La escuela enfrenta el desafío de ofrecer una cultura común que prevenga la discriminación, respetando las características y necesidades individuales de todos los alumnos. En la población estudiantil, algunos presentan necesidades educativas especiales de carácter permanente debido a discapacidades, que pueden ser auditivas, visuales, motrices o intelectuales.
Cuando los estudiantes presentan necesidades educativas especiales asociadas a un déficit intelectual leve, pueden integrarse en la escuela regular, fundamentalmente en el nivel inicial y primaria, con adaptaciones curriculares prioritarias que definen qué, cómo y en relación a sus potencialidades.

Evaluación y Adaptación en el Contexto Educativo
Es importante flexibilizar los criterios respecto a los procedimientos e instrumentos de evaluación, pudiendo ser necesaria una evaluación individualizada con herramientas adecuadas a las características y necesidades de los alumnos. Conocer el momento en que surgen dificultades o identificar qué situaciones favorecen el aprendizaje, permite tener actuaciones más ajustadas a lo que el alumno requiere para lograr los objetivos educativos, estableciendo una regulación entre enseñar y aprender.
Al inicio y durante la escolaridad, es crucial profundizar en el conocimiento de las características personales, familiares y socioculturales de los alumnos. La evaluación procesual facilita la planificación de la adaptación de la enseñanza, lo cual es un elemento clave para promover los aprendizajes de los estudiantes con necesidades educativas especiales. Esta evaluación determina el grado de dominio de los aprendizajes al finalizar un proceso de enseñanza y aprendizaje.
En líneas generales, se evaluará la adquisición de las competencias, capacidades y actitudes, en lugar de un aprendizaje memorístico. Se observarán los avances del alumno en relación con los niveles de logro planteados específicamente para él, en respuesta a sus necesidades educativas especiales (evaluación criterial), y no en comparación con el avance del resto del grupo (evaluación normativa).
El registro de su interacción, capacidad de descripción y estructuración se realizará tanto dentro como fuera del aula, incluyendo sus actitudes en exposiciones de clase, interacción en trabajos grupales, participación y capacidad de colaboración y solidaridad.
Consideraciones para la Evaluación Individualizada
Es necesario flexibilizar los criterios de evaluación, y una evaluación individualizada puede ser esencial. Los educandos con discapacidad, como los sordos, requieren adecuaciones de acceso y comunicación en el trabajo diario y en la evaluación. No se trata de un instructivo para elaborar instrumentos, sino de recomendaciones útiles.
Asimismo, es importante identificar a los educandos con talento o superdotación y precisar la finalidad de esta identificación. Ello radica fundamentalmente en el conocimiento de las características individuales de cada alumno para plantear adaptaciones curriculares pertinentes, potenciando al máximo sus posibilidades en el contexto educativo. Renzulli enfatiza la importancia de factores ambientales como la familia y la escuela para el desarrollo de la superdotación.
Estos estudiantes talentosos también presentan necesidades educativas especiales, que a veces son difíciles de identificar, y pueden enfrentar desventajas en su integración en la escuela regular, mostrando autoconceptos más bajos cuando tienen problemas de aprendizaje. Sin embargo, soportes pedagógicos importantes argumentan que es posible orientar y estimular la emergencia del talento y la superdotación. El enriquecimiento es una estrategia que proporciona experiencias de aprendizaje ricas y variadas. El aula habitual es una opción de integración, donde los estudiantes necesitan educarse en grupos heterogéneos, con diversidad de talentos y habilidades.
La evaluación debe considerar los procedimientos educativos esenciales diseñados para todos los alumnos, incluyendo los instrumentos de la escuela regular, diferentes tipos de pruebas, testimonios, fichas y cuestionarios escritos, así como inventarios de personalidad, motivación y estilo intelectual.
