La perspectiva de la jubilación ideal, imaginando viajes por el mundo, más tiempo con la familia y amigos, o dedicarse a pasatiempos, contrasta fuertemente con una realidad que enfrentan muchos adultos mayores: las jubilaciones que apenas alcanzan para vivir. Al principio, escapar del trabajo pesado diario, los largos viajes al trabajo o la política laboral puede parecer un gran alivio. Sin embargo, muchos recién jubilados se dan cuenta de que después de unos meses, la novedad de estar de "vacaciones permanentes" empieza a desaparecer. En lugar de sentirse libre, relajado y realizado, pueden sentirse deprimidos, sin un propósito y aislados.

La Cruda Realidad y el Impacto de las Pensiones Insuficientes
La preocupación por las pensiones no es un tema de futuro, sino un tema del presente. Esta situación es una realidad tangible para muchas personas. Por ejemplo, la madre del académico de Ciencia Política de la U. Sylvia Saavedra recibe una pensión de viudez desde 1995 que es insuficiente para vivir, obligándola a ser acogida por una de sus hijas. Su caso es complejo, ya que, a pesar de la necesidad, su familia no califica en el 60% más pobre del país debido a la profesión de su hija y yerno. Otro ejemplo es el de una mujer de 70 años que recibe una pensión de $5.600, a pesar de haber cotizado 23 años con el ingreso mínimo, lo que la obliga a seguir trabajando de forma independiente. Ella relata cómo la AFP le avisó cuando le quedaba poca plata, la cual no le duró ni cuatro años, y tuvo que pedir que se la alargaran para tener derecho a salud.
Situaciones similares viven personas como Yani Baeza, quien lleva cuatro años trabajando en aseo, y Mario González. Ambos coinciden en un sentimiento de abandono por parte del Estado y expresan el cansancio que implica trabajar a una edad avanzada debido a la necesidad. "Una vida miserable tiene uno y ahí se va deteriorando, mal alimentado, pasando frío, son muy crueles con la tercera edad", comenta Yani, mostrando sus manos callosas y con una enfermedad a los huesos producto de su duro trabajo. Ella afirma: "Yo estoy jubilada por AFP, pero creo que ese sistema es un invento para que solo los dueños se hagan ricos. ¿Dónde está la ganancia para uno?". Mario añade: "Si me dieran dinero suficiente estaría descansando, pero estoy obligado a trabajar porque lo que da la AFP es nada, además por todo el esfuerzo que hace uno se va a morir más temprano." Ambos coinciden en que, bajo sus actuales condiciones económicas, la palabra "retiro" no existe para ellos.
Diagnóstico del Problema: ¿Por Qué las Jubilaciones Son tan Bajas?
Entre las soluciones, los expertos plantean la universalización del Pilar Solidario. Andras Uthoff, doctor en Economía, explica que ese beneficio "no es un derecho garantizado, sino que está focalizado en las familias más pobres, y por ende, si la familia no califica como pobre, al jubilado le seguirán dando una miseria, lo que significa que pierde toda dignidad". La economista Claudia Sanhueza plantea que la solución dependerá "del sistema que queramos tener".
La baja legitimidad del sistema de pensiones y la desconfianza en las AFP son evidentes. El presidente de la Comisión de Usuarios, el académico Rafael Pizarro, señala la urgencia de generar un sistema más equitativo y solidario, destacando que el problema central son las bajas pensiones. Además, se reconoce un desconocimiento de la ciudadanía sobre cómo funciona el sistema de pensiones. Se propone también una revisión de las tablas de esperanza de vida para que reflejen mejor las realidades socioeconómicas. La necesidad de desarrollar estrategias de comunicación para informar mejor a la ciudadanía y evitar la desconfianza hacia las instituciones previsionales es crucial.
Los datos de la Encuesta Casen 2017 demostraron que la pobreza se triplicó en los últimos tres años, llegando al 24 por ciento del total de la población. "Si uno mira todos los tipos de pensiones pagadas por las AFPs y aseguradoras, no superan los 150 mil pesos, personas que cotizaron por 30 o 35 años, ni siquiera alcanzan el sueldo mínimo", una situación que es peor para las mujeres. La idea de que el sistema de pensiones busca prolongar la vida laboral es vista críticamente: "Como las pensiones son malas y la única forma que este sistema tiene para mejorarlas es prolongar la vida laboral, van a tratar de demostrar por todos lados que la gente va estar feliz de seguir empleado más tiempo".
