Reacciones frente al Trauma: Vulnerabilidad, Resistencia y Crecimiento

Vivir experiencias extremas y de riesgo vital, especialmente durante la infancia, puede desencadenar una serie de episodios negativos que afectan nuestra estabilidad. Estos eventos pueden tener efectos amplios y a largo plazo, incluyendo la aparición de diversas enfermedades mentales, desde ansiedad y depresión hasta cuadros más graves como el trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C), trastornos disociativos y trastorno límite de la personalidad.

Esquema de las repercusiones del trauma en la salud mental

Definición y Tipos de Trauma

La palabra "trauma" proviene del griego y significa "herida". Se refiere a una herida duradera que puede ser provocada por un miedo intenso o por la incapacidad de manejar adecuadamente un peligro. Es crucial entender que toda experiencia traumática es válida y merece ser abordada con empatía y cuidado.

Trauma Simple vs. Trauma Complejo

  • El trauma simple suele ser un evento aislado, como un accidente o un desastre natural.
  • El trauma complejo se refiere a la exposición prolongada y repetitiva a eventos potencialmente traumáticos, generalmente de naturaleza interpersonal. Estos suelen ocurrir en la infancia e incluyen abuso físico, emocional o sexual, negligencia y violencia doméstica. A diferencia del trauma simple, el trauma complejo tiene un impacto profundo y duradero en el desarrollo psicológico y emocional de una persona.

Este tipo de trauma afecta la capacidad de un individuo para regular sus emociones, formar relaciones saludables y mantener una autoestima positiva. En muchos casos, los individuos que han experimentado trauma complejo muestran síntomas más severos y persistentes en comparación con aquellos que han sufrido un trauma único.

Impacto y Prevalencia del Trauma

Las repercusiones del trauma complejo son vastas y variadas. La investigación ha mostrado que alrededor del 80% de las personas que presentan un Trastorno Límite de la Personalidad han experimentado algún tipo de evento potencialmente traumático en la infancia. Además, quienes presentan un trauma complejo tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas de adicción y comportamientos autodestructivos.

Estudios internacionales indican que entre el 30% y el 50% de la población ha experimentado algún tipo de trauma en la infancia, y que una pequeña parte de los casos llega a desarrollar traumas complejos. En términos de psicopatología, se estima que el 50% de los adultos con Trastornos de Estrés Postraumático Complejo han sufrido abusos prolongados durante su niñez. Además, un 90% de las personas con trastornos disociativos reportan antecedentes de trauma infantil severo. Estos números son alarmantes y subrayan la necesidad de una intervención temprana y efectiva.

A modo de ejemplo, un estudio evidenció que, en un país como Chile, el 39,7% de la población ha experimentado trauma a lo largo de su vida. Este país está expuesto a numerosas crisis que potencialmente pueden desencadenar reacciones postraumáticas, entre ellas, desastres naturales (como terremotos e incendios), violencia delictual (robos y asaltos) y violencia derivada de conflictos sociales o políticos.

Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) es una enfermedad de salud mental que aparece tras una situación aterradora, ya sea por haberla experimentado o presenciado. Los síntomas pueden comenzar dentro del mes posterior a la exposición al hecho traumático, pero en ocasiones no aparecen hasta años después.

Reacciones Comunes frente al Trauma

El abanico de emociones, sentimientos y reacciones ante un trauma es muy amplio, ya que depende mucho de la naturaleza del suceso, la edad de la persona, la cantidad de apoyo recibido después del incidente, si ha tenido alguna experiencia traumática previa y, por supuesto, su salud física y mental en el momento. Las reacciones más comunes se pueden agrupar en una variedad de respuestas psicológicas, emocionales, físicas y de comportamiento, las cuales son completamente normales y, en la mayoría de los casos, desaparecen como parte del proceso natural de recuperación.

1. Reacciones Emocionales

  • Miedo y ansiedad: La reacción emocional más común al trauma es el miedo y la ansiedad. Es completamente normal sentir miedo al vivir algo aterrador, y los expertos afirman que el miedo después de un trauma puede ser incluso peor y durar más que en el momento del suceso. Un recordatorio del trauma puede reactivar este miedo intenso.
  • Ira: Pueden aparecer sentimientos de ira hacia la persona que provocó el momento complicado o incluso hacia uno mismo por lo ocurrido.
  • Tristeza y llanto: Es normal sentirse abrumado por un mundo en el cual todo parece terriblemente amenazador. Llorar y sentirse triste es otra reacción emocional común.
  • Culpa: Culparse a uno mismo por no haber reaccionado de otra forma o por ciertas acciones realizadas es una respuesta emocional ante un trauma.
  • Aplanamiento emocional: Sentirse emocionalmente apagado, como si no se tuvieran emociones positivas y todo fuera más lento.