Marco Legal y Tipos de Pruebas Adaptadas
La Hoja Informativa proporciona una descripción general básica de los estándares de rendimiento académico alterno y las disposiciones de pruebas alternas contenidas en la Ley Cada Estudiante Triunfa (ESSA).
La Ley Cada Estudiante Triunfa (ESSA) es la versión más reciente de la Ley de Educación Primaria y Secundaria (ESEA). Tanto ESSA como la Ley de Educación para Individuos con Discapacidades (IDEA) exigen que todos los estudiantes con discapacidades sean incluidos en las pruebas estatales y del distrito, con las adaptaciones apropiadas.
Los estudiantes con discapacidades deben participar en las pruebas generales para el grado en el que estén inscritos, con la excepción de aquellos con las discapacidades cognitivas más significativas. La participación en las pruebas estatales es fundamental para la responsabilidad de las escuelas sobre el progreso de estos estudiantes.
Pruebas Alternas Basadas en Estándares de Rendimiento Alterno (AA-AAS)
Los estándares de contenido académico y de rendimiento describen lo que se enseña y cuánto se espera que aprendan los estudiantes en cada grado, aplicándose a todos. Los estándares de rendimiento académico alterno deben asegurar que un estudiante que los cumple está en camino de alcanzar la educación o empleo postsecundario.
- ESSA prohíbe a los estados desarrollar o implementar otros estándares de rendimiento académico alterno o modificado para el cumplimiento de los requisitos de la Ley (Sección 1111 (b)(1)(E)(ii)).
- El número total de estudiantes evaluados utilizando pruebas alternas y estándares de rendimiento académico alterno no puede exceder el uno por ciento del número total de todos los estudiantes evaluados en dicha materia en el Estado (Sección 1111(b)(2)(D)(i)(I)).
- ESSA detalla varias condiciones importantes para las pruebas alternas basadas en estándares de rendimiento alterno (AA-AAS, Sección 1111(b)(2)(D)).
Las adaptaciones provistas a un estudiante durante las pruebas estatales también deben proporcionarse durante la instrucción en el aula, las pruebas en el aula y las pruebas del distrito. Sin embargo, algunas adaptaciones de instrucción pueden no ser apropiadas para su uso en ciertas pruebas estatales.
IDEA requiere que el equipo del IEP tome decisiones sobre las adaptaciones que se proporcionarán durante las pruebas. Los estudiantes deben recibir adaptaciones según sus necesidades individuales, siempre que no invaliden la evaluación.
La Sección 618 de IDEA exige que los estados informen anualmente sobre la evaluación de estudiantes con discapacidades. ESSA requiere que los reportes de calificaciones de los estados y el distrito escolar incluyan el número y porcentaje de estudiantes con las discapacidades cognitivas más significativas que toman las pruebas alternas basadas en estándares de rendimiento alterno (AA-AAS) por grado y materia.
Solo hay dos tipos de pruebas para evaluar a los estudiantes con discapacidades: la evaluación general o las pruebas alternas basadas en estándares de rendimiento alterno (AA-AAS).

Diagnóstico de la Discapacidad Intelectual y su Enfoque Multidimensional
Recibir un diagnóstico de discapacidad intelectual no es un final, sino un punto de partida para un proceso que, con la información y apoyos adecuados, puede transformarse en una oportunidad para comprender, acompañar y construir un entorno donde cada persona desarrolle su potencial.
En el caso de la discapacidad intelectual (DI), el diagnóstico adecuado es clave para acceder a intervenciones educativas, médicas y sociales que promuevan el bienestar y la autonomía. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el diagnóstico de discapacidad intelectual se basa en tres aspectos fundamentales que deben cumplirse simultáneamente:
- Dificultades en el funcionamiento intelectual: Se refieren a problemas en áreas como el razonamiento, resolución de problemas, planificación, pensamiento abstracto, memoria y aprendizaje académico. Esto se evalúa mediante pruebas estandarizadas aplicadas por profesionales de la psicología. Un cociente intelectual (CI) inferior a 70-75 puede ser un indicador, pero el diagnóstico se basa en un análisis más amplio que considera el contexto y las características de la persona.