"Exigirles a los adultos mayores que sigan trabajando es una doble explotación, ya que además se les paga un salario muy por debajo de la que recibe la gente más joven, por eso es un aprovechamiento mayor. Nosotros decimos no a laborar después de haber jubilado".

El Problema del Endeudamiento
La deuda se está convirtiendo en el real soporte de una vida con bajos ingresos por pensión. Según el informe periódico de DICOM-EQUIFAX y la Universidad San Sebastián, en diciembre de 2018, en Chile había 4.529.480 personas morosas. El monto promedio de la mora era de $1.725.180, y el 41% de las deudas morosas tenía origen en el retail. Los adultos mayores de 65 años que reciben la pensión básica solidaria también están altamente expuestos a esta situación; entre 2015 y 2018, el número de morosos en este grupo aumentó un 23,4%. Esto lleva a cuestionar si la deuda es la mejor forma de financiar los gastos básicos, siendo una solución cómoda para quienes lucran del endeudamiento, pero no para quienes no pueden pagar. El endeudamiento puede entenderse como una subordinación a un compromiso.
En este contexto, las propuestas gubernamentales para reformar el sistema de pensiones, como la idea de que "el Estado pague las deudas generadas por aquello que el Capital no está dispuesto a pagar", son analizadas con cautela. Una propuesta con perspectiva integral busca modificar el sistema tributario, con un aporte estatal para un fondo de capitalización público y un modelo que pague pensiones acordes a los años y monto de salario cotizado, pero de forma garantizada. Si las AFP no tienen responsabilidad en el problema previsional, o su responsabilidad es solo la falta de información, se cuestiona su necesidad de existencia.
Las rentabilidades de los ahorros previsionales han estado a la baja, impactando directamente el fondo previsional, que depende de la capitalización. Las instituciones financieras absorben más espacios de la vida cotidiana, y las reglas impiden que los trabajadores negocien salarios libremente. El trabajo reproductivo y doméstico no remunerado está invisibilizado. Además, las AFP no son un sistema para pagar pensiones, afectando a un 50% de las personas que recibieron una pensión autofinanciada de vejez y no cobraron más de $47.379. Incluso cotizando más de 30 años, sus pensiones no superaron el salario mínimo.
Endeudamiento de adultos mayores: creció el número de jubilados morosos en el país
Estrategias Personales para Afrontar la Jubilación con Pensiones Bajas
Independientemente de las fallas del sistema, la jubilación es un cambio importante en la vida que puede traer estrés y depresión. Para algunos, este momento puede significar un esperado descanso, sin embargo, para otros es un problema. Cada persona vive este proceso de manera diferente, según factores psicológicos y culturales. Algunos pueden enfrentarlo con más ansiedad, preocupación, tristeza y pesimismo, y en ocasiones, estos síntomas pueden requerir la ayuda de un especialista. Es importante prepararse para este cambio de vida.
1. Replantear la Actitud y Desarrollar Resiliencia
- Modifique su actitud: Piense en la jubilación como un viaje y no como un destino. Dedique tiempo a resolver todo, sabiendo que siempre puede cambiar de dirección si es necesario.
- Desarrolle resiliencia: Cuanto más resiliente sea, mejor podrá afrontar los retos de la jubilación.
- Reconozca sus emociones: No hay una forma "correcta" o "incorrecta" de responder a un cambio importante. Al reconocer y aceptar lo que siente (enojo, tristeza, ansiedad), descubrirá que incluso las emociones intensas pasan pronto.
- Acepte las cosas que no puede cambiar: Luchar contra eventos sobre los que no tiene control es agotador e inútil. Aceptar las circunstancias de su jubilación le permitirá concentrar su energía en lo que sí puede controlar: su reacción ante los obstáculos.
2. Redefinir la Identidad y Establecer Nuevos Propósitos
- Redefina su identidad: Muchos se definen por su trabajo. Después de la jubilación, busque nuevas formas de definirse a través de actividades y vínculos no relacionados con el trabajo.
- Fíjese nuevas metas: Aunque ya haya alcanzado metas profesionales, es importante seguir fijándose otras nuevas para esforzarse. Tener metas puede darle energía, propósito y ayudarle a redefinir su identidad. Elija metas desafiantes y que le entusiasmen.
- Busque nuevas fuentes de sentido: Su trabajo le hacía sentirse necesario, productivo y útil. Después de la jubilación, es importante buscar nuevas fuentes de sentido, actividades que aporten alegría y enriquezcan su vida.
