Los Antecedentes y la Semilla de un Sistema de Protección
Las críticas al sistema de reformatorios, notablemente semejantes a las cárceles, dieron vida a un proyecto impulsado por el ministro Oscar Gajardo. Esta iniciativa, inspirada en la Ciudad del Niño (Boys Town) creada en Omaha, Estados Unidos, por el sacerdote Edward J., fue un antecedente crucial. La institución resultante de este proyecto quedó a cargo del Consejo de Defensa del Niño, la cual contaba con una importante participación del Estado, aunque jurídicamente era privada.
Posteriormente, al conocerse la labor del escalafón femenino de Carabineros, el Alto Mando Institucional creó dicha unidad en el año 1962 con el fin de que estas oficiales estuvieran a cargo de la minoridad en riesgo social. Así, nacieron los hogares de menores de Carabineros con un ente rector denominado Coname, dirigido por un coronel y personal activo de Carabineros. A su vez, nació la Fundación Niño y Patria, con el objetivo de apoyar a estas unidades especializadas. La Fundación Niño y Patria tenía en Santiago hogares destinados exclusivamente a estudiantes de nivel superior y/o técnicos provenientes de todo Chile, y su permanencia se extendía hasta los 24 años. Las oficiales a cargo ingresaban a los niños como becarios a los niveles superiores y técnicos, asegurando su dignidad.

Nacimiento y Funciones del Sename (1979)
Al pasar el tiempo y al llegar al año 1979, Coname se transforma en Sename. Los cargos directivos de esta nueva entidad comenzaron a ser ejecutados por Asistentes Sociales civiles. El Servicio Nacional de Menores, conocido por su acrónimo Sename, fue un organismo gubernamental chileno centralizado que desempeñó un papel crucial en la colaboración con el sistema judicial y dependió del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Su labor se centró en la gestión y provisión de servicios y asistencias directamente ligadas a la justicia, operando bajo las directrices de los tribunales distribuidos a lo largo del país. El Sename fue creado en 1979 durante la dictadura de Augusto Pinochet, enmarcado en el Plan Nacional para Menores (1978-1982) y presentado con énfasis durante el Año Internacional del Niño.
Desafíos y Reestructuraciones a lo Largo del Tiempo
Durante la década de 1990 y especialmente a partir del Plan Nacional para la Infancia y la Adolescencia del 2002, se desincentivó la "internación" de niños, proceso que se aplicó a la Ciudad del Niño. Sin embargo, a lo largo de sus años de funcionamiento, diversas investigaciones y reportes señalaron problemas significativos en la gestión del Sename.
Entre los desafíos identificados, se encuentran la llegada de niños con problemas psiquiátricos, de conducta y, más recientemente, de drogas, situaciones que antes no eran tan prevalentes. Se ha planteado que estos menores deberían estar en una institución más capacitada, con más psiquiatras y con formación valórica, ya que en muchos recintos se les ofrecía casa, techo y comida, pero carecían de una formación integral que generara un cambio en sus mentes.
También se ha considerado que la solución al problema del Sename pasa por poner a gente con más experiencia en los centros, ya que hay personal con buenos currículums pero sin formación específica en temas de niños y adolescencia. Además, se sugirió aumentar los voluntariados con gente experimentada, fomentar la adopción, incluso en niños más grandes, y mejorar y privatizar instituciones colaboradoras que protegen a los niños de Chile.
Las Fundaciones privadas de acogida a la infancia, de hecho, han funcionado bastante mejor que las estatales, sirviendo de ejemplo para guiar políticas futuras. Se ha considerado que privatizar el Sename y apoyar mucho más a estas instituciones con fondos y ayuda en todo sentido podría ser una solución efectiva. La lógica es que, si el Estado ha fracasado, es necesario mirar a quienes lo han hecho bien y apoyarlos, porque buscan ayudar desinteresadamente a la infancia desprotegida, con amor, generosidad y vocación de servicio. Los niños necesitan familia; si la propia los defraudó, se deben crear lugares donde el amor, el respeto y la esperanza sean prioridad, permitiéndoles crecer seguros y resguardados, y ser tratados con dignidad.