- Dificultades en la conducta adaptativa: Son las habilidades que permiten a una persona desenvolverse de forma independiente en su vida diaria, según su edad y contexto cultural. Se agrupan en habilidades conceptuales (lectura, escritura, uso del dinero), sociales (relaciones interpersonales, empatía) y prácticas (higiene personal, movilidad, tareas del hogar). Se evalúan mediante entrevistas y cuestionarios a cuidadores principales.
- Inicio durante la infancia o adolescencia: Las dificultades intelectuales y adaptativas deben haber comenzado durante estas etapas para confirmar el diagnóstico.
El diagnóstico de DI no se realiza de forma aislada y no es una etiqueta. Con guías como "Comienzo Saludable" de Olimpiadas Especiales, se ofrece orientación y apoyo a las familias que enfrentan un diagnóstico de discapacidad intelectual o retraso en el desarrollo.
172 | Las familias necesitan apoyo después de un diagnóstico TEA
Sistemas de Clasificación Internacionales
En el ámbito clínico, tres criterios son utilizados en el diagnóstico de la discapacidad intelectual:
- Limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual.
- Limitaciones significativas en la conducta adaptativa (habilidades conceptuales, sociales y prácticas).
- Comienzo antes de los 18 años.
La 10ª Edición de la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo (AAIDD), la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) contemplan estos tres criterios. La Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y la Salud (CIF) comparte muchos principios conceptuales de la AAIDD, como el enfoque multidimensional de la discapacidad, centrado en el individuo y que contempla capacidades, restricciones y los apoyos necesarios.
Nos encontramos ante un enfoque multidimensional de la discapacidad intelectual, dejando atrás sistemas de clasificación basados únicamente en la etiología, medidas de inteligencia o conducta adaptativa. Actualmente, se centran en las 5 dimensiones propuestas por la AAIDD en 2002: funcionamiento intelectual, conducta adaptativa, salud, contexto e interacciones, participación y roles sociales, sin olvidar la necesidad de tener en cuenta el perfil de los apoyos necesarios.
Importancia y Propósitos de la Clasificación y el Diagnóstico
La importancia de los sistemas de clasificación radica en que favorecen el progreso en ámbitos como la educación, el empleo y los servicios de salud mental. La clave es utilizar sistemas que sean útiles para los resultados deseados, asegurando el desarrollo de la ciencia y la idoneidad de los servicios.
Uno de los principales peligros del uso de sistemas de clasificación y diagnóstico es su resistencia al cambio, donde lo que empieza como una forma de organizar la información puede convertirse en una forma de comprender y reaccionar ante el fenómeno, generando inercias en el trabajo de las organizaciones e instituciones.
Otro inconveniente tradicionalmente señalado es el "etiquetaje" y su posible incidencia en la autoestima. Sin embargo, las categorías diagnósticas no tienen por qué ser negativas si se utilizan de manera no peyorativa, lo que suele ser un problema actitudinal. Si se limita el uso de categorías diagnósticas a contextos estrictamente necesarios y se prioriza a la persona, se pueden obtener muchos beneficios:
- Planificar la intervención y determinar la idoneidad de los servicios.
- Facilitar la comunicación entre profesionales de la salud y servicios.
- Identificar variables a evaluar para la intervención.
- Favorecer un mayor conocimiento de la discapacidad, especialmente cuando no es fácilmente reconocible por rasgos físicos.
- Comprender el ritmo de progreso de la discapacidad para formular expectativas y metas realistas.
- Ayudar a los padres a buscar recursos, grupos de apoyo y ayudas económicas.
- Favorecer un diagnóstico precoz que permita estimular el desarrollo cognitivo y mejorar la aceptación y respuesta de los padres.
- Favorecer el desarrollo teórico.
