerado una vez que transitan la menopausia. La caída brusca de los niveles de estrógenos tras la menopausia acelera la pérdida de masa ósea, ya que esta hormona es crucial para mantener la fortaleza ósea. La menopausia precoz o la extirpación de los ovarios a una edad temprana aumentan el riesgo.
    • Disminución de testosterona en hombres: Conforme los hombres envejecen, los niveles más bajos de testosterona también contribuyen a la pérdida ósea, aunque suele manifestarse en una edad más avanzada que en mujeres.
    • Hormona tiroidea: Niveles muy altos de hormona tiroidea pueden causar pérdida de masa ósea.
  • Estilo de Vida:
    • Sedentarismo e inmovilización: Las personas que pasan mucho tiempo sentadas tienen más riesgo de padecer osteoporosis. La falta de actividad física, especialmente de ejercicios que impliquen carga o impacto moderado, reduce la formación ósea.
    • Tabaquismo: Fumar se asocia a una menor densidad mineral ósea y a un mayor riesgo de fracturas. El tabaco es muy dañino para los huesos, especialmente en las mujeres.
    • Consumo excesivo de alcohol: Beber en exceso puede dañar los huesos y aumentar el riesgo de caídas y fracturas.
    • Bajo peso corporal o trastornos alimentarios: Un bajo peso corporal o tener un trastorno alimentario, como la anorexia nerviosa, son factores de riesgo.
    • Pérdidas intensas de peso y dietas muy hipocalóricas: Pueden afectar negativamente la salud ósea.
  • Factores Nutricionales: Una ingesta insuficiente de calcio y vitamina D es un factor de riesgo importante, ya que el calcio es un componente esencial del hueso y la vitamina D es imprescindible para su correcta absorción.
  • Medicamentos y Tratamientos Médicos:
    • Corticoides: El uso prolongado de medicamentos corticoides, como la prednisona o la cortisona, interfiere en el proceso de reconstrucción de los huesos.
    • Tratamientos contra el cáncer: La quimioterapia y la terapia hormonal para el cáncer (como el tamoxifeno en mujeres jóvenes, inhibidores de aromatasa, o la supresión ovárica) pueden causar pérdida ósea, osteopenia u osteoporosis, a veces por inducir menopausia precoz. La radioterapia también puede causar cierta pérdida ósea.
    • Ciertos medicamentos anticonvulsivos.
  • Enfermedades y Afecciones Crónicas:
    • Enfermedades inflamatorias crónicas: Como la enfermedad de Crohn o la artritis reumatoidea.
    • Enfermedades reumáticas, endocrinas, hepáticas o renales: Trastornos tiroideos, algunas enfermedades autoinmunes o la insuficiencia renal crónica pueden alterar el metabolismo óseo.
    • Trastornos que dificultan la absorción de alimentos y nutrientes.
    • Cirugía gastrointestinal: La cirugía para reducir el tamaño del estómago o extirpar parte del intestino limita la superficie disponible para absorber nutrientes, incluido el calcio.
  • Factores Genéticos y Étnicos: La pérdida ósea y los huesos delgados pueden ser hereditarios. Ciertos grupos étnicos (como mujeres de raza blanca o de ascendencia asiática) tienen una mayor tasa de masa ósea baja. La masa ósea máxima es hereditaria y varía según la raza.

Diagnóstico de la Osteoporosis

Es importante hablar con un profesional de atención médica sobre la osteoporosis si se tuvo una menopausia temprana, se tomaron corticoides durante varios meses seguidos, o si alguno de los padres o hermanos tiene osteoporosis. El médico puede evaluar el riesgo y la causa de la densidad ósea baja.

Diagrama de un escáner DEXA midiendo la densidad ósea

Pruebas Diagnósticas

La prueba fundamental para diagnosticar la osteoporosis es la densitometría ósea (DXA), que es una radiografía de baja radiación que mide la densidad de minerales en los huesos, sobre todo en la columna lumbar y el fémur. Es una exploración sencilla e indolora que permite detectar la pérdida de masa ósea y estimar el riesgo de fractura.

Los resultados de una DXA se informan como un puntaje T, que compara la densidad ósea del paciente con la de un adulto joven sano. Cuando el T-score es igual o inferior a -2,5, se habla de osteoporosis densitométrica. También se puede realizar una evaluación de fractura vertebral (VFA) junto con una DXA para identificar fracturas asintomáticas, y la puntuación de hueso trabecular (TBS) para determinar la calidad del hueso.

Los expertos sugieren que las mujeres comiencen a hacerse pruebas para detectar la osteoporosis a los 65 años, y algunas mujeres menores de esta edad que estén en mayor riesgo. En algunos casos, si el proveedor de atención médica cree que la causa de la osteoporosis es una afección subyacente y no la pérdida ósea lenta asociada al envejecimiento, se pueden requerir exámenes de sangre y orina.

