La obesidad es una enfermedad crónica de alta prevalencia en Chile y en la mayoría de los países del mundo, caracterizada por un mayor contenido de grasa corporal. Esta acumulación de grasa, dependiendo de su magnitud y ubicación, determina riesgos para la salud que limitan las expectativas y calidad de vida.
En adultos, la obesidad se clasifica de acuerdo al Índice de Masa Corporal (IMC), debido a su buena correlación con la grasa corporal y el riesgo para la salud a nivel poblacional. La fuerte asociación entre la obesidad abdominal y la enfermedad cardiovascular ha permitido la aceptación clínica de indicadores indirectos de grasa abdominal, como la medición de la circunferencia de cintura.
Sin embargo, la definición de los puntos de corte de IMC y de circunferencia de cintura ha sido controversial en poblaciones de diferentes etnias y grupos etarios. Es fundamental comprender estos rangos para una adecuada identificación y manejo del sobrepeso y la obesidad, especialmente en adultos mayores.

Definición de Sobrepeso y Obesidad
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad es una enfermedad crónica caracterizada por el aumento de la grasa corporal, asociada a un mayor riesgo para la salud. En las últimas décadas, ha aumentado de forma alarmante a nivel mundial, llevando a la OMS a declararla una epidemia mundial junto con el sobrepeso.
Los datos de la OMS indican que el sobrepeso y la obesidad son responsables de una carga significativa de enfermedades crónicas, como diabetes, cardiopatías isquémicas y ciertos tipos de cáncer. Representan además una gran carga económica para los presupuestos de salud.
El sobrepeso y la obesidad constituyen un importante factor de riesgo de defunción, con millones de muertes anuales asociadas.
Clasificación según el Índice de Masa Corporal (IMC)
La clasificación actual de la obesidad propuesta por la OMS está basada en el Índice de Masa Corporal (IMC), que es la relación entre el peso en kilogramos y el cuadrado de la altura en metros (kg/m²).
Para la población adulta en general, la clasificación del IMC es la siguiente:
- Por debajo de 18.5: Por debajo del peso.
- 18.5 a 24.9: Peso saludable o normal.
- 25.0 a 29.9: Sobrepeso o pre-obesidad.
- 30.0 a 39.9: Obesidad.
- 40.0 o más: Obesidad grave o de alto riesgo (también denominada obesidad mórbida).
Dentro de la categoría de obesidad, se distinguen:
- Clase 1: IMC de 30 a menos de 35.
- Clase 2: IMC de 35 a menos de 40.
- Clase 3: IMC de 40 o mayor (obesidad grave o mórbida).

Puntos de Corte Específicos para Poblaciones
Es importante destacar que los puntos de corte del IMC pueden variar según la etnia y el grupo etario. Por ejemplo, en sujetos de origen asiático, se ha propuesto un punto de corte de IMC de 25 kg/m² para diagnosticar obesidad, ya que presentan un mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2 y enfermedad cardiovascular con cifras de IMC menores que las observadas en poblaciones occidentales.
Consideraciones Específicas en Adultos Mayores
La determinación del IMC en adultos mayores presenta particularidades. Con la edad, ocurren cambios fisiológicos como el aumento de la masa grasa y la disminución de la masa magra, que pueden afectar el estado nutricional.
Estudios han sugerido que en adultos mayores, el riesgo de mortalidad puede ser menor en aquellos con un IMC entre 23-28 kg/m² o 25-29 kg/m². Por ello, se han propuesto rangos de referencia distintos para esta población:
- Delgadez: IMC < 23.0 kg/m².
- Peso normal: IMC de 23.0 a 27.9 kg/m².
- Sobrepeso: IMC > 28.0 a 31.9 kg/m².
- Obesidad: IMC ≥ 32.0 kg/m².
La OMS recomienda clasificar el estado nutricional en adolescentes menores de 19 años de acuerdo al z-score del IMC para la edad, utilizando categorías como desnutrido, estado nutricional adecuado, sobrepeso y obesidad, que difieren de los rangos para adultos.
Un IMC ligeramente superior en adultos mayores (por ejemplo, entre 25 y 29.9) podría incluso tener un efecto protector contra la osteoporosis. Sin embargo, siempre es fundamental la evaluación médica individualizada.
Medición de la Grasa Corporal
El IMC es un indicador indirecto de la grasa corporal. Si bien es útil a nivel poblacional, a nivel individual puede tener limitaciones, ya que no distingue entre masa magra y masa grasa.
Otras mediciones que ayudan a evaluar la grasa corporal y el riesgo asociado incluyen:
Circunferencia de Cintura y Obesidad Abdominal
La acumulación preferencial de grasa en la zona toracoabdominal (obesidad central, abdominal o androide, con forma de manzana) se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y metabólica. La medición de la circunferencia de cintura es un predictor clínico del riesgo cardiovascular asociado a la obesidad abdominal.
Los puntos de corte para la circunferencia de cintura, que estiman la grasa intraabdominal, son:
- Hombres: Mayor o igual a 102 cm.
- Mujeres: Mayor o igual a 88 cm.
(Estos valores corresponden a los establecidos por la OMS y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad - SEEDO).
La grasa abdominal acumulada puede llevar a un aumento de la resistencia a la insulina, riesgo de ciertos tipos de cáncer, esteatosis hepática y pancreatitis, así como a enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial (HTA), dislipemia (DL) y diabetes mellitus tipo 2.