Casos Emblemáticos y Cuestionamientos Públicos
La historia del Sename ha estado marcada por casos que han generado un profundo debate público y han puesto en tela de juicio su desempeño. Uno de los casos más resonantes fue el fallecimiento de Lissette Villa, una niña de 11 años que se encontraba interna en el centro de protección Galvarino, en Estación Central, ocurrido el 11 de junio de 2016 a raíz de un paro cardiorrespiratorio.
Si bien la entonces directora nacional del Sename, Marcela Labraña, atribuyó la muerte a los traumas derivados de abuso sexual y a la decepción de la niña por la inasistencia de su familia, la justicia chilena inició una investigación para determinar las causas exactas del deceso y la posible responsabilidad del Sename. Este trágico suceso intensificó el cuestionamiento general sobre la efectividad del servicio en la custodia estatal de menores de edad.
A lo largo de sus años de funcionamiento, se han señalado problemas significativos en la gestión del Sename, incluyendo el uso y abuso de psicofármacos en los hogares, así como cuestionamientos sobre la idoneidad de los directores y funcionarios, a menudo vinculados a cuoteos políticos, lo que habría afectado el correcto funcionamiento del organismo.
Dirección Nacional y Transición Institucional
El Servicio Nacional de Menores tuvo una sucesión de directores nacionales a lo largo de su historia, reflejando los vaivenes políticos y las crisis institucionales. Entre ellos se encuentran: Marcela Labraña, Hugo Herrera, Solange Huerta, Susana Tonda, Claudia de la Hoz y Rosario Martínez. Estos cambios en la dirección reflejan la complejidad y los desafíos que enfrentó el Sename en su misión de proteger y asistir a niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley o en situaciones de vulneración de derechos.
A partir del año 2021, el Sename inició un proceso de reorientación, enfocándose exclusivamente en el área de justicia y reinserción juvenil. En este contexto, el Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia se consolidó como el continuador legal en materia de protección de derechos de los menores.
El Cierre Definitivo del Sename y el Futuro de la Protección Infantil
Actualmente, el Sename se encuentra en una fase de cierre y traspaso de sus funciones. Este proceso se ha desarrollado de manera gradual, comenzando en enero de 2024 con la zona norte, seguido por la zona sur en enero de 2025. La etapa final, que abarca la zona central (regiones de O'Higgins, Valparaíso y Metropolitana), está programada para el 12 de enero de 2026.
En esta fecha, las responsabilidades del Servicio Nacional de Menores serán completamente transferidas a dos nuevas entidades especializadas:
- El Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, encargado de la protección.
- El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil, enfocado en la justicia juvenil.
Un Legado de Reflexión y Reparación
El Sename fue creado en 1979 durante la dictadura de Augusto Pinochet. Diversos informes a lo largo de los años han evidenciado graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes bajo custodia estatal. En 2018, el Comité de los Derechos del Niño recomendó al Estado chileno implementar mecanismos de reparación, incluyendo tratamientos psicológicos, apoyo educativo, acceso a vivienda y compensación económica.
En este contexto, el conversatorio «Encuentro sobre Infancias en Chile», organizado por diversas instituciones, sirvió como un espacio para la memoria, reflexionando sobre las infancias que no han sido debidamente documentadas en los archivos oficiales. La segunda jornada del encuentro, titulada “Sename: una verdad por relatar, una infancia por reparar”, abordó temas desde la psiquiatría, la historia, el psicoanálisis y la justicia, discutiendo el impacto del anonimato y las secuelas psicológicas de un pasado desconocido.
Durante su Cuenta Pública 2024, el presidente Gabriel Boric anunció la creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las víctimas del sistema residencial, lo que representa un avance significativo en el reconocimiento, reparación y prevención de futuras vulneraciones. El conversatorio contó con testimonios de egresados como Matías Orellana, fundador de la Fundación ECAM, quien expuso los conflictos estructurales y cuestionó cómo el sistema ha sido funcional a intereses económicos, más que al bienestar infantil.
María Eugenia Reyes Barrera, egresada de un hogar de protección, relató el difícil proceso de egreso y la revictimización, subrayando la urgencia de que Chile enfrente su pasado con honestidad. Los participantes enfatizaron que, si bien colaboran con la Comisión, no buscan un acto simbólico, sino una acción efectiva que asegure justicia, reparación y no repetición. Este encuentro no solo abrió un espacio de escucha activa y crítica, sino que también evidenció la necesidad urgente de avanzar en verdad, justicia y reparación para quienes fueron invisibilizados por décadas.