3. Fortalecer la Red Social y Buscar Apoyo
- No tiene por qué enfrentarse solo a los retos de la jubilación: Muchas otras personas están pasando por las mismas dificultades.
- Fortalezca su red social: Mantenerse conectado socialmente tiene un enorme impacto en la salud mental y felicidad. Procure mantenerse en contacto con antiguos compañeros de trabajo y explore oportunidades para ampliar su red social más allá del trabajo.
- Inscríbase en un programa de transición a la jubilación: Algunas empresas o centros comunitarios ofrecen asistencia o talleres para la planeación y transición.
- Únase a un grupo de apoyo: Servicios para personas mayores y organizaciones comunitarias ofrecen grupos de apoyo. Hablar con otros que entienden su situación puede reducir el estrés, la ansiedad y el aislamiento.
4. Considerar Opciones de Transición Laboral o Actividades con Propósito
- La jubilación no significa transformarse en una persona inactiva: Dejar el trabajo abre la posibilidad de retomar un proyecto, practicar hobbies o actividades de interés, y retomar vínculos sociales. Un beneficio evidente es la disponibilidad de tiempo para sí mismo y para lo que le gusta hacer, lo que puede llevar a una vida más "armónica" consigo mismo y el ambiente.
- La jubilación no tiene por qué ser un todo o nada: Una transición gradual hacia la jubilación a tiempo completo puede ser útil. Si su trabajo lo permite, considere un año sabático o vacaciones extensas para adaptarse a un ritmo de vida más lento.
- Encuentre un trabajo de medio tiempo tras su jubilación: Reducir las horas, cambiar a un trabajo de medio tiempo o trabajar de forma independiente son opciones para una transición gradual.
- Haga un voluntariado: Donar su tiempo y esfuerzo a una causa importante puede dar sentido y satisfacción, además de beneficiar a la comunidad. Puede ayudar a ampliar su red social, aumentar su autoestima y mejorar su salud.
- Mantenga sus pasatiempos e intereses: Si tiene un pasatiempo de hace tiempo, la jubilación es una oportunidad para dedicarle más tiempo. Si sacrificó hobbies por su carrera, es hora de resucitar viejos intereses o cultivar otros nuevos.
- Aprenda algo nuevo: Siempre es un buen momento para adquirir nuevas habilidades o conocimientos.
- Tenga una mascota: Si es amante de los animales, cuidar de una mascota puede ayudarle a mantener un sentido de utilidad y propósito.
5. Priorizar el Bienestar Físico y Mental
Aunque los trayectos, las fechas límite y la monotonía del trabajo puedan terminar, la vida jubilada no está exenta de estrés. Puede preocuparle la economía con ingresos fijos, el deterioro de la salud o la adaptación a una nueva dinámica con su pareja.
- Adopte una práctica de relajación: Incorpore técnicas de relajación en su rutina.
- Manténgase activo: El ejercicio físico es muy eficaz para mejorar el estado de ánimo, aliviar la tensión y el estrés, y sentirse más relajado y positivo.
- Practique la gratitud: Anotar las cosas por las que está agradecido es una forma rápida y sencilla de mejorar su estado de ánimo y actitud.
- Pase tiempo en la naturaleza: Estar en espacios verdes alivia el estrés, mejora el ánimo y aumenta la sensación de bienestar.
- Rompa con el hábito de preocuparse: La preocupación crónica es un hábito mental que se puede aprender a romper.
- Duerma lo suficiente y tenga un sueño de calidad: Es normal que los patrones de sueño cambien con la edad, pero sentirse cansado durante el día no lo es.
- Siga una dieta saludable: Una dieta equilibrada y nutritiva ayuda a mantener una actitud positiva. Enfóquese en comer alimentos frescos y sabrosos, preferiblemente en compañía.
- Cuide su consumo de alcohol: Con más tiempo libre, es fácil caer en el hábito de beber en exceso o automedicarse con alcohol.
- Siga desafiando a su cerebro: Busque formas atractivas de pasar los días, aprenda una nueva habilidad, juegue nuevos juegos, haga rompecabezas o practique deportes. Cuanto más activo mantenga su cerebro, mejor se protegerá del deterioro cognitivo.
- Estructure sus días: La rutina es reconfortante. Aunque ya no haya trayectos al trabajo, intente establecer un horario flexible diario que le dé estructura y propósito.
