Estrategias para Colegios en Contextos de Extrema Vulnerabilidad

La educación en contextos de vulnerabilidad extrema enfrenta desafíos únicos, exacerbados por eventos como la pandemia de COVID-19. Estos retos demandan un replanteamiento profundo de las estrategias tradicionales, buscando soluciones innovadoras y contextualizadas para garantizar una educación de calidad e inclusiva.

El Contexto Actual y los Desafíos de la Educación

La pandemia de COVID-19 ha generado una serie de retos a nivel educativo, partiendo por la adaptación de las clases presenciales al formato online y elevados niveles de ausentismo escolar. Esta crisis ha develado las inequidades preexistentes en el sistema educativo y ha tenido efectos negativos importantes en la salud y la educación, así como en el empleo. Además, la interrupción de las trayectorias educativas y el cierre de las escuelas han afectado la alimentación y la nutrición de la población estudiantil, especialmente en los sectores más vulnerables.

La vulnerabilidad es un concepto multidimensional que puede ser entendido en diversos ámbitos, abarcando a individuos vulnerados por rasgos como la edad, el género, la raza o etnia, la discapacidad, o a personas pertenecientes a minorías religiosas, lingüísticas, políticas o de género. Esta condición puede reducir significativamente las oportunidades de desarrollo individual y colectivo. La educación es un derecho que, lamentablemente, no ha sido plenamente garantizado para todas las personas, siendo la pobreza una de las variables de riesgo más importantes.

Según datos del Banco Mundial (World Bank, 2018), en los países de bajos ingresos, solo el 25% de los niños de familias pobres logran completar la escuela primaria, en comparación con el 75% de los que provienen de hogares de ingresos altos. Las desventajas económicas hacen que estos infantes abandonen prematuramente el sistema educativo e ingresen al mercado laboral, generalmente en actividades informales, o en el mejor de los casos, solo puedan completar la educación obligatoria. Sin embargo, la vulnerabilidad no es una condición adquirida de una vez y para siempre, ni un atributo inherente a determinados individuos o grupos, sino que alude a situaciones intermedias entre la inclusión y la exclusión (Kummer, et al., 2009; y Arnaiz, et al., 2021). Así como existen variables que incrementan el riesgo de exclusión, como la carencia en los servicios básicos o el rezago educativo, existen otras que pueden ayudar a disminuirlo, como el acceso a alguna transferencia económica gubernamental o a una beca de estudios.

En este sentido, un problema crítico de la educación en Chile, por ejemplo, es la inequidad, y existe una necesidad urgente de mejorar la calidad, ya que estudios muestran que, en promedio, los mejores colegios del país no obtienen resultados sobresalientes en pruebas internacionales. Muchas escuelas presentan problemas de convivencia, baja matrícula y escasez de profesores. En estos centros escolares con baja matrícula, los docentes a menudo carecen de tiempo asignado para el trabajo colaborativo y para abordar las necesidades de mejoramiento, creando un cúmulo de desventajas que dificultan la salida de los colegios con bajo desempeño de su situación.

Los niños, niñas y jóvenes que crecen en una situación de mucha vulnerabilidad necesitan mucho apoyo y tienden a concentrarse en establecimientos públicos. En estos colegios, el desafío de lograr buenos resultados académicos es de otra magnitud en comparación a los que enfrenta el sistema privado. Aunque la calidad del recurso humano en los establecimientos públicos no es tan distinta respecto a los colegios privados, y hay profesores y directivos que están haciendo un trabajo maravilloso, las demandas exceden los recursos disponibles.

La pandemia también ha llevado a cuestionarse por qué los niños no quieren ir a clases. Ellos pueden aprender viendo YouTube o jugar con sus amigos de manera online. Es fundamental entender qué hace que el colegio sea un espacio de aprendizaje atractivo, que involucre a los estudiantes y los motive a asistir. La escuela debe ser un lugar donde se aprenda a desarrollarse, generar un sentido de pertenencia y sentirse seguro. Es crucial que las actividades de aprendizaje del currículo escolar se alineen con los factores que motivan a los alumnos a aprender, como incentivar la creatividad, apoyar la efectividad y la resolución de problemas.