Para que estos propósitos se cumplan, es fundamental que la categoría diagnóstica se traduzca en expectativas, retos y líneas de actuación e intervención presentes y futuras.
Instrumentos para la Evaluación de la Discapacidad Intelectual
En la evaluación de la discapacidad intelectual, el acuerdo sobre las dimensiones importantes es elevado, gracias a la acogida de las propuestas de la AAIDD. Tradicionalmente, las puntuaciones de CI eran el criterio principal para clasificar a las personas con discapacidad intelectual en categorías como ligera, moderada, severa y profunda.
Con el tiempo, el peso de estas puntuaciones se ha reducido debido al desarrollo de otras dimensiones que reflejan la importancia de la interacción de la persona con su entorno, como la conducta adaptativa, el contexto o los roles sociales.
Evaluación del Funcionamiento Intelectual
En esta dimensión, las escalas de inteligencia de Wechsler permiten obtener las puntuaciones clásicas de CI. Sin embargo, debido a críticas sobre la artificialidad del constructo, la arbitrariedad en los puntos de corte y las dificultades en su medición, ha habido un cambio en la comprensión del papel del CI en el diagnóstico.
Se proponen planteamientos alternativos, como las aproximaciones basadas en los conceptos de competencia o respuesta a la intervención (RTI). El primero concibe la discapacidad como una característica más de la diversidad humana, donde el entorno es el responsable último de que una dificultad se convierta en discapacidad, siendo el desempeño de roles socialmente valorados el objetivo de la evaluación. El segundo enfoque enfatiza la evaluación del rendimiento de un alumno tras recibir una intervención científicamente fundamentada.
La respuesta a la intervención busca reducir las dificultades académicas y conductuales de los alumnos con discapacidad, uniendo servicios de intervención temprana y un modelo individual integral de evaluación e intervención centrado en el estudiante.
La aparición de estos planteamientos alternativos al uso tradicional de las puntuaciones de CI subraya que estas últimas son solo un resultado estimado del funcionamiento típico de un individuo en un test particular, y su interpretación requiere el juicio clínico.
Evaluación de la Conducta Adaptativa
La reducción del peso del CI ha ido acompañada del desarrollo de la dimensión de conducta adaptativa, definida como "el conjunto de habilidades conceptuales, sociales y prácticas que han sido aprendidas por las personas para funcionar en su vida diaria". Este constructo multidimensional se sustenta en un análisis factorial de un amplio abanico de habilidades, cuya evaluación debe basarse en instrumentos estandarizados y referirse al desempeño típico del individuo, no a su ejecución máxima.
A pesar de la existencia de instrumentos útiles como el Inventario para la Planificación de Servicios y Programación Individual (ICAP), ninguno se centra exclusivamente en el diagnóstico de la conducta adaptativa. Esto requiere un extenso trabajo de análisis factorial, estudios de fiabilidad y validez, y estandarización sobre grupos con y sin discapacidad intelectual.
Actualmente, la AAIDD y el INICO (Instituto Universitario de Integración en la Comunidad) están desarrollando la Diagnostic Adaptive Behavior Scale (DABS) o Escala de Diagnóstico de Conducta Adaptativa. Dirigida a personas con discapacidad intelectual entre 4 y 21 años, busca proporcionar medidas de conducta adaptativa en los dominios de habilidades conceptuales, sociales y prácticas, a partir de la información de una persona que conoce al individuo con discapacidad intelectual.
La discapacidad intelectual se caracteriza por desafíos en procesos cognitivos y de aprendizaje, además de dificultades en la conducta adaptativa, entendida como la capacidad para responder eficazmente a las demandas del medio. Es una condición del neurodesarrollo que se manifiesta antes de los 22 años.
Pruebas y Escalas Específicas
A continuación, se presentan algunas pruebas útiles en la evaluación de la Conducta Adaptativa y la Discapacidad Intelectual:
- DABS: Escala de Diagnóstico de Conducta Adaptativa (Novedad).