Estrategias de Prevención y Manejo

El objetivo principal de la prevención y el tratamiento de la osteoporosis es lentificar la pérdida de fortaleza ósea con el tiempo, a fin de reducir el riesgo de sufrir fracturas. El tratamiento temprano es la manera más eficaz de lentificar la disminución de masa ósea y prevenir fracturas.

Nutrición para Huesos Fuertes

Una buena nutrición, el ejercicio regular y un estilo de vida saludable son fundamentales para mantener los huesos sanos durante toda la vida.

Calcio

  • El calcio es el mineral más abundante en el esqueleto y es el elemento nutricional más importante para la salud ósea.
  • Las necesidades de calcio varían según la edad y el sexo, pero muchos adultos requieren entre 1.000 y 1.500 mg diarios. Las mujeres mayores de 50 años necesitan alrededor de 1.200 mg de calcio por día.
  • Fuentes alimentarias: La mejor manera de obtener calcio es a través de la comida. Alrededor del 61% del calcio alimentario procede de la leche y sus derivados. Otros alimentos ricos en calcio incluyen verduras de hoja verde oscuro (como la col rizada y la berza), espinas de pescado, legumbres, algunas frutas y cereales.
  • Suplementos de calcio: Si la ingesta dietética no es suficiente, puede ser necesario tomar suplementos de calcio, disponibles en diversas formas (carbonato de calcio, citrato de calcio, etc.). Se recomienda que las suplementaciones no superen los 500 mg/día de calcio, salvo en personas que no toman ningún lácteo. El calcio solubilizado en la leche y en aguas de bebida se absorbe mejor. Es importante evitar el consumo excesivo de calcio, ya que puede asociarse a cálculos renales y, según algunos expertos, a un mayor riesgo de enfermedad cardíaca.

Vitamina D

  • La vitamina D es esencial para la absorción del calcio y para mantener la salud ósea.
  • Fuentes: Se produce principalmente en la piel con la exposición al sol. También se encuentra en algunos alimentos como el aceite de hígado de bacalao, trucha, salmón, leche, huevos y cereales fortificados.
  • Recomendaciones: La mayoría de las personas necesitan al menos 600 unidades internacionales (UI) de vitamina D por día. Si no se recibe suficiente vitamina D, puede ser necesario tomar un suplemento. El médico puede controlar los niveles de vitamina D con un simple análisis de sangre y recomendar dosis más altas si hay deficiencia o factores de riesgo.

Otros Nutrientes y Hábitos Dietéticos

  • Fósforo y Proteínas: La relación calcio/fósforo alimentarios debería ser superior o similar a 1. Solo en los lácteos se encuentra un equilibrio en el aporte de ambos nutrientes. El fósforo en grandes cantidades (como en los refrescos de cola) puede incrementar la secreción de PTH y reducir la absorción intestinal de calcio.
  • Los bajos consumos de proteínas se acompañan de menor masa muscular y ósea. Sin embargo, las altas ingestas proteicas también podrían reducir la masa ósea al aumentar la pérdida urinaria de calcio. Es importante una ingesta proteica equilibrada.
  • Dieta variada: Incluir legumbres, frutas (3 raciones al día) y cereales.
  • Sal: Moderar el consumo de sal, prestando atención a los alimentos en conserva.
  • Hidratación: Beber alrededor de un litro o litro y medio de agua al día, evitando refrescos y alcohol.
  • Café: Evitar beber más de una taza de café al día.
Infografía sobre alimentos ricos en calcio y vitamina D

Ejercicio Físico

El ejercicio puede ayudar a fortalecer los huesos, hacer más lenta la pérdida ósea y mejorar el equilibrio y el estado físico, lo que a su vez reduce el riesgo de caídas y fracturas. Es importante hablar con el proveedor de atención médica antes de comenzar cualquier nueva rutina de ejercicios.

  • Ejercicios con pesas o de carga: Son el tipo más importante de ejercicio para prevenir la osteoporosis. Incluyen actividades en las que el cuerpo soporta su propio peso contra la gravedad, activando las células óseas para fortalecer las zonas más débiles. Ejemplos incluyen caminar, trotar, correr, bailar, subir escaleras, hacer esquí y practicar deportes de impacto. Se recomiendan al menos 30 minutos, tres veces por semana.
  • Ejercicios de fortalecimiento muscular: Como levantar pesas pequeñas, usar máquinas de pesas, bandas elásticas o fortalecer los músculos de la parte inferior de la espalda y el abdomen (Pilates).
  • Ejercicios de equilibrio y flexibilidad: Actividades como taichí y yoga son excelentes para mejorar el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad, lo que es crucial para prevenir caídas.
Personas mayores practicando taichí en un parque

Modificaciones en el Estilo de Vida

Además de la nutrición y el ejercicio, otros hábitos de vida son fundamentales para proteger la salud ósea:

  • Evitar el tabaquismo: Fumar es muy dañino para los huesos. Si se fuma, es crucial intentar dejarlo.
  • Limitar el consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol debilita los huesos y aumenta el riesgo de caídas. Se recomienda reducir su ingesta.
  • Prevención de caídas: Dado que la pérdida de fortaleza de los huesos aumenta el riesgo de sufrir fracturas, caerse es más peligroso para las personas con osteoporosis.
    • Hacer del hogar un lugar seguro: retirar peligros como tapetes, mantener las habitaciones bien iluminadas, instalar barras de seguridad en el baño y utilizar suelos antideslizantes.
    • Revisar la visión regularmente con un oftalmólogo.
    • Usar zapatos que ajusten bien y tengan tacones bajos o suelas antideslizantes. Evitar las chanclas sin tacón.
    • Evitar caminar solo al aire libre en días de heladas.
    • Tener cuidado con medicamentos que puedan causar somnolencia o inestabilidad.

Tratamiento Farmacológico

Cuando el riesgo de fractura es lo suficientemente alto, o si la osteoporosis ya ha sido diagnosticada, los beneficios de los medicamentos suelen superar los riesgos. La mayoría de los medicamentos para la osteoporosis ayudan a detener la pérdida ósea, mientras que otros fomentan la formación de hueso nuevo. Los medicamentos se pueden utilizar cuando se ha diagnosticado osteoporosis o cuando se ha tenido una fractura y la densidad ósea es baja.

Los principales medicamentos utilizados para tratar la osteoporosis incluyen:

  • Bifosfonatos: Son los principales medicamentos para prevenir y tratar la osteoporosis en mujeres posmenopáusicas. Actúan lentificando la disminución de masa ósea, lo que mejora la calidad general de los huesos. Ejemplos son el alendronato, risedronato, ibandronato y ácido zoledrónico.
  • Moduladores Selectivos de los Receptores Estrogénicos (MSRE): Como raloxifeno y bazedoxifeno, se comportan como estrógeno en el tejido óseo, ayudando a reconstruirlo y mantener su fortaleza.
  • Calcitonina: Hormona natural que ayuda a controlar los niveles de calcio. Se puede administrar como espray nasal y se usa para tratar el dolor agudo de fracturas por compresión de la columna.
  • Denosumab: Un anticuerpo monoclonal que previene la degradación ósea, reduciendo el riesgo de fracturas. Se administra por inyección subcutánea.
  • Agentes Anabólicos: La teriparatida y la abaloparatida son formas sintéticas de la hormona paratiroidea (PTH) humana que estimulan al cuerpo a producir hueso nuevo. El romosozumab es un medicamento más reciente para el adelgazamiento óseo severo.
  • Terapia de Reposición con Estrógenos: Si bien fue el único tratamiento aprobado para prevenir la osteoporosis, se ha demostrado una relación entre su uso y un aumento del riesgo de padecer cáncer de mama, accidente cerebrovascular, ataques cardíacos y coágulos sanguíneos, entre otros. Por este motivo, su uso debe ser cuidadosamente evaluado y generalmente solo se considera en mujeres posmenopáusicas cuando otras opciones no son adecuadas.

La duración del tratamiento depende del nivel de riesgo de fractura. Para riesgo bajo, la terapia oral puede ser de 5 años o intravenosa de 3 años; para riesgo alto, puede extenderse a 10 años oral o 6 años intravenosa.

Medidas ante Fracturas

La osteoporosis aumenta el riesgo de fracturas óseas, incluso por lesiones menores o actividades diarias. Aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50 años tendrá una fractura de cadera, de muñeca o de vértebras durante su vida. Las fracturas de columna son las más comunes y pueden causar dolor en cualquier lugar de la columna, incluso sin una lesión evidente. Esto puede llevar a una pérdida de estatura y a desarrollar una postura encorvada, conocida como "joroba de viuda".

Las fracturas de cadera son una de las principales razones por las que las personas son internadas en asilos para ancianos, llevando a discapacidad y pérdida de independencia. Los medicamentos para tratar la osteoporosis pueden ayudar a prevenir fracturas futuras, pero el aplastamiento vertebral que ya se ha presentado no puede fortalecerse.

En casos de dolor intenso e incapacitante por fracturas vertebrales, existen cirugías como la cifoplastia (donde se coloca un material en la vértebra para restaurar su altura) o la artrodesis vertebral (donde los huesos de la columna se unen).

Consecuencias y la Importancia de la Prevención

La osteoporosis hace que los huesos se vuelvan frágiles al punto que una caída o hasta una leve tensión, como agacharse o toser, pueden causar una fractura. Cada año, se producen más de 2 millones de fracturas relacionadas con la osteoporosis. La prevención y el manejo proactivo son clave para mantener la salud ósea a medida que se envejece y asegurar una buena calidad de vida, evitando la discapacidad asociada a estas fracturas.

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