Infografía: Impacto de la pandemia en la educación y sus desafíos en entornos vulnerables

Principios Fundamentales para la Intervención

Para abordar los problemas educativos en contextos de vulnerabilidad, es necesario partir de una comprensión clara y de principios que guíen la acción:

  • Comprensión del Contexto: Un punto de partida es reconocer el contexto desde donde se está trabajando. Muchas veces, las cosas no funcionan porque se intenta imponer modelos que están probados, pero en otros contextos. La máxima es que el contexto manda.
  • Definición de Éxito Integral: Lo exitoso es aquello que permite crecer integralmente a los estudiantes, valorando y respetando su contexto con procesos inclusivos y participativos.
  • Liderazgos Compartidos y Distribuidos: Los liderazgos deben ser compartidos y distribuidos dentro de la comunidad escolar. Es vital dejarse acompañar, aconsejar y confiar en otras personas de la comunidad, evitando tomar decisiones delicadas en solitario.
  • Cuidado del Clima Escolar y la Comunicación: Es crucial cuidar el clima escolar y asegurar que toda la comunidad esté informada, con acceso permanente al diálogo.
  • Presencia Activa: Para una gestión exitosa, se necesita estar presente, que todos puedan acceder a los directivos y docentes en diversos espacios, ya que es ahí donde se obtienen lecturas actualizadas de lo que va pasando en la comunidad.

Estrategias Clave en la Gestión Escolar y Pedagógica

Desarrollo Profesional Docente y Dirección

Una enseñanza de calidad solo la hará un profesor de calidad. Para ello, es fundamental creer en los estudiantes y en el potencial de los educadores. La tarea es acompañar y formar a los docentes, asumiendo que nadie sale de la universidad totalmente formado y que la actitud de permanente crecimiento y aprendizaje es indispensable. Un profesor que cree que "se las sabe todas" no es útil en estos contextos dinámicos. Es esencial contar con un proyecto educativo claro que invite a los docentes a ser parte de algo definido.

El rol del director es bien determinante para los profesores, las familias y los estudiantes. Los directores deben tener atribuciones para decidir quién va a conformar su equipo. El apoyo y la asesoría de otras personas son de gran ayuda. Cuando se imponen cosas sin sentido para la comunidad escolar, por muy valiosas que sean, simplemente no funcionarán. Se requiere fortalecer el equipo directivo para buscar una respuesta creativa y contextual a la organización, docencia y apoyo de las instituciones de enseñanza, resolviendo la continuidad del aprendizaje, el apoyo socioemocional y fortaleciendo el rol social de la escuela.

Una de las razones para cualquier acción de formación docente es resolver fundamentalmente la problemática que encuentran estos profesionales en su práctica diaria, ya que "existe un desajuste entre la formación de los profesores y las necesidades reales del contexto” (González & Castro, 2012, p. 246). Sin embargo, esa respuesta formativa debe estar muy contextualizada, porque no existen recetas de aplicación válidas para cualquier contexto.

¿Qué es el Liderazgo Educativo?

Currículo Relevante y Motivación Estudiantil

En el contexto de la educación para la vulnerabilidad, es vital formar buenos profesionales y vincularlos de la mejor manera con el mundo laboral y empresarial. Ofrecer a los estudiantes experiencias pre-laborales es crucial, ya que si no se les brindan estas posibilidades y se les encierra en un mundo de "más de lo mismo", es muy difícil que los jóvenes tengan otras expectativas de vida. Se "compite con la calle, y la calle es bien fuerte y atractiva", mientras que estudiar puede parecer "perno". Por ello, el colegio debe ser un espacio de aprendizaje atractivo, que involucre y motive a los estudiantes a asistir, más allá de las opciones de aprendizaje online.

La pandemia ha transformado los contextos de implementación del currículo, no solo por la necesidad de considerar condiciones diferentes para las cuales fue diseñado, sino también porque existen aprendizajes y competencias que cobran mayor relevancia en el actual contexto por las demandas que genera el desarrollo tecnológico mundial. La pregunta es si las características del programa educativo están presentes en la escuela y cómo avanzar para que el estudiante sienta que ir al colegio es bueno para él o ella. En la escuela se va a aprender a desarrollarse, generar un sentido de pertenencia y sentirse seguro.