- ABAS-II: Para un perfil cognitivo general de personas con discapacidad intelectual moderada o grave y capacidad verbal limitada.
- CAMDEX-DS.
- TONI-4: Evaluación individual de la inteligencia general mediante estímulos no verbales.
- RIAS: Evaluación completa y fiable de la inteligencia y la memoria en personas de 3 a 94 años en 40 minutos.
- BAS-II: Incluye corrección online.
- MP-R.
- DP-3: Valoración e intervención para niños con limitaciones leves, moderadas o múltiples.
También se mencionan pruebas como:
- Escalas de inteligencia de Wechsler (WAIS-III, etc.): Desarrolladas por David Wechsler para medir la inteligencia y el CI, ofreciendo información sobre la capacidad intelectual general (CI Total) y el funcionamiento en Comprensión verbal, Razonamiento perceptivo, Memoria de trabajo y Velocidad de procesamiento. El WAIS evalúa la inteligencia global en individuos de cualquier raza, nivel intelectual, educación, orígenes socioeconómicos y culturales, y nivel de lectura. Es individual y consta de 2 escalas: verbal y de ejecución.
- Escala McCarthy de aptitudes y psicomotricidad para niños (MSCA): De aplicación individual, evalúa el desarrollo cognitivo y psicomotor del niño. Mide la capacidad educativa y el potencial de aprendizaje.
- Test de Matrices Progresivas de Raven (SPM, CPM, APM): Aplicable desde los 6 años hasta la edad adulta (SPM), con series de problemas que se adaptan a diferentes edades y dotaciones intelectuales (CPM para niños, APM para adolescentes y adultos con mayor dotación).
El Inventario para la Planificación de Servicios y Programación Individual (ICAP), desarrollado por Richard Woodcock, Robert Bruininks, Bradley Hill y Richard Weatherman en 1986, es un instrumento estructurado para valorar áreas del funcionamiento adaptativo y las necesidades de servicio de una persona. Desde 2009, en Chile, el Decreto nro. 170 señala formalmente exigencias sobre la evaluación de conducta adaptativa en personas con discapacidad intelectual.
Importancia de la Detección Temprana y los Apoyos
La discapacidad intelectual no es una enfermedad, sino una condición con trayectorias de desarrollo diferentes a lo comúnmente observado. Las personas con discapacidad intelectual son sujetos de pleno derecho, y es deber del Estado y la sociedad trabajar para disminuir barreras y elevar su participación en igualdad de oportunidades.
Cada persona requiere un patrón de apoyos específico y dimensional, que además es dinámico y cambia con el tiempo. Las personas con discapacidad intelectual sí pueden aprender; su ritmo de aprendizaje es diferente y dependerá de múltiples factores como las necesidades de apoyo y los contextos donde se desarrollen. Pueden aprender, desarrollar habilidades y trabajar.
La pronta detección y un despliegue de apoyos adecuados permiten que las barreras disminuyan significativamente y que estas personas alcancen autonomía e independencia. Los apoyos son individuales y dinámicos, y una buena parte de ellos promueven el desarrollo de la autonomía progresiva en niños y adolescentes, pavimentando el camino para la expresión libre de autonomía, autorrepresentatividad y libertad en la edad adulta.
La evaluación cognitiva es útil cuando la persona con discapacidad intelectual o la familia acuden al centro base para solicitar o renovar el certificado de discapacidad. Un informe claro y actualizado puede agilizar los trámites y asegurar que la inteligencia límite se tenga en cuenta desde el inicio del proceso. Se recomienda hacer la evaluación cuando:
- Se solicita el certificado de discapacidad intelectual.
- Se solicita la revisión del grado o certificado de discapacidad.
- Se renueva el certificado de discapacidad.
- Se solicita la adaptación de los contenidos educativos en la etapa escolar.
- No hay ningún diagnóstico y existen dudas.
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