Adopciones Irregulares de Niños Haitianos en Chile: Un Caso de Investigación

Septiembre de 2011 marcó un punto de inflexión en la vida de varias familias chilenas, quienes, tras eventos personales significativos, decidieron emprender el camino de la adopción internacional, específicamente en Haití. La noticia del trágico accidente aéreo en Juan Fernández, en el que falleció el conocido animador Felipe Camiroaga, coincidió con el inicio de estos procesos, generando un profundo impacto emocional que, paradójicamente, impulsó a algunos a buscar consuelo y propósito en la adopción.

El Sueño de la Paternidad y los Obstáculos en Chile

Para muchas familias, la adopción se había convertido en un sueño latente, que cobró fuerza tras experiencias difíciles, como la pérdida de un hijo. Sin embargo, el camino en Chile presentaba obstáculos, especialmente para aquellas familias que ya contaban con hijos biológicos, cuyas posibilidades de adopción se veían remotas.

La familia Cortés-Viel, tras la muerte de su hijo Clemente a pocos días de nacer, inició un proceso de acreditación como “familia idónea” para adoptar en Haití. Paralelamente, Luis Sagredo y Andrea Lombardi, quienes deseaban tener cuatro hijos, se encontraron con las mismas dificultades durante tres años al intentar adoptar en Chile, debido a sus dos hijos biológicos.

infografía comparativa de requisitos de adopción en Chile y Haití en 2011

La Fundación Familias Multicolor y el Vínculo con Haití

Fue a través de contactos personales que estas familias conocieron la Fundación Familias Multicolor, una organización dedicada a vincular a familias chilenas con niños haitianos en proceso de adopción. La Fundación, con sede en Puerto Príncipe, se convirtió en un faro de esperanza.

Andrea Lombardi conoció a Rosemary Donoso, directora de la Fundación Familias Multicolor, quien a su vez había adoptado un hijo en Haití. Rosemary informó sobre la necesidad de obtener un “certificado de idoneidad” a través de la Fundación Mi Casa, entidad encargada de evaluar la idoneidad de las familias adoptivas.

La familia Sagredo-Lombardi completó su proceso de idoneidad en octubre de 2010. Poco después, en noviembre de 2010, la casa de acogida (creche) de la Fundación Familias Multicolor en Puerto Príncipe abrió sus puertas. La fundación obtuvo su personalidad jurídica en Chile en diciembre de 2010.

La Espera y la Tragedia: El Caso de Amelia

La espera para Andrea Lombardi y su esposo se prolongó. A pesar de contar con el certificado de idoneidad, fueron puestos en lista de espera. Finalmente, recibieron la noticia de que una niña de 20 días de nacida, a quien llamaron Amelia, les sería entregada en adopción.

La emoción inicial se vio empañada por una grave noticia: Amelia había sido diagnosticada con SIDA. Andrea viajó a Haití con la esperanza de conocer a su hija, encontrándose con la madre biológica de Amelia, quien expresó su deseo de que la niña fuera cuidada. Andrea amó a Amelia inmediatamente, pero la fragilidad de su salud era evidente.

Tras pasar tres días en la casa de acogida, Andrea regresó a Santiago con sus maletas, que contenían pertenencias para Amelia y otros niños. Lamentablemente, Amelia falleció un mes después, dejando a la familia Sagredo-Lombardi sumida en una profunda tristeza.

fotografía de una casa de acogida en Haití

La Reanudación del Proceso y Nuevas Esperanzas

A pesar de la tragedia, la familia Sagredo-Lombardi decidió continuar con su anhelo de adoptar una cuarta hija en Haití. El verano de 2012 marcó el reinicio de su proceso de adopción.

Casi simultáneamente, otras familias, como la de Bibiano Castelló y Valeria Mutis, y la de Jorge Ignacio Cortés y Catalina Viel, también recibieron sus certificados de idoneidad, impulsadas por un deseo de ayudar y formar una familia.

Investigación sobre Adopciones Irregulares

La investigación se centra en la ciudad de Puerto Varas y surgió a raíz de una audiencia preparatoria de protección para cinco niños haitianos. La jueza Patricia Casas del Juzgado de Familia de Puerto Montt ordenó diligencias para establecer la legalidad de estas adopciones, oficiando a diversos organismos, incluida Interpol.

El Servicio Nacional de Menores (Sename) recibió antecedentes sobre la posible situación irregular de al menos 10 niños haitianos en la Región de Los Lagos, quienes habrían sido ingresados al país sin los procedimientos legales adecuados. El director regional (s) del Sename, Víctor Argandoña, calificó la situación de “máxima gravedad” y puso los antecedentes a disposición de tribunales y fiscalía.

Las sospechas del Sename se basan en que los niños mantenían los nombres y apellidos de sus padres biológicos, lo cual no correspondería a una adopción legalmente establecida, donde deberían llevar los apellidos de los padres chilenos.

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Detalles del Proceso y Pagos Realizados

El proceso de adopción en Haití requería, además del certificado de idoneidad, cartas de presentación y otros antecedentes para completar una carpeta que se presentaba al Instituto de Bienestar Social (IBESR) de Haití. Los costos asociados eran informados por las directoras de la Fundación Familias Multicolor.

Las familias Castelló-Mutis, Sagredo-Lombardi y Cortés-Viel pagaron aproximadamente US$5.000 por concepto de abogado en Haití, Jean Bruno Bonne Anné. Ninguna de las familias consultadas recibió boleta o factura por estos pagos a la Fundación Familias Multicolor.

Rosemary Donoso y Bárbara Vigouroux, directoras de la fundación, expresaron su desacuerdo con la práctica de “comprar un hijo” que observaban en fundaciones extranjeras, donde se pagaban sumas elevadas por adopciones. Ellas buscaban un proceso más transparente y humanitario.

Obstáculos y Conflictos

El abogado Jean Bruno Bonne Anné, a pesar de ser presentado como el contacto clave en Puerto Príncipe, no era abogado de profesión sino que trabajaba en el Centro de Justicia y tenía “muchos contactos”. Su rol en la fundación era considerado un “pituto” y no su trabajo principal.

Los procesos de adopción se vieron trabados por la exigencia de papeles adicionales, como el informe completo de la Fundación Mi Casa, que no habían sido solicitados inicialmente. El expediente de la familia Cortés-Viel fue rechazado en primera instancia para ingresar al IBESR.

Ante la falta de un abogado en la fundación, la familia Cortés-Viel buscó asesoría en la embajada de Chile. Al enterarse de esto, Rosemary Donoso expresó su enojo, considerando la acción como “traición y desconfianza”, en el contexto de su conflicto con el cónsul de Chile, Diego Rivera.

El cónsul Diego Rivera había desaconsejado la visita del entonces ministro de Defensa, Andrés Allamand, a la casa de acogida de la Fundación Familias Multicolor, argumentando que ni la casa ni la fundación contaban con reconocimiento en Haití y que los procedimientos utilizados para trasladar niños eran cuestionables.

mapa de Puerto Príncipe mostrando la ubicación de la casa de la Fundación Familias Multicolor y la embajada chilena

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