Integración de la Tecnología y Reducción de la Brecha Digital

En los últimos años, ha habido un entusiasmo generalizado en torno al potencial transformador de la tecnología en la educación, reflejado en la inversión económica dedicada a la tecnología educativa. No obstante, este desarrollo se produce en un contexto de desigualdad extrema, no solo entre países sino también dentro de los diferentes segmentos poblacionales de un mismo país. Por ejemplo, aunque el acceso a ordenadores e Internet se amplía, dos tercios de los niños en edad escolar del mundo, es decir, 1.300 millones de niños de entre 3 y 17 años, no tienen conexión a Internet en sus hogares, según un informe conjunto de UNICEF y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

La pandemia por COVID-19 ha provocado una crisis sin precedentes, en la que, a mediados de mayo de 2020, más de 1.200 millones de estudiantes habían dejado de tener clases presenciales. La modalidad más utilizada pasó a ser la entrega de kits de alimentos, seguida de la provisión de almuerzos y transferencias monetarias. Si bien la mayoría de los países cuentan con recursos y plataformas digitales reforzados por los Ministerios de Educación, pocos países de la región tienen estrategias nacionales de educación por medios digitales con un modelo que aproveche plenamente las TIC (Álvarez Marinelli, et al., 2020).

La desigualdad en el acceso a la educación a través de medios digitales ha exacerbado las brechas preexistentes en el acceso a la información y el conocimiento, lo que dificulta la socialización y la inclusión universal. Es necesario entender estas brechas desde una perspectiva multidimensional, ya que no es solo una diferencia en el acceso a los equipos, sino también un conjunto de habilidades necesarias para aprovechar esta oportunidad. Los docentes y el personal educativo han desempeñado un papel importante, enfrentando necesidades de apoyo social, emocional y salud mental de estudiantes y familias, que se ha vuelto cada vez más importante durante la pandemia. A menudo, el personal capacitado y los recursos disponibles son insuficientes para adecuar cursos y formatos de enseñanza para estudiantes desfavorecidos (Navarro, et al., 2021).

En el proceso de enseñanza, las herramientas tecnológicas deben utilizarse como un medio para comunicarnos eficazmente en el aula. La implementación de nuevas tecnologías se desarrolla simultáneamente con cambios en los métodos de enseñanza y aprendizaje. Internet, como modelo de tecnologías de la información y la comunicación (TIC), se integra a la sociedad de una manera impensable sin ellas. En educación, las TIC han producido una tendencia a la desjerarquía, permitiendo que docentes y estudiantes desempeñen alternativamente los roles de emisor y receptor de manera más eficaz que en la relación docente tradicional.

Uno de los puntos centrales para el éxito de los programas de educación digital radica en la imprescindible involucración del equipo directivo de las escuelas en la implementación del programa. El acompañamiento y asesoramiento de especialistas en innovación tecnológica y pedagógica es un elemento que distingue a los programas exitosos. El apoyo continuo, con tutorización guiada tras una formación inicial inmersiva, permite que los docentes mejoren en autonomía y competencias para el aprovechamiento del potencial educativo de las herramientas digitales. La facilidad para inscribirse y desarrollar los cursos (a través de una plataforma intuitiva y bien organizada) es esencial para generar motivación entre los docentes, así como la relevancia de la temática, los contenidos y la aplicabilidad práctica a sus aulas. Se deben incentivar la transformación de las prácticas pedagógicas, la motivación para personalizar el aprendizaje, y la colaboración entre docentes. Monitorizar y evaluar el grado de satisfacción en los procesos de enseñanza-aprendizaje tras la formación es clave para valorar el refuerzo de la confianza en sí mismos, lo que revierte directamente en una mayor eficacia en sus modos de enseñar.

Un resultado común en muchas evaluaciones de estos programas es el incremento de la motivación de los estudiantes en la escuela. Acertar con soluciones para el aula, implantadas por docentes debidamente capacitados, implicará alcanzar una adecuada motivación y "enganche" entre los alumnos, lo que debiera extenderse a otros aspectos de sus vidas. Es importante evaluar si los estudiantes experimentan una mayor facilidad para desarrollar ciertas competencias centrales que antes les resultaban complejas, pues ello se traduce en una mejora en sus procesos de "aprender a aprender".