2. Reacciones Físicas

  • Malestar estomacal y problemas para comer.
  • Problemas para dormir y sensación de mucho cansancio.
Infografía: Síntomas emocionales y físicos del trauma

3. Reacciones de Comportamiento: Lucha, Huida, Paralización

Ante situaciones de amenaza extrema, nuestro cerebro puede optar por distintas formas de reaccionar:

  • Paralización (Freeze): Es una forma de reaccionar en la que el cerebro asume que no se puede hacer nada, que no se puede escapar, y por consiguiente, no se encuentran estrategias para defenderse del peligro. Horas o días después, es habitual preguntarse por qué se reaccionó así y por qué no se hizo nada en el momento.
  • Huida (Flight): Esta respuesta supone escapar de una situación amenazante.
  • Lucha (Fight): Es la actitud de luchar y defenderse, tanto a uno mismo como a las personas cercanas.

4. Cambios de Comportamiento Adicionales

  • Desconfianza: Muchas personas comienzan a no confiar en la gente de su alrededor después de una experiencia aterradora, lo que dificulta saber en quién confiar.
  • Hipervigilancia: Estar observando el entorno constantemente en busca de amenazas es habitual, ya que estas personas no quieren que el dolor les pille desprevenidos de nuevo. Por tanto, se encuentran en un estado de hipervigilancia constante que les impide llevar una vida plena.

Trauma Secundario o Vicario

Es posible que una persona desarrolle síntomas, experimente sensaciones y realice patrones de conducta similares a aquellos que han sufrido una situación traumática directa. Esto se conoce como trauma secundario o vicario, y se refiere a un desgaste emocional importante por parte de colectivos de personas que, sin sufrir directamente el percance, experimentan la ola de dolor de seres queridos, o de clientes/pacientes a quienes tienen la obligación profesional de ayudar, o la voluntad altruista de acompañar.

HDI- Trauma Vicario y Burnout

La estructura del trauma es similar en ambos casos: la reexperimentación del momento traumático, la conducta evitativa y la hiperactivación generalizada. Si bien la activación del recuerdo no es comparable, los niveles de hiperactivación no son iguales y las conductas evitativas tienen marcados contextos diferenciados, hay un paralelismo entre el trauma directo y el secundario. Una diferencia importante es que la exposición al trauma secundario puede repetirse en algunos tipos de actuación profesional, lo que genera un factor de riesgo en los profesionales de las emergencias, desastres y crisis.

El estudio del trauma secundario, aunque menos investigado, es relevante por su implicación en la eficiencia de la actividad técnica y en la calidad de vida de los profesionales. Se ha propuesto que la configuración del trauma secundario está compuesta por la fatiga de compasión, la sacudida de creencias y la sintomatología traumática.

Vulnerabilidad y Resistencia ante el Trauma Secundario: El Papel de las Variables Personales

Los efectos de la exposición al trauma no son mecánicos ni lineales, sino el resultado de un proceso transaccional en el que las variables personales juegan una función relevante. A partir de la experiencia clínica y estudios piloto, se han identificado cuatro factores que intervienen: empatía, reto, comprensibilidad y sentido del humor. Estos factores pueden actuar como elementos protectores o de vulnerabilidad.

Estudios en trabajadores de servicios de atención extrahospitalaria han confirmado que, aunque las variables sociodemográficas y laborales explican una parte de la varianza, las variables de personalidad tienen efectos claros. Por ejemplo:

  • La comprensibilidad (la presencia de marcos conceptuales de comprensión y explicación) actúa como un fuerte factor de resistencia a la aparición de la fatiga de compasión.
  • La empatía funciona como elemento de vulnerabilidad en la aparición de la sintomatología traumática y de la sacudida de creencias. Sin embargo, en tareas con bajo nivel de trauma, la empatía sería un factor de vulnerabilidad, pero no tendría ninguna función diferencial en niveles altos de trauma.
  • El humor actuaría impidiendo la expresión de las emociones durante la jornada laboral y ejerciendo una función sobre la ansiedad solo a corto plazo.
  • El reto (búsqueda de desafíos personales) actuaría especialmente en niveles altos de trauma, aumentando la resistencia al mismo y disminuyendo la fatiga de compasión.

Esto indica que la aparición del trauma secundario es un proceso complejo, donde las variables personales son críticas y deben ser abordadas en la preparación de profesionales para la interacción humana en situaciones de crisis.