Otros Métodos de Medición
Existen otros métodos para medir la grasa corporal, aunque algunos son más complejos o costosos para la práctica clínica habitual:
- Medición de pliegues subcutáneos: Suma de pliegues en distintos puntos (bicipital, tricipital, subescapular, suprailiaco).
- Impedancia bioeléctrica (bioimpedanciometría): Mide la resistencia del cuerpo al paso de una corriente eléctrica para estimar el contenido de agua corporal y, a partir de ahí, la masa grasa.
- Absorciometría Dual de Rayos X (DEXA): Mide masa grasa, masa magra y masa ósea, permitiendo información regional, pero es de alto costo y uso más limitado.
Causas y Consecuencias de la Obesidad
La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre las calorías consumidas y las calorías gastadas, asociado a una mayor ingesta de alimentos ricos en grasa, sal y azúcares, y una disminución de la actividad física debido a estilos de vida sedentarios.
La obesidad es una enfermedad multifactorial, influenciada por factores genéticos, ambientales, metabólicos y endocrinológicos. La acumulación excesiva de grasa puede, a su vez, producir alteraciones hormonales.
Consecuencias para la Salud
La obesidad es un importante factor de riesgo para enfermedades no transmisibles, tales como:
- Enfermedades cardiovasculares.
- Diabetes mellitus tipo 2.
- Trastornos del aparato locomotor (como artrosis y osteoporosis).
- Algunos tipos de cáncer (endometrio, mama, colon, estómago, hígado, riñón).
- Apnea del sueño.
- Venas varicosas.
- Problemas digestivos, respiratorios y psíquicos (depresión, hipoventilación, reflujo gastroesofágico, accidentes cerebrovasculares).
Las consecuencias psicológicas y sociales de la obesidad deterioran significativamente la calidad de vida, y la enfermedad está frecuentemente estigmatizada.
En niños, la obesidad incrementa la probabilidad de problemas de salud en la edad adulta, incluyendo mayor dificultad respiratoria, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular y resistencia a la insulina.
Enfermedades Asociadas a la Obesidad
Prevención y Manejo
La prevención y el manejo del sobrepeso y la obesidad son esenciales para reducir el riesgo de enfermedades crónicas y mejorar la calidad de vida.
Las estrategias incluyen:
- Alimentación saludable: Dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, carbohidratos complejos, fibra y grasas saludables.
- Actividad física regular: Incorporar ejercicio moderado adaptado a las capacidades individuales.
- Control médico y nutricional: Seguimiento periódico con profesionales de la salud para evaluar la evolución y recibir recomendaciones personalizadas.
- Cambios en el estilo de vida: Limitar el consumo de azúcares, grasas saturadas y alimentos procesados, y promover hábitos de vida saludables.
En el caso de adultos mayores, es importante adaptar las recomendaciones a sus condiciones fisiológicas y posibles limitaciones, siempre bajo supervisión médica.
La obesidad, especialmente la mórbida, puede requerir tratamientos más intensivos, incluyendo enfoques farmacológicos y, en algunos casos, cirugía bariátrica. La salud mental también juega un papel crucial, y el apoyo emocional es fundamental en el proceso de manejo del peso.