Desde el punto de vista docente, la virtualidad significa el riesgo de perder el contacto cara a cara y puede provocar tensiones por excesivo contacto entre profesores y alumnos, o dificultad para mantener la relación docente y la mediación. Desde una perspectiva social, el aumento del desempleo y la pobreza (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, 2020), sumado a mayores niveles de violencia intrafamiliar y problemas de salud física y mental, ha provocado que todo el personal escolar enfrente las dificultades y tensiones vividas por sus familias.

Esquema: Desafíos de la brecha digital en la educación

Hacia un Sistema Educativo Inclusivo y Equitativo

Para conseguir una educación de calidad e inclusiva, es fundamental contar con profesionales comprometidos y preparados. En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la educación se concibe como un factor clave para el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y para alcanzar mayores niveles de bienestar, prosperidad y sostenibilidad ambiental. La inclusión debe ser un eje central de las políticas educativas y una responsabilidad del sistema educativo en su conjunto.

Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2020), la inclusión “trata de hacer efectivo el derecho a la educación mediante la integración de todos los estudiantes, el respeto a sus diversas necesidades, capacidades y características, y la supresión de todas las formas de discriminación en el contexto del aprendizaje”. Esto no se logra sin educación, entendida como un conjunto de acciones e influencias cuyo fin es cultivar y desarrollar en el individuo aptitudes intelectuales, conocimientos, competencias, así como actitudes y comportamientos en el marco de una moral determinada.

El desarrollo actual implica, ante todo, el acceso a la educación, a los servicios de salud, a la vivienda, al empleo, a la alimentación y un grupo de elementos más que engloban el desarrollo humano. En la comprensión del proceso de desarrollo, por tanto, hay que ponderar en primer lugar la cooperación y la difusión de las libertades y las capacidades. Cuando se hace referencia a las capacidades humanas, estas tienen que ver con la autonomía de hombres y mujeres como una necesidad básica que les permite desarrollar la confianza suficiente en sí mismos para actuar y participar en la cultura y sociedad de la que forman parte. Que una persona logre el bienestar depende de los funcionamientos que alcance, desde los básicos, como tener alimentos y una buena salud, hasta los más complejos, como la autoestima, la autonomía, la identidad y la intervención en la vida comunitaria, aspectos estos últimos que son desarrollados en el proceso educacional.

Las opciones políticas diseñadas para la educación en las circunstancias actuales deben reconocer las deudas históricas de los grupos vulnerables a fin de garantizar su educación en términos de oportunidades de aprendizaje, derechos y una educación de calidad que sea relevante a sus condiciones, necesidades y deseos (Sánchez, et al., 2021). Una situación particular que ha de abordarse es el riesgo de que estos grupos más vulnerables abandonen la educación debido a la pandemia y las crisis de salud, sociales y económicas que siguen.

Para evitar la interrupción definitiva de la vida escolar, se deben tomar medidas a corto y medio plazo. Desde la perspectiva de mediano plazo, es necesario establecer un mecanismo que asegure que los estudiantes que no logren la continuidad del aprendizaje durante este período no se vean perjudicados en la docencia o promoción. Esto implica hacer un planteamiento preventivo. Aumentar las dotaciones, la mejora de material o de instalaciones son accesorias; la política educativa debe apoyarse en un modelo más justo y equitativo de compartir una cultura democrática.

Es de la máxima relevancia la faceta evaluativa de cómo el aprendizaje se realiza de forma amplia, más allá de las aulas. Se requiere constatar que las familias no solamente aprecian los beneficios de la educación digital, sino que también les sirve para reforzar su compromiso con la educación de sus hijos e hijas. Esto incluye el refuerzo de la alfabetización digital de la comunidad, la valoración del conocimiento de los más pequeños de la familia y la implicación directa en actividades escolares. Es fundamental la reinserción de los alumnos que ya se encuentran fuera del sistema y un trabajo sostenido para identificar a quienes no tienen contacto habitual con el establecimiento y las razones por las que esto ocurre.

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