Resiliencia y Crecimiento Postraumático (CPT)

La resiliencia se define como la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas y ser transformado positivamente por ellas. El Crecimiento Postraumático (CPT) tiene que ver con la segunda parte de esta definición: la posibilidad de aprender y mejorar a partir de los sucesos traumáticos de la vida.

Naturaleza de la Resiliencia

La conceptualización de la resiliencia no es dicotómica (o se es o no se es resiliente), sino que es una capacidad o característica que existe en un grado determinado, lo que a la vez abre la posibilidad de desarrollarla o potenciarla. Puede entenderse como un factor protector.

Contrario al pensamiento más extendido, muchos datos confirman que, tras un trauma, la respuesta más frecuente es la positiva (resiliencia y/o crecimiento postraumático), y no el trastorno por estrés postraumático. La respuesta resiliente es, de hecho, la más frecuente de entre las posibles reacciones principales.

¿Cómo surge esa luz en medio de la oscuridad? Es muy probable que tenga que ver con la autoeficacia, y esta, a su vez, con el tipo de diálogo interno que la persona se dice a sí misma ante las situaciones. Un diálogo negativo ("tenía que haber actuado de otra manera", "pude haberlo evitado") puede generar emociones negativas, culpa y miedo, teniendo un efecto paralizador o depresógeno que poco tiene que ver con la resiliencia o el carácter postraumático.

Ilustración conceptual de la resiliencia como una planta creciendo sobre una grieta

Fomento del Crecimiento Postraumático

Experimentar gratitud es uno de los ejercicios que favorecen dicho crecimiento (sentirse agradecido por haber sobrevivido o por los aprendizajes consecuentes al trauma), y fomenta una actitud más positiva hacia las cosas cotidianas de la vida. Las personas que viven experiencias cercanas a la muerte a menudo experimentan un "choque de realidad" que las lleva a relativizar los problemas o la importancia de situaciones que antes consideraban cruciales.

Los estudios sobre resiliencia y crecimiento postraumático tienen el gran reto de conseguir que las personas reduzcan la importancia subjetiva de las cosas que les afectan negativamente, sin tener que pasar realmente por un proceso traumático. Se busca descubrir cómo potenciar o facilitar las habilidades resilientes y de CPT de modo preventivo, para minimizar la aparición de trastornos o cualquier tipo de efectos psicológicos negativos consecuentes a eventos traumáticos.

La adversidad es inevitable; sin lo difícil, lo negativo, lo dramático, sería imposible entender o percibir lo magnífico, lo excepcional o lo satisfactorio.

Es importante señalar que la psicología positiva no prescribe las emociones positivas como un deber moral ni olvida el sufrimiento o las emociones negativas, sino que busca entender cómo se puede fomentar el bienestar incluso ante la adversidad.

Abordaje y Desafíos en el Tratamiento del Trauma

El trauma complejo es una cuestión de profunda importancia que requiere atención y acción continuas. Frente a este escenario y la necesidad de formar a profesionales capacitados para tratar el trauma psíquico en sus diversas manifestaciones, se han desarrollado programas de formación especializada y eventos internacionales.

La formación especializada permite a los estudiantes ofrecer intervenciones más efectivas y sensibles al trauma, lo que se traduce en una mejor calidad de vida para los pacientes. Los participantes aprenden sobre las últimas investigaciones y técnicas terapéuticas, lo que les permite abordar de manera integral y sensible los complejos problemas asociados con el trauma.

Sin embargo, aún persisten desafíos significativos en esta área. Uno de los mayores retos es la falta de acceso a tratamiento especializado, principalmente en comunidades con recursos limitados. Además, el estigma asociado con los trastornos mentales y el trauma complejo puede disuadir a las personas de buscar ayuda. A pesar de esto, la visión a futuro es optimista: a través de la educación, la investigación y la colaboración, se puede mejorar significativamente la calidad de vida de las personas afectadas por el trauma complejo. Se espera ver un aumento en la disponibilidad y accesibilidad de tratamientos especializados, así como una mayor concienciación pública sobre la importancia de abordar el trauma infantil y sus repercusiones a largo plazo.

Gracias al trabajo incansable de muchos profesionales y organizaciones, se avanza hacia un futuro en el que las personas afectadas por el trauma complejo puedan recibir el apoyo y el tratamiento que necesitan para sanar y prosperar.

HDI- Trauma Vicario y Burnout

Orientación y Apoyo

Si te has sentido identificado con este artículo y recientemente has pasado por un evento traumático, te aconsejamos hablar con alguien de confianza de tu entorno a quien puedas contar tus experiencias, reacciones, emociones y pensamientos. Además, si alguien cercano a ti ha atravesado un momento aterrador, te aconsejamos ofrecerle tu apoyo o recomendarle acudir a terapia psicológica.

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